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«Ver y palpar»: manifiesto del paisaje. Por Alex Ibarra Peña

El paisaje es un tópico expresivo en el arte que ha sido utilizado principalmente por la belleza que este esconde, pero también por qué desde él le damos un contexto particular a la existencia. Entrar en el «paisaje» que propone la artista, es encontrarnos con su modulación desafiándonos a una experiencia, pero también es una guía a dialogar con su sensibilidad y pensamiento.

La exposición actual de Magdalena Vial que se encuentra abierta al público gratuitamente en el MAVI la puedo leer de este modo. El ser de esta artista aparece en la madera encaminada por los surcos que van quedando marcados por el trabajo de la gubias. Estas herramientas que van buscando con persistencia la suavidad de la madera, desde donde van renaciendo parte de las marcas en la piel del artista en su camino creativo. Cada calado lleva parte de la ternura y del dolor,.evocando siempre esa resistencia de la cual la autora es consciente de su habitar. La madera es un cobijo cálido, por eso hospitalario como un vientre protector, pero duro a la piel dada su condición de alteridad, de existencia y vida propia. ¿Cómo se relaciona el ser humano con el bosque en su condición misteriosa? Sólo desde la revelación, para lo cual se requiere del rito.

«Ver y palpar» es la manifestación de una conciencia que vive el paisaje incluso en un tránsito que podríamos decir sagrado, en el sentido de que es capaz de atender a la revelación, pero a la vez rebelándose en una manifestación que imprime, sea la textura en la madera o sea el color en el frottagge, una experiencia a la vista o al tacto de «Montaña de agua», «Lago», «Paisaje abierto». «Bosque», «Continente», etc.

Pasión de ver y la embriaguez sensorial del palpar se reúnen en esta exposición en días en que desde el encierro extrañamos el paisaje en sus sonidos y, en este caso, fundamentalmente en su textura. Dado que anhelamos permanentemente aquella experiencia que permita el reencuentro con la belleza material que interpela el espíritu desde la sensación y no sólo de la memoria que somos, es que podemos dar ese paso que nos permita acudir al encuentro con el espacio y la obra dispuesta a ser vista y palpada, ya que seguimos viviendo y resistiendo.

Alex Ibarra Peña es Dr. en Estudios Americanos.

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