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Una broma cruel: Chiloé y su salmonera. por Derek Angulo

El trabajo en plantas de procesos durante el COVID 19

Parece un chiste, una contradicción mutua en la tierra, y una contradicción típica de este sistema económico. En un lugar lejano como Quellón, Chiloé, donde hay más de 6 empresas de tratamiento de salmones, la mayoría de los chilotes sin estudios superiores, parece estar resignado a trabajar de salmonera en salmonera, y a esto se le agrega la nueva gracias del mundo: el coronavirus.

Actualmente las salmoneras se mantienen trabajando, incluso está a punto de empezar la temporada alta en agosto para los trabajadores, la mayoría de la ciudad, esto se observa cuando todos se conocen, me incluyo, observó antiguos compañeros de fiestas y estudios de liceo. Otros se conocen o vienen de Yadran, de Pacífic Star, Los Fiordos y Marine Farm distintas empresas del rubro salmoneros.

En este rubro, el trabajo es duro y la paga como operario básico de planta bordea los 450 mil, más las horas extras y bonos por asistencia. Por otra parte, la jornada laboral es de lunes a sábado de 8 horas, incluyendo en ocasiones horas extra y turnos rotativos de día, tarde y noche. Esto es trabajar en salmonera.

El trabajador y la pandemia

En estos momentos de crisis sanitaria, la precariedad laboral se hace más presente, los trabajadores se sienten reacios para discutir con las empresas, y generar paralizaciones, ya que les podrían aplicar la ley de protección al empleo, por ende parar las obras no es opción.

“Ya no se a dónde van mis lágrimas, China, Luján, EEUU o Brasil. Solo se que cayó en otro salmón. Pero agradece que hay pega”, estas son las palabras de una persona, anónima, que prefiere no dar su nombre para cuidar su trabajo. Por otra parte, el ambiente laboral no es tan malo, ya que hay tiempo para chistes y risas, sin embargo la máquina no para, tus manos tampoco, ni el frío.

Los turnos rotativos cambian el sueño, pero no nos hagamos los locos, no estamos acá por otra cosa más que plata, capear el ansioso fin de mes y cumplir expectativas. Todos dicen al menos hay pega, en tiempo de covid, todos con mascarilla y alcohol gel, durante la colación se come a medio metro y toman la temperatura al entrar a las plantas. ¿Y la paga? sigue siendo baja para el riesgo que toma movilizar y producir estas fábricas.

Por otra parte el consumo de drogas es común entre los operarios de plantas, específicamente cocaína. Para los turnos de noche es esencial. También el consumo y venta de drogas es común en la ciudad. Una relación entre el puerto y la gran afluencia de personas característicos de la bohemia quellonina.

Los chilotes tras la instalación de las salmoneras y la imposición del modelo económico neoliberal chileno, las personas se vieron captados por estas labores de fabrica, siendo opacados ciertos oficios del pueblo y transformado estos lugares a ciudades de más de 30.000 habitantes como Quellón.

Además las plantas salmoneras trajeron buscavidas de otras ciudades e incluso países. Existe una gran población de haitianos cubriendo puesto de limpieza en estas plantas de proceso, no existen datos exactos pero los puedes ver en la calles de Quellón esperando el bus y en las propias plantas.

La precariedad laboral, poca flexibilidad horaria y miedo a perder el trabajo en la actualidad, dan en el clavo para captar la desigualdad que se da en estos tiempos, donde realizar una cuarentena permanente es solo visto para profesionales y gente con mucho mayor ingreso que un obrero de una planta salmonera.

Ganancia mas ganancia

Según el reportaje del diario de la Universidad de Chile “La cooperación de las salmoneras en la pandemia: ¿buena voluntad o protección de intereses particulares?”, revelan que “nuestro país es el segundo productor más grande de salmones en el mundo, con una producción mayor a las 600 mil toneladas.” Y sus ganancias superan los 5 mil millones de dólares solo siendo superado por el cobre.

Han ocurrido despidos y represalias por exigir 14 días de cuarentena con derecho a sueldo, en las plantas de Chiloé a comienzos de la pandemia. Estas empresas utilizan un sistema de cumplimiento de normas para la exportación de su producto, al ser estas incumplidas, por tanto son menos mercados a los que pueden ingresar, pero ¿ quién fiscaliza estas normas? ¿ como se realiza actualmente con la pandemia? ¿ a quién benefician estas normas a la producción o el trabajador?

Actualmente, la inspección del trabajo cumple esas labores de forma on-line. Los trabajadores en faenas y los inspectores en casa, estas complicaciones traídas por un nulo funcionamiento de esta institución para los trabajadores, impiden una real efectividad de las normas de trabajo e higiene. . Estas desigualdades se mantendrán a lo largo de esta crisis, ya que el estado, ni los poderes locales logran fiscalizar el poder empresarial de las salmoneras sobre la isla y la dependencia económica de los propios habitantes respecto a la industria. Esta propia dependencia genera una nula capacidad de percibir otro modelo económico, no basado en el extractivismo, y es por ello que el modelo imperante actual genera problemas laborales en sus propias faenas, lo que trae consigo un modelo de sacrificio, además cabe agregar que la propia contaminación llevada a cabo por estas empresas, es otro grave problema para la isla, por lo tanto es un desafío para los habitantes buscar un nuevo modelo económico que pueda generar empleos y a la vez ser amigable con la cultura y territorio chilote.

Anexo:

https://radio.uchile.cl/2020/04/05/la-cooperacion-de-las-salmoneras-en-la-pandemia-buena-voluntad-o-proteccion-de-intereses-particulares/

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