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Tribuna Internacional por el Apruebo

PREÁMBULO EXPLICATIVO DEL PROCESO CONSTITUYENTE CHILENO Y DE LA TRIBUNA

El 4 de septiembre de 2022, el texto de la nueva Constitución de Chile deberá ser ratificado mediante un plebiscito. Este es el primer texto constitucional en el mundo en ser escrito por un órgano paritario y en contexto de la crisis climática. Contiene importantes avances en perspectiva medioambiental, mecanismos de democracia directa, paridad, derechos de mujeres y disidencias sexuales y de género, y en derechos sociales largamente privatizados en Chile.

En caso de aprobarse el texto, este proceso pondrá fin a una Constitución impuesta por la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet, que promovió el funcionamiento de un modelo neoliberal administrado desde el Estado, reduciendo derechos sociales fundamentales, privatizando dimensiones enteras de las actividades y precarizando la vida de la gran mayoría de la población. Derechos y garantías a tener acceso a un sistema de salud, a la seguridad social, a pensiones, a la educación, a la vivienda, al agua, así como derechos laborales, a la organización sindical o a la huelga, han sido sistemáticamente negados bajo el amparo de una Constitución conservadora. Este modelo neoliberal sería posteriormente expandido y replicado en gran parte del planeta usando a Chile como ejemplo y vitrina. Entre los importantes avances que permitirá la nueva Constitución destacamos:

El reconocimiento de derechos sociales fundamentales hasta ahora imposibilitados por una concepción subsidiaria del Estado. La nueva Constitución cambia de un paradigma neoliberal donde los derechos son atendidos mediante servicios provistos y regidos principalmente por los mercados, a un paradigma de un Estado social cuyo rol es proteger y garantizar los derechos individuales y colectivos, proveyendo los bienes y servicios que aseguren el igual goce de los derechos. Esto permite avances considerables en términos de:

● Derechos a la salud, con la creación de un Sistema Nacional de Salud, que permitirá reconstruir un sistema público de salud con financiamiento estatal y solidario, en un país donde el modelo neoliberal ha llevado a la privatización y segregación social de la atención en salud.

● Derechos a la educación pública, gratuita, laica, de calidad, no sexista, intercultural y con pertinencia territorial. Esto responde a décadas de reivindicaciones de liceana/os y estudiantes por sus derechos a la educación, mediante el fortalecimiento de la educación pública en todos sus niveles, prohibiendo el lucro en la educación.

● Derechos a la vivienda digna y adecuada, así como derechos a la ciudad y al territorio, reconocidos en la nueva Constitución, donde se refuerza el rol de ordenamiento territorial del Estado, hasta hoy muy limitado por la prevalencia del mercado del suelo.

● El derecho a la seguridad social mediante un sistema de seguridad social público que proteja a las personas en caso de enfermedad, vejez, discapacidad, supervivencia, maternidad, paternidad, desempleo, accidentes del trabajo y enfermedades. Reformadas durante la dictadura, las pensiones en Chile dependen hoy principalmente de aseguradoras de fondos privados y capitalizados (AFP) que han fracasado en proveer pensiones básicas suficientes para vivir, resultando en un grave y masivo empobrecimiento de las personas mayores. Con el sistema de seguridad social público, financiado por cotizaciones obligatorias de trabajadore/as y empleadora/es y rentas estatales, la nueva Constitución permitirá avanzar hacia un sistema público y solidario que permita jubilaciones dignas.

● En los derechos laborales, se avanza con el derecho al trabajo decente, el reconocimiento de los trabajos domésticos y de cuidados fundamentales para la reproducción de la vida, derechos sindicales para sectores públicos y privados, derecho a negociaciones colectivas y el derecho a la huelga. Los derechos sexuales y reproductivos:

● El derecho a decidir por el respeto y la interrupción voluntaria del embarazo, un parto y maternidad voluntarios y protegidos, que estarán por primera vez garantizados en una Constitución, evitando retrocesos futuros en estos derechos. Los avances en democracia:

●El reconocimiento de la plurinacionalidad e interculturalidad del Estado chileno es un paso histórico que garantiza el respeto de los derechos de autodeterminación y autonomía de los pueblos y naciones indígenas, el respeto de sus cosmovisiones, lenguajes, el uso tradicional de las medicinas y semillas tradicionales o el uso de las aguas, el respeto de la identidad, la lengua, el reconocimiento de sus sistemas jurídicos.

● La nueva Constitución se define como democracia inclusiva y paritaria, entendiendo la paridad como piso mínimo, es decir que se reconoce la necesidad de representación efectiva para avanzar hacia una igualdad sustantiva entre personas de diversos género, con una participación de mujeres de, al menos, la mitad de las personas en todos los órganos del Estado, empresas públicas y semipúblicas, y prevé la adopción de medidas para garantizar la representación de diversidades de género. Los derechos de mujeres, niñas, jóvenes, diversidades y disidencias sexuales y de género:

● El derecho a una vida libre de violencia de género, para avanzar en la erradicación de las violencias sexistas y patriarcales.

● Un sistema judicial que debe velar por avanzar hacia la eliminación de estereotipos de género y aplicar la perspectiva de género, el enfoque interseccional y de derechos humanos. Los derechos territoriales y medioambientales:

● Actualmente, en Chile, el agua es un bien privado que puede ser mercantilizado, y su propiedad rige sobre el reconocimiento de los derechos humanos y de la naturaleza. Esto ha llevado a situaciones insostenibles de acaparamiento del agua por parte de sectores productivos como la minería o la agroindustria. La nueva Constitución reconoce el agua como bien común inapropiable e incomerciable, así como la prevalencia del derecho humano al agua, el saneamiento y el equilibrio de los ecosistemas. Esto llevará a finalizar el mercado de los derechos del agua y a crear una institución pública encargada del uso sostenible del agua.

● La nueva Constitución contiene propuestas importantes en términos de protección y cuidado de la naturaleza, y reconoce los derechos de la naturaleza. En particular, el Estado deberá garantizar la protección de las aguas, los glaciares, la biodiversidad, los humedales, los bosques nativos y suelos, lo que abrirá la posibilidad a proyectos más armoniosos de convivencia con la naturaleza y a la limitación de las actividades extractivas en ecosistemas protegidos.

● La nueva Constitución reconoce la crisis climática y ecológica que estamos viviendo y la responsabilidad del Estado para prevenir, adaptar y mitigar los riesgos asociados.

En caso de ser rechazado el cambio constitucional, no solamente Chile se quedará con la Constitución impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet, sino que quedarán postergadas las esperanzas de rupturas y transformaciones del modelo neoliberal que ha generado internacionalmente este proceso.

Frente a fuertes presiones mediáticas de los sectores conservadores y reaccionarios, marcadas por técnicas de desinformación, discursos de odio y una campaña de desprestigio hacia la Convención Constitucional y el texto mismo, es para nosotras/os una urgencia movilizarnos con el fin de garantizar un amplio voto a favor de la nueva Constitución. Creemos que es fundamental que el triunfo del Apruebo en el plebiscito sea una demostración de fuerza y esperanza en un contexto mundial marcado por el auge de los fascismos y el avance del neoliberalismo. Es por ello que las organizaciones sociales, colectivos e integrantes de Movimientos Sociales Constituyentes hemos decidido levantar y hacer una campaña masiva para el Apruebo. Creemos también en las solidaridades transfronterizas e internacionalistas, y es por eso que en este momento histórico, las, los y les invitamos a expresarlas apoyando la campaña por el Apruebo, participando en diversas acciones de comunicación, colecta de fondos, difusión en las redes sociales y prensa internacional, información y socialización del proceso constituyente con información confiable. Entre las diversas expresiones de apoyo, llamamos a intelectuales, investigadore/as, artistas, activistas, personas comprometidas a apoyar el texto constitucional firmando una tribuna que será publicada durante la campaña en medios de comunicación chilenos. El texto de la tribuna es el siguiente.

TRIBUNA DE APOYO INTERNACIONAL Y TRANSFRONTERIZO A LA NUEVA CONSTITUCION PARA CHILE

El 4 de septiembre de 2022, Chile deberá votar si Aprueba o Rechaza un nuevo texto de Constitución preparado por la Convención Constitucional durante un año. Abierto gracias a masivas movilizaciones durante la revuelta que estalló en octubre de 2019, el proceso constituyente chileno es un momento histórico de interés internacional.

En caso de aprobarse el texto, este proceso pondrá fin a una Constitución impuesta por la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet, que promovió el funcionamiento de un modelo neoliberal administrado desde el Estado, reduciendo derechos sociales fundamentales, privatizando dimensiones enteras de las actividades y precarizando la vida de la gran mayoría de la población. Este modelo sería posteriormente expandido y replicado en gran parte del planeta usando a Chile como ejemplo y vitrina.

Luego de 40 años de aplicación del neoliberalismo, Chile es uno de los países más desiguales del mundo, un país donde derechos humanos y fundamentales son violados por el Estado, donde la explotación de los territorios lleva a sacrificar zonas completas del país, donde el endeudamiento es un requisito para sobrevivir cotidianamente. En estos 40 años, hemos seguido con atención cómo se han alzado en Chile movilizaciones grandes, diversas y constantes por derechos sociales como las luchas estudiantiles, medioambientales, de pueblos indígenas y las luchas feministas, que han cuestionado directamente el sistema neoliberal, su precarización de la vida y explotación de los territorios, y cuyas reivindicaciones por más justicia, igualdad y dignidad han inspirado propuestas de cambios plasmadas en el texto desarrollado por la Convención Constitucional.

Este proceso constituyente representa un momento histórico ya que muestra los límites del sistema neoliberal y la búsqueda por nuevas alternativas de sociedades. Es particularmente importante en un momento en que, en el mundo entero, vemos que la crisis del capitalismo está recayendo una vez más sobre los pueblos más empobrecidos, a la vez que las crisis medioambientales nos emplazan a cambios sustanciales en los modelos de desarrollo. Frente a estas crisis, el proceso constituyente chileno es un ejemplo de salida democrática para el mundo entero, ya que fue elaborada en un proceso participativo y paritario, y abre un horizonte de profunda democratización social.

Entre los importantes avances que permitirá la nueva Constitución destacamos los derechos sexuales y reproductivos, en particular el derecho a decidir la interrupción voluntaria del embarazo; el derecho a una vida libre de violencia de género; avanzar hacia sistema judicial con perspectiva de género, enfoque interseccional y de derechos humanos; el reconocimiento de la plurinacionalidad e interculturalidad; una democracia inclusiva y paritaria; los derechos territoriales y medioambientales como el reconocimiento del agua como bien común inapropiable e incomerciable; los derechos de la naturaleza, como la protección de las aguas, los glaciares, la biodiversidad, los humedales, los bosques nativos y suelos; el reconocimiento de la crisis climática y ecológica que estamos viviendo y la responsabilidad del Estado para prevenir, adaptar y mitigar los riesgos asociados; los derechos sociales fundamentales hasta ahora imposibilitados por una concepción subsidiaria del Estado como los derechos a la salud con un sistema público con financiamiento estatal y solidario; la educación pública, gratuita, laica, de calidad, no sexista, intercultural y con pertinencia territorial; los derechos a la vivienda digna y adecuada, a la ciudad y al territorio; el derecho a la seguridad social mediante un sistema de seguridad social público; los derechos laborales para garantizar trabajos decentes; el reconocimiento de los trabajos domésticos y de cuidados fundamentales para la reproducción de la vida; los derechos sindicales para sectores públicos y privados; el derecho a negociaciones colectivas y a la huelga.

En este momento histórico para Chile y el mundo, esperamos que la nueva Constitución sea ampliamente aprobada, para avanzar en derechos importantes en Chile, e inspirar cambios transformadores en diversos lugares del planeta.

Para adherir a la tribuna: https://forms.gle/hZewrSoGjLcQgv2r5

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