El 11 de marzo de 2026, el Presidente José Antonio Kast daba un discurso inaugural en el Congreso Nacional de Chile. Una declaración contundente de intenciones y filosofía de su gobierno. Entregaba la descripción y evaluación de las autoridades que nombraría, así como sus objetivos y principios fundamentales.
En aquel discurso se identifican elementos que reflejan un carácter empresarial en su enfoque de gobierno. Refería un enfoque en resultados y eficiencia, señalando que su gobierno “no llegó para administrar lo existente” sino para “corregir lo que está mal” y “construir lo que nunca se ha hecho”. Una mentalidad empresarial que prioriza la eficacia y la búsqueda de soluciones concretas frente a los problemas. Hacía referencia a la toma de decisiones rápidas por el “gobierno de emergencia”, destacando que “el trabajo comienza hoy” y enfatizando la necesidad de acción inmediata: una clara orientación hacia la ejecución eficiente.
A su vez, la promesa de realizar auditorías completas para conocer el “estado de la Nación” refería una estrategia empresarial de evaluación del rendimiento y aseguramiento de calidad, similar a cómo las organizaciones corporativas revisan y analizan su funcionamiento interno. Como dato de la causa, enfatizaba un estilo de liderazgo que exigía resultados y rendimiento, como en un entorno empresarial y, para ello, se mencionaba que el funcionario que no cumpliera “se tendrá que ir”. Por lo mismo, subrayaba la responsabilidad y rendición de cuentas de su equipo. Su administración sería “implacable” con aquellos que abusaran del poder o malversaran recursos, alineándose con un enfoque empresarial que valora la responsabilidad ética y la rendición de cuentas en la gestión de recursos. Es decir, un discurso con un enfoque de gobierno de carácter empresarial con énfasis en resultados, eficiencia, rendición de cuentas y un liderazgo proactivo.
Para cumplir los objetivos planteados en ese discurso inaugural, Kast se toma el tiempo de mencionar que la Ministra de Seguridad, María Trinidad Steinert Herrera, removida el 19 de mayo de 2016, ya estaba operando desde el primer día, dejando establecido una decisión rápida y eficiente en la conformación de su gabinete y que su equipo estaba diseñado para responder de inmediato a las crisis que enfrenta el país. Kast enfatizaba que había reunido a “personas capaces y honestas” para gobernar. Buscaba integridad y competencia en su equipo, en un intento de contrastar con las administraciones anteriores, donde la corrupción y la desconfianza han sido problemas persistentes. Cuando señalaba que su gobierno era un “gobierno de emergencia”, sugería que lo había constituido con personas capaces, o sea, sus seleccionados eran personas con experiencia y determinación. En esa oportunidad, el Presidente emitió un fuerte mensaje de que las autoridades están al servicio de la patria y no para enriquecerse o buscar poder personal, con lo que Kast enfatizaba que los funcionarios tienen la responsabilidad de cumplir con su deber, creando una expectativa de efectividad y compromiso social.
En síntesis, Kast planteaba altas expectativas sobre su gabinete y su administración, prometiendo resultados y cambios a corto plazo. El discurso inaugural establecía firmemente una visión de un gobierno orientado a la acción, la integridad y la respuesta a los desafíos actuales de Chile. Por lo que las autoridades convocadas parecían estar alineadas con la misión de urgencia, comprometidas a abordar problemas como la corrupción y la ineptitud administrativa.
Luego de ese potente discurso, aparece la realidad. Los funcionarios seleccionados para llevar a Chile a hacer frente a “los problemas”, los que llegaron a “corregir lo que está mal” y “construir lo que nunca se ha hecho”, parece que no eran los mejores o les faltaba “algo”. La salida de 39 autoridades del Gobierno de José Antonio Kast en apenas 145 días instala una brecha entre las promesas de un “gobierno de excelencia” y la realidad de una administración plagada de renuncias y desaciertos. Por lo que se evidencia un problema de fondo que va más allá de la falta de experiencia de los funcionarios: la ausencia de una estructura de valores sólida que guíe las decisiones políticas. Después de años en una oposición marcada por ser crítica de todo y más, Kast prometió un cambio radical, estableciendo la “Oficina del Presidente Electo” con la intención de organizar y presentar un gabinete comprometido y competente. Sin embargo, en el poder, la búsqueda de “los mejores” para dirigir las distintas carteras parece haberse convertido en un mero marketing político, planteando dudas sobre la integración real de la eficiencia y la integridad en un equipo que prometió ser ejemplar.
En el contexto empresarial del actual gobierno, Jim Collins, en su libro “Empresas que Sobresalen” (2001), sostiene que el liderazgo efectivo en las empresas sobresalientes no se basa en el carisma o la notoriedad, sino en una combinación de humildad personal y una voluntad profesional férrea…Los líderes canalizan su ambición hacia el éxito de la organización y no hacia su propio beneficio personal. Son íntegros, modestos y están profundamente comprometidos con los valores y el propósito de la empresa. Sostiene, además, que la integridad y los valores sólidos son esenciales porque crean una cultura organizacional donde la confianza, la disciplina y el compromiso con la excelencia son la norma.
Presidente Kast, Jim Collins señala que las empresas sobresalientes priorizan tener a las personas correctas en los puestos adecuados antes de definir la estrategia o el rumbo a seguir. La selección de personal se basa en criterios claros, especialmente en atributos de carácter, ética de trabajo y valores, más que en experiencia o conocimientos técnicos específicos. Para ello, las empresas dedican mucho tiempo y esfuerzo a seleccionar cuidadosamente a su personal.
Presidente Kast, para Jim Collins la integridad, el liderazgo basado en valores y la rigurosidad en la selección de personal son pilares fundamentales para el éxito organizacional sostenido.
Presidente Kast, cuando la ciudadanía percibe integridad y disciplina en sus líderes, aumenta la confianza en las instituciones, lo que facilita la implementación de políticas públicas incluso en contextos adversos (crisis económicas, sociales o sanitarias). Presidente Kast, las renuncias de las ministras Steiner y Sedini, el subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, y los 39 Seremis (por desempeño, por problemas personales, por denuncias de abuso, por nepotismo político, por positivo-negativo-negativo) plantea serias dudas sobre la integración real de la eficiencia y la integridad en un equipo que prometió ser ejemplar.
A lo que se suma las controversias en que se ha visto involucrada la Ministra Duco: Investigación por Mal Uso de Vehículo Fiscal, 4 de julio de 2026, se presentó una solicitud a la Contraloría General de la República (CGR) que solicitaba investigar el uso indebido del vehículo fiscal por parte de la ministra. La denuncia incluía la asistencia de Duco a una “actividad nocturna de celebración” el 23 de abril de 2026, utilizando un auto estatal para fines no relacionados con su cargo. Esta situación ha llevado a un procedimiento de fiscalización donde la CGR ha solicitado antecedentes al Ministerio del Deporte (Mindep). Cobro de Beca Proddar, Julio de 2026, se cuestiona si la Beca Proddar (Beca de Reconocimiento a Deportistas de Alto Rendimiento) que percibía Duco fue correctamente gestionada. Aparentemente, continuó cobrando esta beca después de su nombramiento como ministra, lo que ha llevado a dudas sobre la legalidad de este cobro. Se solicitó a la CGR investigar si se cumplió con la normativa correspondiente al renunciar a este beneficio.
Se añade los comentarios polémicos de la Ministra, como sus declaraciones sobre el “uso de ropa bonita” y opiniones expresadas respecto a los conciertos de BTS. T, para rematar, a pesar de ser la ministra con mayor conocimiento público (85%), Natalia Duco ha registrado una de solo un 30% en encuestas realizadas por Cadem, siendo la ministra peor evaluada del gabinete.
Presidente Kast, la confianza de la ciudadanía no se construye solo con promesas empresariales radiales, sino también con una gestión coherente y transparente. Para ello, se requiere la elección de buenos funcionarios y la implementación de políticas que resuelvan problemas de fondo en lugar de ofrecer soluciones inmediatas y superficiales.
Se lo digo porque las renuncias y controversias en su gobierno son un indicador de que el entorno de trabajo dentro del Gobierno está marcado por una falta de criterios claros y una adecuada selección de personal. La política no es un espectáculo ni un juego de marketing donde las promesas son simples promesas.
El “gobierno de excelencia” es una ilusión que se desvanece junto con la confianza de los “clientes”, perdón, lo ciudadanos que lo eligieron.
