Hay períodos en que hablar o escribir queda postergado para un segundo plano, y prima el silencio. Ello es un signo de tiempos de observación, en el cual se comprueban factores presentes en la historia que han sido la antesala de hechos actuales y de lo que está por venir. Se trata de momentos en que los acontecimientos son inminentes, y es tarde para revertir, lo no realizado por décadas pasa la cuenta y cabe la duda de si es producto de algo que ha sido intencional.
Esto nos lleva a la necesidad de ser reiterativos y en apariencia quedar anclados en el pasado, pero ello es inevitable al no haber ponderado a tiempo el hoy como el futuro de un tiempo anterior y que puede traer el efecto de comprometer la historia futura que va acompañado del cambio generacional en que de todos modos viene una rotación, algunos quedan y otros se van, se viene el relevo, en medio de formas de comunicación diferentes que no necesariamente aportan a la naturaleza humana.
Un lapso de 35 años puede parecer muy extenso o breve, dependiendo de cuanto nos hemos alejado o bien estamos al lado de un período que en lo medular se ha mantenido intacto, vecinos del origen del modelo y sus efectos colaterales.
Sin mayores vueltas, el gobierno militar puso a la práctica eso del fin justifica los medios. El ejercicio de una violencia extrema donde resaltan las violaciones a los derechos humanos es parte de los medios utilizados para conseguir el fin, bajo una trama con intervención foránea e interna, esta última representada en la derecha política, con uso de instituciones y recursos pertenecientes a todos los chilenos.
La derecha extrema a través de la retórica se presenta como los férreos defensores de la no violencia, pero excluyen la violencia que les favorece y validan sin mencionarla. El bombardeo a La Moneda fue una situación de violencia, representó una pérdida material y de onerosos recursos para reconstruirla, pero ello no es nada en relación a las vidas exterminadas de la época, en la actualidad es el lugar donde anuncia su residencia el futuro Presidente de la República, un espacio con historia y por detrás una institución que tiene responsabilidad en “presionar” el botón que provocó la destrucción de palacio.
Aclarado en parte cuales fueron los medios, hay que entrar en la profundidad de los fines alcanzados y que tienen una comprensión diferente según el grupo etario al que se pertenezca, diferente es haber tenido alrededor de veinte años el año 1982 que tener veinte años el 2025. En el primer caso es una referencia a una persona que hoy tiene 73 años, si no tuvo las oportunidades dignas a lo largo de su vida ya no las tiene y es la representación de una historia vivida, que el único pilar de que dispone es el subsidio estatal proveniente del margen que le puede entregar lo público en pilares de subsistencia para su vivir del presente.
A la joven o el joven de veinte años, le quedan 53 años para llegar a los 73, y tal vez no le importa ese futuro, pero hacer notar la importancia de prevenir a tiempo tomando conciencia que es parte de un sistema en el cual debe exigir y contribuir, no puede quedar al margen, debe ser un agente de cambio para lograr dignidad.
Recientemente un integrante del partido liberal expresaba que las AFP deben seguir existiendo, pero hay algo que no comprende, se trata de la génesis de esas instituciones provenientes del golpe al Estado, iconos de una privatización de la economía, obligando a las personas que realizan una actividad formal, a entregar en forma obligada parte de sus horas de trabajo representadas en dinero que se traspasa a estas instituciones, sin otra alternativa y así se armó el negocio, otorgándoles grandes ganancias y respondiendo a muchos afiliados con bajas pensiones, pero hay una salvedad, las instituciones de las fuerzas armadas y de orden quedan fuera del circuito, vínculo perfecto con la proyección de políticas provenientes de un gobierno militar que debía “velar por su gente”.
No se trata de negarse a privatizar, pero nunca en un nivel que comprometa la vida de muchos y que la repartición de las ganancias vaya hacia pequeños grupos económicos de poder. Además, como se trata de una “economía de chorreo”, el gran negocio se ramifica hacia la educación y la salud, entre otras áreas que son significativas para las personas.
Estamos hablando de comienzos de los años 80 del siglo pasado y de una institución, las AFP “rectoras” del poder económico y que por un buen tiempo eran sólo receptoras de dinero provenientes de cotizaciones y cobros de administración, cien por ciento vinculadas con la banca y en negocios diversificados en áreas vitales para los ciudadanos y que al mirarlo de esta forma invitan a la informalidad por pérdida de confianzas.
Cuando empezaba todo esto se soñaba y se tenía esperanzas, y se avizoraban efectos posteriores que serían superados. El sueño era el término de la dictadura y el gobierno militar, la esperanza era el revertir por medio de la transformación como algo natural y de toda lógica, aceptando la gradualidad debida. Las cosas no pasan de un día para otro y ello se acepta, el año noventa hablar en estos términos podía resultar extraño al no dimensionar la duración del tiempo futuro.
Sin embargo, con una proyección responsable y considerando el valor de una convivencia social entre personas, se podrían haber distinguido tres etapas: pensar y elaborar algo diferente en un plazo de 10 años; implementar lo elaborado en otros 10 años; y entrar en el ciclo de mejora continua en los 10 años siguientes. Son períodos de tiempo razonables que más aún ya en siglo XXI tienen holgura de 5 años. Un tiempo que sumado más que duplica a los años de dictadura.
Pero el camino escogido fue otro, la opción de administrar el modelo y asimilarse a éste buscando beneficios personales que se podían obtener. Las desconfianzas se fueron instalando y ello finalmente resultaba como una coraza protectora que alejaba a la ciudadanía de la política, ninguno de los slogan de campaña se cumplió, la alegría prometida en 1989 nunca llegó, tampoco crecer con igualdad.
En la actualidad en un término que no me agrada utilizar, la “clase política” quiere avanzar hacia un cambio en el sistema político, en momentos en que el haber pasado las elecciones, el ciudadano convocado ya cumplió su rol. No se entiende que todo elemento de cambio incluyendo la política, sea ausente de inclusividad con trascendencia y participación amplia si es que se quiere llevar a la práctica una verdadera democracia, como lo fueron por un período muy breve los cabildos autoconvocados del año 2019. Se trata de una política que debería ser en esencia participativa y que sin idearse entre cuatro paredes.
La sinergia que se refiere a que la suma de las partes es mayor que el todo, se representa perfectamente en que la suma de muchos años amplifica los tiempos en que las transformaciones sustanciales no se han tenido en cuenta.
Se ha mutado entre la izquierda, el progresismo y el centro en ese polo de la política, sin proyecto de sociedad, un vacío total. El gobierno de esperanza representado en Gabriel Boric, no fue tal, se favoreció a las AFP, lazos con SOQUIMICH y un salvataje a las ISAPRES, cuestiones estructurales que opacan y debilitan las conquistas de derechos que sí se han alcanzado, pero se opacan en medio de la descripción de la historia presente en este documento. La derecha y su institucionalidad aledaña, siempre triunfante con el modelo intacto de su autoría y no sólo dispuesta a llegar al palacio, sino coparlo y poner a flamear una bandera en éste como si fuera una toma o símbolo de poder.
Finalizando la mención a los 35 años, hay un hecho que representa retardo, alimentado por un sistema que se caracteriza por un círculo vicioso. Con la importancia que se le pueda otorgar a la educación, el año 2026 había una modificación a los requisitos para ingresar a las carreras de pedagogía haciéndolos más exigentes en cuanto a los procesos de selección. No obstante, desde las universidades y el gobierno se materializaron los intentos de postergar el contenido de leyes que ya estaban vigentes, aludiendo a una posible falta de docentes el 2030.
Para el mejoramiento de la educación es primordial la formación inicial docente de manera exigente desde la selección, pero garantizando condiciones laborales que hagan del ejercicio de la profesión algo motivador y no un profesor que debe resolver o se vea expuesto a situaciones conductuales derivadas de una sociedad deshumanizada que no resuelve, esto también pasa por aspectos laborales como las remuneraciones y condiciones esenciales para el desarrollo de la enseñanza, inserta en un país que debería planificar su futuro, así como las empresas exitosas que también hacen lo mismo. Cada uno debe juzgar sus responsabilidades en el momento que estamos viviendo, no llegamos a este de la nada.
