Asistir al Teatro Regional del Maule para una nueva edición del Congreso Futuro es habitualmente, un ejercicio de fe en el intelecto. En esta ocasión, el eje gravitacional fueron "Los Protocolos", bajo la tutela de una mesa de excelencia: la filósofa española Ingrid Guardiola, secundada por las agudas perspectivas de Carolina Iturra, Pamela Caro, Marcos Cereceda y la conducción del sociólogo Francisco Letelier. Sin embargo, la brillantez de la exposición académica contrastó amargamente con la gélida realidad de una platea semivacía, revelando que en Chile, el protocolo más eficiente parece ser el de la exclusión.
I. La Dualidad del Protocolo: Entre la Zona Franca y el Arraigo La jornada permitió diseccionar la naturaleza del protocolo como la gramática invisible que sostiene el orden —o el desorden— del mundo. Se nos presentaron dos dimensiones críticas:
El Protocolo Internacional (La Búsqueda de la Universalidad): Una necesidad funcional, un lenguaje común que actúa como "zona franca cultural". El Protocolo Diplomático es el código que asegura que el mundo no colapse en un malentendido eterno cuando dos soberanías se encuentran.
El Protocolo Nacional y Cultural (El Arraigo): Donde la norma habita el alma de los pueblos. Mientras en Chile la hospitalidad es cálida y a veces invasiva, en las sociedades escandinavas —mi otra patria— impera el respeto escrupuloso por la privacidad. No hay falta de educación, hay universos de "buen vivir" distintos.
II. El Protocolo como Barrera: El Teatro de la Incomunicación Académica La eficacia de un líder radica en su capacidad para traducir protocolos. Pero en el Maule, presencié una barrera de otro tipo: el encierro en la torre de marfil. Si bien el nivel fue "elevado", la comunicación verbal más íntima del evento no logró abandonar los muros de la academia.
Faltó el enunciado performativo. En la era de las comunicaciones, el futuro no necesita más descripciones sociológicas de la miseria; necesita palabras que, al ser pronunciadas en el contexto adecuado, realicen una acción o cambien el estado de las cosas. Necesitamos un lenguaje que tenga la fuerza de un "te doy mi palabra" o un "te bautizo". El Congreso, imperturbable ante su propia falta de convocatoria, se quedó en el enunciado constatativo: describió una realidad que no estaba allí, saludando a una juventud fantasma encarnada en el discurso de la senadora Ximena Rincón, mientras las autoridades se miraban el ombligo en un protocolo de casta.
Es la paradoja de nuestro tiempo: a mayor acumulación de capital, mayor acumulación de cultura, pero una cultura que, al desbordarse, no llega al pueblo, sino que se calcifica en un círculo de auto-complacencia académica.
III. Hacia una Estética de la Verdad: El Retrato de todas las Razas Si el futuro es un camino no transitado, ¿cómo puede este Congreso darle un retrato que realmente represente las facciones de todas las razas del mundo? Mi propuesta en mi libro "Más Allá de Todo" busca precisamente ese cuadro pintado que desborde los marcos, con una efigie de cultura libertaria.
Para lograrlo, es imperativo completar la Guía Conductual-Doctrinaria. Aunque su nombre pueda confundir a los amantes de la semántica ligera con el "adoctrinamiento", está en las antípodas de este. El adoctrinamiento es el producto del sistema económico actual para crear esclavos consumistas; mi Guía es una metodología de liberación basada en una educación libertaria y crítica.
Actualización de la Guía para el Proyecto "Despegue":
Educación Libertaria vs. Adoctrinamiento: Se fomentará el pensamiento crítico como única herramienta contra la manipulación del algoritmo y el fetiche del dinero.
Abolición de los Ídolos y Banderas: No se rendirá culto a trapos nacionales ni himnos de trinchera. El nacionalismo es un protocolo de guerra.
Exaltación de la Memoria Universal: Solo se honrará a quienes lucharon por la humanidad (Mandela, Gandhi, Artigas).
Solidaridad Orgánica: La relación de equidad debe ser absoluta. El bienestar del otro es la única garantía del bienestar propio.
Justicia como Faro: La justicia social no es una oferta programática, es el patrón de conducta y estilo de vida innegociable.
Nomenclatura Global: Se adoptará una misma lengua de respeto que prevalecerá para todas las generaciones, eliminando el "yermo" social que hoy separa a los viejos de los jóvenes.
Conclusión: El Desborde del Cuadro La fantástica idea del Congreso Futuro se diluye si no permite que la verdad y la virtud fluyan sin obstáculos. Necesitamos un protocolo que reconozca la dignidad intrínseca del ser humano por encima de su rango y de su cuenta bancaria.
El verdadero futuro se pinta con los colores de todas las razas y se firma con el compromiso del enunciado performativo: aquel que dice "cambiemos el mundo" y, en el acto de decirlo, comienza a transformarlo. No bastan las fotos de autoridades en teatros vacíos; necesitamos una efigie libertaria que rompa los marcos de este sistema agotado para que la dignidad, por fin, sea nuestra única costumbre.
