En kioscos: Enero 2024
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Vigencia de Salvador Allende. Por Carlos López Dawson

UNA LUCHA DEMOCRÁTICA

Como sabemos antes de la elección presidencial de 1970, el gobierno de entonces de EEUU. de América tomaría medidas intervencionistas para impedir la elección de Salvador Allende y luego de electo siguió tratando de evitar que asumiera, pero no pudieron impedirlo, entonces decidieron el golpe de estado, que encabezaría el Comandante en Jefe del Ejército, General Augusto Pinochet, una traidor, asesino y ladrón que mancho la historia del país.

Allende fue electo Presidente de la República el 4 de septiembre de 1970, pero logró el triunfo definitivo gracias a la intervención de la Democracia Cristiana, que aportó sus votos en el Parlamento, acordando con ella una serie de cambios legislativos y principalmente la firma de un Estatuto de Garantías Democráticas, incorporado a la Constitución Política mediante una reforma.

Hasta los años sesenta el país estaba muy atrasado en lo económico, social y cultural. En el campo las relaciones eran casi medievales, con campesinos sin acceso a servicios públicos, a la salud ni a la educación. Sin derecho a sindicalizarse y con remuneraciones miserables. Existía un trato denigrante hacia los inquilinos y sus bajos ingresos les impedían acceder al mercado de bienes de consumo. La Reforma Agraria iniciada con Eduardo Frei puso fin a esta verdadera suerte de esclavitud moderna. Lo que hizo Allende fue profundizarla estimulando la propiedad cooperativa, la capacitación y mediante la creación de mecanismos de mercado para los productos agrícolas.

Gobernó Allende enfrentado una oposición feroz tanto política como económica y desde el inicio aplicó un programa denominado de las 40 medidas A pesar del mercado negro causado por sectores empresariales, logro instaurar una política de acentuada redistribución del ingreso y de reactivación de la economía. Profundizo la Reforma Agraria, expropiando grandes latifundios. Materializó la idea de los tres sectores de la economía, fortaleciendo el área de propiedad social, sin dictar leyes expropiatorias sino usando procedimientos legales que no cuestionaban la juridicidad del sistema legal vigente. Aumentó la producción nacional y el consumo mejorando los salarios. Pero, sin duda el aporte mas importante fue lograr que el pueblo reconociera la dignidad humana que le era propia.

El proceso de reformas iniciado en los años 60, primero con la democracia cristiana que impulsaría una serie de reformas estructurales, entre ellas la agraria, la chilenización del cobre y del salitre, y reformas educacionales, Allende continuaría con una profundización de estas, pero sin duda la más importante fue la creación del área social de la economía que logró niveles de producción nunca antes conocidos. Y todo ello respetando las reglas democráticas (Paula Vidal M., Unidad Popular y la Lucha por la Igualdad Radical en Chile - Popular Unity and the struggle for radical Equality in Chile, Revista www.izquierdas.cl, ISSN 0718-5049, número 18, IDEA-USACH, Santiago de Chile, abril 2014, pp.74-93.)

La economía chilena fue caracterizada como “monopólica, (externamente) dependiente, oligárquica y capitalista” (Meller, Patricio; 1993: 111)8. Por ello el programa de Allende trató de terminar con esas características promoviendo el desarrollo industrial y la modernización del campo. Las reformas estructurales se materializaron en la nacionalización de los principales recursos minerales junto con la creación del área social de la economía y el control estatal del sistema bancario.

MEDIDAS CLAVES

Entre los muchos aciertos del gobierno de la Unidad Popular estuvieron las medidas adoptadas para mejorar la educación y el cuidado de los niños. La política de alimentación escolar fue sin duda una de las más acertadas, se distribuyó en las escuelas publicas medio litro de leche por alumno. Se amplio la matricula en todos los niveles, imponiendo la gratuidad en la educación superior. Se creo una editorial que imprimió libros al precio de un paquete de cigarros, más de 11 millones de libros fueron distribuidos en la población de 10 millones. En materia de salud pública, esta se hizo accesible a todos, haciendo realidad los propios sueños del Presidente Salvador Allende de cuando era estudiante de medicina.

DEMOCRATIZAR LAS RELACIONES INTERNACIONALES

El gobierno de la UP restableció las relaciones bilaterales con Cuba y se iniciaron, por primera vez, relaciones con China Popular, Corea del Norte, Vietnam del Norte y Alemania Oriental, ejerciendo su soberanía y rompiendo las reglas de la guerra fría impuestas por EE.UU. de América.

Amplio sus relaciones en América Latina, visitando en 1971, la ciudad de Salta en la República Argentina y luego Colombia, Ecuador y Perú. Entre 1972, realizó una gira a México, a Estados Unidos, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y Cuba. En 1973, asistió a la asunción del mando del presidente Héctor José Cámpora en Argentina.

Si bien el gobierno de Allende no se alineó en la guerra fría trató de mantener una relación objetiva, solo preocupada de sus propios intereses. Sin embargo, la hostilidad de Estados Unidos era tan obvia que muchos países solidarizaron con Chile.

LA PRENSA AL SERVICIO DE LA CIA

Una de las primeras medidas del gobierno de Richard Nixon fue financiar medios de prensa que le eran favorable para su intervención en Chile. El primero en recibir millones de dólares fue el grupo Edwards. Luego varias radios y otros medios escritos.

EL ASESINATO DE UNA DEMOCRACIA

La conspiración de ultra derecha financiada por el gobierno de EEUU. de América logró materializar una sublevación militar conocida como el "tanquetazo", el 29 de junio de 1973, la antesala del golpe. El 11 de septiembre de 1973, fue derrocado el gobierno del presidente Allende, mediante un Golpe Militar instaurando una dictadura que duraría 17 años, con una violación masiva de derechos humanos y crímenes contra la humanidad, con la agudización de la pobreza.

En los tres años de gobierno de la UP. la CIA estuvo activa, hasta el punto de participar en asesinatos de autoridades cercanas al Presidente Allende. Ocurrieron muchos atentados a infraestructura critica, torres de alta tensión, carreteras, puentes, vías férreas.

La CIA y la ultraderecha lograron la dirección de las asociaciones de profesionales, utilizándolas para la agitación política, movilización violenta en las calles, acaparamiento, y desconocimiento total de la autoridad. Paros de grandes y medianos gremios paralizaron el país. Se crearon a si las condiciones para justificar un golpe de Estado.

El Presidente fue asesinado durante el ataque al Palacio de La Moneda, con dos disparos, uno dado de frente, mientras él estaba sentado en un sillón en una pequeña sala al lado de la escalera que daba a Morandé 80, detrás de el, en el muro, un gobelino azul que se impregnaría con su sangre, y el otro disparo, una vez muerto, con su propia metralleta que le obsequiara Fidel Castro (Marín, Francisco, 2023 "Allende, autopsia de un crimen". Santiago, Editorial Ceibo.).

Todos sabemos los crímenes de la dictadura cívico militar, sus alcances y las deudas que ha dejado. Por eso hay que ser muy cara dura para titular en un medio “Controversias por reconocimiento a Garzón” o sentirse ofendido por que se premia a un juez que persiguió a un criminal y ladrón como Pinochet, callando ante los crímenes que este cometió, demostrando con ello su verdadera catadura.

EL MENSAJE DE ALLENDE

La brutalidad con que se combatió al Presidente Allende por parte de EE.UU. fue una advertencia a los pueblos de América Latina sobre como reacciona el imperio cuando sus intereses son tocados. Encontró el gobierno de EE.UU. un aliado que ya tenía una práctica criminal, la oligarquía que a lo largo de la historia nacional asesinó a miles de ciudadanos que reclamaban derecho y dignidad. Desde luego que el gobierno de Nixon no tenía derecho a intervenir como lo hizo, es más, su reacción, en estricto rigor, fue una infracción al derecho internacional público y constituyó crímenes de lesa humanidad, impunes, por cierto.

La vida de Salvador Allende es todo un ejemplo de compromiso social, desde muy joven promocionó iniciativas destinadas a mejorar la vida de sus conciudadanos. Fue presidente del Centro de Estudiantes de Medicina y de la Federación de Estudiantes de Chile, participó en la fundación del Partido Socialista de Chile, en 1933, y en el permaneció toda su vida. Entre 1937 y 1939, electo secretario regional de Valparaíso. En las elecciones parlamentarias de 1937 fue electo diputado. También participa en el gobierno del Frente Popular, que presidia Pedro Aguirre Cerda, siendo ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social. Como secretario general del Partido Socialista conformó una alianza permanente con el Partido Comunista de Chile. Fue elegido senador en las elecciones parlamentarias de marzo de 1945, cargo en el cual se reeligió en 1953, 1961 y 1969, casi treinta años de carrera política. En las elecciones presidenciales de 1952, fue candidato presidencial por primera vez, patrocinado por el Frente del Pueblo, obteniendo un cinco por ciento de los sufragios. Elección ganada por Carlos Ibáñez del Campo. Fue fundador del Frente de Acción Popular (FRAP), alianza de partidos de izquierda lo llevó de candidato en las elecciones presidenciales de 1958, obteniendo el segundo lugar, con un 28,8% de los votos, siendo elegido Jorge Alessandri Rodríguez. En las elecciones presidenciales de 1964, fue derrotado por Eduardo Frei Montalva, pero logró casi un 39% de los sufragios. Luego fue presidente del Senado entre 1966 y 1969, fundando la Unidad Popular (UP), una amplia alianza política de centro izquierda que incluía al Partido Comunista.

Es necesario recordar las últimas palabras del Presente, que hoy suenan de plena actualidad. En efecto, dirigiéndose a quienes podían escucharlo a través de la radio Magallanes dijo: “Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.”

(El columnista es profesor, abogado, Dr. en Ciencia Política. Email: lopezdawson@gmail.com)

Compartir este artículo