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Querido Chile. Por Esteban Calderón

No me conocen, pero somos compatriotas. La horrorosa dictadura me obligó a dejar mi tierra, exiliado, teniendo solo ocho años. Mi experiencia de extrema pobreza en un humilde campamento en Santiago me ha marcado profundamente, al igual que el hecho de haber presenciado tanto dolor, terror e injusticias, causadas por el brutal dictador. En mi familia, al igual que en la de miles de chilenos y chilenas, existen miembros desaparecidos, torturados y eso crea memoria.

Sin embargo, tengo lindos recuerdos de mi patria, como mirar hacia la nevada cordillera al atardecer, el olor de las llovidas calles de Santiago y el calor humano de un pueblo humilde, luchador y amable. Pero no les quiero hablar del pasado sino del futuro. En cierto sentido, les escribo desde un posible futuro que ustedes tienen a su alcance y el cual pueden comenzar a hacer realidad este 19 de diciembre. Porque no solo se trata de vencer los horrores del pasado que, de nuevo, amenazan el alma de mi pueblo, sino que, a la vez, se trata de construir un mejor futuro para todas y todos en un altamente democrático Estado de Bienestar. En este tipo de Estado, no es todo perfecto. La perfección social es un mito.

Pero sí existen las condiciones materiales para lograr igualdad económica para una accesible movilidad social, esa posibilidad de salir adelante independientemente del tamaño de tu bolsillo o el de tus padres. Existe para todos una educación gratuita garantizada hasta el nivel universitario. Los trabajadores cuentan con fuertes derechos laborales, con sueldos dignos y desde el año 1970 con una semana laboral de 40 horas.

La cuidadanía cuenta con una gran red social para curar desventajas individuales y contrarrestar males estructurales. A los niños, jóvenes y adolescentes, al igual que a nuestros viejos, se les cuida durante sus más sensibles fases de la vida y todo esto se garantiza durante toda la vida, con un gran diseño de salud universal, donde toda persona humana tiene acceso y derecho a una salud digna. Es un país donde se cuida el medioambiente, donde no existen playas privadas y se respeta la naturaleza a la cual todos tienen libre acceso. Existe transparencia en el ámbito de las organizaciones públicas y en el poder político para evitar la corrupción. Existen también sagrados derechos civiles y se entiende que en un estado democrático hay irrestricto respeto a los derechos humanos, y ese respeto no es contrario al orden público, sino que su más absoluta condición.

Es un país donde las FFAA nunca participan en asuntos civiles, respetando así siempre la supremacía democrática. Una democracia donde jamás enviarán al ejército a apuntar con armas de guerra a su propio pueblo. Esto y mucho más ha existido en estas tierras lejanas desde hace más de medio siglo, y todo esto ha logrado crear no solo un excepcional Estado de Bienestar unánimemente apoyado por todos los sectores políticos, sino que, también, una de las más estables democracias y una de las más admirables economías del mundo, con un sólido crecimiento que siempre ayuda al país. A TODO el país, y no solo a unas pocas familias privilegiadas.

Compatriotas, este futuro no es imposible en Chile. No es una fantasía, sino una realidad en muchos rincones del mundo. Estando tan lejos de mi patria que me vio nacer, el más lindo sueño que siempre he tenido, y que hoy está más cerca que nunca, es que este futuro digno y estas posibilidades lleguen a mi gente.

Ustedes también se merecen un Estado que cuida de su gente y un país seguro donde el odio, la violencia y el mesquino egoísmo, nunca más determinarán los límites de la vida cotidiana. Por eso, acá, desde el Estado de Bienestar de Suecia, desde Europa, votaremos por Gabriel Boric este 19 de diciembre. Votaremos con memoria, con conciencia y con solidaridad, pero más que nada, con esperanza y con la certeza de que sí es posible llevar dignidad plena a la vida de nuestro pueblo, el cual está tan lejos, pero que llevamos tan, tan cerca.

Las cosas no cambiarán de la noche a la mañana. Pero con buena voluntad y el esfuerzo colectivo, sin soltarnos, tenemos un lindo futuro al alcance. Para derrotar al fascismo no sólo tenemos que ser fuertes y unidos, sino que también tenemos que darnos el lujo de poder soñar con una vida digna y estar dispuestos a luchar por un mejor futuro para nuestras hijas e hijos, más aun cuando ese sueño, en otros lados, ya es realidad. Chile puede, Gabriel Boric puede. Juntos, sin miedo, llegaremos. Y Oigan… será hermoso.

Esteban Calderón, abogado.

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