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Resultado de un nuevo plebiscito: La muerte de la retroexcavadora política. Por Alexander Linford Child

Durante el periodo de la Convención Constitucional escribí mediante este mismo medio acerca de la importancia de los acuerdos para los órganos constituyentes, dando como ejemplos exitosos el francés de 1789 o el italiano de 1946, teniendo ellos la capacidad de construir, mediante el diálogo, textos que rigen hasta hoy o que son piedra angular para toda constitución moderna.

En Chile poco aprendimos de la necesidad de diálogo, instaurándose desde el año 2014, por parte del Senador PPD Jaime Quintana, el concepto de retroexcavadora la cual consistía en arrasar con la minoría política cuando tenías una mayoría que te permitiera generar cambios sin preguntar a nadie.

Esa misma retroexcavadora se tomó la discusión constitucional, aprovechando la lista del pueblo y sus amigos de generar un proyecto constitucional que no tomó en consideración las opiniones de la derecha política, porque en palabras del ex convencional Stingo “Aquí nosotros vamos a poner los grandes temas, aquí no ganó la derecha”. El resultado de dicho ejercicio fue un texto ampliamente rechazado en un plebiscito que pasará a la historia como una de las grandes derrotas en las historias de los plebiscitos en Chile.

Se entendió en el momento del rechazo que la necesidad constituyente seguía vigente, abriéndose un nuevo proceso el cual, esta vez, estaría enmarcado por un grupo de expertos de todo el espectro político, estando la propuesta de los expertos sometida a un consejo constitucional compuesto por consejeros popularmente electos. Se dio vuelta la tortilla.

La derecha, vapuleada en el proceso anterior, obtuvo una amplia victoria y apareció nuevamente la creación de Quintana, la temida retroexcavadora, modificando el texto entregado por los expertos a su arbitrio y posteriormente la promoverían con una campaña que utilizaba entre otros slogan el “¡Que se jodan!”, demostrando que se estaba dispuesto a arrasar con todo, idea que se reforzaba también con conversaciones filtradas de dicho grupo donde señalaban explícitamente que su idea no era hacer un texto transversal.

Ante el nuevo texto plebiscitado, que hoy tenía como respuestas a favor o en contra, la gente respondió “Que se jodan”, descartando el momento constitucional, poniendo término nuevamente a un proceso que ya cumplió tres años desde el Acuerdo por La Paz y la Nueva Constitución, teniendo este nuevo proceso fallido un factor común con el anterior. La falta de diálogo.

Hoy la temida retroexcavadora de Quintana ha muerto, el pueblo electoral demostró que el diálogo es fundamental para la democracia y que los acuerdos son el gran pilar de la construcción de la República, siendo esta una de las grandes lecciones que hoy le dan los electores a la clase política. Hoy la gente volvió a decir ¡Diálogo o nada!

Alexander Linford Child.
Profesor de Derecho Constitucional y Derecho Administrativo.

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