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Tensiones y dislocaciones en el ejercicio de la gobernanza; apuntes desde una de las fronteras de la Araucanía. Por Marco Silva Cornejo

Ensayos para la reconstrucción de tejidos narrativos luego de cerca de cinco meses de silencio escritural.

Los desafíos, tensiones y dislocaciones que se presentan en este tejido narrativo, representan una aproximación desde la vivencia de la etnografía política sintetizada de un conjunto de observaciones que parecieran ser factores relevantes a la hora de impulsar proyectos de transformación política (local y nacional). Los que sin duda nos interpelan a poner mayores focos de atención y mejora para quienes sostenemos la transformación como horizonte político y tenemos la convicción de que la distribución del poder en el ceno de alteridad comunitaria es la estrategia adecuada para fisurar de manera progresiva la matriz hegemónica del dispositivo neoliberal en la reproducción de los espacios sociales, culturales y económicos. En este sentido emergen tres grandes puntos de inflexión que parecieran generar facturas en el proceso de impulso y sostenimiento de una administración política transformadora cuyo sentido sea la comunidad y cuya máxima sea la participación autónoma de sus componentes y el consecuente desborde de los flujos del poder tradicional (Foucault; 1996).

1.- El problema de la activación de procesos de participación vinculante, capaces de reproducirse desde su historicidad. Los procesos de clientelismo (Durston, 2002) instalados históricamente en el campo social, herederos de las culturas transicionales de los últimos treinta años, han generado un profundo debilitamiento de dinamismos de autonomía, participación y autoeficacia de las orgánicas que dan vida al tejido social en nuestro país. Se advierten contingencias y coyunturas que logran resquebrajar las sinergias aprendidas por el mundo social, pero paulatinamente los dinamismos institucionales y políticos vuelven de manera casi “natural” a reinstalar procesos de domesticación y adormecimiento, que inactivan y ortopedian las insípidas autonomías desarrolladas para volver a situar el teatro operativo en la pasividad tautológica de su historicidad reciente. De esta manera sostener procesos de responsabilidad social y participación vinculante es un compromiso político que requiere perseverancia, convicción genuina y claridad ideológica, referida al verdadero sentido de la deconstrucción del imaginario neoliberal y sus formas de reproducción cultural y política. Están destinados al fracaso los esfuerzos que intencionen las cosméticas de la transformación y la reconstrucción de sentidos de comunidad si no logran intencionar procesos concretos, continuos y coherentes de organización, dinamismo y continúa movilidad social; en palabras de Bourdieu (1999) diversificación de los campos sociales, desarrollo de habitus y fortalecimiento de identidades colectivas autónomas y empoderadas.

2.-La atomización del campo en las estructuras políticas y su atavismo endógeno a una autopoiesis embrionaria del dogma.

La cuestión del poder y su acción hegemónica opera de manera dramática en un campo social donde el debilitamiento de las estructuras se reduce a reproducción de su propia sobrevivencia. Este elemento tiene impactos en la acción cotidiana del ejercicio de lo que llamamos político, ya que frente a la crisis y la atomización del campo la practica de la gobernanza se vuelve imposible pues gran parte de los esfuerzos y las acciones están reorientados a sobrevivir desde lo que se conoce o se ha aprendido, emergiendo entonces una suerte de autopoiesis de la hegemonía institucional que se rigidiza en su propio dogma como plataforma de su construcción y reproducción. Estas formas de estructuras hegemónicas y dogmatizantes, reproductoras también en el seno de su ejercicio de liderazgos modernos (pragmatismo narcisista) son la ejemplificación material y empírica, de la distinción platónica que encontramos al interior de la caverna en el décimo capitulo de la Republica. La dualidad dialéctica habitada por el DOGMA Y LA DOXA. Recordemos que el dogma para Platón está situado en el falso parecer que opera como verdad fundante a diferencia de la doxa que se instala como una construcción posible y subjetiva, una perspectiva democrática y falible que se reconoce en construcción permanente y opinante y que debería ser el pulso de los proyectos políticos con pretensión de gobernanza.

Crear nuevas estructuras y orgánicas, que dinamicen, disloquen y se atrevan a salir de la materialidad fundante del dogma pareciera ser una alternativa real a la tensión descrita. Potenciar la poliforme sincronía de los campos que desborden las viejas estructuras y que nos permitan nuevas formas de organización, agenciadas, articuladas en su identidad y territorialidad.

3.-El poder y sus transmutaciones orgánicas; de liderazgos y sus posibilidades de transformación. El problema del poder y su vivencia introyectada por la historicidad y la estructura psíquica de un sujeto, es sin duda una de las cuestiones más relevantes en el ejercicio de las gobernanzas. El poder es el resultado de una relación social, de naturaleza histórica y de carácter hegemónico, por tanto el desafío que subyace a la transformación de los cotidianos políticos implica reeducar las subjetividades y particularidades de nuestros liderazgos en su relación con el poder y la acción político / administrativa que se desprende de aquello. Dicho de otro modo, deconstruir los dogmas aprendidos y reeducar sobre una doxa diversa, alterizada y dialogante.

No lograremos como territorios y país avanzar en los desafíos democratizadores y transformacionales si nuestros liderazgos políticos permanecen prisioneros de sus narrativas hegemónicas propias y anclados a las viejas practicas de sus estructuras orgánicas de origen atomizadas y en crisis. La transformación implica cambiar desde el nudo embrionario de nuestras subjetividades, pasando por las formas de construir relaciones sociales constituyente y volcar todo este esfuerzo en la irritación de culturas e institucionalidades.

Nuestra región y nuestro país, así como también nuestros gobiernos locales inician un proceso de tránsito hacia las prometidas gobernanzas. Creo que resulta fundamental sostener perspectivas críticas que impulsen de manera constructiva pero desbordante los tópicos aquí señalados como mecanismos de regulación de las posibilidades de transformación que hemos conquistado colectivamente.

Marco Silva Cornejo
Mg Ciencias Sociales Aplicadas UFRO

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