En kioscos: Octubre 2022
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Que Gabriel y la constituyente sean como una llave que abra mil puertas. Por Hans Schuster

En la palabra está el momento de volver a encontrarnos, y tal vez por ello entre las palabras escogidas en su primer discurso como Presidente de Chile, Gabriel Boric hizo una referencia expresa a Vicente Huidobro: “Y como decía un viejo poeta, el adjetivo cuando no da vida, mata”, y para quienes seguían el discurso, esa frase quedó como un suspiro poético en un momento cargado de emoción y regocijo, con anterioridad ya lo había mencionado como presidente electo de Chile cuando habló sobre la situación regional en una entrevista en la que también participó el exmandatario uruguayo José «Pepe» Mujica. «Hay un poeta chileno que decía que el adjetivo cuando no da vida, mata. Y yo creo que eso le pasa mucho a alguna izquierda latinoamericana, que llenan sus discursos de adjetivos, pero en la práctica no ve el sufrimiento que está teniendo su propio pueblo».

La palabra es sin lugar a dudas la vivencia del lenguaje, porque nada es, independientemente de su contenido. Continente y contenido suelen ser niveles de un mismo proceso, y el arte de comunicar, en literatura y otras disciplinas, es el arte de comunicar lo bello. Poner atención en los elementos paralingüísticos como son el tono de voz, timbre, cadencia, es una dinámica que nos permite escuchar entre líneas, tomar conciencia y reconocer el tono anímico de la persona o voz que realiza el enunciado, que siempre va más allá del discurso conceptual. Como son las disposiciones gráficas que utilizó Vicente Huidobro en sus poemas, cuya idea central no debía limitarse a imitar la Naturaleza (de allí el título en su manifiesto creacionista: Non serviam, «no serviré»), sino que la creación, a través de las artes, debía mantener su independencia y con ello generar una realidad paralela, que al igual que como lo hace la naturaleza, el arte de la palabra precisa demostrar el vitalismo de su propia obra.

Vicente Huidobro, con más de 30 títulos publicados, principalmente de poesía, varias novelas, obras de teatro e innumerables artículos en diversas revistas y diarios, algunos de los cuales él también creó, tanto en Chile como en el extranjero. Su inmenso legado se inicia dejando “Ecos del alma” (1911) hasta “Últimos poemas” (1948), y participa de una vorágine que, durante tres décadas, el ingenio y la pasión por el lenguaje lo situarán como una de las voces más significativas de Latinoamérica.

Para Vicente Huidobro el objetivo principal de la poética es que al escritor-creador le permite encontrar la diferencia específica del arte verbal en relación con las demás artes. La poética se debería interesar por los problemas de las estructuras verbales, (con ello se anticipó al estructuralismo) del mismo modo que el análisis de la música se interesa por la estructura melódica.

Dicho lo anterior, me llamó la atención el acercamiento del Presidente Boric por las artes y especialmente la música y la poesía y al poco andar me enteré que su formación escolar contó con grandes maestros, como el escritor Óscar Barrientos, con más de una veintena de títulos publicados, si mi memoria no falla, y sus grandes pasos por Valdivia en el grupo literario “Mangosta”, y la revista de cultura “Ciudad Circular”. Y a propósito de Valdivia, me alegré cuando al Presidente Boric le fue entregado el libro “Obras Completas de Maha Vial”, y si mal no recuerdo toda su obra ha sido publicada por ediciones El Kultrún, bajo la perseverancia de las escasas editoriales de provincia como es el caso de ésta, guiada por Ricardo Mendoza Rademacher, editorial valdiviana que sobrepasa las 260 publicaciones desde su creación en 1985, impulsando así la literatura del sur de Chile. Y cierro este acercamiento valdiviano, con la buena nueva de la escritora recientemente nombrada como SEREMI de la Región de los Ríos, Antonia Torres (según el diario digital de Futrono), aunque ya deberían preocuparse las páginas del Estado de actualizar su información. Pero Volvamos a Vicente Huidobro, ya en 1916 desde Buenos Aires, comienza a esbozar su teoría Creacionista y en 1917, es un colaborador de la revista Nord-Sud, dirigida por Pierre Reverdy, junto con Guillaume Apollinaire, Louis Aragón, André Breton, Tristan Tzara, Max Jacob, Jean Cocteau, entre otros, ya fuertemente relacionado con las vanguardias de la época, con pintores, escultores y escritores tales como Amedeo Modigliani, Juan Gris, Pablo Picasso, Jacques Lipchitz, Francis Picabia, Joan Miró, Max Ernst, Blaise Cendrars y el gran Paul Éluard. Ese año publicó Horizon carré, con algunos poemas que habían aparecido en “El espejo de agua” (1916) y que fueron traducidos al francés junto a su gran amigo Juan Gris.

Y si de amistad se trata, como lo es la literatura, que nos acerca al corazón de lo humano y con ello se regocijan los tiempos que corren, a pesar de la moral selectiva ante la guerra de Rusia y Ucrania, cuya toxicidad nos recuerdan la coalición de varios países encabezados por Estados Unidos, bajo el montaje de las armas de destrucción masiva. Ambas guerras amparadas por la nefasta epidemia neoliberal cuyos costurones de abuso seguirán atrapando las especulaciones de los mercados internacionales. A propósito de la guerra no puedo olvidar a Vicente Huidobro y su participación como soldado en la segunda guerra mundial y los objetos que hoy se exhiben en el Museo de la Fundación Vicente Huidobro varios cascos de guerra y el teléfono de Hitler, que Vicente trajo durante su visita a Berchtesgaden después de la rendición alemana.

Pero volvamos a Chile y nuestra guerra interna que no para de destruir la naturaleza y nos vemos atrapados en las zonas de sacrificio, o la contaminación industrial de las aguas con salmoneras, mineras y forestales incluidas, o en las diversas comunidades indígenas, en especial las del Bío-Bío, La Araucanía y los Ríos, cuyos despojos trazan una historia (del todo legal) conforme a la legislación comprada bajo la supuesta noción del “desarrollo” y los raspados de la olla del Senado que se mantienen amparados en la mal maquillada constitución del 80 y que contiene los principios y objetivos de la “nación”, y establecen la existencia de órganos de “autoridad”, cuyas escasas facultades y limitaciones, así como irrisorios son “los derechos de los individuos” y las vías para hacerlos efectivos, al tiempo que como ya sabemos dejaron ver su estallido.

El gran alcance de la constituyente es que nos trae la posibilidad de soñar Chile, y una posible vacuna ante el poder de destrucción de la pandemia neoliberal que se mantiene amparada por los políticos de los 30 años, de los 30 pesos, de los desamparos del Estado en todas las poblaciones, con que hoy en día quieren mantener sus mejores negocios: la especulación y la pobreza.

Es cierto, inicié el artículo con la idea poética de las citas del Presidente y los textos de Vicente Huidobro, pensando que se puede extrapolar el “Non Serviam” o “ Arte Poética”, hacia una reflexión de los tiempos que corren, a un mes exacto del inicio del nuevo gobierno que ha llegado a compartir nuestras ignorancias y no me refiero al Wallmapu, o al avión (del Oasis o isla de la Fantasía), sino a los gastos reservados, a las inconmensurables ganancias de Bancos, AFP e ISAPRES (todo legal), mientras gran parte de la población espera que, tanto Gabriel como la Constituyente, sean como una llave que abra mil puertas.

Hans Schuster
Escritor
Fundador del Colectivo de Arte: Látigos de Fuego
Co-fundador del Colectivo de Artes y Humanidades Filopoiésis.
Coordinador área de Gestión de las Culturas y Patrimonio-UCSH.

Compartir este artículo