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Carácter de clase del segundo período presidencial de Sebastián Piñera Echenique. Por Manuel Acuña Asenjo

El carácter de clase de un segundo período presidencial no tiene por qué ser, necesariamente, el mismo del período anterior; es más: ni siquiera puede dicho carácter de clase ser el mismo en cada una de las fases que el gobierno ha de recorrer dentro de un determinado período. Lo que no obsta a que tal circunstancia pueda suceder. Por eso es conveniente analizarlo constantemente, y descubrir, en su evolución, los rasgos que pudieren haberse alterado para conferirle una nueva fisonomía. Por lo mismo, aún cuando ya lo hicimos en 2010[i], nos parece conveniente incursionar, una vez más, en esta materia y bosquejar brevemente el carácter de clase del gobierno que ha de encabezar Sebastián Piñera Echenique en marzo[ii] e insistir en la importancia de hacerlo. Tres son las causas que nos obligan a persistir en ese empeño:

a) Importancia de determinar el carácter de clase de un gobierno para quienes ganaron las elecciones presidenciales. Las elecciones presidenciales de 2017 fueron ganadas por la coalición ‘Chile Vamos’, conjunto de partidos políticos que representan a la generalidad de las fracciones de la clase compradora de fuerza o capacidad de trabajo. Constituyen lo que en otros trabajos nuestros hemos denominado ‘representación natural’ de esos sectores en la escena política de la nación.

Es importante, para aquellos, determinar el carácter de clase del gobierno que se instala, pues una de las fracciones de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo (industrial, bancaria o comercial) debe tomar la conducción hegemónica de todas dentro del Bloque en el Poder ; de no hacerlo, estarían impedidas para dominar al conjunto social. La unidad es, pues, la característica de las clases dominantes que, de otra manera, no podrían adquirir tal carácter.

b) Importancia de determinar el carácter de clase de un gobierno para las clases y fracciones de clase dominadas, representadas por partidos en la escena política de la nación, que perdieron dichas elecciones.

Para las clases y fracciones de clase aparentemente representadas por los partidos opositores —pues no siempre tales organizaciones lo hacen aún cuando lo afirmen en su discurso, y que, por lo mismo, hemos denominado ‘representación espuria’— la determinación de clase de un gobierno que se instala les permite,

1. Conocer los intereses de clase que el Bloque en el Poder va a defender prioritariamente;

2. Trazar el diseño del modelo que han de emplear tanto para entorpecer las medidas que aquel pretende aplicar, como colaborar con el mismo en la realización de proyectos que contribuirán de manera efectiva a satisfacer sus propios intereses de clase y,

3. Finalmente, determinar con quién o quiénes va a celebrar las alianzas tanto en la escena política de la nación como en la social para realizar sus intereses. En efecto, la determinación del carácter de clase de un gobierno no sólo permite conocer a los sectores de clase que serán beneficiados con las medidas que aplicará aquel sino, además, a quienes no lo serán. En consecuencia, la determinación del carácter de clase de un gobierno permite establecer los lineamientos generales de una política de alianzas con sectores afines a objeto de elaborar en conjunto la estrategia a seguir. Las relaciones con otros sectores dañados por la política del gobierno permite construir una fuerza política capaz de superar aquella que facilitó el triunfo de quienes detentan el gobierno y posibilita, más adelante, el establecimiento de otro que sirva con mayor propiedad a los intereses propios.

c) Importancia de determinar el carácter de clase de un gobierno para las clases y fracciones de clase dominadas, en términos generales. Finalmente, para los sectores dominados —que no siempre actúan ligados a un partido cuyo discurso pareciera dar respuesta a sus intereses— es importante saberlo para determinar en qué dirección van a orientar sus luchas sociales, generalmente reivindicativas y de corto plazo. Lo que, en otras palabras implica determinar en quién (o quiénes), del espectro histriónico de la escena política nacional, podrán depositar su confianza para dar la lucha dentro de los márgenes tolerados por el sistema, o si persistirán en hacerlo solos. La composición de clase de los movimientos sociales, si bien puede revelar una procedencia u origen similar de clase de quienes los componen, presenta escasa o nula relevancia cuando se trata de las opiniones o ideas de cada persona en cuanto a su comportamiento frente a la escena política de la nación. Los movimientos están integrados por personas que pueden, incluso, votar por candidatos cuyas medidas van a resultarles por entero perjudiciales; y persistirán en ese empeño hasta que no adquieran conciencia de su calidad de dominados.

En suma, determinar el carácter de clase de un gobierno constituye una necesidad para todo el conjunto social de una nación.

LOS INTERESES EN JUEGO

En la democracia representativa —por más ‘izquierdista’ que afirme ser el gobierno de turno—siempre se estará privilegiando la realización del interés de uno de los sectores en que se divide la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo: industria, banca o comercio. En los llamados ‘gobiernos izquierdistas’, el interés de la clase de los vendedores de fuerza de trabajo se realiza en la medida que se respeten los márgenes de tolerancia del sistema y, generalmente, esa lucha va unida al desarrollo de la industria que, a través de la historia, ha asegurado la creación de fuentes de trabajo para quienes carecen de ingresos que les permitan subsistir.

Por consiguiente, la verdadera lucha de clases se desencadena entre las fracciones de la clase dominante que luchan abierta o subrepticiamente, según sea el caso, para que una de ellas se imponga y conduzca hegemónicamente a todo el conjunto social. De esos tres sectores, cobran mayor preponderancia la banca y la industria, no así el comercio que siempre va aliado con una de aquellas y raras veces se convierte en fracción hegemónica. No es casualidad que suceda aquello. La banca no tiene los mismos intereses que reclama la industria, aún cuando ambas actividades se encuentren reunidas en una misma mano, como habitualmente sucede con los grupos económicos: la banca transfiere el valor; la industria lo crea. Y en esa disputa, el comercio tiene muy poco que decir, por lo que se subordina a aquella que, dentro de las dos anteriores actividades, se imponga.

CÓMO DETERMINAR EL CARÁCTER DE CLASE DE UN GOBIERNO El carácter de clase de un gobierno se determina por su práctica política, no por su extracción de clase (que mucha importancia reviste para los análisis) ni por el discurso de los partidos que lo apoyan (factor también de enorme relevancia) sino por las acciones que realiza a favor de determinados sectores sociales. Puede aquí aplicarse esa sentencia bíblica según la cual ‘Por sus obras los conoceréis’. En política, sin embargo, es dable presumir la actitud que un gobierno va a adoptar dado que los actores políticos adoptan comportamientos que ayudan al analista en ese empeño, entre otros, cuando el candidato pacta su alianza con determinados sectores, elige las personas que van a integrar su comando (normalmente, de ahí se extraen los ministros), o expresa las ideas centrales de su programa; una vez electo, cuando forma su gabinete y predetermina las personas que han de desempeñar determinados cargos en el gobierno. Sin embargo, y desde otro ángulo, también para lograr tal objetivo, es dable suponer que tales rasgos se profundizan cuando no se hacen presentes ciertos factores de innegable relevancia o están fuera de los presupuestos que maneja el nuevo gobierno. Por ejemplo, cuando se ignora la presencia de los sindicatos, de los movimientos sociales, de la participación ciudadana, de ciertos sectores industriales, comerciales o financieros, en fin. La ausencia (o presencia) de tales actores sociales determina, igualmente, el carácter de clase del gobierno que se instala. En este segundo período de Sebastián Piñera se presentan algunos indicios que permiten suponer el sentido u orientación de la acción del gobierno que va a presidir la nación a partir de marzo en adelante. Y esos indicios no son muy alentadores.

FACTORES AUSENTES EN LA CONFORMACIÓN DEL GABINETE DE SEBASTIÁN PIÑERA A primera vista, y como era de esperar, el factor sindical se encuentra absolutamente ausente en el futuro gobierno de Sebastián Piñera: no existe mención alguna al mundo sindical ni a la importancia que tiene en el proceso productivo (financiero o comercial); demás está decir que en la nómina de sus ministros no figura persona alguna que esté o haya estado ligada de algún modo al movimiento sindical. El trabajador está ausente como protagonista de los cambios que piensa introducir la coalición triunfante al entablado jurídico/político /(y cultural) de la nación. No ocurre de manera distinta con los movimientos sociales: tampoco ellos han sido considerados como actores sociales. Ni los movimientos por la defensa de los derechos humanos, de los inmigrantes, en fin. De lo cual se puede concluir que los intereses a defender por el gobierno de Sebastián Piñera no serán precisamente los que defienden los trabajadores o aquellos que la población reclama como propios sino otros. Y si alguien pudo pensar (erróneamente, por cierto) que estarían presentes determinados intereses industriales como, por ejemplo, los de la mediana y pequeña industria y, en general, los de la industria elaboradora de productos (no la extractiva), los antecedentes a este respecto pueden resultar enormemente mezquinos. No por otro motivo, la figuración de Roberto Fantuzzi, uno de los más destacados jefes de los industriales chilenos, ha sido prácticamente nula, en tanto la propia Confederación de la Producción y del Comercio parece optar por guardar silencio ante la situación política nacional.

Tampoco se advierte la presencia de comerciantes medianos o pequeños cuya importancia en la economía era dable presumir dada la activa participación en el conglomerado ‘Chile Vamos’ de partidos que parecían sostener a esos sectores de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo, como lo son las organizaciones ‘partido Regionalista Independiente’ PRI y ‘Evolución Politica’ EVÓPOLI quienes, en principio, representarían políticamente tales intereses. Del mismo modo, no se ve interés alguno en la defensa de los intereses de la mujer, del niño, de los ancianos y de otros sectores sociales dañados por la aplicación del modelo económico, sectores que, junto a los trabajadores y a los pobladores (cesantes crónicos, ‘emprendedores’ o elementos provenientes de la categoría denominada ‘desocupación disfrazada’, etc.) conforman el segmento de los sectores dominados[iii]. Mujeres, niños, ancianos e inmigrantes continúan siendo considerados fuerza o capacidad de trabajo ‘accesoria’ en tanto los trabajadores siguen constituyendo la fuerza de trabajo ‘principal’. Y no se vislumbra un futuro más promisorio en el sentido de cambios que puedan operar en esa dirección.

FACTORES PRESENTES EN LA CONFORMACIÓN DEL GABINETE DE SEBASTIÁN PIÑERA

A contrario de lo que ocurre con ciertos factores que se encuentran ausentes en la conformación del Gabinete de Sebastián Piñera, hay otros que sí se encuentran presentes y que, unidos a aquellos que no lo están, determinan el carácter de clase de lo que puede ser su Gobierno. Entre éstos podemos señalar:

1. En primer lugar, la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo se encuentra presente y debidamente representado en el segundo Gobierno de Sebastián Piñera en el carácter de empresariado que no impulsa el trabajo productivo y, por lo mismo, no crea valor sino, simplemente, se apropia del que otros producen o lo transfiere de una mano a la otra. No por algo se dice que, con Piñera, ‘Sanhattan’ entró al Gobierno[iv]. Esto no es novedad. Piñera fue, antes de todo y contrariamente a lo que se podría suponer, candidato de la UDI, partido que defiende a ultranza la aplicación del modelo en su fase más regresiva, lo que implica privilegiar la conducción hegemónica del conjunto social por parte de la banca en estrecha alianza con el comercio y la subordinación de la industria a ese manejo. Esta circunstancia, que podría hacer creer que no hay diferencia alguna entre el primer y el segundo período de Piñera, no es tal.

2. En segundo lugar, el gabinete de Piñera corresponde tanto a los deseos del presidente electo —lo conforman personas de su exclusiva confianza— a la vez que responde a la importancia de cada uno de los partidos integrantes de la coalición ‘Chile Vamos’. Once de ellos tienen militancia en ‘Chile Vamos’ en tanto los 12 restantes son independientes; pero todos ellos son empresarios de avecindados en ‘Sanhattan’, circunstancia que también parece repetir una conducta anterior.

“Sebastián Piñera optó por un gabinete, cuyo núcleo político está conformado por un grupo de personas de su extrema confianza, que llevan trabajando juntos 8 años, de manera ininterrumpida, incluido los 4 años del Gobierno saliente. Un equipo consolidado, que juega de memoria, leal, y que principalmente responden a Piñera, no a sus partidos. El piñerismo en su máxima expresión. En definitiva, este no será un gabinete de Chile Vamos, sino un gabinete para potenciar la figura del mandatario […]”[v]

3. Que la hegemonía dentro del Bloque en el Poder la conserve el sector bancario en estrecha alianza con el sector comercial no es casual. Piñera no dedica sus esfuerzos a levantar industrias productivas sino privilegia el mundo financiero. Representa, en consecuencia, el triunfo del especulador por sobre el productor, la victoria del agiotista por sobre el industrial, la certeza de que es posible hacerse rico sin trabajar; en suma, la sublimación del parasitismo, la imposición de una moral basada en vivir a expensas de los demás. Piñera es la figura del ocioso que se hace rico sin esfuerzo alguno, la expresión más genuina del financista que orienta los flujos de capital hacia su propio beneficio[vi]. Por eso, no debe sorprender que más de algún periódico defina el nuevo período que se inicia con una breve afirmación:

“La derecha dura se impone”[vii].

4. Desde ese punto de vista, Piñera es el más fiel continuador de la política económica de la dictadura, preocupación que se advierte en la cuidadosa persistencia que emplea para mantener en el Ministerio de Hacienda al ex titular de esa cartera en su gobierno anterior, Felipe Larraín. No podría ese nombramiento mantener más exacto correlato que la presencia de José Ramón Valente en la cartera de Economía. La economía social de mercado jamás podrá encontrar mejores expositores. 5. El ministro de Educación, Gerardo Varela, es otra de las personas que llega a avalar ese deseo, inconteniblemente expresado en las designaciones de Hacienda y Economía, de perseverar en el perfeccionamiento del modelo de economía social de mercado. Porque Gerardo Varela no va a desconocer los avances en materia de educación, pero no va a poner fin a la idea de seguir considerando la educación en el carácter de negocio y no debería resultar extraño que, entre otras medidas, desate las amarras que impiden el libre flujo financiero en materia de educación. Es lo que intenta señalar Valentina Verbal cuando señala

“[…] que Piñera 2 no será pusilánime frente a la idea de que las personas tienen derecho a buscar su propio destino (a generar proyectos educativos autónomos o a aportar libremente a la formación de sus hijos), sin perjuicio de que quienes se encuentren en situación de vulnerabilidad puedan recibir ayuda del Estado. Y que, si bien entrará en conversaciones con sus adversarios, lo hará desde su propia cancha, sin tenderle —como erróneamente lo hizo en su primer gobierno— una alfombra roja al movimiento estudiantil, desde el cual la Nueva Mayoría construyó su relato y, con mucha mayor radicalidad, el Frente Amplio”[viii].

Varela no solamente es un empresario liberal; se encuentra fuertemente vinculado al negocio de las ATE[ix], lo que ha hecho afirmar al presidente del gremio de los profesores Mario Aguilar:

"El ministerio en definitiva maneja directamente grandes recursos que se destinan a las ATE y se debe supervisar eso, y ahora que el ministro se tenga que supervisar a sí mismo, es bien complicado. Lo que habría ahí es directamente un conflicto de intereses"[x],

No es diferente la presencia de Varela en Educación a la de Nicolás Monckeberg en el carácter de ministro del Trabajo. Porque Piñera pareciera tener la voluntad de expresar (sin palabras, por cierto) que si bien no intentará retroceder en algunas materias —hoy, leyes de la República—, tal circunstancia no le impedirá asegurar el interés de las clases dominantes. Algo que ya comienza a despertar profunda preocupación dentro del movimiento sindical, como lo indica el presidente de la ANEF Cristián Inzunza:

“Una preocupación que está basada en las actuaciones y votaciones que el futuro ministro, en su calidad de diputado, ejerció durante el largo periodo en el que estuvo en El Congreso, en distintos proyectos de ley que fueron emblemáticos para el mundo sindical, que reflejaron acuerdos que las organizaciones de trabajadores alcanzaron con el gobierno; Monckeberg se opuso, en algunos casos muy tenazmente, y particularmente a aquellas medidas que constituían un fortalecimiento del mundo sindical”[xi].

LOS CASOS DE AMPUERO Y MORENO Por cierto que esa política económica no es la que espera Donald Trump sino, más bien, la que aguarda China y otros países que, hoy, defienden los principios del neoliberalismo. Pero no importa. Trump tiene interés en librarse, de una u otra manera, de los molestos devaneos de Venezuela y Cuba. Nada mejor que un escritor con nexos con los intelectuales de esos países para desatar conflictos como el que ha tenido de protagonistas a los gobiernos de España y Venezuela. Estamos exagerando, por cierto; pero es dable pensar en todo ello. Algo que un sujeto de oscuro pasado político como Roberto Ampuero puede llevar exitosamente a cabo si se lo propone (ex comunista, ex mapucista).

“[…] escritor converso, que luego de ser un ferviente comunista y disfrutar de la época de gloria de Cuba, pasó a constituirse en un anti comunista casi obsesionado con la isla caribeña, Nicolás Maduro y cualquiera que tenga la más mínima cercanía con la ideología que él abrazó. Como esos fumadores empedernidos que luego de dejar el cigarrillo no soporta el olor a tabaco y a los que tienen su antiguo vicio. Ampuero no es un diplomático, no sólo en el sentido estricto de la palabra —fue embajador en México en el primer Gobierno del futuro mandatario—, sino que a través de sus columnas —curioso, al igual que Varela— se han dedicado a criticar duramente a los mandatarios de izquierda del continente. En esa categoría también está Evo Morales, presidente del país que enfrentamos en La Haya. De seguro le va a costar al nuevo Canciller despegarse de ese estigma”[xii].

Así parece creerlo, por lo demás, el ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, quien, de visita en Chile en busca de apoyo político —luego de reunirse con Sebastián Piñera, Ricardo Lagos, el canciller Heraldo Muñoz, Joaquín Lavín, José Antonio y Felipe Kast, Mariana Aylwin, Claudio Orrego, Francisco Chahuán, Jaime Bellolio, Felipe Alessandri, Jorge Tarud, José Manuel Palacios, entre otros, y agradecerles

“[…] esa conducta solidaria efectiva del embajador de Chile en Caracas, de lo que hizo a final de su mandato la presidenta Bachelet y el Canciller Muñoz”—,

agregó la sugerente frase:

“[…] pero tenemos la seguridad que esa solidaridad crecerá con renovados bríos con el nuevo canciller y por supuesto con el nuevo jefe de estado chileno”[xiii].

Mención aparte merece Alfredo Moreno, ex presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio CPC, nominado flamante ministro de Bienestar Social. Porque no siempre se nombra, en tal calidad, al presidente de la máxima organización de los empresarios; salvo que se busque una finalidad diferente. Para la prensa, la presencia de Alfredo Moreno en el ministerio de Bienestar Social pareciera ser la voluntad del presidente electo (y, por ende, del conglomerado ‘Chile Vamos’) de pensar en un posible candidato para el año 2021 y proyectar un gobierno de a lo menos 8 años.

“Quienes conocen el pensamiento de Moreno, aseguraron a El Mostrador que el ministerio de Desarrollo Social era el único que le interesaba. Y las razones son políticas. El futuro ministro tiene ambiciones presidenciales y en los últimos dos años han ido creciendo. Su decisión es una apuesta a que su paso por el dicho ministerio será una escala para lograr su verdadero objetivo: La Moneda en 2022. De hecho, una de las condiciones que habría puesto para asumir la cartera es que su ministerio pase a formar parte del comité político en la Moneda”[xiv].

El propio virtual ministro pareciera haber descartado tal posibilidad:

"Todavía el gobierno ni siquiera se inicia. Yo creo que hay que preocuparse de hacer la tarea y creo que hablar de candidaturas hoy día es completamente fuera de lugar"[xv].

Pero no es eso lo que sostienen algunos analistas luego de enterarse de sus declaraciones al periódico ‘El Mercurio’ a fines del pasado mes de enero:

"Creo que lo que haga este ministerio es clave para la continuidad de la centroderecha en el gobierno. Creo que la centroderecha y este gobierno tienen una proposición que es la que la gente busca, que es precisamente potenciar las oportunidades"[xvi].

Moreno es, en realidad, un representante de lo que Carlos Peña denomina ‘derecha compasiva’, es decir, un individuo

“[…] consciente de las desigualdades inmerecidas; pero en vez de detenerse en las causas que las configuran y que las acentúan, prefiere detenerse en la actitud benevolente que hacia ellas deben poseer los favorecidos por la fortuna”[xvii].

Moreno jamás defenderá la existencia de una sociedad igualitaria pues no podría en ella practicar su compasión. ‘La luz no existiría sin la sombra’ nos ha enseñado un escritor francés[xviii]. Pero aún así, la situación ha incomodado un poco a Sebastián Piñera quien, ante los comentarios sobre una eventual candidatura presidencial del flamante recién nominado ministro, ha señalado al respecto:

"Esas son especulaciones sin fundamento. No va a haber una carrera presidencial dentro del gabinete"[xix].

ESTABLECIENDO DIFERENCIAS CON EL PERÍODO ANTERIOR

Diferencias hay, aunque más de algún analista crea ver igualdad. Como lo hace la revista demócratacristiana ‘Cambio 16’:

“Nada nuevo bajo el sol”[xx].

En efecto, por una parte, las nuevas relaciones que se establecen con los sectores conservadores de la Democracia Cristiana. Si bien en el gabinete anterior contó el gobierno de Piñera con la presencia de un demócrata cristiano (Jaime Ravinet) y en la actualidad no lo hace, existe la posibilidad cierta que un sector de demócratacristianos se incorpore a trabajar junto al presidente electo. En principio, cuenta con el apoyo de un sector bastante amplio de la DC que liderea Mariana Aylwin; pero pueden, incluso, hacerse presentes otros sectores. Es, por lo demás, la tarea que se han propuesto al interior de la propia coalición ‘Chile Vamos’ como lo señala el periodista Patricio Navia:

“La profunda crisis por la que atraviesa la Democracia Cristiana otorga una inmejorable oportunidad a Chile Vamos para ampliar su base de apoyo y transformar su reciente mayoría electoral en una mayoría política duradera. Si bien simbólicamente resulta útil reclutar a figuras del PDC en las filas de Chile Vamos, es más importante atraer votantes moderados que se sientan incómodos con la creciente izquierdización de ese partido”[xxi].

Pero ¿es posible una alianza de esa naturaleza? El demócrata cristiano Ignacio Walker, en uno de sus mensajes en Twitter, no parece estar contrariado con la nominación del gabinete sino, por el contrario, extremadamente optimista:

“Gabinete de Piñera es de continuidad. Va a echar pie atras en ref educacional y tributaria? No, va a corregir y simplificar. En RREE, energia, OOPP, vivienda, agricutura, cultura y deporte, habra continuidad. Solo en Mujer y Eq de Genero habra algun cambio. Habra + crecimiento"[xxii].

Para nadie es desconocido el hecho que, a poco de realizarse las elecciones, el senador de Renovación Nacional RN Francisco Chahuán inició una serie de conversaciones con algunos demócratacristianos orientadas a dar vida y continuidad al proyecto de crear una ‘Federación Social Cristiana’ con miembros de esa colectividad y de la DC. Pero eso no ha dado los frutos esperados pues no cuenta con la aquiescencia de Gutenberg Martínez, uno de los principales líderes de esa organización quien, en una entrevista concedida a ‘El Mercurio’, señaló:

"La DC, por voluntad popular, estamos en la oposición. Es una oposición democrática, fiscalizadora, propositiva. Acorde con nuestros conceptos de amistad cívica de [Jacques] Maritain y del principio de cooperación base del concepto integral de democracia. Fiscalizando, pues ese es el rol democrático de la oposición. Propositiva, pues el bien común es de todos y cada uno, y velaremos por él. Apoyando o rechazando según su mérito, lo que corresponda, y efectuando propuestas a partir del programa de Carolina Goic, del cual los dos candidatos de segunda vuelta manifestaron asumir parte de estas"[xxiii]

Luego, las relaciones con otros sectores como lo es el partido ‘Ciudadanos’ que organizara el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet, Andrés Velasco. Un grupo no despreciable de militantes de esa colectividad han iniciado contactos con ‘Chile Vamos’, entre ellos Juan José Santa Cruz, Sebastián Sichel, Sylvia Eyzaguirre, Paola Assael y Jorge Errázuriz, quien había dicho hasta hace poco a ‘La Segunda’:

“[…] un grupo de militantes y simpatizantes de Ciudadanos nos pusimos a disposición si él (Piñera) nos requería, pero no pedimos nada. Tenemos el convencimiento de que hay una oportunidad de que se forme una coalición de centro y de derecha, que pueda ser más amplia, que incluso tenga connotaciones parecidas a lo que fue la Concertación”[xxiv].

Andrés Chadwick abordó ese tema en declaraciones a ‘La Tercera’:

“Quizás nosotros, en el gobierno pasado, creímos que la forma era con uno o con otro. Hoy día pensamos que no se trata de una u otra persona que uno pueda conquistar para el gobierno, sino que ver cómo con Ciudadanos, con sectores del centro político, con sectores de la DC o con sectores independientes que no han favorecido antes nuestra opción política, ir ojalá construyendo un proyecto"[xxv].

El ex presidente Ricardo Lagos también se acercó al presidente electo para ofrecerle su colaboración, lo que evidencia el trabajo sistemático que un sector no despreciable de lo que fue ‘Nueva Mayoría’ ha estado realizando desde el momento mismo en que se vio la posibilidad de levantar la candidatura de Alejandro Guillier. Fernando Meza, vicepresidente del PR, lo ha dicho con extraordinaria soltura:

“Nosotros dentro de la Concertación y de la Nueva Mayoría sufrimos violencia intrafamiliar permanentemente. Yo soy presidente de la Comisión de Familia y cada vez que discutíamos de distintas leyes que tienen que ver contra la violencia contra la mujer, contra los niños o contra los adultos mayores, yo decía “Dios mío, cuándo vamos a discutir la violencia contra el partido Radical”. A nosotros nos han ninguneado permanentemente y tal vez por eso hemos encontrado más comprensión en gente de Renovación Nacional y de Evopoli”[xxvi].

Y el socialista José Miguel Insulza, pronunciándose sobre los integrantes del nuevo gabinete y, en especial, sobre Roberto Ampuero:

“Yo lo conozco bien, he conversado con él, alguna vez militamos en el mismo partido —fue militante del MAPU—, así que creo que hay darle una oportunidad, como a todos los demás ministros. Que demuestre lo que sabe y lo que puede hacer, no hay que ser prejuiciosos en eso. Yo sé que la gente que cambia de opinión tiende a veces a tener actitudes bastante duras respecto de quienes mantienen la opinión que tuvieron antes, eso es verdad, el tema de los conversos, uno que se ha estudiado hasta en la literatura”[xxvii].

POLÍTICA DE ALIANZAS Y DIFICULTADES

Así, pareciera no existir duda que el gobierno a iniciarse con Sebastián Piñera, el 11 de marzo próximo, representará el interés de la fracción bancaria (financiera) de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo en estrecha alianza con el gran comercio y la gran industria extractiva. Pero la coalición gobernante (así como los sectores opositores), carece de una mayoría parlamentaria suficiente que le permita impulsar la aprobación de las leyes a proponer. Tal cual hoy se presenta la escena política de la nación, necesariamente tanto oposición como Gobierno deberán hacer alianzas. Y ello conlleva dificultades. Porque las alianzas se deben celebrar con organizaciones más o menos afines o aquellas con las que se pactan, anticipadamente, determinadas concesiones. Es la labor que desde ya empieza a llevar a cabo la coalición ‘Chile Vamos’ con sectores de la DC, de Amplitud, y de la ex ‘Nueva Mayoría’.

Una alianza, no obstante, puede ser tanto más efectiva si se realiza con las fracciones de clase que temen no ser beneficiadas con la instalación del nuevo gobierno. Pero celebrar alianzas con esos sectores exige, ante todo, una organización que dé garantías en el cumplimiento de los acuerdos con dichos sectores. En la actualidad, y dado el alto grado de descomposición que ha experimentado la coalición oficialista (incluso no se sabe si es, aun, ‘Nueva Mayoría’, si es ‘Fuerza de Mayoría’ o ninguna de las dos), es muy improbable pensar, siquiera, en algún tipo de alianza. El ‘Frente Amplio’ se encuentra en mejores condiciones, pero las contradicciones que todavía mantienen sus organizaciones entre sí pueden hacer fracasar cualquier intento de esa naturaleza. Por lo que durante un tiempo pareciera que todos esos conflictos se van a resolver en el propio Parlamento en base a acuerdos unilaterales.

Por supuesto que la población va a estar al margen de todos estos trajines, como ordinariamente sucede.

Y será un tiempo propicio para que la coalición triunfante empiece a mostrar algunos de sus logros económicos (el peso se ha robustecido enormemente como consecuencia de la caída del dólar y del mayor precio del cobre, lo que permitirá al Gobierno entrante satisfacer algunas demandas e iniciar algunas de las transformaciones prometidas). Desde el punto de vista político, tal vez los errores de la actual Administración le permitan, además, como lo sugiere Roberto Méndez, ex director de Adimark, emprender tareas a cuya realización se ha negado Bachelet y dar, así, una lección de limpieza al país en lo que a Carabineros y Fiscalía se refiere:

“Creo que un nuevo gobierno siempre tiene la ventaja, sobre todo cuando hay un cambio de elenco con otra visión ideológica. Acá se podrá intervenir estas instituciones y lo más importante es que haya una renovación de las cabezas. Tengo la impresión de que, desgraciadamente y sin entrar en opiniones sobre si son culpables o no, las cabezas de la Fiscalía y Carabineros son rostros gastados y cuestionados internamente y en la opinión pública, y yo creo que hay que hacer una renovación bastante profunda en las directivas de ambas instituciones[xxviii]”.

Santiago, febrero de 2018

[i]En julio de 2010, y a propósito del triunfo del candidato en ese entonces de la alianza ‘Coalición Por el Cambio’ Sebastián Piñera Echenique, escribimos un artículo intitulado, precisamente, ‘Carácter de clase del gobierno de Sebastián Piñera’, lo que nos ahorra incursionar, en esta oportunidad, sobre algunos de los conceptos que señalamos en esa oportunidad.

[ii] En marzo próximo ha de realizarse el traspaso del mando de la nación.

[iii] Por el contrario, en el primer caso, en el ministerio de la Mujer se coloca a una persona de nombre Isabel Plá, profundamente imbuida de las ideas conservadoras que supeditan a la mujer al rol que los ingleses denominan ‘de las tres C’ (cook, child and church).

[iv] Elgueta, Enrique: “Sanhattan desembarca en La Moneda”, ‘El Mostrador’, 24 de enero de 2018. Esta referencia a un ‘Sanhattan’ es típicamente financiera: Chile necesita un ‘Manhattan’ para emular a USA.

[v] Silva Cuadra, Germán: “Varela y Ampuero: ¿señal política o error no forzado de Piñera?”, ‘El Mostrador’, 29 de enero de 2018.

[vi] Véase el artículo de Rafael Gumucio (el Viejo) “Gabinete de ‘Pillera’: un baile de gerentes y señoritas de colegios de monjas bigotudas”, 24 de enero de 2018. [vii] Titular de la revista ‘Cambio 16”, N° 350, de 24 a 30 de enero de 2018.

[viii] Verbal, Valentina: “Piñera hacia el futuro: estrategia y relato”, ‘El L’ibero’, 29 de enero de 2017.

[ix] ATE es la sigla de ‘Asistencia Técnica Educativa’, estructuras creadas para desarrollar el negocio de la educación. Hace algunos años se vieron involucradas en escándalos porque contemplan, además, ofrecer servicios de vigilancia a los colegios que incluyen la presencia de matones y guardias.

[x] Redacción: “Colegio de Profesores repasa a Varela por su nexo con las ATE: ‘Es directamente un conflicto de interés’”, ‘El Mostrador’, 25 de enero de 2018.

[xi] Rivas A., Matías: “Presidente de ANEF arremete contra el nombramiento de Nicolás Monckeberg como ministro del Trabajo: “Es un anuncio que genera preocupación en las organizaciones de trabajadores”, ‘El Mostrador, 28 de enero de 2018. [xii] Silva Cuadra, Germán: “Varela y Ampuero: ¿señal política o error no forzado de Piñera?”, ‘El Mostrador’, 29 de enero de 2018.

[xiii] Olea, Magdalena: “Ex alcalde de Caracas en el exilio Antonio Ledezma: “La solidaridad crecerá con el nuevo Canciller y el nuevo jefe de Estado chileno”, ‘El Líbero’, 28 de enero de 2018.

[xiv] Redacción: “Moreno sincera aspiraciones políticas: "La labor que haga este ministerio es clave para la continuidad de la centroderecha en el gobierno", ‘El Mostrador’, 27 de enero de 2018.

[xv] Redacción: “Moreno descartó candidatura presidencial: ‘Hablar de candidaturas hoy día, es completamente fuera de lugar’”, ‘El Mostrador’, 25 de enero de 2018.

[xvi] Redacción: Id. (10).

[xvii] Peña, Carlos: “La derecha compasiva”, ‘El Mercurio’, versión digital, 28 de enero de 2018.

[xviii] Véase la obra de Henry Barbusse ‘El infierno’.

[xix] Redacción: Piñera no quiere que Moreno le haga sombra: "No va a haber carrera presidencial dentro del gabinete", ‘El Mostrador’, 28 de enero de 2018.

[xx] Cabello, Juana: “Piñera resucita las sillitas musicales”, ‘Cambio 16’, 24 al 30 de enero de 2018, pág. 22.

[xxi] Navia, Patricio: “A la caza de Mariana, Gute y los moderados”, ‘El Líbero’, 30 de enero de 2018.

[xxii] Redacción: “Quintana (PPD) critica mensaje de Walker sobre gabinete de Piñera: "Ese entusiasmo tuyo habría venido bien durante nuestro gobierno", ‘El Mostrador’, 26 de enero de 2018. [xxiii] Redacción: “Martínez le da un portazo a la propuesta desde RN para formar una "federación social cristiana" con la DC”, ‘El Mostrador’, 02 de febrero de 2018. [xxiv] Novoa V., Carmen: “La real disposición de Ciudadanos para incorporarse al gobierno de Sebastián Piñera”, ‘El Líbero’, 31 de enero de 2018.

[xxv] Redacción: “Andrés Chadwick apunta a expandir el proyecto político de la derecha con la DC y Ciudadanos: ‘Hoy día no hay diferencias entre ellos y nosotros’", ‘El Mostrador’, 27 de enero de 2018. [xxvi] Gaggero L., Renato: “Diputado Fernando Meza (PR): ‘En la NM nos han ninguneado y tal vez por eso hemos encontrado más comprensión en gente de RN y Evópoli’”, ‘El Líbero’, 22 de enero de 2018.

[xxvii] Novoa V., Carmen: “José Miguel Insulza sobre la nominación de Roberto Ampuero en Cancillería: ‘Creo que puede hacer un muy buen papel’”, ‘El Líbero’, 25 de enero de 2018.

[xxviii] Gómez, Uziel: “Roberto Méndez y crisis de confianza en Carabineros y Fiscalía: “Esta será la primera gran tarea del Presidente Piñera”, ‘El Líbero’, 03 de febrero de 2018.

 
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