DRAMA INNECESARIO
La delincuencia es un problema eterno, en toda la historia de la humanidad está presente y los métodos para sancionarla y disminuirla son variados. Sin embargo, por regla general los métodos más estrictos y autoritarios nunca lo resuelven y más bien parecen esconder delitos mayores que se ocultan a través del miedo y la violencia, e incluso mintiendo.
La violencia simbólica es una forma de dominación sutil e invisible que no usa la fuerza física, sino que se ejerce a través de mensajes, valores, imágenes y estereotipos culturales que reproducen relaciones de poder, desigualdad y sumisión, logrando que los dominados la acepten como natural y legítima, incluso participando inconscientemente en ella. Es través de discursos de odio y negacionismo que sus promotores identifican como enemigos a los inmigrantes, a los no blancos, a los más pobres o los que parecen fracasar, o a los perdedores Su respuesta para resolver el problema es más autoritarismo y mentiras, conjuntamente utilizan los medios de desinformación para agudizar el miedo colectivo, por ejemplo, respecto del delito, pero no todos los delitos ya que los más grandes delitos, como el monopolio y la evasión fiscal, y en general los delitos de cuello blanco, en comparación, no tienen el espacio publicitario de los delitos comunes.
Esta política de desinformación creada por el imperio, se difunde a través de los medios de desinformación y de grupos populistas y se instala en la estructura cultural de los pueblos. Se manifiesta al justificar tratos desiguales (ej. roles de género, racismo) y puede llevar a la marginación y problemas psicológicos, como la vemos en medios de comunicación o educación y en la propia voz de políticos de extrema derecha. La distribución desigual y arbitraria de la riqueza no se discute, no hay espacios para su contestación, la injusticia se normaliza.
Se pueden percibir sus características clave: es Invisible y sutil: No se percibe como violencia directa, sino como normas o "sentido común". Implica complicidad: El dominado acepta esta visión del mundo porque comparte los mismos instrumentos de conocimiento con el dominante, según conceptos del sociólogo Pierre Bourdieu.
Naturaliza la desigualdad: Hace que las jerarquías (hombre/mujer, etnias, diferencias etarias, etc.) parezcan naturales, no construidas socialmente.
Usa la cultura: Se transmite a través de la educación, medios de comunicación (medios de desinformación), lenguaje, publicidad, etc.
Ejemplos:
Estereotipos de género: Mostrar a la mujer siempre en roles domésticos o al hombre como el proveedor fuerte e insensible. Racismo y discriminación: Creer que ciertos grupos son inherentemente menos capaces o aptos para ciertos roles, reproduciendo barreras educativas o judiciales. Cosificación: Tratar a las personas como objetos, especialmente a las mujeres, a través de su representación en la publicidad o el entretenimiento. Consecuencias: Baja autoestima y sentimientos de inferioridad en los grupos subordinados. Trastornos psicológicos como estrés, ansiedad o depresión. Exclusión social y barreras para el acceso a oportunidades. Tendencia a elegir posturas conservadoras y a votar representantes autoritarios.
NORMALIZAR LA VIOLENCIA
Cuando una víctima de abuso defiende a su abusador, se conoce como Síndrome de Estocolmo (SE) y es una reacción psicológica en la que una víctima de secuestro, abuso o cautiverio desarrolla sentimientos positivos (empatía, lealtad, incluso amor) hacia su agresor. Recordemos que se originó en el llamado Caso de Banco de Estocolmo (1973), donde rehenes tomados por JanErik Olsson mostraron simpatía por él y defendieron su accionar. También se asocia a la reacción de los electores en un país sometido a dictaduras crueles y criminales que apoyan a representantes de ideas autoritarias, que anuncia incluso como quitara derechos, aun así cierta ciudadanía le da su apoyo. Es un fenómeno de enajenación de la víctima, proceso en el que la persona pierde conciencia de su propia autonomía, identidad y capacidad de decisión. La víctima sobrevive gracias a la “protección” (aunque sea ilusoria) del captor o victimario. El vínculo se vuelve la única fuente de seguridad. Para reducir el terror, la víctima adopta la perspectiva del captor, justificando o negando la violencia. Sin contactos externos, la narrativa del agresor se vuelve la única realidad, reforzando la enajenación. Hay algunos modelos teóricos que lo explican: Modelo de supervivencia (Graham et al., 1995): SE como estrategia adaptativa para aumentar chances de sobrevivir. La Teoría del apego (Bowlby): Vínculo distorsionado con el agresor como figura de apego inseguro.
Entender la diferencia ayuda a evitar victimización secundaria (culpar a la víctima por “haber elegido” quedarse o amar al agresor). (Ver Frieda FrommReichmann (1959) – “Intensive Psychotherapy of Schizophrenia”* (concepto de enajenación). Graham, D. L. R., et al. (1995). “Stockholm Syndrome: A Review of the Literature.” Etc.)
AGRESIONES ESRUCTURALES
Además de la delincuencia de todo tipo, muchas veces con débil respuesta de los jueces, existen en nuestra sociedad muchos problemas que requieren respuestas serias y generales, de manera que las mentiras populistas constituyen un obstáculo para encontrar soluciones. Uno de esos problemas que requieren respuestas es el trabajo informal y sus consecuencias. Se considera informal al empleo que no está registrado ni protegido por la legislación (sin contrato, sin cotizaciones de salud, AFP, seguro de desempleo, etc.). En Chile, cerca del 33,4 % de los ocupados (más de 2,6 millones de personas) están en esta situación, y el dato sube a 22,6 % si hablamos solo de trabajadores dependientes sin cotización. Principales consecuencias: Ingresos más bajos Un trabajador informal gana en promedio 40 % menos que un formal (cerca de $620 mil pesos menos al mes) y, entre 2021‑2024, los salarios formales subieron 7 % mientras los informales cayeron 5 % . Desprotección social, seguridad social: No cotizan para salud (FONASA/Isapre), pensiones (AFP) ni seguro de cesantía. Esto genera lagunas previsionales que reducen la pensión futura en un 2‑6 % (hombres) y 4‑9 % (mujeres) por cada año sin cotizar. Acceso a salud y licencias: Sin cobertura ante enfermedad, accidentes laborales, licencias médicas o maternidad/paternidad. Crédito y vivienda: Dificultad para acreditar ingresos y acceder a créditos hipotecarios o de consumo. Inestabilidad y precariedad Mayor rotación entre empleo, desempleo e inactividad. Los jóvenes (18‑34 años) y mujeres concentran tasas más altas de informalidad (58,7 % en jóvenes, por ejemplo, en Argentina), lo que afecta su trayectoria laboral y posibilidades de ascenso. Impacto macroeconómico Menor recaudación fiscal, menor base contributiva para pensiones y seguridad social, y una presión extra sobre programas asistenciales del Estado. Factores que la agravan : Baja escolaridad y tamaño de empresa: La probabilidad de ser informal sube en personas con menor educación y en microempresas o sectores de baja productividad (construcción, comercio, servicios domésticos). Género y edad: Mujeres y jóvenes enfrentan brechas salariales (ej. 25 % menos para mujeres) y mayor exposición a informalidad. Crisis o shocks (pandemia, migración): La informalidad aumentó durante COVID‑19 y se mantiene por la incorporación de migrantes en condiciones irregulares. ¿Qué se está haciendo? Monotributo Social: Propuesta para simplificar la incorporación de pequeños emprendimientos al sistema tributario y a la seguridad social. Reformas laborales: Reducción gradual de la jornada (44 → 40 hrs), fortalecimiento de la fiscalización y programas de formalización (SENCE, FOSIS). En resumen: La informalidad no es solo un problema de ingresos, sino que afecta la salud, la vejez, la estabilidad familiar y el desarrollo del país. Políticas que mejoren la fiscalización, amplíen la protección social (ej. cotización voluntaria) y faciliten la transición a la formalidad (subsidios, capacitación) son claves para reducirla. Un número tan importante de personas sin protección social, sin canales de educación o capacitación, se ve agravada su situación con la inmigración ilegal y sin control, lo que ha sumado nuevos problemas de delincuencia y creados discursos de odio.
ORIGEN Y RAZONES
Origen y razones detrás del discurso de odio contra inmigrantes. Es a través de discursos de odio y de negacionismo que sus promotores identifican a supuestos enemigos. Se crea una narrativa que diferencia “nosotros (grupo dominante)” vs. “ellos (grupo minoritario)”, presentando a los segundos como una amenaza (cultural, económica, sanitaria o de seguridad). Además, en momentos de crisis (económica, pandemia, desempleo) se busca un grupo al que culpar para desviar la atención de problemas estructurales. Sesgo de confirmación: Se seleccionan datos o historias que refuerzan el estereotipo y se ignoran las evidencias contrarias y más bien se crea el sensacionalismo, titulares que enfatizan crimen o “invasión”. Algoritmos que amplifican contenido emocional, formación de cámaras de eco y desinformación (deepfakes, memes). Se argumenta que la inmigración “diluye” la cultura, idioma o valores “nacionales”. Ej.: “América para los americanos”, “Europa para los europeos”. Al tiempo que se vincula a minorías con delincuencia, tráfico de drogas o terrorismo, aunque estadísticas demuestran que la mayoría de delitos no son cometidos por inmigrantes Hay Teorías que lo explican: Teoría del conflicto realista (Realistic Conflict Theory): Conflicto por recursos escasos (trabajo, servicios públicos) genera prejuicio. Teoría de la identidad social (Tajfel & Turner): Necesidad de autoestima grupal lleva a la discriminación de exogrupos. Teoría de la dominación (Bourdieu): Violencia simbólica que legitima la jerarquía racial/étnica a través de discursos normalizados. Análisis de la securitización (Escuela de Copenhague): Presentar la inmigración como amenaza existencial para justificar medidas extraordinarias (deportaciones, controles).
LA CIVILIZACIÓN COMO CURA
Lo primero es identificar las mentiras y el fondo de los discursos de odio. Luego adoptar medidas aconsejables que están en la educación en diversidad y pensamiento crítico: Desmontar estereotipos desde la infancia. Regulación de contenidos: Plataformas con filtros de detección de discurso de odio (aunque con cuidado de no censurar la crítica legítima). Establecer políticas inclusivas: Acceso a trabajo, salud y educación para reducir la percepción de “competencia”. Todo en un ambiente colaboración mutua, participativa y respetando los derechos del otro. Sera necesaria la transparencia algorítmica: Auditar algoritmos que amplifican odio. (Ver Allport, G. (1954). La naturaleza del prejuicio. Bourdieu, P. (1998). La dominación masculina. Walt, S. (2020). El auge del odio en la era digital. UNESCO (2021). Discurso de odio y libertad de expresión: un análisis multidimensional). Es importante desenmascarar a los mentirosos. Las soluciones requieren equipos capacitados y no de individuos solitarios y menos de mentirosos compulsivos. Solo una democracia participativa con justicia social abrirá la puerta de la seguridad colectiva, otros métodos con violencia solo sirven para acumular más violencias sin resolver los problemas de fondo.
