Un almuerzo de camaradería esperado y también improvisado en este Santiago que para algunos parece estar en un despertar gastronómico que a la vez mantiene una tradición culinaria popular que debería ser más reconocida más allá de ciertas modas cosmopolitas aún con ausencia local a los barrios que habitamos.
Diafrutar un día de comidas, cuestión que es parte de la vida cotidiana con los amigos de siempre o con aquellas personas que comparten temas comunes. El lugar de inicio fue La Zaranda en el Barrio Victoría aún conocido como el centro comercial de los zapateros. Los convocados Paula Nazal, Daniel Hernández, Mario Salazar y José Gil que lamentablemente no pudo llegar; Francisco Ramírez y Patricia González los anfitriones.
La entrada inevitablemente las empanadas degustadas con un vino País Itata de Bodega el Reacate y uno de Macatho, seguido por un plato de fondo de bondiola con mote acompado de un Carignan del Maule de Bodega El Rescate. La conversa recordando los origenes locales que recordaron la "pollona" de Los Ángeles, las chacras de Maipú y algunas tradiciones maulinas. Otro tema los desafíos para la oferta gastronómica, marcando la experiencia de la barra pisquera del bar La Providencia como gran refugio del pisco chileno.
Siguiendo el destino la tarde siguió con una charla sobre vinos para todo el personal de José Ramón 277 una destacada sanguchería con los destacados relatos sobre los vinos salvajes ofrecidos por.Matín y Pamela degustando un Carignan y un Carmenere de Villalobos. Ya en la mesa una conversa sobre queso de cabra, paltines y chacolí con Ignacio Salazar. Vinieron las empanadas en masa de sopaipillas de mechada queso, cochayuyo, camarón queso, el crudo, los.erizos, junto al País de Bodega el Rescate, Carignan de Villalobos, Cinsault de Macatho y Cabernet Franc de Mendoza y Carriel.
Una tarde de Santiago, cotidiana debe ofrecer esta consistencia gastronómica y vitininícola capaz de mostrar nuestra identidad gatronómica en comidas y bebidas como parte de un cotidiano capaz.de reflejar parte de nuestra identidad. Esta forma de habitar, de comer y de beber es lo que somos más allá de los comentarios especializados que no siempre comprende nuestra forma de ser.
Laa comidas y las bebidas chilenaa siguen siendo una fuente de inspiración que no requiere satisfacer los cánones universales y dogmáticos que terminan estableciendo una tiranía del gusto. Entregarse a la libertad recorrer la ciudad de Santiango puede realizararse esquivando la luz de los faros que encandilan lejos de los ruidos desesperados que enloquecen por llamar la atención. Tenemos el imperativo de ser eso que podemos ser dado que las huellas de ls memoria son testimonio ineludible que se manifiesta en las prácticas de los oficios.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
