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Puro Chile… los chilenos patean el tablero. Por Gustavo Gac-Artigas

Ayer se eligieron en Chile los 155 constituyentes que tendrán en sus manos la redacción de una nueva constitución. Elecciones de la esperanza, del ensueño, del cambio de rumbo, se deposita en el deseo de una nueva constitución el deseo de cambio, se cree en una constitución lejos de la heredada de los tiempos de la dictadura, remendada es cierto, pero camisa de fuerza dejada como herencia por Pinochet.

Se espera una constitución que mire al futuro, que se deshaga del modelo económico imperante, modelo que acentuó la enorme desigualdad que reina en Chile, modelo que favorece a la clase dominante en desmedro del bienestar de los sectores populares.

Se espera una nueva constitución que refleje las reivindicaciones manifestadas en las calles, enormes manifestaciones de mujeres luchando por sus derechos, de estudiantes, pajarillos libertarios como cantó Violeta Parra, luchando por una educación diferente, que cuestione y no forme rebaños de ovejas al servicio de las corporaciones, de los pueblos originarios reclamando su lugar en lo que fue su tierra, aquella que les fuera usurpada.

Una constitución que termine con un poder presidencial mano de hierro, manu militari, que se concentra en un dirigente y se centraliza en la capital.

Se espera tanto de tan pocos, 155 que deben pensar en el futuro del país teniendo en cuenta su presente, los derechos de una población que se siente y se sabe abandonada, los nuevos derechos que surgen de una población que evoluciona, una población donde las minorías dejan de ser ave rara para ser parte entera de la sociedad.

Ayer en Chile se votó por la realidad y el ensueño, la realidad, el haber logrado una constituyente, el ensueño, pensar que será la panacea, la solución a la desigualdad imperante, creer que una nueva constitución abre el camino a una democracia abierta, representativa, una democracia de todos y no de los que viven en las casitas del barrio alto como cantaba Víctor Jara, una democracia que muestre y no oculte a los que viven en los barrios de invasión en la periferia de las grandes ciudades, una democracia voz del pueblo y no voz de privilegios.

Ayer 14 millones 900 mil chilenos tuvieron el derecho a elegir los 155 constituyentes. De ellos votaron solamente el 40%, un 60 % eludió sus responsabilidades o simplemente no se sintieron representados.

La mayoría de los 155, un 68%, son independientes, los votantes dieron la espalda a los partidos políticos tradicionales. Votos surgidos de las protestas, grito que enrostra al sistema chileno su desigualdad, su impotencia y la falta de voluntad para dar solución a los problemas que aquejan a los chilenos.

La derecha del presidente Piñera rumia su derrota y queda sin la fuerza necesaria para imponer, o al menos negociar, sus puntos de vista. La centro izquierda, coalición de partidos que gobernó Chile durante 20 años eligió 25 miembros, menos que la lista conformada por el partido Comunista y el Frente Amplio: 28 constituyentes, y los independientes, aquellos fuera del sistema tradicional, eligieron 30 miembros.

Puro Chile es tu cielo nublado, votaron más en los barrios de la gente pudiente, sobre el 41% en la rica comuna de Vitacura, 13.7% en la pobre y combativa comuna de La Pintana. Los negros nubarrones de la desigualdad y falta de justicia social se ciernen sobre los constituyentes, ¿a quién responder, a quienes votaron por ellos o a los intereses de una mayoría? Que, basados en la baja votación, no se intente restar importancia o representatividad a la redacción de una nueva constitución.

Ayer triunfó la renovación, la juventud, la expresión de las grandes movilizaciones por sobre la política tradicional y ello debe ser tomado en cuenta por los 155 constituyentes. Deben reconocer que no son 155, que representan la esperanza de millones, que su deber no es solamente redactar una nueva constitución, que su tarea, en el fondo, es abrir las puertas al futuro de un pueblo en marcha, un Chile que se paró en las hilachas y quiere un cambio y no desgastados cantos de sirena.

Desde ayer los políticos tradicionales, los partidos tradicionales comenzaron a hacer cálculos para las presidenciales de fin de año, a sumar, a restar, a estudiar estrategias, alianzas, campañas publicitarias, sin entender que ayer se votó por cambiar de rumbo y que ellos no están ni ahí, como se dice en Chile.

Gustavo Gac-Artigas es escritor y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE UU.

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