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Red de Alimentos. Ayuda eficiente, pero con dignidad. Por Odette Magnet

• No sólo han apoyado a más de 250 mil personas, sino que la ONG genera un triple impacto: social, económico y medioambiental

La Red de Alimentos es el único banco de alimentos de impacto nacional. Como una ONG sin fines de lucro, se dedica a salvar alimentos que aún están aptos para consumo, pero que serán descartados por las empresas. La RdA los colecta, organiza y los entrega a organizaciones sociales que los necesitan a lo largo del país.

Actualmente está en marcha una campaña de recolección de fondos -comenzó el 29 de septiembre y termina el 16 de octubre- llamada “Agrandemos la Mesa" (donde comen 2, comen 3) con la ayuda de voluntarios virtuales que utilizan alcancías digitales, con un link (una URL) que comparten con sus amigos y familiares para que realicen donaciones.

En 2017, la red fue uno de los cinco ganadores de un concurso internacional que hizo Google de innovación social. Se aprovechó el impulso y en 2018 desarrollaron una plataforma tecnológica llamada Red Virtual, lo cual les permitió recuperar en todo el país diversos volúmenes de productos. Con esta plataforma y el proyecto Retiro Directo en Tiendas rescataron desde más de mil locales de empresas en todo el país: supermercados, tiendas de conveniencia y centros de distribución regionales. Nació hace trece años con el objeto de distribuir alimentos y bienes que de otra forma se destruirían, entre aquellos que están en situación vulnerable. Pero también contribuye a evitar que miles de toneladas de bienes y alimentos en buen estado terminen como desechos en vertederos, disminuyendo así el impacto medioambiental.

Sólo en el último año han apoyado a más de 253 mil personas que son atendidas en mil 600 centros de atención de 502 organizaciones sociales de todo Chile, lo que los ubica en una de las ONGs de mayor alcance en el país. La meta es llegar con alimentos a 300 mil personas en situación de vulnerabilidad en todo Chile.

Asimismo, se atiende en forma directa a 5 mil 300 personas mayores en las llamadas Despensas Sociales que operan en San Bernardo y Puente Alto. Se trata de residentes de esas comunas con ingresos inferiores al sueldo mínimo (la mayoría con la pensión solidaria de vejez).

María Eugenia Torres, ingeniera comercial de la Universidad de Chile, es la gerente general de la Corporación Red de Alimentos en Chile. Desde que asumió el cargo -hace ocho años- esta recolección de alimentos se ha hecho más efectiva al implementar un sistema de recolección directa desde las empresas donantes, lo cual ha permitido extender el programa a todo Chile eliminando las trabas de trasporte y almacenamiento en lugares alejados. “Estos han sido años particularmente difíciles en temas sociales y económicos, que han golpeado con mayor intensidad a la población más vulnerable”, dice Torres. “Debemos seguir ampliando nuestro alcance para llegar a más personas que necesitan en todo el país. Y también requerimos con urgencia cuidar el medioambiente, evitando que productos que aún están aptos para su uso o consumo se conviertan en residuos.”

Asimismo, han creado "Despensas Sociales", una suerte de almacenes de distribución directa a personas de la tercera edad en condición de vulnerabilidad. Cada beneficiario asiste una vez por semana. Mediante el rescate y distribución de productos, la ONG genera un triple impacto: social, económico y medioambiental, ya que, al recuperar productos que aún están aptos para el uso o consumo humano, se evita el CO2 que generan estos productos al ser desechados en vertederos, evitando además que se desperdicien los insumos utilizados en su producción. Y al ser entregados a personas en situación de vulnerabilidad, mejoran su nutrición y calidad de vida.

En materia legal, también impulsó y logró cambios en la ley tributaria, con lo cual las empresas pueden descontar de impuestos los alimentos/bienes donados (esto también incluye implementos de aseo personal para adultos, bebes, ancianos). Antes de esta reforma, las empresas debían probar que los bienes descontados como pérdida habían sido destruidos, por lo tanto, les salía muy caro donarlos.

El financiamiento proviene de aportes económicos y de servicios de empresas privadas, las organizaciones sociales beneficiarias también aportan una cuota social para ayudar a financiar una parte de los gastos operacionales, y hay aportes económicos de personas particulares. En 2014, además del centro de distribución de Santiago (San Bernardo), abrieron uno en Biobío (actualmente es el Banco de Alimentos Biobío Solidario) y, de ese modo, ampliaron su influencia entre Valparaíso y Biobío.

La frecuencia de atención de los beneficiarios de organizaciones sociales es variable. Hay residencias (de ancianos, niños, jóvenes, mujeres, migrantes) que atienden todos los días. También comedores sociales, ollas comunes, programas calle, talleres que tienen diversa frecuencia, así como juntas vecinales que entregan semanalmente a sus beneficiarios. “La Red llega de forma directa a las organizaciones y personas que lo necesitan y se preocupa de que sea con dignidad”, remata Torres.

Centro de distribución

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