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Un antes y un después aún no resuelto. Por Luis Osorio

En un país se pueden cifrar diferentes antes y después, pero sin duda algunos son más gravitantes que otros.

En el último tiempo, y en lo más inmediato, tenemos el antes y después de la pandemia, con un después que aún está en pleno desarrollo. Pero también, se registran intersecciones, que se ubican en un antes y un después del 18 de octubre de 2019.

Uno de los eventos se puede ubicar en lo epidemiológico y social, y el otro en lo histórico y social. De esta forma, es clara cual es la intersección, aunque finalmente se produce una interacción total, por cuanto no se pueden separar los hechos que van ocurriendo en una nación.

La diferencia, es que hay algunos antes, ubicados en tiempos más prolongados e intencionados, y otros antes de menor horizonte en tiempo, sin poder determinar el grado de intencionalidad. Este último caso, se trata de alguna aclaración futura, que podría surgir en cuanto al origen de la pandemia, materia del ámbito internacional.

En lo más prolongado, se tiene la Constitución del 80, que se enmarca a contar del 11 de septiembre del 73, desde una violencia extrema con resultantes que no está demás mencionar. Asesinatos, detenidos desaparecidos, torturados, exiliados y el ejercicio del terrorismo de Estado, con uso de la institucionalidad de éste y la componente política de la derecha, que en lo ya conocido como el fin justifica los medios, no duda en recurrir al atropello cruel de los derechos humanos, para imponer lo estructural. El medio es la violencia extrema, y el fin la imposición de un modelo orientado al beneficio de unos pocos.

Es la práctica de la violencia, para ellos, justificada cuando sus intenciones se ven favorecidas. Pero, que ellos mismos repudian si es ejercida por otros. Determinan sin ningún detractor, las estructuras de mayor relevancia para los ciudadanos, extremando las desigualdades.

Es imposible poner en dudas, que cuando parten los gobiernos concertacionistas, se cifraba ese momento como el inicio de un cambio y término de la dictadura.

Observado desde la actualidad, es el significado verdadero de lo que diferencia democracia de dictadura, en el contexto país. La democracia, no es el hecho de tener elecciones, sino el eliminar la consecuencia del modelo implementado en dictadura, el obedecimiento estricto a la Constitución del 80 sabiendo como se gestó y la nula voluntad por impulsar transformaciones.

No hay democracia si se produce la dupla, inscripción automática en los registros electorales y el voto es voluntario, ya que se transgrede la posibilidad de la decisión que recaiga en mayorías efectivas. Cuando la semana pasada se le consultaba al ministro del Interior, por un nuevo intento de establecer el voto obligatorio a través de un proyecto que se está discutiendo en el parlamento, llevó su opinión más bien al terreno del votar como mecanismo de participación, por tanto, daba a entender que, si se impulsaba la participación, con ello bastaría no dejando clara su posición sobre el voto obligatorio, en términos de un sí o un no.

Lo anterior, es sólo una parte, ya que siempre está el conocimiento de convivir en un país con una creciente desigualdad, sustentada y sostenida en el tiempo.

En su forma más simple, el elemento contrario a la desigualdad es la igualdad, respecto a lo cual se puede esgrimir, que es inviable la posibilidad que seamos todos iguales. Al tomar una corriente racional explicativa de esa apreciación, podría haber algo de cierto. Sin embargo, considerando que la desigualdad es la representación de un distanciamiento entre las realidades de vida de las personas, si la distancia se pudiera medir, y al obtener un valor muy alto, se llega a la profundidad de la diferencia de las condiciones de vida de seres humanos, sin que sean todos iguales, pero que debería tener rangos diferenciales menores a lo largo de toda la vida.

Así, es necesario referirse al acceso a las oportunidades totalmente dispares, y es allí donde está el aspecto crucial, en el cual sí debe haber una confluencia hacia un distanciamiento casi nulo, es en los aspectos básicos como lo son esas cuestiones que tanto se hablan, que, si llegaran a estar centradas sólo en educación y salud, como puntos de partida tendría un impacto mayor.

Esto no se trata de elementos utópicos, sino que cada uno desde su lugar que ocupa en la sociedad sea capaz de dar una interpretación y sentido. Es la figura de si el ministro de Educación, suponiendo que sea un conocedor de las temáticas de la cartera a su cargo, y con una gestión que se sume a la realizada por sus antecesores, no sólo de este gobierno sino que a todos los que ejercieron el cargo desde el 11 de marzo de 1990 en adelante, pudiera tomar la decisión sin ninguna vacilación de enviar a sus hijos a la Educación Pública, sin ser ello algo despectivo hacia su persona, sino que el reflejo que la cancha ha estado dispareja por varios años y se ha ido cada vez poniendo más dispareja.

No podría tomar una decisión como la anterior, ya que sabe perfectamente la existencia de múltiples brechas, en lo social, manifestado entre lo público y lo privado, y que repercute en el período más temprano de niños y jóvenes. Además, son diferencias sustanciales que recorren todo el territorio nacional. Es la realidad objetiva, que obedece a un modelo y a una estructura totalmente premeditada.

Ahora bien, qué pasa con situaciones de este tipo. Terminan produciendo descontento, las personas perciben esa realidad, son situaciones verídicas o inventadas, tienen sus raíces dentro de un modelo que tiene un diseño intencionado, producen rabia, acentúan en el tiempo una injusticia social, distan de la época cuando en el Instituto Nacional coincidían estudiantes de los más variados segmentos sociales. Todos estos aspectos que podrán transformarse en preguntas, hablan de un ambiente muy inapropiado y se van reproduciendo en otras áreas de la vida.

Volviendo, nuevamente a septiembre del 73, la violencia extrema que dio lugar para llegar a lo señalado, no en un estilo de diagnóstico, sino que, a la evidencia de vida de muchos, produce una reacción inevitable. Se va incubando una tensión máxima, donde no es posible identificar algún hito que, a la fecha, permita observar la conducción a un camino diferente, en plazos han sido más que suficientes.

Consecuentemente, viene una interrogante más relevante, y esta vez formulada con los signos que corresponden a una pregunta ¿Un modelo que se funda desde la violencia de gran envergadura, y que luego se sostiene en el tiempo, logra romper con ese hito del momento de origen, del medio que justifico el fin?

La demostración fehaciente, es que históricamente y de manera inevitable, el conflicto queda instalado, siempre a punto de estallar. Es lo ocurrido el 18 de octubre de 2019, con algún grado de violencia, no toda atribuible al movimiento social y muy diferenciada de lo que se vivía cuando se redactaba la Constitución del 80.

Es repudiable toda violencia, pero en ocasiones se deben recordar los principios de la física, como lo es el de acción y reacción. Hubo una acción con consecuencias claras, y si se hubiera gobernado a lo largo de 30 años al país, de manera diferente, se habrían evitado reacciones y más aún, las personas vivirían en una sociedad justa sin grandes desigualdades. La condición inteligente era propiciar el cambio, ya que se trata del beneficio de muchos y no el privilegio de unos pocos.

No se puede de manera permanente, justificar el no haber impulsado el cambio porque las reglas del juego, como le llama la derecha, lo impedían. Había un supuesto, que desde el 11 de marzo del 90 se iniciaba otro juego, el no entenderlo de esa forma, es signo que no se jugaba en democracia, durante todos estos años el tablero era con el que se partió en la fecha ya señalada.

La instalación de la dictadura, como parte de la historia del país, es un acto en plenitud de tipo político. Aunque hayan pasado muchos años, estaba pendiente una reacción, en algún momento de gran magnitud de tipo político, lo que corrobora que los presos de la revuelta, son presos políticos, pues actúan en ese contexto de una reacción que se había demorado en llegar. Son parte de un sector que no cuentan con apoyo de Instituciones del Estado, para hacer ver la necesidad de cambio.

El gobierno actual, como gobierno de turno, tiene la responsabilidad de la liberación de los detenidos. No es algo casual por lo que se llega al proceso constitucional, que es determinado principalmente por quienes tienen responsabilidad en la historia del ejercicio de la injusticia social, pero también concurren algunos que no tienen nexos de responsabilidad en el estado de cosas, y tienen la mirada de futuro, el cual no puede estar impregnado de los de siempre, a los cuales en lo sustancial nada se les debe. Por cierto, hubo sectores que el 15 de noviembre no eran parte del importante movimiento social que estaba en desarrollo, no imaginaban los resultados obtenidos en las elecciones del 15 y 15 de mayo.

En la época actual, seguir con el léxico de la unidad alrededor de un programa de gobierno, es parte de mínimos comunes. Si el gobierno siguiente, tendrá todo el inicio de su gestión con la Convención Constituyente, debe hacerlo con la idea de proyecto de sociedad diferente, con una muestra clara de los elementos diferenciadores del período de más de 30 años. El no entendimiento de ello, es señal que quieren hacer caso omiso de la necesidad de cambios más profundos, donde los ciudadanos se puedan encontrar en la escuela o el liceo público.

Tal vez no se pensaba, la irrelevancia que tendrá un partido que se consideraba de muchos adherentes, como lo es la democracia cristiana en la Convención Constituyente. Tendrán que abrirse paso en Cabildos territoriales, pero sin representación partidaria.

Hay que pensar en el después y asumir, que hay un modelo que al país no le ha hecho bien. Las elecciones presidenciales que vienen, no serán cualquier elección y una muestra de confianza hacia la población, es que se desarrollen con voto obligatorio.

Por último, reiterar que una nueva Constitución es sólo una parte. Producto de pandemia se están discutiendo temas sociales, pero podría ello ser totalmente acorde a la contingencia de lo ineludible. Después de el 18 de octubre de 2019 y antes de la pandemia, no se manifestó la intención de virajes sustantivos en estos temas, siendo que, con la gravedad de los hechos, en cuatro meses se podrían haber tomado medidas de contenido social. Pero, no se podía, por alguna razón el año 2018 se le entregó el gobierno a la derecha, a un Piñera 2 que ya venía con intenciones de profundizar el modelo y proyectarlo para varias décadas más. Pero fue gobierno en plenitud hasta el día 17 de octubre del 2019, ahora está en la recta final, preocupado de la vacunación y con más de algún desacierto, le resulta incomodo conectarse con la realidad. Aunque el negocio del 1% más rico sigue dando buenos resultados, para ellos.

La plana mayor de la Concertación, aún no se convence del todo que fue responsable de temas no resueltos y que revisten gravedad, no estamos pasando por tiempo fáciles. La omisión nos pasó la cuenta, pero podríamos estar en el punto cero de algo mejor. Así van la cosas por el momento.

Por Luis Osorio
31 de mayo de 2021

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