Niños y niñas sujetos de derecho o medio para resolver problemas del mercado laboral
El debate sobre la sala cuna universal es necesario y pertinente. Con frecuencia, esta política se presenta principalmente como una herramienta para favorecer la inserción laboral de las mujeres. Sin embargo, este enfoque resulta limitado si no se pone en el centro aquello que debe ser prioritario: los derechos, la educación y el desarrollo integral de los niños y niñas.
La sala cuna no puede entenderse únicamente como un espacio y tiempo de resguardo que permite a las madres trabajar. Desde un enfoque de derechos, la educación parvularia se constituye en el primer nivel del sistema educativo y cumple un rol fundamental en el desarrollo cognitivo, social, cultural, emocional y físico durante los primeros años de vida. En este sentido, organismos internacionales como la OCDE (2026) han señalado que la educación y el cuidado en la primera infancia permiten reducir desigualdades desde etapas tempranas y generar beneficios sociales y económicos duraderos. Del mismo modo, UNICEF y UNESCO (2024) sostienen que el acceso a educación inicial de calidad constituye un derecho fundamental que incide directamente en el bienestar, el aprendizaje futuro y el desarrollo integral a lo largo de la vida.
El consenso sobre que el acceso a una educación inicial de calidad sienta las bases del aprendizaje, la autonomía y el bienestar presente y futuro de las personas es hoy ampliamente respaldado por la evidencia. Se asume, entonces, que una educación intencionada, situada y crítica en la sala cuna es clave para paliar las desigualdades de origen y potenciar oportunidades para una transformación que colabore en mayores cuotas de justicia social. No obstante, diversas investigaciones advierten que, en la realidad chilena, el acceder a una sala cuna continúa fuertemente condicionado por la inserción laboral formal de los adultos, lo que reproduce inequidades estructurales pues excluye precisamente a los niños y niñas más vulnerados (Pardo & Opazo, 2025).
Por ello, una política de sala cuna universal debe ser concebida, en primer lugar, como una política educativa y de protección de la infancia y no, sólo, como una medida de carácter laboral, económica o productiva. Limitar su propósito a facilitar el trabajo de las madres implica perder su verdadero potencial formativo y transformador, reduciéndola a una lógica de ‘guardería’. Esta reducción ha sido ampliamente cuestionada en el debate académico reciente, donde se declara que el cuidado y lo asistencial sin una intencionalidad pedagógica obstaculiza las oportunidades de desarrollo infantil y desconoce el carácter educativo del nivel (Pardo & Adlerstein, 2025).
En este sentido, el gobierno de Chile inició en 2025 un proceso para vincular los objetivos de inserción laboral, que constituyen la base de este proyecto de ley, con la garantía de una educación inicial de calidad. Asimismo, la reciente ley de modernización de la educación parvularia potencia y releva este enfoque al situar explícitamente el desarrollo integral de los niños y niñas en el centro de la política pública.
Es fundamental, entonces, que el Estado, como garante de derechos, asegure que la provisión de salas cuna cumpla con estándares de calidad, infraestructura adecuada y personal calificado. En Chile, el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación, contempla mecanismos de evaluación, fiscalización y mejora continua para garantizar una educación de calidad y equitativa para todos los niños y niñas
Por tanto, si el Estado financia este derecho, debe hacerlo privilegiando instituciones públicas que cumplen plenamente con la normativa de la educación parvularia, resguardando condiciones pedagógicas adecuadas, equipos profesionales idóneos y ambientes que promuevan el bienestar integral.
En síntesis, avanzar hacia una sala cuna universal es un paso necesario, pero su enfoque debe ser claro: los niños y niñas no son un medio para resolver problemas del mercado laboral, sino sujetos de derecho cuyo desarrollo y educación deben ser el eje central de toda política pública. Solo así será posible que esta política cumpla efectivamente su potencial transformador en términos educativos, sociales y de justicia.
Referencias bibliográficas
Organisation for Economic Co-operation and Development. (2026). Reducing inequalities by investing in early childhood education and care. OECD Publishing.
Gobierno de Chile. (2025). Ley de modernización de la educación parvularia. Ministerio de Educación.
Pardo, M., & Opazo, M. J. (2025). Universalización de la sala cuna en Chile: Construyendo un derecho para cada niño y niña. Universidad de Chile.
Pardo, M., & Adlerstein, C. (2025). Debate sobre sala cuna universal y enfoque educativo de la primera infancia. Universidad de Chile.
UNICEF, & UNESCO. (2024). Global report on early childhood care and education: The right to a strong foundation. UNESCO Publishing.
Gudrun Marholz Aránguiz
Directora Escuela Educación Parvularia
Universidad de Valparaíso
