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Una página gris. Por Carlos López Dawson

El proceso constituyente en Chile tiene ahora una ventaja y una virtud, la ventaja es la experiencia constitucional adquirida no solo con el pasado constitucional del país sino fundamentalmente por haberse discutido en cientos de cabildos y reuniones, incluida la convención constitucional, como debe ser una constitución, en tanto su virtud es que ya sabemos que es lo que la mayoría no quiere, que es inseguridad respecto de sus derechos.
Esta es una experiencia que sobrevive a pesar de las mentiras.

Como ha escrito Giovanni Sartori (Ingeniería Constitucional, FCE, 2000), cualquier proceso constituyente, en cualquier país del mundo, comienza con una página gris, no en blanco, ello porque todos los Estados tienen una historia constitucional, buena o mala, y porque el derecho internacional es obligatorio para todos los Estados, sean o no miembros de Naciones Unidas, de manera que ninguna norma constitucional que se acuerde puede ser contraria o desconocer este derecho (López Dawson, Epistemología Jurídica,2017). De allí que es innecesario agregar la frase manida que el Estado respetara los tratados internacionales vigentes, debe hacerlo si desea ser parte de la comunidad internacional, de no hacerlo puede sufrir en su desarrollo y verse afectado por sanciones incluso militares. Es cierto que a las grandes potencia solo les queda el reproche si no lo hacen, pero siempre dirán que cumplirán.

LA SUPRA VIGENCIA DE LOS DERECHOS PERSONALES

Los derechos de las personas están reconocidos en el derecho internacional y constituyen lo que se denomina normas inderogables De manera que no es posible jurídicamente dejar sin vigencia un derecho reconocido en el derecho internacional, sea de derecho público internacional o parte de un tratado internacional, aun cuando el Estado ha dictado muchas leyes desconociendo derechos, pero que son recurribles ante los tribunales. A manera de ejemplo, respecto del derecho de propiedad la Convención Americana de los Derechos Humanos o Pacto de San José, regula el derecho de propiedad mediante el artículo 21 estableciendo que:
1. “Toda persona tiene derecho al uso y goce de sus bienes. La ley puede subordinar tal uso y goce al interés social.
2. Ninguna persona puede ser privada de sus bienes, excepto mediante el pago de indemnización justa, por razones de utilidad pública o de interés social y en los casos y según las formas establecidas por la ley.

Numerosos instrumentos internacionales así lo reconocen, comenzando por la Declaración Universal de Derechos Humanos y la jurisprudencia internacional así lo ha entendido, obligando a los Estados a restituir el derecho correspondiente o reparar el mal causado. Este principio se refiere tanto a los derechos humanos como a los derechos en general. Es decir, a los derechos de las personas naturales o de las personas jurídicas, aun cuando los procedimientos judiciales son diferentes.

RECOGER LA EXPERIENCIA

Hay un dicho popular que el ser humano si no aprende tropieza con la misma piedra. Entonces es necesario aprender de la experiencia pasada, de lo que se hizo bien o mal. Esto implica que las experiencias convencionales vividas en el país deben ser asumidas y sacar lecciones.

Muchos expertos nacionales e internacionales estimamos que la propuesta constitucional que se votó el 4 de septiembre pasado era excelente, un aporte para el buen vivir, aun cuando algunos abogados no compartieron esa opinión. Pero, es obvio que a la mayoría de los ciudadanos democráticamente no les pareció. Es imposible saber que parte de la propuesta no agrado a cada uno de los ciudadanos que votaron rechazo. Pero si podemos señalar como experto, ejerciendo nuestro derecho a opinar, que partes son rescatables de dicha propuesta.

CUANDO LA LUNA VIEJA SE MECE EN LOS BRAZOS DE LA LUNA. NUEVA

Diseñar una constitución requiere considerar lo existente para mejorarlo, cambiarlo, eliminarlo, ello porque las leyes son el resultado de procesos históricos (Montequieu, Rouseau, Marx). La mirada sobre la sociedad requiere tener presente como es ella, como ha cambiado, como además se han producido cambios en io cultural. Chile no es distinta en materia de cambio a los que sucede en el resto del mundo, de hecho aquí se han realizado cambios radicales, tales como los iniciado con la reforma agraria que puso fin al inquilinaje, las reformas educacionales crecientes y la educación superior que en 30 años aumentó 10 veces la cantidad de estudiantes, el uso de la informática y el acceso a internet. Si bien la pobreza se ha mantenido con distintas variables ya no es aquella de hace 40 años, de hecho, el ingreso per cápita es ahora de 25000 dólares, aunque mal distribuidos, la mayoría de los habitantes tienen automóvil y aparatos de tv, un celular y otros bienes de consumo. El modelo neoliberal introdujo la cultura del consumismo que abarca incluso a la política.

En todo cambio se ha rescatado algo de lo anterior. Considerando las categorías tradicionales del derecho constitucional deberá mantenerse el reconocimiento del carácter democrático y social del Estado, cuestión que ya es asumida por la mayoría los actores políticos del país. Así como la tutela de los derechos humanos no solo porqué así lo establecen disposiciones del derecho internacional que el Estado de Chile ha hecho suyos hace mucho tiempo sino porque el deber del Estado es precisamente velar por el respeto y protección de estos derechos, incluidos los derechos sociales tales como salud, educación, vivienda, derecho al agua, seguridad social, medio ambiente, garantizar el deber del Estado respecto de los derechos laborales, entre otros.

También parece que hay consenso respecto de la unidad del Estado. Es obvio que no es posible la convivencia de dos estados en un mismo territorio, de manera que no hay alternativa a creer que ello sea posible sin mantener un conflicto permanente. Un estado puede ser, sin embargo, federal o regional, manteniendo su unidad como hay muchos ejemplos, pero actúan internacionalmente como uno solo. Además, la plurinacionalidad no afecta en nada a la unidad del Estado por cuanto ella se refiere al respeto de las minorías y de hecho muchos reconocen hoy más que ayer tener ascendientes indígenas (Gloria Ochoa, Estado chileno y pueblos indígenas. enero 2017).

Sin duda que es necesario condenar expresamente la corrupción y los abusos, por cuanto el Estado debe erradicar la corrupción tanto en el sector público como el privado y que es necesario establecer que no podrán optar a cargos públicos ni de elección popular las personas condenadas por crímenes de lesa humanidad, delitos sexuales y de violencia intrafamiliar, aquellos vinculados a corrupción como fraude al fisco, lavado de activos, soborno, cohecho, malversación de caudales públicos y los otros que establezca la ley. Además, es coherente con lo anterior la propuesta de crear un órgano con facultades sancionadoras para proteger los derechos de consumidores o usuarios. Fortalecer la democracia para que esta sea real y no meramente formal, por lo que la participación ciudadana deberá reconocerse considerando mecanismos como iniciativas populares locales y de ley y plebiscitos en los que la ciudadanía podrá tomar un papel activo en decisiones políticas, estableciendo quórums accesibles.

La convención constitucional propuso mantener y crear órganos autónomos. como el Banco Central y la Contraloría, agregando nuevas, como el defensor del pueblo. También parece prudente un tribunal o corte constitucional pero que no afecte los derechos del poder legislativo, creando mecanismos para ello.

Respecto de la justicia la propuesta de la Convención era un sistema de justicia que incluía el poder judicial, el Consejo de la Justicia y diversos tribunales específicos, siendo el Consejo de justicia el encargado del nombramiento, el gobierno, la gestión, la formación y la disciplina de los jueces. Debería mantenerse la propuesta de un Consejo de la Justicia, para mantener la transparencia de los nombramientos de la judicatura. Pero, debiera mantener el nombre de poder judicial coronada por la Corte Suprema, cuya función es la resolución de conflictos, integrado por los Tribunales de Instancia (civiles, penales, de ejecución de penas, de familia, laborales, indígenas, etc.), las Cortes de Apelaciones y la Corte Suprema.

La democracia requiere de contextos sociales y económicos para que sea real. Además de libertad como la libertad de emitir opiniones, derecho a la información y combate a los monopolios y democracia al interior de los medios.

Aquí no alcanza el espacio para incluir todas las instituciones rescatables que propuso la Convención Constitucional, pero sin duda que hay una invitación a revisarlas, analizarlas y adecuarlas. No todo está perdido.

ELECCIÓN DE UNA NUEVA CONVENCIÓN

El desafío ciudadano ahora es elegir nuevos convencionales en un proceso sin otra condición que la de ejercer la soberanía. El proceso natural es que los candidatos surjan de los partidos políticos, por cuanto es allí donde se forman lideres con fundamentos, no personas cuya trayectoria no se conoce y pueden ser como flor de un día.

Todos los partidos políticos, nuevos o antiguos, tienen ahora una enorme responsabilidad: presentar candidatos idóneos, sean o no militantes, preparados, con capacidad intelectual para asumir la tarea de redactar una nueva constitución. Al hacerlo deberán tener presente que las clases sociales han cambiado, que sus intereses no son los mismo que teóricamente se les asignaban antes, que el consumo y la tecnología inciden hoy más que nunca, para bien y para mal. Es una oportunidad para demostrar la seriedad de los partidos y evitar el romanticismo, y los vicios tales como el clientelismo, el amiguismo y el populismo.

Desde luego los ciudadanos también tenemos responsabilidad cuando votamos por algún candidato convencional. La mayoría de los ciudadanos no militan en partidos políticos, de manera que no recibirán información proveniente de estos, por lo tanto, será necesario para cada uno de nosotros analizar con calma y profundidad a los candidatos o candidatas. Sabemos que el tiempo no abunda, y muchos nos confiamos en los medios, de manera que estos también tienen una enorme responsabilidad, de informar objetivamente respecto del proceso como de los candidatos, por ello es recomendable una ley de medios que lo garantice y que al mismo tiempo sancione las metiras y el uso de la inteligencia artificial con fines de manipulación.

UNA CONSTITUCIÓN PARA NUESTROS DECENDIENTES

Cuando pensamos en el futuro lo hacemos no por nosotros, que somos aves de paso, si no por nuestros descendientes, quienes vivirán lo que planeamos ahora y las circunstancias del mundo que se prevé, tales como la necesidad de paz, de calidad de vida, de libertad y cooperación, de vivir en un medio ambiente libre de contaminación y seguro. Eso es lo que a la política le corresponde.

La tarea a emprender deberá ser revolucionaria, y al mismo tiempo un deseo de bienestar y felicidad. Sabiendo que una constitución no es una panacea ni una solución definitiva a nuestros pesares, la entendemos como una carta de orientación o navegación necesaria para el Estado. democrático y social que tanto aspiramos y para el ciudadano que allí debe convivir.

Octubre, 2022.

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