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Un gobierno feminista: Nos permitimos soñar, ahora toca construir…[1] Por Constanza Varas, Naiara Susaeta y Daniela Chávez

Hace sólo un par de días; Gabriel Boric, ad portas de asumir la presidencia del país y en el marco del Encuentro Interministerial para las Políticas de Género convocado por integrantes del futuro gobierno, sacaba titulares que destacaban su compromiso de liderar un gobierno feminista que señalaba como parte de sus propias bases; pero más que todo, un llamado particular hacia los hombres a tomarse esto en serio para que al final su gobierno pueda haber colaborado con el cambio cultural que el movimiento feminista ha empujado. Sin embargo esboza en su discurso, a nuestro juicio, un compromiso mucho más concreto que, si bien ha pasado desapercibido, deberá ser objeto de especial observancia durante su gobierno por nosotras las mujeres, y por aquellas organizaciones que trabajan por un país cimentado en la equidad de género, que en definitiva, según comprobaron las estadísticas, fuimos quienes le dimos la posibilidad de salir electo en segunda vuelta; “Que lo institucional no sea una renuncia al movimiento y la fuerza que han desencadenado las mujeres sino más bien una expresión de la misma”, esto es que la concreción del marco de protección reivindicativo para la mujer en este próximo gobierno (llámese ministerios y subcargos, programas, iniciativas y otros) no se diluya en declaraciones de intención, sino que venga efectivamente a cambiar la realidad de tantas mujeres trabajadoras.

      Lamentablemente, el programa del futuro presidente, si bien recogió demandas transversales del mundo feminista (una perspectiva feminista transversal en el Gobierno, creación de empleo femenino, Ministerio de la Mujer y Equidad de Género fortalecido, ley de violencia de género), no logra, al menos en materias de trabajo, ser suficiente para generar este cambio del que Gabriel Boric habla, que en definitiva esperamos constituya una alteración estructural concreta al sistema que ha relegado a la mujer al espacio del trabajo no reconocido ni remunerado, desmejorado y discriminatorio. Una de las iniciativas que pareciera más concreta y reivindicativa es el Sistema Nacional de Cuidados que el programa contempla, el que efectivamente es un avance, pero lejos está de ser suficiente en el marco de las tres R que debieran definir el abordaje que las políticas públicas han de otorgar al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, y que supone el Reconocerlo pero también Reducirlo y Redistribuirlo.

A este respecto, cabe señalar que esta propuesta del programa contempla la figura remunerada del “Agente Comunitario del Cuidado” y del “Derecho a un Asistente Personal; profesional de atención domiciliaria”, ambas figuras se visualiza que vienen sólo en apoyo a la persona que cumpla el rol principal de cuidado, reconociendo además un salario mínimo asegurado para el/la cuidadora de alguna persona dependiente severa, más no se visualiza allí la erradicación del problema para la mujer que asume los trabajos domésticos por ejemplo (una de las problemáticas centrales que arrastramos las mujeres en cuanto al trabajo no reconocido), ni tampoco una figura que sí debería generar la metamorfosis necesaria que devuelva la dignidad y salud a las mujeres trabajadoras no remuneradas y cuidadoras, que es una remuneración propiamente tal, figura totalmente incompleta convocando sólo aquéllas cuidadoras de dependientes severos, lo que nuevamente pasa por el lado temáticas que hasta hoy sigue empujando únicamente el pueblo.

Así, en la Convención, tres iniciativas populares que recogieron la idea del reconocimiento del trabajo doméstico y/o de cuidados y el derecho a su remuneración ya han sido aprobadas[2] en sus respectivas comisiones y continúan su camino por ser parte de nuestra nueva Constitución. En esta misma línea, se han aprobado diferentes iniciativas populares en torno a derechos laborales individuales y colectivos que recogen la idea de un trabajo con equidad y perspectiva de género. Nos mantenemos expectantes pues dichas iniciativas son puntas de algunas lanzas de nuestra batalla, se han fraguado desde las bases y desde allí deberemos trabajar cuidadosamente para que decanten en los cambios que necesitamos, de la mano del mundo sindical, de cuerpos intermedios y por cierto, de un gobierno que cumpla lo encomendado.

Hoy en una semana en que las calles, las redes, y las mujeres y disidencias gritamos y visibilizamos las deudas en materia de género que aún nos violentan, nos postergan, nos marginan y nos marchitan, es necesario que se escuche y se lea en todas partes que nuestra lucha no cesa, y que no nos hemos entregado a un acercamiento afable de prosas cargadas de esperanzas hacia un gobierno que nos cobije. La lucha es nuestra y seguirá siendo, los ojos seguirán vigilantes y críticos hacia propuestas prometedoras que se vacíen de contenido. Ya no podemos perder más tiempo, una transformación radical es urgente si no queremos cada 8 de marzo seguir engrosando tristes estadísticas de salud mental y violencia de género. Por esta razón, la deuda debe saldarse en cada ámbito en que nos encontramos presentes, siendo el mundo del trabajo, una de las principales trincheras de nuestro quehacer, además históricamente invisibilizada, un espacio que debe ser priorizado programáticamente por cualquiera que busque ponerse de nuestro lado de la historia.

Ma. Constanza Varas Prado

Naiara Susaeta Herrera

Daniela Chávez Maturana

Abogadas Fundación Defensoría Popular de Las y Los Trabajadores, DPT

 

 

      

      


[1] «Hay derecho a soñar, pero hay deber de construir» Gladys Marín.

     [2] “Los primeros mil días: por el derecho a la protección de la primera infancia, la maternidad y la co-parentalidad”, Propuesta Nº 56422, con 19.108 Apoyos de la Ciudadanía, presentada por Andrea Iturry del movimiento ciudadano Postnatal De Emergencia.

     “Iniciativa popular de norma por el reconocimiento Constitucional al Trabajo Doméstico y de Cuidados”, Propuesta Nº 71122, con 17.964 Apoyos de la Ciudadanía, presentada por Daniel Jadue.

     “Derecho a los cuidados”, Propuesta Nº 9638, con 16.128 Apoyos de la Ciudadanía, presentada por Comunidad Mujer y Núcleo Constitucional Universidad Alberto Hurtado.

 

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