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Soberanía popular: la ausencia de la clase política. Por Alex Ibarra

Soberano el pueblo

"Las calles se llenaron _ cómo alamedas abiertas
parecen hojas volando al viento
cada bandera empuñada
en ese vía crucis de vida.

Multitudes cantando enfurecidas
apagadas algunas gargantas
por los balines de la bota
que sirve a la codicia.

El canto sigue cantando
aquellas canciones
del alma agredida por el genocida
el pueblo está de pie
resucitado con fuerza
su voluntad impera
encendiendo el horizonte."

Hemos asistido, en estos días, a un auténtico caso de ejercicio democrático. El pueblo chileno, en una contundente mayoría se constituyó en Soberano. Hay pocos ejemplos históricos en los que una fuerza constituyente desafía a Estado injusto y opresor. La historia condenará los abusos de una clase que persiste en no reconocer este hecho político de nuestro momento histórico actual. Está claro quienes instalaron la violencia, ellos están armados y desalmados.

En los últimos años alrededor de dos quintos de ciudadanos asistían a las urnas para seguir validando el sistema político que nos llevó a esta crisis social. Desde finales de la década del 90 los estudiantes universitarios ya comenzaban una profunda protesta en torno al lucro de la educación. Sin duda, está demanda fue radicalizada y alzada por los estudiantes secundarios en la llamada "revolución de los pingüinos" que dejaba ver una desigualdad aún más compleja: era la formación de la identidad de los jóvenes "sopaipillas", una de nuestras clases más subalternizadas.

Las acciones revolucionarias del pueblo mapuche permitían visualizar la posibilidad concreta de una vida alternativa al neoliberalismo con la declaración manifiesta de lucha contra el capital.

Los errores de la derecha de sentirse representados por Sebastián Piñera y su equipo, una banda de cuestionados "gerentes" que se vistieron de populistas no demoraron mucho en comenzar la brutalidad de sus zarpasos. Con la protección de la bancada supuestamente de oposición cayeron en el descuido llegando hasta la indolencia más descarada. Maltratando con palabras y contenidos semánticos a los explotados se produjo el estallido social que hoy permite la posibilidad de instalación de la soberanía popular.

El pueblo chileno ya está en pleno proceso constituyente, el plebiscito fueron las jornadas teñidas de sangre, así se suele castigar la democracia por la aquella minoría que acumula privilegios sin entender el tema de los derechos.

Ya es menos de un 10% de los chilenos, junto con la clase política los que se niegan a ser parte de este movimiento soberano que está desarrollando el proceso transformativo del nuevo pacto social.

Alex Ibarra Peña
Dr Estudios Americanos.

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