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Voces de la Calle de Andrés Mosqueira por Hans Schuster

Voces de la Calle de Andrés Ignacio Mosqueira Campos, Pueblo Unido Ediciones, colección Memoria y Política, Santiago de Chile, 2025 (157 páginas).

La noción de voces filosóficamente tiene dos momentos; la primera, al interpretar lo singular, es decir, la "voz" como algo que se refiere a la expresión de las convicciones personales y a la autenticidad del pensamiento, como reflexión propia dialogante ante la temática en disputa, también es entendida como guía espiritual o divina, o como una manifestación de la esencia o personalidad de un individuo. También implica un componente de resistencia al lenguaje consensuado, donde la voz como "exceso" desafía las narrativas establecidas y puede ser crucial en el debate político y educativo.

En tanto la noción en plural es el acercamiento a la verdad en sus diversas manifestaciones populares cuyas convicciones, es decir, verdades y mentiras, se convierten en una experiencia fundamental de la verdad. Las voces permiten que las ideas se manifiesten y cobren existencia, liberando el pensamiento del silencio y haciéndolo audible y real, la noción del coro -en el teatro, y en la música- dice relación a la condición de lo colectivo, algo que puede ir más allá de un componente espiritual o religioso, las voces suelen ser interpretadas como mensajes directos de deidades, ángeles o seres superiores que imparten sabiduría, y guían en una misión espiritual, así como también estados de alteración sicológica o psiquiátrica dado que "voces" para los profesionales de la salud mental se refiere a alucinaciones auditivas, que forman parte de la percepción de sonidos o voces sin un estímulo externo real, y que se presentan en el contexto de diferentes trastornos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la depresión. Estas experiencias pueden variar, desde la audición de voces que conversan entre sí o critican en la mente a quien las padecen en cuanto a lo que hacen o deja de hacer, o pueden ser solo ruidos o música. Aunque a menudo se asocian con enfermedades mentales graves, la experiencia de escuchar voces es humana y no siempre indica un problema de salud mental. En el arte, hay percepciones de voces interiores que permiten a escritores u otros artistas, músicos y pintores desarrollar su obra, en especial cuando las voces son el tipo de sonido percibido, que les permite a los autores, crear diálogos entre ellos, novelistas y los dramaturgos, o bien reflexionar sobre la forma y el uso del color, o los sonidos musicales de tal o cual instrumento que resuena al momento de crear una pieza o una partitura. Pero también, y volviendo a la salud mental, pueden aparecer en trastornos neurológicos y otras afecciones médicas generales debido a factores externos como el estrés intenso, la pérdida de audición o visión, y el consumo de sustancias que generalmente permiten aumentar la vulnerabilidad de las alucinaciones, de allí la importancia y manejo de las “voces” que pueden ser angustiantes, intrusivas o amenazantes, y que generan gran ansiedad, depresión y suelen afectar la concentración y la vida diaria. Sin embargo, como ya vimos, no todas las experiencias de "escuchar voces" son negativas; algunas personas pueden encontrar un sentido de apoyo o utilidad en ellas, fuera de los artistas, hoy en día existe un movimiento de escuchadores de voces que es una iniciativa internacional de base que promueve una perspectiva respetuosa y empoderada para comprender la experiencia de escuchar voces, considerándola un fenómeno humano natural y significativo en lugar de solo un síntoma de enfermedad mental.

Fomenta la creación de grupos de apoyo mutuo y aboga por enfoques basados en los derechos humanos y la justicia social para ayudar a las personas a desarrollar estrategias para convivir con las voces y mejorar su calidad de vida, este movimiento comenzó en los Países Bajos a finales de la década de 1980, con la colaboración entre la oyente de voces Patsy Hage y los profesionales de la salud mental Marius Romme y Sandra Escher. Hoy en día la coordinación internacional se realiza a través de la organización Intervoice, creada en el Reino Unido. Y el objetivo es cambiar el enfoque de la psiquiatría convencional, que a menudo patologiza la escucha de voces como una "alucinación verbal". En cambio, se enfoca en que escuchar voces es una experiencia humana que puede tener un significado y puede explorarse en el contexto de la vida de la persona. La idea es que las voces pueden tener un sentido si se analizan junto con las experiencias vitales, incluyendo eventos traumáticos que podrían haberlas desencadenado. De allí la creación de espacios de apoyo donde las personas que escuchan voces puedan compartir sus experiencias, encontrar solidaridad y desarrollar estrategias para un manejo más saludable de las voces. El movimiento busca empoderar a las personas, ayudándolas a retomar el control de sus vidas y a mejorar su calidad de vida, en lugar de centrarse únicamente en eliminar las voces. Promoviendo así un enfoque basado en los derechos humanos y la justicia social, desafiando el modelo médico que a menudo domina la salud mental. El objetivo no es necesariamente eliminar las voces, sino encontrar formas de convivir con ellas de manera más positiva y significativa. En el contexto educativo, se suele establecer que la voz de los educadores y educandos están en un espacio de antagonismo y posibilidad de transformación, que va más allá de la mera reproducción de información, dado que se reconoce que allí se debería hacer presente un modelo de educación liberadora (Freire, entre otros), pero volviendo al Movimiento de Escucha de Voces que es una red internacional integrada por usuarios/sobrevivientes, profesionales y defensores que aboga por un enfoque más inclusivo y centrado en la persona. Desde una perspectiva sociopolítica, la voz puede ser vista como aquello que escapa a las narrativas dominantes, de modo tal que las voces adquieren importancia ante la lucha por el poder y establecer nuevos grados de significación, donde se debate qué voces deben ser escuchadas y cómo se disputan los significados en el contexto social. De allí que se suela decir que los políticos y sus burbujas adolecen de calle, porque no se callan para escuchar a la ciudadanía y sus votantes.

La voces de la calle critican los excesos y dejan de ser aproximaciones especulativas, ético-políticas y corresponden a lo dicho ante lo no hecho, o lo hecho bajo los excesos del abuso de poder, colusiones, castigos irrisorios de las cortes ante graves delitos como clases de ética, corrupción generalizada con licencias falsas, pago de contribuciones exageradas, sin protocolos o normativas consensuadas mientras el director del Servicio de Impuestos Internos tenía una fachada impresentable de no pago de contribuciones, y así suma y sigue…sin embargo había audios acumulados, y Voces de la Calle, hacen referencia al estallido junto con el baile de los que sobran, las tropas en las calles y un Piñera diciendo que el enemigo era poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie, eso era dos días después, de iniciada la revuelta mientras seguían como ahora sin entender el porqué del estallido social, los muertos, los incendios y la perdida de ojos en medio de los saqueos, y la prensa distante como si hubiese muerto, entre los destrozos y la grafitis, el grito era como si se recordara a la dictadura, frente a un sistema de pensiones que sigue siendo una burla como las listas y horas de espera ante una urgencia médica, y es que el abuso es de los politicastros, sus partidos y la corruptela de jueces, y colusiones con pollos y farmacias incluidas, que hoy no se alejan tanto de sus malos hábitos, para no hablar del descaro, de policías y militares, cuerpos de generales que se robaron hasta los estandartes de rectitud se abalanzaron como desquiciados, o drogados mandado a sus tropas al gatillo fácil, aún cuando el General Óscar Izurieta contradiciendo a Piñera y a los vociferantes de derecha que echaban espuma por la boca, él Izurieta no estaba en guerra, al tiempo que los rayados en los muros eran consignas de futuro, pero a pesar de todo, pandemia incluida, el futuro no llegó, y los actuales candidatos y candidatas a la presidencia viven del pasado y en el pasado y ya no quedan votos para la esperanza. Aunque se agiten banderas chilenas y mapuche (Wenüfoye) la dignidad sigue ausente y los políticos cada vez más negligentes, llámense, concejales, alcaldes, jefes de servicio, seremis, fiscales, jueces, policías, diputados, senadores, del sexo que sean o ministros de la corte y de los cortesanos, como sea ya vendrá un nuevo grito, por ahora, Andrés Mosqueira nos presenta junto a Luciano Ojeda Cabezas, Juan Jiménez Úbeda, Paula Reyes Lavín, Paulina Cabanillas, y Rodrigo Araya componen el coro de presentadores que darán vida pública en el lanzamiento de Voces de la calle. Narración que da cuenta reflexivamente de la historia reciente y que, a pesar del dramatismo narrado por el autor, aúna unas cuantas voces desde el estallido y como buen historiador y director del museo de Santiago La Casa Colorada, sabe cómo contar en presente aquello aún nos atañe para el futuro, tal vez sin el esplendor de la canción nacional, pero las voces de la calle tienen también sus propias canciones, como la de Víctor Jara y el Derecho de vivir en paz.

Hans Schuster. Escritor

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