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Un vistazo al verano político 2024 y numerosas estaciones que le anteceden. Por Luis Osorio Olivares

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En los años 60 las actividades escolares para los estudiantes se daban por iniciadas con la redacción de una composición en la cual había que narrar lo que se vivió en vacaciones, y ese escrito aglutinaba los meses de enero y febrero.

La presente reflexión pretendía ceñirse a la usanza de esos años y darla a conocer más adelante, sin embargo, los hechos se suceden más rápido siendo imposible dejar pasar el tiempo, ya que nos podríamos alejar de las advertencias que van surgiendo en los momentos precisos, las tardanzas no sirven.

Hay que iniciar el tiempo de resolver, no continuar el tiempo de perpetuar. Condición irrenunciable para una sociedad diferente y realmente justa, muy alejada de las características que han imperado por años.

El año 2023, fue un período de numerosas conmemoraciones y actos recordatorios de los 50 años del golpe de estado con todas sus implicancias, se recordaba un golpe certero propinado con un daño estructural que sigue intacto.

Vivir los años 80 en condiciones de alto riesgo y terrorismo de estado, no ocultaba y tampoco silenciaba el análisis que realizaban organizaciones en temáticas, que al retorno a la “democracia”, deberían haber cambiado en profundidad, sin dejar de atender los plazos pertinentes para que ello ocurriera y la necesidad clara de dar un vuelco sustancial con resultados importantes consagrados a inicios del siglo XXI.

Se iniciaba el año 90 con un modelo de sociedad diseñado e implementado en dictadura, que de manera hipotética debería haber mostrado un giro para dar paso al ejercicio de una democracia real sustentada en una línea base distinta. Elementos que deberían haber confluido eran el pensar, elaborar, construir una convivencia diferente alejada de las faltas de oportunidades, de las desigualdades y los grandes negocios realizados por el 1% más rico, que caracterizan a la sociedad actual. Hay signos que manifiestan la visión de algunos sobre una dictadura de la cual se repudian los atropellos a los derechos humanos en sus diferentes facetas, pero se acepta el modelo fortaleciéndolo en el tiempo y con un gran arraigo en el individualismo junto a los beneficios personales que se puedan alcanzar dando cabida a una herencia dictatorial que prevalece.

En virtud de lo anterior, dejo de referirme a democracia y sigo con el término “post dictadura”, que refleja el Chile real. Una democracia no se puede concebir como una mera realización del acto eleccionario y la consiguiente elección de algunos de los candidatos.

El no comprender las cosas de esa forma, imposibilita dimensionar que porcentualmente contabilizando un 100% de años transcurridos desde el 11 de septiembre de 1973 en adelante, del período post dictadura ya hemos abarcado un 66% del tiempo medido también en años. Entonces cabe la gran interrogante ¿qué pasó?

Es claro que no se intentó planear un modelo de sociedad diferente construido en base al bienestar y participación de muchos(as), por el contrario, se generó un proceso de adaptación a lo que había, abriendo paso con creces a una consolidación del modelo neoliberal.

Así las cosas, el panorama no ha sido alentador y requiere su comprensión, que en ningún caso significa justificación.

La conciencia de la necesidad de transformar tiene como ingrediente básico “el pensar” con sus componentes del qué, cómo y cuándo, e impregnar estrategia no como algo simple, sino como una proyección en todos los horizontes de plazo: corto, mediano y largo.

Para este nivel de desarrollo y hago referencia a lo que debería haber sido y que no fue, no hay que poner en el centro el período electoral que viene, ya que de esa forma siempre estaremos ubicados en el corto plazo sin lograr alejarse del modelo impuesto y el dominio de quienes lo impusieron, es dar vuelta donde mismo. Otro nivel de comprensión, de la forma en que se ha movido el país en los últimos 34 años, es presenciar la existencia de un sistema cerrado que ha pasado en plenitud por los horizontes de plazos más que razonables y reforzado por una sólida fase de generar cimientos muy fuertes.

Se trata de la interconexión de una institucionalidad con estructuras piramidales apoyadas por las instituciones armadas con polaridad política desde el alto mando y que se distribuye en los niveles jerárquicos, en forma específica dos grandes pirámides de poder en el ámbito económico y político, con un nexo común que son los negocios característicos del sistema económico en el cual está ausente el sentido humano.

La “perfección” de este tipo de sistema escala y se le suman nuevos componentes, haciéndolos alimentarse desde otro país que por décadas ha tenido injerencia en Chile, así se desarrolla el crimen organizado consecuencia directa de un nuevo poder que se instala representado por el narcotráfico, que actúa en forma coordinada con los dos poderes mencionados con anterioridad, acentuando la perpetuidad de un estado de cosas y desviando el horizonte hacia el cual se debería orientar una sociedad de características diferentes.

Lo anterior representa señales que alimentan y mantienen el sistema, incorporando una tensión que no permite las transformaciones necesarias para el bienestar de mayorías, reproduciendo y acentuando brechas, ello en forma intencionada. Así las cosas, los gobiernos nunca van a tener las herramientas para revertir, si es que ni siquiera alcanzan a dar un primer para un planteamiento contundente, que vaya en otra dirección, más allá de los programas ofertados para un ciclo de tiempo acotado y la mayoría de las ocasiones sin viabilidad.

La falta de solidez al momento constituir equipos gobernantes, lleva en forma recurrente a efectuar llamados a la unidad en los sectores oficialistas actuales, que demuestra de manera objetiva la ausencia de visiones comunes carentes de sentido de largo plazo, dejando un terreno fértil para los que siempre han estado en posiciones de dominio. Lo heterogéneo no aporta a la transformación y nos sitúa en una especie de “rotonda política”, las elecciones se transforman en medios para elegir candidatos al alero de una coalición, sin un norte preciso y duradero, ausencia total de alcanzar un nuevo modelo de convivencia.

Se va acentuando un sistema que incrusta un poder inapropiado para la sociedad y que no parte de un día para otro, va dando lugar desde hace tiempo a impulsar agendas de seguridad, las que se van acompañando con la apertura hacia acciones represivas.

El poder del narcotráfico produce daños desde las sustancias que se comercializan y por el hecho de ir copando territorios a los cuales se hace difícil acceder, espacios geográficos en los cuales van ganando control y expandiendo el negocio, en un contexto de articulación con el poder económico y político. Los hechos históricos se van confabulando unos con otros y no siempre al respecto en el mundo político hay un análisis que les permita entender con profundidad como se entrelazan los acontecimientos al estilo de una reacción en cadena no acelerada, pero sí conexa.

Los primeros puntos suspensivos en una de sus formas se presentan desde marzo de 1990 cuando se inicia la post dictadura, momento en que se encontraban abiertas las expectativas y esperanzas de cambios profundos, en contraposición al modelo levantado en dictadura que impone una estructura de gran afección para las temáticas sociales utilizando como medio una violencia extrema y terrorismo de estado. Una consolidación prolongada del modelo inevitablemente trae consigo la manifestación del descontento y la expresión de rabia, no se puede esperar olvidar los métodos con los cuales se gestó y que si existieran hitos de transformaciones significativas podrían haber atenuado de manera considerable las formas de convivencia.

El estallido social podría no haber existido bajo la concepción de un país con otras características, pero fue tomando fuerza eso que más de alguna vez se mencionó, el país tenía el aspecto de una olla a presión y bastante alejado de un oasis. Se produce en un gobierno de derecha lo cual no es casual, ya transcurridos 30 años de post dictadura al momento del estallido, lo sustancial se mantenía sin variaciones.

La desigualdad es un fenómeno muy arraigado, la educación está muy postergada, y muchas otras materias se han consolidado insertas en modelos de negocios que en cuestiones trascendentes en el vocablo surge la palabra “industria” alejada de las connotaciones sociales de las necesidades por atender.

El gobierno liderado por el fiel representante del 1% más rico, reprime a los manifestantes con violaciones a los derechos humanos y opta por una salida política muy bien calculada, promover el tema constitucional como elemento distractor y herramienta de salvataje. Todo estaba preparado para continuar con la Constitución del 80, siguiendo la línea de su origen y de los eficientes administradores del modelo.

Se equivoca el Presidente actual cuando promueve un “mea culpa”, sosteniendo que se actuó con exceso frente al gobierno del fallecido presidente Sebastián Piñera. Ello no fue así, era un momento de la máxima expresión sobre 30 años de postergación y una sucesión de gobiernos con estilo conservador y sin propuestas que se pudiesen haber construido de manera escalonada para el desarme de la estructura diseñada en dictadura y que la derecha veía peligrar, por tanto, nuevamente cobraba vigencia la política del fin justifica los medios.

Pasaba la cuenta los 30 años en que nunca estuvo presente un estilo de bienestar de mayorías y una democracia basada en la participación con logros por celebrar, todo inserto en elementos de reorientar la sociedad hacia una patria justa. A esta altura ya estamos con 34 años a cuesta y las generaciones actuales, desde una mirada sistémica, ponen mucho acento en el diálogo y los acuerdos, lo cual en absoluto es malo, pero la situación radica en que la fuerza del poder de un sector político nos lleva a que, en carencia de un proyecto sostenido en el tiempo por el sector supuestamente opuesto, terminan siendo siempre los mismos quienes imponen su verdad y así el statu quo sigue operando.

Hay indicios que la llegada de Aylwin al gobierno, año 1990, fue acompañada de algunos acuerdos previos para no alterar el modelo, idea que se refuerza con el beneplácito de su equipo económico al diseño realizado en dictadura en esas materias.

La idea de convivir con un sistema tan cerrado favorece su permanencia y ayuda a que prevalezca lo estructural, es una construcción que se encuentra blindada por bordes sólidos.

Hace algunos años y visto como un fenómeno mundial, era un tema recurrente la globalización, en la actualidad el desarrollo de las tecnologías nos hace enfrentar nuevos escenarios. Se trata del papel de las redes sociales, de quienes ofrecen servicios para ejercer influencias o lobistas, en ambos casos se aplican mecanismos de dominio, factor crucial a tener en cuenta por ser parte del mundo moderno articulado en redes, favorecedor de poderes y obstaculizadores de los cambios con gravitación en los comportamientos.

Un sistema informático es ejemplificador para dar indicios respecto a formas de enfrentar el futuro de manera diferente, en ocasiones si tiene un comportamiento inadecuado se podrían realizar leves modificaciones y de esa forma se asegura su vigencia como sistema, eso es una acción de mantención. En otras oportunidades hay que hacerlo de nuevo aplicando todo el conocimiento de que dispongamos y haciendo un despliegue de actitudes que garanticen su funcionamiento, esto requerimos para que más adelante no sigamos parafraseando la canción de Violeta Parra que dice “son injusticias de siglo”.

Entonces en un ámbito con alta complejidad, se debe hacer un replanteamiento desde acciones abandonadas por largo tiempo con un abordaje sustantivo que vaya más allá de reformas, las que no alcanzan a lo sustancial y sólo pueden ser consideradas como paliativos sin ahondar en lo profundo. Hay que relevar a un alto nivel el sistema educativo, de esta forma estaríamos en presencia del inicio de un cambio sustancial que, por sus características, debe repercutir en otras áreas. No se trata de poner pausa a lo que hay, pero si caminar por nuevas sendas y convivir con otras estructuras. De todos modos, el tema educacional se puede dejar para otro análisis cercano al período escolar.

Algo que no puede pasar desapercibido en lo que va transcurrido de los meses de verano del 2024, son los incendios en diferentes zonas de la quinta región. Se han dado muestras de diferentes tipos que van entre un gran despliegue por parte de las autoridades de gobierno central, regional y municipios, la solidaridad ejercida por jóvenes que se han desplegado con ayuda en terreno y decisiones que han reconvertido eventos tradicionales de la región, otorgando una importante componente social.

Destacando los aspectos positivos ya señalados, surgen advertencias que se deben atender.

Las características de un incendio sumado a las condiciones del territorio en que éste se produce hacen imposible disponer de un plan de evacuación por lo impredecible de un fenómeno de esta naturaleza, ello motivado por la forma del terreno, el emplazamiento de las viviendas y las diferentes variables que se encuentran presente en su ocurrencia. El único acto de mitigación es la observación anticipada de zonas que nunca deberían ser habitadas, o en los cuales nunca debería haber plantaciones forestales, ello ni siquiera es tema de expertos, se trata de sentido común. Otro terreno en el cual pasa la cuenta los 34 años post dictadura es el tema de las desconfianzas elemento que ha ido marcando la historia. Surgen grandes dudas de la autoría de los incendios, las oportunidades de negocio que se pueden articular como aprovechamiento alrededor de una tragedia y el cálculo político para figurar. Queda a cargo de cada uno juzgar cuánto le llega de todo esto.

Muchas veces las cosas no son casuales y los modelos de sociedad dan pie a las situaciones que se manifiestan, hay dos caminos futuros: transformar o resignarse y que las nuevas generaciones retomen la posta por el camino más indicado. Se les está entregando una mochila bastante recargada de una herencia que deja harto po desear. Hay pendientes de numerosos veranos, otoños, inviernos y primaveras, de las cuatro estaciones desde 1973 (fin del invierno) hasta el 2023 (inicios del verano).

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