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Un día de Mawün, Paula Soyago Lundin por Hans Schuster

Un día de Mawün, Mawün ñi kiñe antü de, Texto e ilustraciones Paula Soyago Lundin, Ediciones Libro Verde Vivo, Valdivia 2019, 29 páginas.

Para la filosofía occidental, la lluvia es un símbolo del devenir, la transformación y el origen de la vida, designando así un proceso constante de cambio, transformación o "llegar a ser". De esta forma la lluvia representa la idea de que la realidad está en flujo perpetuo y niega la existencia de esencias estáticas. Todo lo que existe se encuentra en un estado de movimiento continuo. En la historia de la filosofía, el concepto se entiende desde distintas perspectivas, considerando diversos filósofos, tales como:

Tales de Mileto. (Del siglo VI a.C.) es considerado como el padre de la filosofía occidental al intentar explicar el origen del universo a través de la razón y la observación, en lugar de recurrir a los mitos. Tales llegó a esta conclusión a través de varias observaciones de la naturaleza. Notó que el alimento de todos los seres vivos es húmedo. Observó que el calor se genera por la humedad. Las semillas y embriones de todas las cosas tienen una naturaleza húmeda. Al evaporarse o congelarse, el agua demostraba ser capaz de transformarse en otros estados y formas. Heráclito – de Efeso- conocido por su apodo “El llorón” (Antigüedad desde 535 a. C.-, c. 480 a. C. ) Su tesis principal consiste en afirmar que "todo fluye", y sostenía que la única constante en el universo es el cambio mismo, y que "Ningún hombre se sumerge dos veces en el mismo río" (panta rei) ponía al fuego como elemento transformador. Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770–1831 - Idealismo) Considera que el devenir es el primer momento concreto de la dialéctica, es decir, es el método de razonamiento que busca descubrir la verdad mediante la confrontación de ideas opuestas o contradictorias. De modo tal, que pasa a ser el proceso dinámico donde el Ser y la Nada se sintetizan, permitiendo que el Espíritu evolucione y se desarrolle en la historia. Friedrich Nietzsche (1844–1900- Vitalismo) Promovió la "inocencia del devenir", rechazando cualquier realidad fija o trascendente (como el mundo de las ideas de Platón) para afirmar la vida, el cambio y la transitoriedad del universo, fue uno de los filósofos, filólogos y críticos culturales más influyentes de la historia. Su obra revolucionó el pensamiento occidental al cuestionar profundamente la religión, la moral tradicional y el concepto de la verdad a través de pilares como el "superhombre" y el eterno retorno. Gilles Deleuze (1925 – 1995- Posmodernidad) Reformuló el concepto del devenir para alejarlo de la idea de una evolución hacia un fin determinado. Lo entendió como un proceso creativo de multiplicidad donde las cosas escapan a sus identidades fijas y construyen nuevas relaciones. De modo tal que el devenir -parafraseándolo- pasa a ser un término con el que se designa, no sólo el proceso de ser, bajo el que se incluyen todos los tipos de cambio, el movimiento, las alteraciones y las anomalías.

Es así como en occidente, la lluvia, se representa como el ciclo cósmico donde lo material que cambia constantemente de forma, pasando de la evaporación a la condensación y al retorno a la tierra, reflejando así la dialéctica y el fluir constante de la naturaleza. De allí que el significado de la lluvia se articula en tres corrientes principales de la tradición occidental. El Principio Vital (El Arjé) Para el primer filósofo occidental, Tales de Mileto, el agua (que incluye las distintas formas de precipitación) es el arjé. Es el elemento primordial y la fuente inagotable de donde surge y se sostiene toda la vida, marcando el paso del mito a la explicación racional. La Metáfora del Devenir inspirada por pensadores como Heráclito, sostiene que la lluvia materializa la idea de que todo cambia y nada permanece estático. Cada gota que cae es única y modifica el paisaje, ilustrando que el universo es un proceso perpetuo de movimiento y transformación. La noción de purificación y catarsis, vienen con la tradición ligada a Aristóteles (384-322 a.C.), la lluvia y el agua se vinculan con procesos purificadores, donde el agua arrastra, limpia y devuelve el equilibrio al mundo natural.

En la filosofía moderna y la literatura existencialista, el fenómeno ha evolucionado para representar también la interioridad, invitando a la reflexión, la nostalgia y la contemplación frente a la inmensidad de las fuerzas naturales. La lluvia como vida, purificación y renovación, establece un renacimiento espiritual que va desde el relato bíblico del Diluvio Universal, el sacramento del agua de lluvia que representa el lavado de los pecados o el descanso eterno, y dentro o fuera del ámbito de lo religioso la lluvia aparece como la destrucción de lo viejo y el comienzo de una nueva etapa para la humanidad. Por otra parte, la lluvia es también símbolo de fertilidad y providencia. En general, la lluvia es vista como un don o una bendición enviada por lo divino para asegurar las cosechas y la prosperidad de los pueblos. Aunque ahora el cambio climático comenzó a decir lo contrario, sin embargo, sigue estando presente la lluvia como espacio de melancolía, introspección y dolor, al tiempo que es símbolo de duelo. En la literatura y el arte occidental, los días grises y lluviosos se utilizan con frecuencia como un reflejo del estado de ánimo de los personajes (el "pathos" o emoción), evocando soledad, nostalgia y tristeza. Y es también un tiempo de pausa. La lluvia obliga al encierro, lo que en la psicología y el arte simboliza un viaje hacia el interior, el aislamiento o el enfrentamiento con las emociones más profundas. Hasta que es concebida como un elemento dual que marca el ciclo natural de la vida, por un lado, nutre el campo y limpia el alma, y por otro, trae consigo la sombra, la quietud y el recogimiento.

En mapudungun la palabra Mawen (o mawün) significa lluvia y es altamente valorada y considerada una fuente vital de energía, renovación y conexión con la naturaleza. Por su terminología cultural, se utiliza en conceptos relacionados con el agua, como mawenko (agua de lluvia) o Antu Kai Mawen (que se traduce como Sol y Lluvia). Los pueblos originarios, consideran a la lluvia no como un simple fenómeno meteorológico, sino que es un elemento sagrado, es una deidad con fuerza vital. Es la sangre de la Madre Tierra (Pachamama), el medio para la fertilidad, y la conexión directa con el mundo espiritual. Su significado profundo se expresa a través de diversas cosmovisiones, en Chile, podemos reconocer claramente al pueblo nación Mapuche, allí la lluvia posee un espíritu vivo llamado Ngen Mawün, el protector del agua. Y no se trata solo de recibir agua, sino de honrar, de pedir permiso, en ríos, lagos o mar y agradecer por mantener el equilibrio natural. Para pedir lluvia o buen clima, se realizan ceremonias colectivas como el Ngillatun, una petición o ruego. Por otra parte, al norte de Chile en los Andes el pueblo nación Aymara considera la lluvia como una fuerza que representa la fertilidad, la renovación y el equilibrio. El agua une los tres mundos de su cosmovisión y es fundamental en rituales de rogativa (como el ch’uwa ch’ujxata) para asegurar que haya agua para los sembradíos y animales. Por estas razones múltiples organizaciones ecológicas y fundaciones en Chile adoptan este nombre para simbolizar la transformación y el cuidado de la tierra.

El texto de Paula Soyago Lundin, “Un día de Mawün , Mawün ñi kiñe antü”, es una breve historia de quien nació y recibió el nombre de lluvia – mawün- de allí que cada palabra del texto sea una gotita tras otra que va contando a los ojos de la niña-lluvia aquello que por ahora agita su vida, y esa abuelita (que no sabemos si es Chuchu, la abuela materna, o Kuku la abuela paterna) pero el agua , ko, está presente todo el tiempo, a ratos como aguacero, mawüntuku, como cuando ella nació. La historia es de cariños familiares con los abuelos que la cuidan como nubes que en días de calor intenso tapan el sol, hay un Ñarki -gato- y un abuelo que canta -ülkatun- hay historias -piam- y miles de gotitas -Pülef ko- enredadas en la maravilla de contar e ilustrar la historia contada, hay diversos momentos, entre las siembras y los sueños de una niña-lluvia que mientras sus padres trabajan en la ciudad ella vive con sus abuelos. De modo que la bondad es parte del relato que refleja el trato amable con lo natural. Paula Sayago Lundin, con su breve historia ilustrada nos calma y regocija, aunque los niños y niñas pequeños - pichikeche - (que significa literalmente "gente pequeña") palabra que refleja la idea de que los niños son la fuerza vital, la esperanza y el futuro de las comunidades. No puedo dejar de mencionar que hay un glosario al final. Hoy en día mientras nos preparamos para “el niño Godzilla”, y no es una referencia directa al ministro Quiroz que aplaude su reforma tributaria de apoyo a los más ricos y su paso por la cámara de diputados express sin ninguna discusión o algo parecido a un trabajo legislativo democrático, con una reguera de llantos metafóricos de su excelencia por la vocera reiterativa que perdió la vocería, como antaño era vociferante en campaña y ante las lágrimas de Ozzy Osbourne metafóricas, nuevamente, por la pérdida de la Ministra de Seguridad Pública que no sabía que tenía que tener un plan, ya van 18 seremis, 1 subsecretario, 1 jefa de gabinete (Ambos -de lado de la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao Pilquián, que en EE.UU. es Gates (tras su segundo matrimonio). Previamente, por su primer matrimonio, utilizó el apellido Hartsock. Y las empresas están con esos apellidos, al parecer por eso no las declaró , además porque su eslogan es “Menos ciencia, más startups” – al tiempo que el ex subsecretario y su jefa de gabinete se negaron a echar a 40 científicos-funcionarios de los 144 que tiene el ministerio) se trata y con la venia del segundo piso – el de los antiparásitos en estado de emergencia- que quieren reemplazar la investigación por el emprendimiento, ciencia básica por inteligencia artificial aplicada al mercado, Al tiempo que el gigante egoísta Iván el terrible, ya no insulta en cada reunión a vecinos y vecinas pero mantiene como gran parte del gabinete ese menosprecio por la ciudadanía, supuestamente porque como no son políticos sino sólo técnicos que terminan pareciéndose al ingeniero Germán Andrés Naranjo Maldini (51), alto ejecutivo chileno, que permanece detenido en el Centro de Detención Preventiva de Guarulhos, en São Paulo (Brasil). Está acusado de injuria racial, homofobia y alterar la seguridad de un vuelo comercial de LATAM (Ruta São Paulo-Frankfurt), así las cosas ya se acercan los portaviones a Cuba, mientras Rubio (el Henry Kissinger 2.0) hace un discurso a la morenía cubana, para variar, en contra del derecho internacional y de la autodeterminación de los pueblos, mientras el emperador no se atreve a ir al matrimonio de su hijo, Donald junior, y Nueva York se inunda como se inundan las cadenas televisivas con malas noticias sobre Quiroz y el alza del costo de la vida.

Hans Schuster, escritor

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