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Sobre el proceso al cambio de constitución. Por Elías Parra

Viendo desde el extranjero lo que está sucediendo en Chile hoy, se confirma que a pesar de la distancia y el tiempo, los asuntos de Chile siguen siendo de uno a pesar de la distancia. Además las cuestiones de chile son de todos los chilenos repartidos por el mundo. Esperando un cambio de Constitución competente y moderna planteo:

¿Por qué es importante la Constitución, no solo como cuerpo, sino como alma matter fundante de la República?

Quizás, por que la constitución chilena ha tenido y tiene una larga trayectoria de influencia trascendental y original sobre la sociedad chilena (quizás solo exceptuando en tiempos de golpes de Estado, donde se “desploma el nivel” , o en tiempos de implosiones sociales, donde se acomodan nuevas normas, por Ej. en movimientos de protesta contra el Estado y el posterior derrumbamiento del Estado etc.), donde esta se ha fundamentado luego, incluso a pesar de todo, como un cuerpo jerárquico a la posterior instauración del Estado de Chile. Esto ha caracterizado el movimiento de organización histórica, que ha tenido la República chilena.

Pero. De que en Chile, una minoría productora y productiva, que se pudo haber estancado bajo su mirada más bien sonsa o conservadora; bajo su mirada altruista de un Chile más bien incompleto y que omite, y viva en una dependencia cada ves más fuerte de un sistema financiero, donde la creación, la construcción y el emprendimiento nacional, empiezan a depender exclusivamente de esos cambios financieros, donde también se les estaría otorgando un margen de participación, en un tipo de relación societaria de intereses particulares, ponen en ese juego más bien de global player el destino completo de una Nación.

Y ¿Porque tiene que ser esto así?

Donde se exponen y marginan a otros, por cierto la inteligencia del país será también marginalizada, generalizada, estigmatizada y Chile está lleno de mucha gente brillante y competente, además, por muy grande que sean las riquezas que ellos administran, los ricos chilenos siguen pensando a Chile como un país pequeño, gibarizado, dependiente y queriendo ser resguardado solo por su mundo de negocios e influencias, lo ve como un cierto feudo, y la República no es una parcela, menos su parcela. Jamás lo será. No olviden que incluso mermada y golpeada, entre ironía y placer, nosotros tenemos la historia. La historia que hablo es la historia de la multitud, no de caudillos, o vanguardistas de alguna tendencia separatista o nacionalista.

En esta clave, también corresponde decir y señalar, que el trabajador no depende del sistema financiero, sino de su propio trabajo. Bajo esta dramática se da un proceso histórico que exige un cambio en las relaciones sociales tan desiguales, en un país que si no avanza y profundiza sus exigencias tiende a quedarse mirando solo su ombligo, perdiendo inteligencia o esperando, sin avanzar decididamente, y sin ser capas tampoco de activarse y modelar su propio futuro (han pasado más de 30 años del retorno al sistema electoral participativo). “Chile no debe ni puede, aunque quiera, desentenderse de su biografía político histórica y debe actuar como un país maduro. O por lo menos mostrando madurez.

Así, bajo estos marcos lamentablemente se ha ido desenrollando la madeja histórica chilena, y en medio de ese estado voraz, surgen los gritos y van apareciendo los llamados de lucha por un cambio fundamental desde el interior de esta República. Debo decir que las soluciones que dan desde un sector no son entendidas totalmente por el otro sector, porque dentro de la crisis actual, también está un poco mermada la idiomática, la semiología o semántica política del país, con que se está analizando y dando a conocer o explicando esta situación, los símbolos históricos están siendo preguntados, puesto a prueba, hay duda y contradicción. Visiblemente en Chile existen y hay separaciones y divisiones sociales altamente dramáticas, teniendo en cuenta que la diferencia de clases debería desaparecer completamente. Pasar de la sociedad de clases, a la sociedad de conciencia social. Entonces serán estos mismos marcos, desde donde se impone la exigencia del grito social, por profundizar todas las contradicciones, donde en su mayoritaria parte sana y no autodestructiva, se hace y se expresa con una llamativa y alta esperanza productiva, esa capacidad creadora de la protesta social en Chile hoy es por otro lado también muy bella, que se declara en el buen sentido y patriota no demagoga ni falsaria.

“En Chile también se lucha por mejor educación”; esta situación quiere decir que la gente quiere aprender y estudiar y eso habla esencialmente de una propuesta y exigencia altamente necesaria para desarrollar competetividad en todos los niveles. Chile debe ser capaz de fomentar la inteligencia que el mismo país produce y construye desde adentro del territorio chileno concatenado al mundo. Superar todas las contradicciones podría significar mucho para Chile, se debe ilustrar al país, por ejemplo instaurar en la discusión la reafirmación, de que a pesar de todo, es bueno tener y construir un Estado moderno racional y competente, hay que atreverse a tener un Estado así, por que hoy en día, el país que no tiene un aparato estatal dispuesto a concurrir por sus representados en una alta medida, y que también sea estable, global y que perdure, entonces solo estará entregado a un desafío particular, más bien con una fenomenología quizás más bien salida de autocracia de turno. Chile se ha ido transformando en el tiempo, en un ente con anclas históricas, que en la práctica no lo han dejado ni dejan moverse naturalmente en avanzar adelante. Donde hay un estado fallido o débil y completamente sensible dependiente a los movimientos económicos más poderosos, y de intereses privados, a veces incluso, el estado chileno corrupto ha hecho leyes a medida de las industria privada, y entonces luego todo eso se transforma en un estancamiento social brutal, porque Chile disminuye sus posibilidades de competencia y se queda sin competencias. Denotan un comportamiento del que “tanto quiere devorar, pero es devorado así mismo”.

*En Chile debemos pensar que ojalá el país no llegue a tener jamás otra constitución tan desgraciada y estancadora como la constitución del 80!)

Conducción de un cambio sustancial

Los que puedan conducir un cambio sustancial y concreto en Chile, en la relación del buen manejo entre los ejercicios institucionales con los ciudadanos. Cuyos ejercicios deben ir estableciendo cierta jerarquía y orden dentro de sí misma y reflectarlo -digo en las mismas instituciones-, en la institucionalidad ojalá al más corto plazo posible y entendible-. Mientras el ciudadano común, quien de hecho conforma de manera desequilibrante la sociedad civil, serán aquellos que serían llamados a interpretar correctamente el momento histórico y espiritual que esta ocurriendo en Chile hoy, fomentar y dirigir el ejercicio económico en la dirección correcta de la economía social chilena completa (en Octubre - Noviembre 2019). También ser capaces de conducir con capacidad y altura de miras, ante nada para que ellos puedan dirimir con la más elevada lucidez en todo juicio. El clamor que vive Chile hoy llama de manera mas cabal a; elevar, a agrandar, a ampliar y profundizar con inteligencia y brillo intelectual, a escribir la “nueva Constitución”, aunque esencialmente no está llamando a una “constitución nueva”, sino a una más profunda, más elevada, más moderna, sofisticada, ampliada, más ilustrada si se quiere que tenga más competencia. Ojalá que esta *recomendación Hegeliana sea tomada en cuenta. Y que no se intente por nada del mundo tratar de hacer pragmáticamente una “constitución nueva” , que no tenga la suficiente inteligencia y capacidad, de no sacar aprendizaje de su propia experiencia histórica, llámese que aprendan desde la propia experiencia histórica que ha habido en Chile, desde su propia biografía política, por lo tanto ya hay instalado un lenguaje histórico constitucional que hay que asumir ya como parte de la Constitución que se escribirá. No es un lenguaje de nueva constitución, porque en escénica solo existe literal, además que también hay mucha gente, multitudes diría yo, que desde hace décadas que están exigiendo de una u otra forma este famoso cambio de Constitución justamente tomando la experiencia que ya tiene el país, incluyendo las nuevas interpretaciones en conjunto. *Para Hegel la “cultura occidental” ha aprendido de su propia experiencia, y no ha nacido de nuevo, como suele ocurrir en culturas orientales, donde siempre se está naciendo de nuevo como el ave fénix que nace de las cenizas. Por que la cultura occidental siempre se proyecta más gruesa, más amplia, más profunda, con mayor experiencia, la cultura occidental en este sentido viene en tener un carácter espiritual y existencialista profundo, porque nunca renace de 0 como un ave fénix, sino siempre renace más vieja , o más sabia si se quiere, así la cultura oriental siempre nace rejuvenecida, nueva, prácticamente siempre nace de cero y con esto no toma en cuenta su propia experiencia, sino procede siempre nueva y renacido, desde allí casi como entregada solo a su/una naturaleza. Dado esta situación, por eso tampoco necesitamos re inventar nada, en Chile necesitamos profundizar la Constitución, de la cual conocemos mínimamente conceptualmente. Necesitamos pensar y re escribir desde el aspecto fundamental y existencial de una constitución, no desde lo legislativo o normativo excluyentemente (que deberá estar obviamente a disposición y determinado por el carácter normativo que tendrá luego esta parte del cuerpo desde el Estado).

Además Chile no necesita esencialmente una nueva Constitución, porque por lo menos en Chile -como dije- hay un lenguaje político constitucional histórico, hay una historicidad instaurada, que se debe utilizar para recuperarnos integralmente, y a la que hay echar mano, y no me refiero al lenguaje de los congresales, o tecnócratas de manera excluyente, sino principalmente al lenguaje de reclamo histórico y generacional de la gente común, que se expresa claramente y que conforma en la práctica un mensaje declaratorio

¿Cuán dramática es la diferencia de estos aspectos en el país? Necesitamos un cambio en varias dimensiones, pero no un re nacer!

Del ejercicio constituyente

En este ejercicio de escribir la Constitución chilena, el grupo redactor , llámese convención, o grupo o asamblea, serán redactores; ellos deberán incluir y apoyarse, en su trabajo investigativo y de dilucidar, todo el material de apoyo que puedan tener y almacenar, como expertos, y estudiosos “que son”, deben incluir el análisis de varias otras constituciones de otros países, no solo de una, sino que se deben ver y tener varios tomos de libros de constitución de países que nos interesen, y tratar de interpretar aquellos puntos donde se toquen puntos en común, hasta imponer nuestra propia hegemonía sobre ellos, y ver si nos son útiles o implementarla. Hay que comparar mínimamente La constitución de Francia, Inglaterra, Alemania, Finlandia, Dinamarca, Argentina, Mexico, Venezuela, Cuba Brasil, Portugal, Grecia entre otras.

Pero ¿Porque necesitamos tener un Estado social?

Como en Chile hay una cierta claudicación del Estado en varios ámbitos, es menester definir el rol del Estado claramente dentro del mismo texto de la nueva Constitución, allí debe estar escrito su “ADN”, su aspecto espiritual si se quiere, el a donde está parado nuestro Estado. En nuestra Constitución debe estar escrito: ”El Estado de Chile es un Estado Social.” Quizás incluso plantearse hacerle un preámbulo, como la Constitución francesa (si no me equivoco) etc. Aquí en este sentido es menester y necesario aclarar que en la nueva constitución debe estar incluida esta declaración de principios propia. En esta condición del Estado, por cierto es su condición fundante del mismo. El Estado debe manifestar su postura y su rol político en la propia carta y ser en esto también públicamente representativo y ejemplar.

A quién le interese… Veamos un poco el carácter de Estado Social de Alemania, en comparación con el movimiento chileno

*En Alemania el estado se definió así mismo como Estado Social, a diferencia del Estado Inglés que se determinó protector, Estado Protector, esencialmente en esta idiomática significa que el modelo inglés quiere quizás proyectar su mirada más paternal, quizás paternalista frente a sus ciudadanos e individuos, que indirectamente los sindica como benefactores del Estado. Mientras que en el aspecto Estado Social de la situación del Estado -alemán- es donde se vela que todas las leyes redactadas e impresas no violen ni vayan a violar cualquier aspecto social que pueda tener un proyecto o una propuesta de ley, frente o que incurra en una diferencia con el sistema, con el carácter específico sensible que tiene esa Ley Fundamental.

Organismo Competente

Para mantener en observación y seguimiento exhaustivo este “carácter de ley”, los alemanes tienen un organismo de alta competencia jurídica; La Corte Constitucional Federal / Das Bundesverfassungsgericht- que dirime cuando otras instituciones le exigen dirimir y tomar un juicio respecto a la necesidad exigida externamente, y actúa como garante del carácter determinado. Esta corte es un poder superior en el país, y está compuesta por altos juristas y expertos que solo actúan por petición externa no autónoma. Resguardar el estado social, de toda complejidad externa del concepto y definición constitucional de “Estado Social” quedando establecido en la propia constitución alemana. La complejidad nace del concepto del principio de Estado Social y su concretización dentro de un instrumento escrito como la constitución. En un Estado Social:
 El deber del Estado es de velar y realizar un mínimo para la dignidad existencial, velando por la dignidad de cada persona.
 Desarmar, neutralizar y superar todas las desigualdades sociales. Y tener una seguridad social, que prevea con antelación los cambios y variaciones que ocurren a lo largo del tiempo y la vida. *Eso es a grosso modo el Estado Social alemán. …

La Constitución Francesa contiene por ejemplo un preámbulo:

Preámbulo

“El pueblo francés proclama solemnemente su adhesión a los derechos humanos y a los principios de la soberanía nacional tal y como fueron definidos por la Declaración de 1789, confirmada y completada por el Preámbulo de la Constitución de 1946.
En virtud de estos principios y del de la libre determinación de los pueblos, la República ofrece a los Territorios de Ultramar que manifiesten la voluntad de adherirse a ella nuevas instituciones fundadas en el ideal común de libertad, igualdad y fraternidad y concebidas para favorecer su evolución democrática.” *Se recomienda el estudio de esta y otras constituciones, aunque sea una lectura técnica.

Aspectos esenciales del Proceso de escribir una Constitución

Uno de los aspectos esenciales de este proceso de escribir una Constitución es aprender a ubicar y reconocer elementos esenciales, lo que es evidente es!, que necesitamos definir y encontrar conceptos fundamentales, que encierren y contengan nuestras ideas. Para tener una ley fundamental que persevere, y que luego integre la legislación, donde todos podamos seguir y tener confianza, al mismo tiempo tener una nueva conciencia, que el trabajo que hace cada cual está siendo medido en un igualitarismo o en un sentido de igualdad constructiva desde el Estado, donde el individuo también se sienta útil y parte, y que esta relación sea ejemplar en el más amplio sentido. El libro constitucional tendrá todos los contenidos fundamentales que podrán regir nuestra vida política e indefectiblemente integral.

Toda contradicción que surta de los cambios y diferencias deberían ser percibidas y deberían ser canalizadas todas en una sola Constitución. Cual producto de los cambios podrá ir mejorando en el tiempo si es necesario, solo manteniendo el carácter fundamental incambiable, la legislación debe irse mejorando e incluso irse sofisticando en un nivel revolucionario. Cualquier sistema es revolucionario, el país debe competir en la economía mundial, salir del ocio o del estancamiento intelectual que se divisa también en sectores de nivel económico alto.

Esta Nueva Constitución es la que debe entender que en ella también la ley fundamental se plasma como carácter primario y establece por cierto el fundamento, base, donde están contenidos todos los puntos; tanto aspectos legislativos y puntos claves, para que lisa y llanamente no incurra en hacer cambios particularmente contra sí misma, principalmente no contra su sentido de resguardar el carácter social del Estado y todas las legislación deberá adaptarse a esos requerimientos fundamentales y no a los requerimientos de los mercados, por nada del mundo.

Es en su esencia, donde se establecerán y sembraran primero una narrativa escrita y medular en el cuesco de sus páginas y de la historia del país, como dando desde su objetivación, un marco de “omnipresencia fundamental”, donde concurran y puedan concurrir todos por igual, y que quizás debería buscar ser científica, filosófica y social, un cuerpo que afirma con fuerza y poder la competencia en grandes ligas de sus componentes.

Por que la desequilibrada sensibilidad con que se ha definido y han actuado los distintos “modelos” de Estados, que hemos tenido, por ejemplo a lo largo de 30 años de competencias electorales en Chile, no obstante solo se hayan arrastrado esos desequilibrios, a través de las épocas que nos ha tocado, y a través de las caídas y transgresiones éticas con que han incurrido las dichas, y haya expresión de ellos en los distintos aparatos gubernamentales, e institucionales de representación de los distintos períodos gubernamentales que hemos tenido, pero nunca con tanta fuerza como contra un gobierno de derecha librecambista, el cual tampoco ha estado a la altura de la modernidad ni capacidad productiva y tecnológica que otros países están demostrando. Chile puede hacerlo mucho mejor. En este gobierno y el otro, el Estado ha venido en mantener relaciones altamente irracionales y desequilibradas, por decir lo menos, llega a dar vergüenza las pensiones, el sistema de reparto, el agua privatizada, y el aspecto jurídico, y penal de todo eso, los jóvenes no parten estudiando desde el mismo nivel, hay una sociedad de competencia salvaje a nivel superior y perdiendo inteligencia como hijo de rico que no necesita ser más inteligente, porque ya tiene asegurado su futuro? (así poh mijo?), todo cómodamente en una sensibilidad conveniente, por que siempre el aparato social ha jugado a favor del influyente, a favor del que tiene los recursos necesarios. Por lo tanto esa constitución de Chile actual debe salir de tener un derecho tan sensible, que puede actuar y ha actuado de manera arbitraria, todos hemos sido testigos de ello, e imponer un marco de derecho comprometido y estable con la necesidad y capacidad de las personas. Por que esto que hay, no puede seguir tratando de llegar a ser algo bueno, y que pretenda instalarse como marco para una competencia social normal, o lógica o equilibrada si quiera; esbozando la teoría del Behaviorismus de G Mead; quién explica claramente como el ciudadano se deja influir por el efecto de las Políticas Estatales: “Toda acción del individuo, es forzada por el marco social de la realidad inmediata que lo rodea. El sistema social que siempre nos rodea, va teniendo efectos en el comportamiento del individuo.”

Por el contrario necesitamos que se fomente la capacidad creativa y que se instalen orientaciones y cuadros de altas competencias, ante nada más sanas, productivas y justas.

El Problema de los desequilibrios

El problema que emerge desde los desequilibrios sociales, o de arrastrarlos, como se ha hecho en Chile, es que la gente, los que protestan en general, irán también superando su propia medida de protesta, e irán avanzando en su reclamo fuertemente, que como vimos desde este Estado al mismo tiempo no son capaces de contener. Este estado es además ineficiente, también es miope a la hora de analizarse así mismo, etc. tenemos un Estado tecnócrata y complejo, mientras más complejo, hay más confusión social. La confusión que produce este estado gibarizado y hasta subliminal se nota en su capacidad de desdoblarse en asuntos que llegan a ser incluso banales, como toda la ideología del bono o de completada, el nivel es el de completada estatal, y pero que pronto empiezan a defender y a encorpar y a instalar también claramente anti valores terribles, aparece un cierto canibalismo social totalmente innecesario y que depende del nivel del “animal carnívoro” que lo lleva a cabo, la filósofa Hannah Arendt hubiese dicho: ”en la banalidad del mal”. El tema de lo valórico en una constitución puede ser un estupendo punto de partida parar el estudio crítico, más hay que darse ese épico trabajo de catalogar ciertos valores y dar peso ético correspondiente. Pero siempre donde el Estado sea garante y cumpla su función y que actúe efectivamente como aval de honorabilidad y que cuide su lenguaje de dignidad en su juicio. Pero también este es un espacio que debemos alcanzar a construir entre todos y que jamás debemos abandonar, e irlo mejorando con más estudio y más análisis y mucho más lecturas siempre, hay que dilucidar y preservar pese a todo, un valor de excelencia y de virtuosismo que se requiere.

Primer fazit: Reconociendo esto se hace necesario, para mi, ver que tipo de diseño debe llevar esta constitución chilena. Vital es, desde la primavera de 2019, diseñar una constitución que contenga al mismo tiempo la ley fundamental inamovible, que perdura en el tiempo, y por otro lado una legislación donde vayan concluyendo instancias contradictorias, de manera categórica y lógica, teniendo claro el sentido social. Los distintos artículos de ley, regulaciones en general, y derechos cívicos y sociales deberían desarrollarse bajo el mismo prisma y carácter legislativo que va con la ley fundamental. La Constitución quedará encajada y contenida en las distintas páginas de un libro.

Elías Parra - Johannesburg, Sudáfrica 2019.
infopolitic01@gmail.com

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