Desde los meses de agosto a octubre del 2024, la Asociación Nacional de Investigadoras/es en Postgrado (ANIP), por medio del trabajo desplegado por su directiva en 2024-2025 y la Comisión de Derechos Laborales, aplicó la encuesta de caracterización social y laboral de las personas postgraduadas chilenas y residentes en Chile. Esta fue realizada gracias a la colaboración en la difusión del cuestionario por la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados y Diputadas.
De los resultados preliminares, en base a los análisis descriptivos de los datos, desde ANIP se emanó un primer informe el cual se puede encontrar en el siguiente link: https://rpubs.com/ANIP_Oficial/1288474. A su vez, se puso a disposición la base de datos anonimizada con 1192 respuestas efectivas, la que está disponible a consultar en la página web de la organización: https://anip.cl/.
Dentro de estos resultados, el más relevante y que genera más preocupación es la precarización laboral en el área. Desde la directiva ANIP consideramos que la situación laboral precarizada, constituyen las modalidades contractuales flexibles, que no aseguran una estabilidad a lo largo del tiempo. Es decir, modalidad a contrata, a plazo fijo o sin un contrato laboral, emitiendo boletas de honorarios.
En relación a las 1192 respuestas de la encuesta, un 47,1% manifestó desarrollar sus funciones con contratos flexibles. Al desagregar, un 46% de los egresados de magíster manifestó trabajar bajo contratos de modalidad flexible y un 55% de los egresados de doctorado, poseen la misma modalidad de contrato.
Estos hallazgos evidencian un resultado increíblemente alto en precarización laboral de las y los trabajadoras/res del conocimiento, en comparación al 23,3% del total de trabajadores chilenos de diversas áreas, según informó la encuesta ENCLA de 2023 (Encuesta Laboral de la Dirección del Trabajo). Por tanto, los trabajadores del conocimiento duplican el total de precariedad laboral de los trabajadores del país (47,1%-23,3% = 23,8% ).
Sin embargo, esa cifra no considera el porcentaje de personas que en la encuesta declaró que su principal forma de ingreso eran las becas - principalmente de doctorado- que son muy diversas entre sí. Las becas de doctorado de ANID, según la sección ayuda de su página web, cubren un monto de $975.927[1] mensuales ( https://ayuda.anid.cl/hc/es/articles/21104618465172-Beneficios-de-las-Becas-de-Postgrado-en-Chile). Mientras que las becas de universidad, son desde arancel 0 a montos, iguales o superiores a las becas ANID (https://uchile.cl/postgrado-y-postitulo/departamento-de-postgrado-y-postitulo/ayudas-y-financiamientos/beca-de-doctorado-uchile; https://doctorado.esoc.cl/admision-3/ ).
El 15% de los encuestados indica que su principal vía de manutención son las becas. Por ende, las relaciones contractuales precarias, serían aún mayor al porcentaje antes mencionado de trabajadores del conocimiento contratados de forma precaria, superando a más de la mitad de personas que percibe ingresos de forma precaria. Todo sin considerar el 0,4% de quienes desarrollan trabajo ad honorem.
En conclusión, alrededor del 62,1% (47,1% + 15% = 62,1%) del total de trabajadoras/es del conocimiento están bajo relaciones contractuales precarizadas. En consecuencia, es un beneficio inestable, por múltiples razones, entre ellas, no reconoce otorgar el beneficio en periodos de enfermedad y no es considerada una relación laboral.
La inestabilidad laboral de las personas con postgrado en Chile necesita ser evidenciada, actualmente se encuentra invisibilizada. En virtud de lo anterior, es muy relevante y urgente mejorar la calidad de vida de quienes trabajan en el ámbito del conocimiento: los derechos básicos asociados están desprotegidos por esta inestabilidad laboral. De quienes respondieron la encuesta, evidenciamos que la mayoría que respondió con grado de magíster se identificó cis-mujer. Mientras que la mayoría que respondió con grado de doctorado se identificó cis-hombre.
Lo anterior tendrá efectos visibles en el futuro, manifestándose, en los montos de las futuras pensiones de los que se desempeñan bajo boletas a honorarios (lagunas previsionales), ya que no aseguran un monto de jubilación mayor; o bien, en la imposibilidad de cumplir los requisitos para un crédito hipotecario, crédito de consumo y contratos de arriendo. Sumado a otros problemas derivados de la inestabilidad laboral, como el no poder acceder como derecho obligatorio a sistemas de cuidados, como jardines infantiles.
Estos datos no dejan de ser preocupantes y urgentes de resolver, más aún en un contexto en donde la diversidad de origen social de los postgraduados, va en aumento. Los datos de nuestra encuesta revelan que la mayoría de ellos desarrollaron su educación media en establecimientos subvencionados y municipales, tendencia que se mantiene en quienes poseen el grado de magíster. Sin embargo, este patrón cambia en relación a los egresados de doctorados, ya que prevalecen quienes estudiaron su enseñanza media en establecimientos particulares. Datos que sugieren que quienes egresan de doctorado provienen de sectores socioeconómicos con mayores recursos que quienes solo son graduados de magíster.
Los datos de la encuesta también dejan en evidencia otros indicadores, vinculados al capital cultural, cuyos resultados revelan un mayor nivel formativo en padres y madres de egresados de programas de doctorados, en relación a los egresados de magíster.
Por otro ámbito, si bien el ingreso mediano, es de alrededor de 1.4 millones (cerca del doble del ingreso mediano paìs), la moda, el número que más se repite entorno al ingreso, del 15% de los encuestados, no superan los 800 mil pesos, que es menor al promedio del sueldo de los profesionales del país y levemente superior al sueldo mínimo, lo que podría significar que no se cumple la promesa de derechos sociales y mejor calidad de vida, primero con terminar los estudios profesionales y después con los estudios de posgrado. Por tanto, la meritocracia no existe.
Adicionalmente, la mayoría de los encuestados egresados de magíster manifestó que su condición socioeconómica de origen se mantuvo con posterioridad a la culminación de sus estudios de postgrado, mientras que en segunda preferencia indicaron que mejoró su condición socioeconómica de origen, mientras que la última preferencia, manifestaron que empeoró su situación socioeconómica. Sin embargo, esta situación cambia para los doctorados, ya que en primera preferencia se indica una mejora en la situación socioeconómica de origen, dejando en segundo lugar a quienes explicitan que se mantiene.
Los resultados anteriores sobre el cambio de situación económica luego de finalizar los estudios de postgrado se relacionan directamente en cuanto a si los postgraduados son primera, segunda o tercera generación universitaria en su familia, predominando quienes son la primera generación universitaria, lo cual evidencia la existencia de diversidad social de las y los postgraduados. No obstante, la diferencia entre la primera y segunda generación es levemente menor en doctorado, donde ser la segunda generación universitaria de la familia, tiene más incidencia, que en los egresados de magíster.
En este sentido, los resultados de la encuesta son una guía para impulsar políticas públicas que ayuden a promover mejoras laborales y beneficios sociales para las y los trabajadores del conocimiento. Al mismo tiempo, permiten identificar cómo las bases sociales desiguales actúan como una barrera para la inclusión y la diversidad dentro de este grupo, limitando la generación de investigaciones creativas que reflejan la vasta multiplicidad social del país.
Dados los anteriores resultados y análisis preliminares, es fundamental levantar la demanda de reformas profundas a las condiciones laborales de las y los trabajadoras/es del conocimiento. Esto no sólo mejorará la calidad de vida de quienes ejercen sus funciones en las universidades y el sistema CTCI, sino que también ayudará a potenciar la calidad educativa de estas instituciones, fundamentales para el desarrollo social del país.
Para lograrlo, creemos prioritario proponer el diálogo en función de propuestas concretas, estipuladas para un mediano y largo plazo, tales como promover una ley de cuotas de contratación flexible por empleador, que permita un máximo de un 20% de trabajadoras/es en relaciones laborales sin estabilidad en el tiempo; una mayor fiscalización a universidades por la superintendencia de educación superior (por contratación de acuerdo a función); incorporar criterios de contratación de las y los trabajadoras/es del conocimiento en la CNA para la acreditación (por contratación de acuerdo a función); y, tal vez lo más importante, promover una ley que regule las relaciones laborales al interior de las universidades. Ponemos como ejemplo lo que acontece en Países Bajos, donde los doctorados reciben seguridad social mientras cursan su grado académico, ya que este mismo es reconocido como un trabajo.
En conclusión, es necesario promover un camino donde, por lo mínimo, se respeten los principios básicos del trabajo decente establecido por la OIT, ya que, de esa forma, será posible avanzar en la inclusión social y en mayores mejoras en la calidad educativa en las universidades del país. Son las condiciones laborales, la seguridad social de las y los trabajadores del conocimiento las que están en juego, porque investigar es trabajar.
Por tanto, desde la directiva ANIP manifestamos la necesidad de evidenciar masificar los datos, que dejan en evidencia, las problemáticas que existen en nuestra área de desempeño, y cuyo diagnóstico se puede seguir profundizando con el análisis completo de la base de datos de esta encuesta.
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Autoras: Marianela Aravena Garrido Estudiante de Doctorado en Ciencias Sociales UBA; Magíster en Ciencias Sociales. Mención Sociología de la Modernización UCH; Magíster en Historia UCH; y Magíster en Sociología PUC & Karina Bravo Flores Doctora en Neurociencia USACH; Bioquímica USACH
[1] De acuerdo a las bases de los concursos de doctorado nacional de los años 2025 y 2026 en la página 10 de ambos, en relación a la manutención anual se estipula un monto de $7800000 + IPC. Cifra que es actualizada año a año por acto administrativo.
Base doctorado nacional de lectura obligatoria para 2025: https://s3.amazonaws.com/documentos.anid.cl/BecasChile/2025/DoctoradoNacional/Bases_Doctorado_Nacional_2025_Lectura_Obligatoria.pdf
Base de doctorado nacional de lectura obligatoria para 2026: s3.us-east-1.amazonaws.com/documentos.anid.cl/BecasChile/2026/DoctoradoNacional/Bases_Doctorado_Nacional_2026_Lectura_Obligatoria_sRpbqJKFX0UvW3ZNLgYtdoCMHAEn79.pdf).
