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Todo sobre Pinochet. Por Eduardo Contreras

El pasado 12 de septiembre en un salón de actos repleto de público y que está ubicado en la Gran Vía, en el lugar más céntrico de Madrid, se presentó en España la excelente Biografía Militar y Política de Pinochet de que es autor el historiador Mario Amorós.

Se repetía entonces en el viejo continente el éxito registrado pocos días antes en Santiago de Chile cuando un público entusiasta que llenó la Sala del ICTUS aplaudía al autor y su obra en una actividad conducida por la escritora chilena Pascale Bonnefoy.

En el caso madrileño, el haber sido parte en esa ocasión de quienes presentamos la obra ha sido un honor, no sólo por la importancia de la obra y de su autor, sino además porque compartimos la tribuna nada menos que con el juez Baltasar Garzón y con dos jóvenes académicos, María Chiara Bianchini, italiana y Fernando Camacho Padilla, español. El interesantísimo libro se ha convertido en best seller en Chile y en España dando muestras del interés del público por conocer a fondo la identidad real de quien encabezó una de las dictaduras más crueles de la historia contemporánea.

El arduo trabajo investigativo de Amorós nos muestra con absoluto realismo a un personaje siniestro como fue Augusto Pinochet. El mismo que sin embargo es tan querido para la derecha, para el gran empresariado chileno y para cuanto fascista anda suelto por el mundo. El mismo que en su momento fuera homenajeado con marcado énfasis por el actual Presidente chileno, Sebastián Piñera, cuando el dictador estaba preso en Londres. A no olvidarlo.

Las 800 páginas de este texto que se lee realmente con verdadero interés nos revela todo tipo de situaciones y detalles de la vida del lamentable personaje. Ha sido interesante saber, por ejemplo, que, entre otras cosas, el dictador perteneció a la Masonería chilena. Pero que sin embargo su militancia allí fue efímera. Su no pago de cuotas y su falta a las reuniones de su respectiva logia, motivaron su expulsión.

Tras paciente investigación y la revisión de miles de páginas de archivos, prensa, libros, y la documentación de diversas instituciones, incluidos el ejército y otros, Amorós nos muestra la identidad real del personaje. Aquel que por la brutalidad de la fuerza empleada y del apoyo norteamericano y pese a haber sido el ignorante que reprobó hasta en la asignatura de dibujo, llegó a dirigir el Estado chileno llevándolo al modelo de sociedad que todavía persiste.

Un Estado como el de hoy enmarcado en una Constitución Política antidemocrática redactada entre cuatro paredes por un grupito de fascistas contumaces de la época encabezado por el inefable Jaime Guzmán.El excelente libro del historiador hispano reconstruye con rigor científico y calidad intelectual los peores años que las chilenas y chilenos hayamos vivido. Da cuenta de los pasos dados por la tiranía para dar forma y vida al Chile que hoy sigue igual, bajo el mando de los grandes grupos empresariales y financieros que a su vez controlan a los principales medios de comunicación del sistema y a las instituciones armadas y policiales que día a día nos sorprenden por su desmedida corrupción.Acompañar a Mario Amorós tiene además en lo personal una impronta especial, pues tengo la satisfacción de conocer desde hace más de 20 años al joven historiador e intelectual valenciano al que vi por vez primera en una actividad de solidaridad con Chile en Barcelona, en el sector de Puerto Nuevo. Su historia personal y su interés por la historia y la realidad chilenas le han llevado a producir una significativa cantidad de obras en relación a diversos momentos y personajes de la historia de Chile que lo ubican hoy como un referente obligado en estas materias.

Objetivamente, Mario Amorós es hoy uno de los escritores más importantes y conocidos en nuestro país.Para un abogado de derechos humanos como es mi caso la actividad fue además un privilegio ya que volvía a estar junto al juez Baltasar Garzón. Como se sabe, a fines de los años 90 el destacado magistrado fue un actor de primera importancia internacional en el juzgamiento a Pinochet y en tanto nosotros el 12 de enero de 1998 habíamos presentado en Chile junto a Gladys Marín y un pequeño grupo de abogados comunistas la primera querella que fue acogida a trámite por los crímenes de la dictadura el 12 de enero de 1998.

En materia de procesos judiciales por delitos de lesa humanidad y la consagración del principio de jurisdicción universal si hay alguien con autoridad fundada en hechos es el juez Garzón, con quien ya había compartido hace unos años en París. Su valiente conducta al juzgar casos de Argentina y Chile no puede ser jamás olvidada. Un aporte digno de mención puede ser una cita del libro de Pilar Urbano acerca del juez Garzón, al que llama “ el hombre que veía amanecer… “ y en donde se relata episodios memorables, entre otros el interrogatorio que el magistrado hizo a Adolfo Scilingo, aquel militar argentino del terrible episodio de los Vuelos de la Muerte.

Hubo un momento en Chile que, erróneamente, se planteó como una incompatibilidad el juzgamiento de Pinochet y demás criminales de la dictadura en España y a la par en nuestro país. La vida demostró que teníamos razón los que no creíamos en tal incompatibilidad. Pero además, dicho por el propio magistrado, “Sin abdicar de la justicia universal, el éxito será que estos crímenes sean juzgados en Argentina y en Chile”.Fue también un privilegio compartir con dos jóvenes intelectuales como son los ya mencionados María Chiara Bianchini, y Fernando Camacho Padilla. Conocedores profundos de la historia de Chile y en particular del período dictatorial, sus intervenciones fueron aportes significativos para el conocimiento de la vida del dictador y de lo que fue aquel doloroso período de ejercicio de su ilegítimo poder.

Volviendo al texto, debe señalarse que el libro trae numerosas referencias a diversos otros personajes de nuestro país que de un modo u otro se atravesaron en la vida del dictador Desde luego episodios relativos al Presidente Allende.

También a Eduardo Frei Montalva, a Laura Allende, hermana del Presidente y otros varios y diversos.Salen a la luz muchos episodios desconocidos o poco conocidos. En la página 498 y siguientes, por ejemplo, se detalla el contenido y forma de las llamadas “modernizaciones” impuestas por el dictador.

Su “clase magistral” al respecto, dictada por Pinochet el 6 de abril de 1979 en la Casa Central de la Universidad de Chile cuyo rector impuesto era el militar Agustín Toro Dávila. Digamos a propósito que Agustín es hermano de Carlos Toro Dávila, también oficial de ejército quien hoy está procesado por sus crímenes en Chillán, mi ciudad natal, y por los cuales Pinochet lo premió en su tiempo, nombrándolo embajador.Nos recuerda Mario Amorós que luego vendría el acto en el cerro Chacarillas en julio del mismo año 1979 en donde Pinochet plantearía, entre otros temas, el llamado Plan Laboral elaborado por un oscuro personaje: José Piñera, hermano del actual presidente de Chile, en un discurso insólitamente antisoviético. Le aplaudieron personajes que hoy son figuras del segundo gobierno de don Sebastián.

Y en seguida, el 11 de septiembre de ese año, en su discurso de aniversario en el edificio Gabriela Mistral –que ellos llamaron Diego Portales– el dictador desarrolló las propuestas de “Modernización” que le fueran dictadas por los economistas reaccionarios del grupo denominado de los “Chicago Boys”.

Se consagraba de este modo el modelo económico social ultrareaccionario que ponía serios obstáculos a los trabajadores chilenos, como las dificultades para la sindicalización, la negociación colectiva y el derecho a huelga ; la reforma previsional que privatizó las pensiones creando instancias empresariales al respecto, salvo para las FFAA a las que se le aumentaron sus beneficios hasta niveles abiertamente abusivos. Con grandes restricciones presupuestarias y medidas orgánicas se afectó gravemente la Salud Pública y se estimuló la Salud Privada. Se privatizó en gran medida la Educación Pública y se desarticuló a la Universidad de Chile. Se llevó a cabo una Contra Reforma Agraria y se introdujo reformas reaccionarias en el poder judicial.Ya vendría luego la Constitución de 1980 de la dictadura, que rige hasta nuestro días. Se empleó entonces un seudo plebiscito, absolutamente antidemocrático y que fue expresamente condenado por España.Un elemento sin duda esclarecedor lo constituyen las reflexiones del autor respecto de las causas reales que precipitaron la caída del tirano.

Mario Amorós concluye que no es posible atribuir sólo a la victoria del No en el plebiscito la debacle de la dictadura. No es con la rayita de un lápiz en un papel como se derriba un régimen de esas características y si bien ese episodio fue positivo, lo real tal como relata el historiador es la existencia a esas alturas de un claro ambiente de rebelión popular y la voluntad de emplear todas las formas de lucha posibles, lo que en definitiva llevó al régimen dictatorial y al gobierno norteamericano a buscar una salida que evitara el triunfo del pueblo.

Como coincidimos todos quienes presentamos el libro en Madrid y también en las numerosas intervenciones posteriores del público, esa salida pactada con la dictadura y con los partidos de derecha que la sustentaban, fue la llevada adelante por el propio Pinochet en acuerdo con aquellos partidos denominados de la “Concertación” que fueron los mismos que luego habrían de correr a Londres a salvar al dictador de su segura prisión en Londres. Como se dijo ahora en Madrid, no debe olvidarse jamás que fue el hoy senador socialista José Miguel Insulza, quien imploró a la autoridad británica la libertad del criminal dictador a quien acompañó en su viaje de retorno.

No es que el proceso del “NO” haya sido estéril, por supuesto fue importante. Pero no resulta serio sostener que bastaba con un proceso electoral. La verdad fue otra. Y en efecto, a esas alturas ya habían sucedido muchos acontecimientos, incluido el lamentablemente frustrado tiranicidio del 7 de septiembre de 1986 en la Cuesta de Las Achupallas, camino al llamado Cajón del Maipo, a sólo 40 kilómetros de Santiago. Era una acción más del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, organización popular armada que logró realizar acciones importantes que respaldaban la movilización de masas que creció con fuerza en los años ochenta.

En la presentación del libro se rindió además homenaje al juez chileno don Juan Guzmán Tapia, cuya salud está hoy afectada y Garzón le envió un saludo especial.

En suma, una presentación exitosa en la España de hoy de un libro sobre la historia reciente de Chile que recomendamos ampliamente. Sólo cabe agregar la esperanza de que el pueblo chileno logre pronto cambiar la situación actual y que ojalá dentro de algunos años Mario Amorós pueda escribir acerca de cómo fue que el pueblo modificó nuestro lamentable presente, herencia de Pinochet, un presente que sea entonces sólo una vieja historia que abra paso al nuevo libro de Mario, tan valioso como el que ahora comentamos.

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