Este cambio de gobierno nos mostrará un proyecto diferente a lo que se ha visto en los años precedentes. Un gobernante, que contará con buen respaldo parlamentario, cuyos valores e ideas de acercan a los que estuvieron presentes en el gobierno que encabezó Pinochet. Mi preocupación es que ese énfasis esté puesto, como lo hacen algunos de sus mentores, más en los temores a enemigos perpetuos que en la necesidad de avanzar en la democracia.
El peso de EL MERCURIO
Sin ninguna duda, El Mercurio es el diario impreso más importante del país y parte de una cadena periodística que cubre prácticamente todo el territorio nacional. Pero los diarios locales no logran quitar la importancia del periódico santiaguino, que se sigue vendiendo – mucho menos por cierto – a lo largo de Chile. Complementa su presencia con la versión digital del diario, con EMOL y sus otras intervenciones digitales mediante podcasts. Todo esto garantiza que es la empresa periodística más influyente en materia política y económica.
Hace 60 años en Chile toda la prensa y la radiotelefonía (comenzando ya a añadirse la televisión) seguía la pauta que fijaba una agencia de noticias de Estados Unidos llamada AP (Associated Press). Después del golpe de Estado la cosa fue rápidamente variando hacia la creciente importancia de El Mercurio (no se puede olvidar la significativa acción de Agustín Edwards con sus amigos Kissinger y Nixon para la caída de Allende), tanto así que desde entonces ese periódico ha sido quien pautea a los otros medios. Es verdad y no se puede desconocer, que la televisión a veces, con ciertas entrevistas o titulares intencionados, interviene la pauta y algunos medios digitales, como por ejemplo CIPER, logran poner temas de escándalos en la palestra pública. La Tercera intentó competir con El Mercurio en lo importante, pues antes competía con los diarios sensacionalistas y no era parte de la llamada “prensa seria”. Pero, la guerra, aunque duró más de lo pronosticado, terminó con la minimización del periódico principal de COPESA a ediciones de fin de semana y una cierta presencia de columnistas – a quienes no les paga, como sucede en la mayoría de los medios – que tienen alguna figuración política.
Los temas de la pauta
Pero nada de eso amaga al El Mercurio, que permanece en su relevancia, poniendo los temas y asignando importancia a los debates internos en el país.
Me llama la atención –aunque tal vez justamente por lo dicho no debiera– el hecho de que casi todos los días ocupa algún espacio en su cuerpo C, en las cartas al Director e incluso en el cuerpo A, además por cierto de los reportajes dominicales, como tema de gran importancia el Partido Comunista. Si El Mercurio no hubiese insuflado aires adicionales, Jadue quizás ni siquiera hubiese sido reelegido una vez en Recoleta, pues, como se recordará resultó elegido no por ser comunista sino por ser el candidato al que la Concertación le “regaló un cupo” en esa comuna, como también le regaló un cupo de diputado a Guillermo Teillier a coste de la Democracia Cristiana.
Otra privilegiada acción de El Mercurio ha sido el empeño por minimizar a la Democracia Cristiana, dando una importancia desmesurada a los que se han ido del partido y azuzando a los grupos que quieren inclinar a esa colectividad hacia las posiciones de derecha.
Guía de la derecha
En todo esto, El Mercurio ha sido exitoso. Y esto, porque con un periodismo experimentado y bien conducido, cumple sus metas de, más que ser vocero de la derecha, guiar a esa tendencia y a sus partidos a mantenerse alerta en la prosecución de sus fines. El proyecto ideológico de la derecha se mueve entre el neoconservadurismo valórico (hasta en las modas de vestuario quiere intervenir) y el neoliberalismo económico, impulsado desde los Estados Unidos.
Para el triunfo de Kast influyeron muchos factores, pero sin duda uno muy relevante fue el anticomunismo. Otro significativo aporte a ese resultado fue que muchos demócrata cristianos y una enorme cantidad de “dirigentes” concertacionistas hayan inclinado su apoyo al candidato de la derecha (ultra derecha si se quiere decir, para no mantener esa calificación hacia la UDI) e incluso el nuevo gobierno contará con un gabinete “variopinto” con presencia de figuras destacadas del gobierno de Bachelet. Eso nos muestra, entre otras cosas, que las ambiciones de poder, de querer estar en la palestra, de no perder oportunidad de conseguir visibilidad mediática, pueden llevar a algunas personas a aceptar predicamentos políticos de los cuales algunas vez discreparon radicalmente.
El fantasma del comunismo
Kast justificará su gobierno a partir de los argumentos que ligan a los comunistas y a otros grupos de la izquierda actualmente asociada a ellos, con todo lo que pueden ser errores del actual gobierno que termina su período, como parte de una intención orientada a establecer un modelo de inspiración marxista en Chile. Los comunistas, una minoría en el país, que elige pocos diputados y senadores, que salva apenas los mínimos estimados para su existencia legal, adquiere una dimensión enorme como un fantasma en la mente de quienes dirigen la economía, la política, la educación, aspectos relevantes de la vida cultural, las universidades en su gran mayoría, los medios de comunicación salvo algunas excepciones.
Vale la pena hacer una alusión directa – a propósito de las relaciones de José Antonio Kast y sus equipos más cercanos con quienes estuvieron trabajando en la dictadura (muchos de los cuales están procesados o condenados por violaciones a los derechos humanos) –a los informes de salud mental de los presos de Punta Peuco elaborados por el neurólogo Hugo Lara Silva, líder del Movimiento Nacional Socialista Obrero.
En el caso de Raúl Iturriaga Neumann, citado in extenso por un medio de Internet, el perito Lara concluye que no hay discapacidad mental desde el punto de vista neurológico, pero que el imputado –después fue condenado a 515 años de cárcel por numerosos delitos– es esencialmente una víctima: “Un adulto mayor de 87 años, (…) que no representa ningún peligro para la sociedad ni para la izquierda, (…) ahora no es un soldado, es un anciano exsoldado, siendo la condena actual clara venganza”. “No es un delincuente, es un ex soldado de la patria (…) que cumplió (…) dentro del contexto de su trabajo como militar especializado y en periodo de guerra irregular (propia del marxismo internacional), en base a un claro quiebre del estado de derecho por el gobierno marxista de Salvador Allende.” A eso, el médico nacional socialista agrega: “¿Es que los Militares y Carabineros que salvaron a Chile de un asalto marxista al poder a través de un flagrante atropello a la constitución y que evitaron una Guerra Civil, son objetos de Odio y Venganza y los Rojos asesinos de Militares y Carabineros son merecedores de Indultos y Beneficios por estos 8 gobiernos incluido el de ‘PIÑERA y BORIC’? (sic). Y luego alude a los crímenes sucedidos en ex URSS, China, Cuba, Camboya, Corea del Norte, Viet-Nam, Checoslovaquia, Hungría.” Lara agrega que hizo su informe “sin odiosidades de ninguna especie, sin odiosidades de venganza marxista, que pericia no a un delincuente con discapacidad médica leve a moderada sino a un Mayor General (r) que actuó en tiempos especiales de Guerra Irregular contra el Marxismo Internacional por orden del legítimo Gobierno de la República, que restableció el Estado de Derecho”.
La coalición militar del nuevo tiempo
Éste es el tema, que, por otra parte pone de relieve Trump desde los Estados Unidos: la guerra es contra el marxismo, pero ya no es una guerra fría, es armada. Para eso revive de cierta manera el TIAR de 1948, tratado que promueve la coalición de las fuerzas del continente contra los enemigos externos e internos que promueven la insurrección frente al sistema. Hoy Estados Unidos intenta identificar una relación entre los gobiernos izquierdistas de cualquier lugar del mundo, pero sobre todo de América Latina, con tres peligros: el terrorismo inspirado en el marxismo y en el Islam; el desarrollo de potencial nuclear; el narcotráfico.
Para eso hay que mantener vivo “el peligro comunista” y destruir a quienes ellos creen débiles frente a eso. Y en esto, los comunicadores juegan un rol relevante. En el caso chileno, hay que derechizar o destruir a la Democracia Cristiana; es necesario convertir a los izquierdistas en delincuentes; hay que revivir los predicamentos del Pinochetismo en la dictadura, sin DINA, pero con el desarrollo de otras formas de control y represión que aíslen a los opositores, vinculándolos siempre con la delincuencia.
Los limites éticos
“Si no se está con quienes gobiernan, se apoya el terrorismo y la delincuencia”, es la frase que he leído y escuchado e incluso se me ha dicho por personas que han leído mis columnas. O Kast y sus planes, o la ruina. O se apoya que el nuevo gobierno no tenga más límites “que la moral personal de Trump”, como lo dijo el gobernante de Estados Unidos o se expondrá el ciudadano, la ciudadana, a ser tratado como colaborador del terrorismo.
Veo la foto de los jefes de Estado y de Gobierno, a los que se añadió a Kast, todos sonrientes en el resort de Trump, mientras se vierten estos discursos. Todos ellos adhieren a estos predicamentos para salvar “nuestro hemisferio” y el que no quiera se expondrá a sanciones. ¿Sánchez y España? ¿Macron y Francia? ¿Meloni e Italia? ¿Los palestinos arrasados por el gobierno sionista? ¿Los chilenos que no estamos de acuerdo con estas medidas que se insinúan?
¿Qué pasará con la política internacional de Chile? ¿Qué pasará con un país que aprendió a valorar los derechos de las personas y ahora estarán supeditados a esta nueva alianza?
Más preguntas podemos hacernos, pero la más importante es – en el entendido que Trump no ha mentido – si acaso Kast, por haber rogado apoyo para ganar, deberá someterse al gobernante que se cree con todos los derechos para dominar el mundo.
