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Te Poki Rapanui. El niño Pascuense de José Ignacio Vives Solar por Hans Schuster

Te Poki Rapanui. El niño Pascuense de José Ignacio Vives Solar, Edición Facsimilar, Rapa Nui, Chile, Rapanui Press, 2017. 49 páginas.

Hacia fines de 1800 la educación occidental estaba marcada por la desigualdad, el fuerte control religioso y el acceso limitado a las escuelas, puesto que no existía aún un sistema educativo universal, los grupos privilegiados —principalmente hombres de clase alta u oligarquía— podían acceder a una educación formal. Las mujeres, los sectores populares y los pueblos originarios estaban en su mayoría, excluidos, por el fuerte carácter religioso con que se constituían los espacios educacionales. En muchos países europeos y en América, la educación estaba en manos de iglesias (católica o protestante). Los contenidos incluían doctrina religiosa, lectura de textos sagrados y formación moral, que centraba su mirada en lo “tradicional” y en la memorización, casi todo centrado en lectura y escritura básica, latín y, en algunos casos, griego, matemáticas elementales, filosofía clásica y gimnasia con una escasa participación del estudiante.

A nivel institucional, existían escuelas básicas (pocas y no obligatorias), colegios o liceos para la élite masculina y universidades, heredadas de la tradición medieval, aunque la ilustración ya empezaba a poner en conflicto el sistema monótono, se proponía una educación más racional, científica y accesible. Pensadores como Jean-Jacques Rousseau o John Locke planteaban que la educación debía formar ciudadanos y no solo reproducir las tradiciones. A fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, procesos como la Revolución Francesa impulsaron cambios importantes: la idea de educación pública, laica y estatal comenzó a tomar forma, aunque su implementación real tardaría varias décadas.

Entre 1800 y 1900 la educación occidental cambió profundamente, pero el gran punto de inflexión se da antes y después de la Primera Guerra Mundial. A fines del siglo XIX antes de 1914, la educación estaba comenzando a masificarse. Los estados empezaron a asumir un rol central, estableciendo la educación pública y obligatoria, y se fue separando de la Iglesia, especialmente en países influenciados por ideas republicanas. La formación de ciudadanos encontró en la escuela un espacio para enseñar valores nacionales: idioma, historia de la patria, disciplina y civismo. La educación adoptó una lógica similar a la fábrica: horarios rígidos, cursos por edad, contenidos estandarizados, la revolución industrial ingresó a las aulas, y se amplió el alfabetismo aumentando la capacidad de leer y escribir en la población. En tanto que pensadores como Johann Heinrich Pestalozzi y Friedrich Fröbel promovieron una educación más centrada en el niño. Después de la Primera Guerra Mundial, desde 1918 en adelante, la crisis era tan profunda que se transformó la forma de entender la educación, y como era lógico, occidente se centró en la educación para la paz y la cooperación, a fin de evitar nuevos conflictos, promoviendo valores de convivencia internacional, la “Escuela Nueva” surgió como un movimiento que cuestionaba la educación rígida tradicional, impulsando el aprendizaje activo, la creatividad y la participación: aquí destacan los aportes de John Dewey, rápidamente traducidos, quien planteaba que aprender es hacer y experimentar. En la década del 1930 ya existía una mayor inclusión social con acceso a sectores populares y progresivamente a mujeres. La educación comenzó a considerar lo emocional, social y psicológico del estudiante, no solo lo intelectual, y se consideró como un derecho fundamental.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la educación en Occidente experimentó transformaciones profundas. La magnitud del conflicto llevó a replantear el sentido de la educación: ya no solo formar trabajadores o ciudadanos obedientes, sino personas capaces de convivir en democracia, evitar nuevos conflictos y participar en sociedades más justas, la educación occidental de posguerra se centró en educación para la paz y la democracia, el trauma de la guerra y el auge de los totalitarismos, estableció la necesidad de educar promovieron valores como derechos humanos, tolerancia y la cooperación, la UNESCO, creada en 1945, impulsó la educación como base para la paz mundial. Por ese entonces "Gobernar es educar" fue el lema central del presidente chileno Pedro Aguirre Cerda (1938-1941), enfatizando que la educación pública era la base del desarrollo nacional y la justicia social. Esta política materializó la construcción de más de 500 escuelas y el aumento de la matrícula escolar. Aunque popularizada por él, la frase se atribuye conceptualmente a Valentín Letelier. No solo en Chile se amplió el acceso en todos los niveles, educación primaria prácticamente universal, expansión de la educación secundaria, crecimiento de la educación superior y pasó a ser un derecho social. Sólo que la primera infancia quedó fuera y tardó años en ingresar al sistema regular de los estados, en especial en América latina, los países europeos desarrollaron el llamado “Estado de bienestar”, vale decir, mayor inversión estatal en educación, sistemas públicos gratuitos o subvencionados con políticas de equidad educativa centrada en la mirada hacia el estudiante y sus experiencias emocionales, sociales y cognitivas, bajo las ideas de Jean Piaget (desarrollo cognitivo) y John Dewey (aprender haciendo). Aparecen nuevas modalidades que consideran educación técnica y profesional, educación de adultos, formación continua, respondiendo así a economías más complejas e industrializadas. Convirtiendo a la educación en formación de capital humano, desarrollo científico y tecnológico, especialmente en contexto de Guerra Fría, en donde se amplió el acceso a grupos históricamente excluidos, tales como mujeres, sectores populares, minorías (aunque con avances desiguales), y se dan los primeros pasos hacia la educación intercultural, cuestionando la homogeneización cultural, la diversidad, la identidad y derechos culturales.

En Chile, los cambios educativos de comienzos del siglo XX reflejan muy bien la transición que vivía Occidente: desde una educación elitista hacia un sistema más amplio, estatal y con sentido social. Esto ocurre antes y después de la Primera Guerra Mundial, aunque con ritmos propios, pero hacia 1900 se consolidan varios procesos, entre ellos, la expansión del sistema público. El Estado chileno comenzó a fortalecer la educación primaria: se crearon más escuelas fiscales en zonas urbanas y rurales. Se buscó alfabetizar a la población, especialmente a sectores populares. La institución clave fue la Universidad de Chile, que desde el siglo XIX tenía un rol rector en la educación con la profesionalización docente, las Escuelas Normales, donde se formaban profesores con métodos más modernos, se integraron a la Universidad de Chile, y el sistema normalista influenciado fuertemente por el modelo pedagógico alemán de orden, disciplina, formación sistemática, fue variando al entender la educación como herramienta de construcción nacional, dándole prioridad, a lo hegemónico; La historia de Chile, los símbolos patrios y un idioma común solo el castellano, se buscaba formar ciudadanos para un país que se estaba consolidando tras conflictos como la Guerra del Pacífico. La ley de Instrucción Primaria Obligatoria (1920) gratuita y obligatoria, bajo la responsabilidad del Estado que garantizaba el acceso y la cobertura en todo el país, el auge de las escuelas rurales, las unidocentes, el profesor viajaba con el Escudo de la escuela que llevaba rara vez un nombre, en general un número, la bandera chilena con mástil y la campana. En el gobierno de Arturo Alessandri Palma, se impulsaron reformas que modernizaron el sistema educativo, vincularon educación con desarrollo social, promovieron una mayor intervención estatal, la creación de liceos femeninos y un mayor ingreso a la educación secundaria y superior. Durante la dictadura cívico-militar la U. de Chile perdió su rol en la formación de Docentes, y fue sólo con la creación de nuevas universidades-privadas- que la pedagogía mantuvo un desarrollo alicaído, y que cada vez cuentan con menos postulantes. Hoy “22.949 profesores menores de 40 años han dejado el sistema educativo, cifra que representa el 14% de la dotación actual, compuesta por 169.115 educadores de enseñanza básica y media científico-humanista.” https://www.centralnoticia.cl/noticias/nacional/2025/10/13/preocupante-fuga-docente-casi-23-mil-profesores-jovenes-han-abandonado-las-aulas-en-chile/377748/?utm_source=chatgpt.com%20%22Preocupante%20fuga%20docente:%20casi%2023%20mil%20profesores%20j%C3%B3venes%20han%20abandonado%20las%20aulas%20en%20Chile%22 , ya el problema no es sólo la Formación de Docentes, sino la retención en el sistema, donde faltan entre 26.000 a 33.000 en el sistema escolar chileno, no hay claridad en las cifras, entre horas vacantes no cubiertas, falta de especialistas, ni el MINEDUC tiene claridad, sólo son cifras proyectadas. Han empeorado las condiciones laborales, la formación se mantiene inadecuada, problemas de distribución territorial, valoración profesional deficitaria, salarios desfavorables, todo lo anterior es reflejo de la crisis estructural del profesorado en Chile y ahora se le suma la violencia de alumnos y apoderados.

Por otra parte, la educación intercultural en Rapa Nui tiene una historia particular dentro de Chile, marcada por el colonialismo interno, la resistencia cultural y, más recientemente, por procesos de revitalización lingüística y educativa. Se puede entender claramente en dos grandes momentos, durante gran parte del siglo XX, la educación en Rapa Nui no fue intercultural, sino más bien un instrumento de integración forzada al Estado chileno. Educación asimilacionista y control externo de los misioneros/as católicos y estatales, aún resuenan los “Lunes Fiscales” de la Armada de Chile se les rapaba y daban azotes a quienes no trabajaran gratis para el Estado. En la Escuela en tanto, se enseñaba el castellano y cantos alemanes, las monjas eran de esa nacionalidad y el idioma rapanui fue desincentivado o directamente prohibido en espacios escolares. Se promovía la “chilenización” de la población y la escuela funcionaba como herramienta de control social. Este proceso se vincula al periodo en que la isla estuvo administrada bajo lógicas externas, incluso con presencia de la Armada de Chile, que restringía la movilidad y autonomía de la población. No incorporaba saberes locales (navegación, cosmovisión, historia oral) lo que llevó a la ignorancia en la relación espiritual con el territorio y los ancestros. Hoy la escuela como espacio intercultural (Liceo Lorenzo Baeza Vega), principal establecimiento de la isla, incorpora contenidos culturales rapanui. Desarrolla talleres de lengua, danza, música y tradiciones. Integrando la identidad local en el currículo.

Te Poki Rapanui. El niño Pascuense de José Ignacio Vives Solar tuvo una primera edición en 1923. En el libro se da cuenta de que Vives Solar llega a Pascua en el periodo en que la Isla está arrendada a la Compañía de Enrique Merlet y Cia., cuyos abusos y malos tratos a la población local le pasan la cuenta hasta hoy en día, siendo Vives Solar quien, nombrado como profesor, pasa a ser la primera autoridad chilena en el territorio como Subdelegado Marítimo, el año en que llega 1914 se produce la revuelta de la líder espiritual María Angata, Vives levanta la escuela y apoya a la comunidad, la escuela tiene clases esporádicas, el vicario castrense y obispo Rafael Edward conseguirá trasladar la diócesis de la Araucanía y traerá las monjas alemanas que dan educación a la población confinada en la hacienda ganadera. TE POKI RAPA NUI es el primer texto para alfabetizar al pueblo, inspirado en la “Enciclopedia Liliputiense”, el carácter bilingüe según el autor es por su preocupación ante la extinción de la lengua. El libro contiene fotografías de época y referencias a la armada alemana que recaló en la isla durante la primera guerra mundial y a la escasa población rapa nui que quedaba en la isla luego de la piratería y la captura de esclavos para las guaneras en Perú.

Hoy, al parecer la educación cívica está ausente incluso en el presidente Juan Kast y sus asesores contra los parásitos del Estado, la cena para sus amigos en La Moneda hizo que el relato de respeto a las leyes, a los monumentos nacionales y a la austeridad se cayera a pedazos, el traspaso del valor de los combustibles sin utilizar el Fondo de Estabilización, fue otro golpe a la sensibilidad social, mientras se anuncia la reforma tributaria solapada bajo la ley miscelánea, que va en apoyo a los más ricos, y ya van 17 Seremis que abandonan el barco, por diversos motivos, mientras corren memes con la Moneda con avisos Happy Hours de chelas con sopaipillas, atendidos por sus propios dueños –menos los martes de pololeo-, en la imagen ambos inquilinos de la Moneda portando delantales con fotos de Jaime Guzmán con gorro de chef, preparando el golpe se ofrece junto a una tabla de quesos, ambos esta vez con gorros para la cocina desechables sirviendo en las mesas del patio de los Cañones mientras el ministro de Hacienda y sus brazos tatuados con pollos, cuenta en caja los ingresos, tanto del impuesto de la bencina como del Happy Hours. Y avisan que, se niegan a mantener los compromisos del Memorial en Villa Baviera, la construcción de la segunda parte ya avanzada del GAM, ambas ideas del Gigante Egoísta, el ministro de los insultos a pobladores que preguntan por las empresas constructoras de las licitaciones, en fin, al mes de mandato la zanja que se ve en la Moneda ya dejó de ser virtual y está alejando cada vez más a la ciudadanía, aunque como dice otro meme es para que no se arranquen los Seremis.

Hans Schuster. Escritor

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