El dieciséis de enero de mil novecientos noventa y seis, se firmaron los Acuerdos de Paz en Chapultepec México, donde pusieron fin a un conflicto civil entre la guerrilla y el gobierno de El Salvador, dejando mas de mil muertos , desaparecidos y doce años de guerra escritas en las páginas frágiles de la historia del país centroamericano.
Este proceso dio paso a una democratización mas inclusiva, pues impulsó reformas Constitucionales, electorales, donde los derechos humanos se institucionalizaron con la creación de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, sentando un compromiso irrestricto para ser respetados por el Gobierno de turno; trasformó , limitó el poder de la Fuerza Armada y promovió un cuerpo de seguridad creado desde la población civil, además facilitó la incorporación del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, a la vida social, civil y política. La Firma de los Acuerdos de Paz, se convirtió en un ejemplo mundial donde los conflictos violentos pueden ser superados por la negociación y el diñalogo.
Cada dieciséis de Enero era un recordatorio y un desafío para conmemorar la esperanza, a seguir construyendo un país democrático, donde el diálogo y el respeto a los derechos humanos, estaban escritos . Nos retaba como sociedad a seguir construyendo.
A seis años del gobierno del Presidente Nayib Bukele, su gobierno ha optado por el sistema del Neopresidencialismo, donde se centraliza el poder , leyes son redactadas y presentadas al órgano legislativo para su inmediata aprobación, sin discusión técnica alguna, órganos del Estado son arrodillados por miedo o cobardía, dando un espejismo de vivir en una falsa democracia. En este lapso de tiempo, el utilizar la emergencia Constitucional del REGIMEN DE EXCEPCION, por casi cuatro años, ha dado como consecuencias, no solo capturar pandilleros, si no persecución de personas opositoras al gobierno, persecución de lideres guerrilleros como Jose Santos Melara Yanez, firmantes de los Acuerdos de Paz Atilio Montalvo, periodistas y defensores humanos exiliados por miedo a entrar a un sistema carente de garantías procesales.
Instituciones que nacieron bajo los Acuerdos de Paz, como la Policía Nacional Civil, es utilizada para funciones administrativas en los centros hospitalarios, la Fuerza Armada con labores extra Constitucionales, militarizando nuevamente la sociedad. El Gobierno ha minimizado instituciones que sirvieron y nacieron para ser controladores de la acción pública del Estado, como la Procuduría para la Defensa de Derechos Humanos la cual guarda silencio a las capturas arbitrarias y las muertes dentro de los centros penales.
La retórica continua del Gobierno salvadoreño en negar una guerra civil, que fue producto de un acuerdo de voluntades económicas, no solo es un monopolio de la verdad, si no una Negación histórica, un medio de controlar el presente y el futuro justificando acciones y abusos actuales, validando las agresiones y las políticas represivas internas presentándolas como medidas de supervivencia nacional.
¿Es negligencia que el gobierno salvadoreño no celebre los Acuerdos de Paz? la respuesta es no, porque deslegitima una lucha pasada, queriéndola borrar de la mente de los salvadoreños y con ello evadir la responsabilidad de abusos cometidos en la actualidad.
Los Acuerdos de Paz llevó a una Democracia inclusiva, la cual no compagina con la política de concentración dictatorial que lleva el gobierno del presidente salvadoreño Nayib Bukele, donde va quitando derechos a la población y su participación en la misma.
Deslegitimar una guerra como lo ha hecho el presidente Nayib Bukele, ha llevado a dividir a la población salvadoreña la cual jamás cerró su duelo social.
