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“Ya van a ver las balas que nos mataron van a volver”: justicia para Neco. Por Alex Ibarra

Las manifestaciones en estos más de 100 días de revuelta social en la que se ha recuperado la dignidad y se ha inaugurado un proceso de concientización radical sobre la situación de desigualdad impuesto por el capitalismo y defendido por toda una clase política que sigue ocupando los poderes del Estado. Estos sucesos son los que han llevado a que figuras como Piñera, Chadwick, Rozas, Guevara y Blumel (se podría cantar…asesinos igual que Pinochet) se hayan hecho parte de una sistematización de la violación a los Derechos Humanos, las manos ensangrentadas no se limpian con agua. Son graves los hechos, ya que a la vista de todos apenas se han realizado algunos ejercicios mediáticos; los crímenes y abusos de poder siguen impunes. Este tipo de situaciones suceden en un Estado de excepción, pero por ningún motivo están dentro de un legítimo Estado democrático. La crisis política en Chile es absolutamente grave.

El asesinato del barrista Neco, Jorge Mora Herrera, trajo la reactivación de la protesta social a nivel nacional que se vivió anoche. Parecía ser que entrábamos a una tregua hasta un marzo rebelde que comienza el día ocho con la conmemoración del día internacional de la mujer y terminaría el veintinueve con el día del Joven Combatiente, como es ya una tradición de años en algunos barrios de Santiago.

Este crimen se convierte en un hito político, ya que es otro evidente abuso contra la clase popular. Ayer en Santiago y en provincia hubo barricadas, saqueos, quema de buses, atentado a estaciones de metro y edificios públicos. Neco era un barrista reconocido en la hinchada colocolina y fue un activo participante en las protestas sociales desde el 18 de octubre, seguramente se hizo parte de esos hermosos viernes en que la toma de la Plaza de la Dignidad se celebró con ostentosa pirotecnia. Los barristas se destacaban aquellas noches después de las duras jornadas de resistencia frente a la represión organizada que trataba impedir inútilmente la ocupación de este espacio público.

La cuestión de la politización del fútbol es una de sus características institucionales. Es un ámbito que tiene siempre luchas de poder en su interior y un constante asedio del mundo comercial, de hecho los imperios económicos han logrado penetrar este espacio para imponer la lógica del lucro, sin ir más lejos Piñera fue el principal administrador de Blanco y Negro, siguiendo un modelo de negocios que se da en muchos países del mundo. Al interior de las barras hay fuerzas alternativas que han intentado resistir a esa lógica del lucro en este deporte, los testimonios que circulan hacen ver que el Neco era parte de esos barristas con conciencia.

Recuerdo aquellos años en que emocionadamente vestía la camiseta del Magallanes de Maule, equipo que honraba a una leyenda de nuestro fútbol, eso sí que en canchas de tierra y piedra. Estas últimas servían bastante cuando las cosas se ponían bravas, en esos años este deporte era terreno absoluto de machos que podían soportar un baño en algún canal de regadío después de cada partido. Todavía me emociona cantar “estrellita de colores, en el mundo no hay pinceles para pintar tus colores…cuando sales a la cancha se nos estremece hasta el corazón”. Hay en el fútbol una identidad a la que se pertenece, se vibra en la cancha, sobretodo a estadio lleno. La tristeza o la alegría de un domingo dependía de un gol que determinaba el sabor de la marraqueta del comienzo de la semana.

Pasado y presente, la historia se hace con memoria. Estamos aprendiendo esta lección, no siempre es conveniente olvidar, como tampoco perdonar. Los meses de insurgencia nos han dado lecciones importantes, tales como: no todos lo que nos dicen es verdad, no todo lo que promete se cumple, no todo representante nos representa, la justicia no es para todo, el encapuchado no es un vándalo, el arte nos ayuda a la liberación, la solidaridad nos emociona, etc. ¡Basta ya de represión! lo decíamos, el viernes pasado junto al movimiento “cultura en resistencia”, mañana, como cada viernes a la misma hora, esta vez con la camiseta puesta cantaremos con furia: “ya van a ver las balas que nos mataron van a volver”. Comenzamos febrero con la marcha de las barras, Neco el pueblo cantará tu nombre, ya eres parte del panteón de los caídos. Este viernes 31 de enero sin temor a la nueva Ley Número 21.208, recién aprobada por el Congreso, que incluye más penas legales a quienes “sin autorización” interrumpan el tránsito, limitando el legítimo derecho a la protesta.

Alex Ibarra Peña.
Dr Estudios Americanos.

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