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Wopke Hoekstra y su estrategia chilena. Por Santiago Vilanova

Chile es para la Unión Europea uno de los enclaves más ricos en energías renovables y en recursos minerales estratégicos (especialmente en litio, como analizamos en anteriores artículos). Es también una potencia en instalación y generación de energía eólica y solar, que ya ha superado al carbón en la producción de electricidad. El objetivo del Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) y la Comisión Nacional de Energía (CNE) es que el 70% de la energía consumida en 2030 sea generada por fuentes renovables. Esta situación privilegiada convierte Chile en un referente en la generación de “hidrógeno verde”, para cuya obtención a través de la electrólisis se precisan cantidades importantes de agua y un potencial colosal de energías renovables (ver “Géopolitique de l´hydrogène vert”, “Le Monde”, 19/12/2023). Para ello el país, de Atacama hasta Magallanes, deberá construir una red que pueda garantizar el buen funcionamiento y rentabilidad de los proyectos.

Para que el sistema no se colapse la UE, interesada en importar recursos para su industria solar y eólica, ha empezado a desplegar una serie de acuerdos y convenios destinados a que China, Rusia o Estados Unidos no se lleven la mayor parte de este pastel. Para ello se ha encargado a Wopke Hoekstra, exministro neerlandés, elegido como comisario europeo de Acción Climática, la cooperación con las instituciones energéticas chilenas. Su primer viaje internacional fue visitar Santiago el pasado 20 de octubre, once días después de su nombramiento, para profundizar sobre la relación bilateral Chile-UE, reforzada a raíz que en diciembre de 2022 concluyeran las negociaciones para un nuevo Acuerdo Marco Avanzado.

Hoekstra, que forma parte del PP europeo como Ursula von der Leyen, trabajó durante once años para la consultora McKinsey, de la que fue socio y en la que se mantuvo hasta ser designado ministro de Asuntos Exteriores y viceprimer ministro de su país. La MacKinsey se ha destacado por asesorar a grandes corporaciones energéticas contaminantes como BP, Rio Tinto y Chevron y en ecoblanquear su imagen. El nuevo comisario, que liderará la aplicación del Pacto Verde Europeo, fue también empleado de la Shell entre 2002 y 2004, ejerciendo “funciones comerciales” en Berlín, Hamburgo y Rotterdam. Su habilidad diplomática le permitió ser elegido con el apoyo del Partido Popular Europeo, Socialistas, Liberales y, paradójicamente, Verdes.

Se trata de una personalidad política destinada a lograr el consenso, por un lado, entre los lobbies del petróleo, el gas, el carbón y la energía nuclear y ,por el otro, los promotores de las energías solar y eólica; del “hidrógeno rosa” (procedente de la energía nuclear); del “hidrógeno gris”(producido mediante el gas natural o de fracking) y del “hidrógeno verde” (generado por la electricidad de fuentes renovables).

Hoekstra está destinado a servir los intereses de los lobbies energéticos y evitar que la transición energética derive hacia formas de participación democrática de base o procesos incontrolables de cambio social. El comisario ya dejó claro en su visita a los Ministerios de Energía, Relaciones Exteriores, Hacienda y Medio Ambiente chilenos que no se puede hacer la transición energética sin contar con los beneficios que sigue generando los recursos fósiles, de los que aún depende el 80% del consumo energético del planeta. El salto a las renovables no se hará substituyendo totalmente el carbón, el gas, el petróleo y el uranio. Esta es la esencia de la cooperación que propone entre la UE y Chile, entre los que se halla el proyecto “Team Europe” para el desarrollo de “hidrógeno verde”, en el que participará también Alemania.

La presencia del comisario Hoekstra en la reciente COP28 de Dubái ha sido muy significativa al ofrecer su apoyo a las resoluciones orquestadas por el equipo de asesores (entre los que probablemente se hallaba la McKinsey) del presidente de la conferencia el Sultán Ahmed al-Jaber, multimillonario, diplomático y empresario que controla a la vez la empresa petrolífera de Los Emiratos, la Abu Dhabi National Oil Company, y la sociedad Masdar que monopoliza los proyectos solares.

Durante su visita a Santiago el comisario Hoekstra fue entrevistado por La Tercera y desveló los objetivos y papel de liderazgo de Chile en la diplomacia climática de América Latina. Sacó como ejemplo el trabajo ambiental que está haciendo el presidente Lula da Silva (pero ocultó que ha introducido a Brasil como observador en la OPEP y ha autorizado a Petrobras nuevas explotaciones de petróleo en la desembocadura del Amazonas). La influencia y las inversiones de China en la región tampoco preocupan al comisario: “Chile tiene en la Unión Europea su mayor inversionista. Y ha sido un socio afín en la acción climática desde hace mucho tiempo”.

¿Estamos ante un “James Schlesinger” europeo de la energía” (*) que intentará desplegar en América Latina, empezando por Chile y Brasil, el modelo de transición energética y geopolítica del “hidrógeno verde” que las organizaciones mundiales de la energía y los lobbies desean para sus planes de inversión y crecimiento?.

En la COP28 de Dubái los combustibles fósiles sobrevivieron. Tampoco se acordó una hoja de ruta clara para lograr la descarbonización en el 2050 ni para reducir las emisiones el 43% el 2030, el 60% el 2035 y el 100% el 2050. Todo dependerá de la buena voluntad de los estados signatarios. El “éxito histórico” -como la mayoría de medios de comunicación han calificado a la declaración de la COP28 (“Global Stocktake”)- en realidad ha sido un pacto entre las petroleras, las gasistas, las nucleares y las renovables para que sus intereses, aparentemente contrapuestos, no se hagan daño. Veremos si el gobierno de Gabriel Boric sabrá defender una transición energética veraz, justa y solidaria; que sirva para mejorar las condiciones de vida de la población. Chile puede ser autosuficiente con su potencial de renovables, incluida la hidráulica. Habrá que seguir con mucha atención la propuesta de diálogo político y el tipo de cooperación energética entre Chile y la UE. Y ver como mueve la próxima pieza el comisario Hoekstra.

Santiago VILANOVA
Periodista vilanova.santiago@hotmail.com

(*) James Schlesinger (Nueva York, 1929- Baltimore, 2014) fue el primer Secretario de Energía de los Estados Unidos nombrado en enero de 1977 en plena crisis energética por el presidente Jimmy Carter; Secretario de Defensa y ex director de la CIA durante el golpe militar del general Pinochet. Vinculado a la Comisión Trilateral fue un acérrimo defensor de la energía nuclear a la que intentó salvar del descrédito a raíz de accidente en la central de Three Mile Island (Harrisburg) el 28 de marzo de 1979. Inició una geopolítica de la energía a nivel mundial en la que América Latina y Chile (con sus enormes reservas de cobre y el litio) formaban parte de su estrategia. Colaboraron con él otros dos grandes expertos en conspiraciones como eran Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski. Schlesinger apoyó nuevas explotaciones de petróleo, gas y carbón e incentivó la construcción de nuevas centrales nucleares. Impulsó el llamado “Informe Rasmussen” ,encargado al profesor Normann Rasmussen del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), arma de guerra contra los movimientos antinucleares. “La probabilidad de que se produzca la fusión del núcleo de un reactor es de una cada cien millones años-reactor”, se decía en el informe. Ralph Nader, defensor de los consumidores; Jane Fonda ;Jerry Brown , gobernador de California, y el activista Tom Hayden le pidieron la dimisión por haber favorecido al lobby del petróleo y relegar a las energías renovables. Fue destituido discretamente por el presidente Carter en julio de 1979. Ver el capítulo “El vampiro Schlesinger” de “El síndrome nuclear”, Santiago Vilanova, Editorial Bruguera, Barcelona, 1980.

Otros textos del autor publicados en la edición chilena de Le Monde Diplomatique:

https://www.lemondediplomatique.cl/deficits-ecologicos-en-el-proyecto-de-constitucion-por-santiago-vilanova.html https://www.lemondediplomatique.cl/objetivo-boric-la-eolica-de-magallanes-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/la-version-de-sqm-sobre-el-doble-uso-del-litio-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/la-falacia-energetica-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/transicion-energetica-y-litio-chileno-de-doble-uso-y-2-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/litio-chileno-de-doble-uso-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/ecocidios-o-ecodesarrollo-i-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/la-transicion-energetica-oportunidad-para-latinoamerica-y-2-por-santiago.html

https://www.lemondediplomatique.cl/rapa-nui-estado-de-emergencia-1-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/rapa-nui-estado-de-emergencia-y-2-por-santiago-vilanova.html

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