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¿Por qué El Salvador esconde sus muertos? Por Roxana Cardona

El Salvador, país centroamericano, reconocido internacionalmente por su éxito contra las pandillas, con su eslogan “cero homicidios”, se ha convertido en un referente para otros países para aplicar el mismo modelo de seguridad. Pero ¿realmente existe una tasa de cero homicidios?

En la página institucional de la policía nacional civil de El Salvador, la tasa de homicidios es baja, pero paradójicamente en redes sociales las muertes violentas llevan nombre y apellido , como el caso de la mujer asesinada en pleno centro histórico por un supuesto francotirador, donde el culpable fue señalado por la Fuerza Armada y no por las pruebas recabadas en el escena del delito, la cual fue literalmente “lavada” y barriendo toda prueba para poder determinar al responsable, donde su muerte fue invisibilizada en los datos gubernamentales.

Cuando el gobierno salvadoreño opta por manipular las estadísticas de homicidios, logra posicionar el control narrativo que sus políticas autoritarias son efectivas, generando una falsa apariencia de éxito, recurriendo al deseo y voluntad de orden de la población y legitimar un control autoritario.

Todo gobierno Autoritario, se construye bajo narrativas falsas, donde un inexacto “éxito” no corresponde a la realidad, justificando políticas represivas y restrictivas de derechos humanos.

El Ejecutivo salvadoreño, al centralizar el poder y no permitiendo injerencia de los demás poderes ( judicial y legislativo) le permite mantener por más de tres años esta narrativa de una falsa seguridad, explotando el miedo.

El Salvador goza de una “paz aparente”, sustentada en limitar derechos, militar la seguridad y desmantelando contrapesos democráticos, neutralizando toda crítica y oposición y con ello la manipulación de datos como los homicidios, usados para atacar a los gobiernos anteriores, desviando la atención de los abusos actuales y lograr silenciar sus voces.

El negar la existencia de homicidios, genera mas impunidad y una revictimización a las víctimas, ya que el derecho fundamental a la verdad y la justicia le son negadas. El gobierno no solo les falla al no reconocer su perdida, si no a buscar a los culpables, la violencia se normaliza, la sociedad se insensibiliza ante tal hecho, viéndolo normal e inhabitable.

¿Le conviene al Estado salvadoreño? Efectivamente, ya que con eso logra que el conglomerado entre en una sensación de vulnerabilidad, viviendo con miedo, logrando, reducir la presión social para que las autoridades actúen. Además, se produce un quiebre de la armonía social, donde los ciudadanos optan por no colaborar con las autoridades, de reportar crímenes y no participar en políticas de seguridad.

El ocultar datos estadísticos de homicidios, no es negligencia de parte del Estado Salvadoreño, es una justificación para mantener el pacto silencioso donde la sociedad ha tenido que pactar democracia por seguridad.

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