Un viaje…el jacarandá / florece / de Daniel Díaz Soto, ilustraciones Deyarina Maldonado, Ediciones Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Valparaíso, 60 páginas. 2026.
Filosóficamente, la noción de viaje es más que una experiencia de transformación o una forma de pensar y de pensarse a sí mismo en donde el desplazamiento físico y/o mental (El viaje puede ser sólo imaginario) altera las certezas y la identidad del ser humano. A lo largo de la historia del pensamiento y tanto en occidente como en oriente, salir del propio entorno se ha entendido como una aventura que va mucho más allá que un simple traslado geográfico; estar con otras culturas es también un encuentro con la propia identidad, al tiempo que la alteridad me construye, soy en relación al otro, a los otros. De allí que la palabra y la literatura breve sea también un fruto de la síntesis del autoconocimiento, que en el plano estético refleja también sus tonos y formas de reproducción de sabiduría. Lo bello de la palabra, la música y la imagen visual son un enjambre de armonías que acercan la belleza de los Días. (Aunque el apellido del autor es con zeta).
Por otra parte, también filosóficamente, la noción del jacarandá puede abordarse como un potente símbolo existencial, estético y temporal. Aunque es un árbol real, su comportamiento biológico y su impacto visual en el paisaje urbano lo convierten en una metáfora perfecta para reflexionar sobre la condición humana. En sí mismo representa la dialéctica de la desolación y la belleza. El jacarandá florece de una manera peculiar: pierde todas sus hojas antes de llenarse de flores. En términos existenciales, esto representa una transformación radical. Nos enseña que la belleza o la plenitud no siempre se construyen sobre lo que ya existe, sino que a veces requieren el vacío absoluto. Es la imagen viva de la resiliencia: la floración más espectacular brota de las ramas más desnudas. Al tiempo que el jacarandá no solo es bello en la copa del árbol; su filosofía se completa cuando las flores caen. Al desprenderse, transforman el suelo gris de la ciudad en un tapiz violeta. Esto subvierte la jerarquía estética tradicional: la belleza ya no está solo arriba (en lo celestial, en lo inalcanzable), sino abajo, donde se camina, se pisa, la belleza es la alfombra de los pasos. Es una democratización de lo bello, que se vuelve terrenal y acompaña nuestros caminos cotidianos. En el contexto de las ciudades “modernas” dominadas por el cemento, la prisa y la funcionalidad utilitaria, el jacarandá ejerce una resistencia pasiva. Su color irrumpe en la monotonía gris de la arquitectura funcional-elemental. Filosofar sobre el jacarandá es pensar en la necesidad de la gratuidad y el arte en la vida humana: el árbol no da un fruto comestible, su mayor "utilidad" es el asombro y la contemplación, el recogimiento y la admiración.
En la poesía breve, esta vez la mirada la daremos inicialmente desde África, occidente para terminar en oriente. Desde tiempos inmemoriales se destaca el papel que juega en la poesía anónima africana los proverbios, que se han ido transmitiendo de generación en generación y expresan gran sabiduría. Aquí damos a conocer algunos de ellos: “Dios fue clarividente y no le dio cuernos al asno”, de los kabila de Argelia. “El mono se puso piel de jabalí, pero murió mono” y “Más le valen tres patas a un tigre en la selva que cuatro en una trampa”, de los Pigmeos de Guinea. “Es al toro a quien le sienta la barba, pero es al chivo al que Dios se la dio” de los Serere de Senegal. “Un amigo íntimo puede convertirse en un enemigo íntimo” de los Ambáricos de Etiopía. “No le des vuelta en el aire a una serpiente que hayas matado: las que están en sus agujeros te observan” de los Tsonga de África del Sur. Los proverbios tienen su nacimiento en Sumeria y Babilonia se inscribían colecciones de proverbios en tablillas de arcilla para la educación de los jóvenes. En Egipto, los textos conocidos como Sabidurías (como las de Ptahhotep, hacia el 2400 a.C.) contenían consejos morales y prácticos para la vida diaria y la corte. Luego fueron permeando diversas culturas, hasta llegar a occidente y oriente, el proverbio se convirtió en un juego estético y moral que apoyó la identidad cultural y la educación de valores comunitarios. Esta poesía oral (inicialmente) de estos pueblos africanos, durante su historia, ha desarrollado una gran variedad temática que incluye desde poemas funerarios, para niños, de amor, oráculos y otros de hondo contenido social. De la poesía de los cazadores nos encontramos con estos versos de “Erin el elefante”: “Elefante que traes la muerte,/ elefante, un espíritu en el monte./ Con su única mano puede derribar/ dos palmas al suelo./ Si tuviera dos,/ rompería los cielos como un trapo viejo”. No podemos olvidar la poesía del oráculo de Yoruba, o la cultura Fulbé que nos entrega un fragmento de un interesante poema titulado “Cómo el mundo fue creado de una gota de leche”: “En el principio había una enorme gota de leche./ Luego Doondari vino y creó la piedra,/ Luego la piedra creó el hierro/ Y el hierro creó el fuego,/ Y el fuego creó el agua,/ Y el agua creó el aire./ Luego Doondari descendió por segunda vez./ Tomó los cinco elementos/ Y los modeló en hombre./ Pero el hombre era orgulloso./ Entonces Doondari creó la ceguera, y la ceguera/ venció al hombre”.
Si volvemos a occidente, la poesía breve de los proverbios, se ve reflejada en las adecuaciones o simple copias que se introducen en los textos sagrados (Torá y Biblia, recopilan de las culturas y religiones africanas elementos que incorporan como propios, en estadios de sincretismo que recogen entre cinco y ocho religiones antiguas desaparecidas o incorporadas en estos textos sagrados). No olvidemos que en la Antigua Grecia y Roma los griegos integraron los proverbios en su literatura y filosofía a través de fábulas (como las de Esopo) y las máximas de los Siete Sabios de Grecia (como el famoso "Conócete a ti mismo").
Los romanos heredaron esta tradición, traduciéndola en sentencias latinas jurídicas y cotidianas que moldearon el pensamiento occidental. Aunque con el paso del tiempo y en siglo pasado tenemos dos grandes cultures de la poesía breve Ramón Gómez de la Serna y Nicanor Parra. Vamos por parte; las greguerías son textos breves de una sola frase que combinan humor y metáfora para ofrecer una visión ingeniosa y sorprendente de la realidad. ¿Qué son las greguerías? La Fórmula de Ramón Gómez de la Serna, creador del género, fue quien las definió con la ecuación: humorismo + metáfora = greguería (Se inician en 1910). Su Formato consiste en que constan de una sola oración corta, similar a un aforismo, pero con un marcado matiz lírico y lúdico. Surgen de un choque casual entre el pensamiento y la observación (“La leche es el agua vestida de novia”. - “La medicina ofrece curar dentro de cien años a los que se están muriendo ahora mismo”. - “La lluvia es triste porque nos recuerda cuando fuimos peces”. “La X es la silla plegable del abecedario”) Por otra parte Los “Artefactos” de Nicanor Parra corresponden a una obra de antipoesía publicada en 1972 que consiste en una caja con tarjetas postales ilustradas con frases breves, eslóganes y parodias de la cultura de masas. Las características principales son su formato innovador: no es un libro tradicional, sino una caja que contenía más de 240 tarjetas postales. Hay una mezcla de lenguajes: combina eslóganes publicitarios, dichos populares, lenguaje callejero y humor gráfico. Brevedad extrema: Busca el impacto fulminante de una idea en una sola frase, a modo de aforismo o paradoja. ("Creemos ser país y la verdad es que somos apenas paisaje".-“ ¿Marxista?... No, ateo, gracias a Dios”- “Buenas Noticias: la tierra se recupera en un millón de años. Somos nosotros los que desaparecemos”. –“Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona”).
Entonces pasemos a Oriente, el haiku es un poema breve de origen japonés compuesto por tres versos de 5, 7 y 5 sílabas que busca capturar un instante fugaz en la naturaleza. Los orígenes están en la poesía colaborativa (Siglos IX - XVI) Las raíces del haiku se encuentran en el renga, una forma de poesía colaborativa y encadenada que comenzó a practicarse en Japón a principios del siglo IX. En estas reuniones, los poetas se turnaban para componer versos entrelazados. La primera estrofa de una renga se llamaba hokku (el "primer verso") y ya utilizaba la métrica de 5, 7 y 5 unidades sonoras. Con el tiempo, este primer verso comenzó a valorarse de forma independiente. Incluso pasa a ser el título del poema. El Haiku tradicional, es sin rima, los versos no tienen rima final. Y su temática consiste en capturar un momento del presente, un asombro o una escena de la naturaleza o de la vida cotidiana. Kigo: Suele incluir una palabra o referencia que evoca una estación del año específica, aunque no siempre está presente. Un clásico de Matsuo Bashō ; “Un viejo estanque [5 sílabas]se zambulle una rana, [7 sílabas]ruido de agua. [5 sílabas]” o “Bajo la lluvia /de verano, el sendero/ ya desapareció”. De Yosa Buson.
Vamos entonces al trabajo de Daniel Díaz Soto, compositor, cuyos haikus, traen además la belleza de la música con partituras bajo las tres líneas del texto, a modo de ejemplo II “El sol estalla/ la tierra se estremece/ son mariposas” al inicio de la partitura dice Rápido y luminoso ♩ = 170 y luego la partitura, o en el haiku XVI “Solo en un día/ del alba hasta el ocaso/ toda una vida” Rebato ♩ = 157 partitura. El trabajo de Daniel Díaz es tan delicado entre las palabras y la música compuesta para cada haiku, al igual que las ilustraciones de Deyarina Maldonado, esta trilogía de palabra, sonido e imagen visual, permite alcanzar otros estados de belleza, en donde lo humano se hace presente para acogernos, acompañarnos, arroparnos en chispazos de bondad, de amorosidades, gratamente compartidas, que nos permiten ir más allá de la presente experiencia y filosóficamente nos acerca al sentido de lo bello en el arte como la manifestación sensible de una idea, una verdad o una experiencia de libertad que trasciende la utilidad práctica y conmueve al espíritu humano, con ello nos acercamos a estar frente aquello que nos permite valorar algo por el simple hecho de existir, sin buscar un fin práctico, y está presente el sentido común estético, aunque la noción del gusto parece íntimo, al aflorar algo bello buscamos que los demás compartan esa experiencia universal y el trabajo presentado es una abertura a la ampliación de la conciencia que funciona como un puente entre la sensibilidad y la libertad racional. Según nos comentaron, eran inicialmente 17 textos en coherencia con cada sílaba del haikú, sin embargo, se generó uno más que será explicado el domingo 27 de septiembre cuando el trabajo sea presentado en el MAVI.
Pero volviendo a la fotografía del país, la metáfora de la seguridad y de las expulsiones siguen latentes, al margen de la puesta en escena en la cárcel de Talca y el cambio constitucional que le daría más poder al ejecutivo, quitándonos derechos democráticos, al parecer sus propias filas no están dispuestas a generar espacios para entronizar al emperador de chile, que ya va ganando con los cambios y pérdidas de derechos sociales, los ajustes y reajustes permiten eliminar programas completos, como es la idea de los “anti parásitos” del segundo piso ahora van por los derechos políticos, ya tendrán que dar cuenta de la granja de Bots que la Policía y la Fiscalía de La Paz confiscaron junto a los equipos informáticos, dinero y documentos en inmuebles vinculados a Cerimedo. Personaje que vino a festejar la asunción de José Kast y que ahora todos esconden o bajan las fotografías, ya que las implicaciones políticas son enormes. El descubrimiento en Bolivia luego del sicariato o femicidio fracasado abrirá investigaciones sobre el uso de estas redes para difundir campañas de desinformación, racismo o ataques contra figuras públicas, en chile Evelyn Matthei y Jeannette Jara fueron las más perjudicadas, mientras tanto Trump cambia el nombre al golfo de México y al Lago Ontario, al menos en las zonas que les corresponden, para distraer a su opinión pública que ya está colmada de los altos precios, la guerra de aranceles la termina pagando el americano promedio. Frente a esta maldad, Quiroz nos subirá la bencina durante la semana, para celebrar las fiestas de la patria que la carestía ya no conoce. A modo de Paya: Vengan pues los miserables/ con payas en compañía/ vengan tantas alimañas/ como el agua que corría/ venga el barro y la basura/ venga esta patria mía/ vengan estos poderosos/ con su falta de empatía/ hay ladrones más virtuosos/ que no gobiernan un día/ hay ladrones más virtuosos/ con corbatas de María/ son Marianos poco humanos/ son legiones de porfía/ hay ladrones más humanos/ que Jesús ya conocía.
Hans Schuster, escritor
