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El “conflicto” mapuche: el capitalismo genocida y el racismo social. Por Alex Ibarra Peña

“El hombre es tierra que piensa”
Fausto Reinaga (1906-1994)

Esta frase del filósofo boliviano líder del pensamiento amáutico sirve para comenzar este texto que pretende ser parte de la difusión del pensar de los werkenes que acompañaron la marcha de la resistencia indigenista que se desarrolló este lunes 9, la cual sólo se realizó sin el agobio represor sólo un par de cuadras. Por cierto, que el abuso represivo orquestado por el Estado no se haría esperar, este último mes ha sido tenso dado el escenario de violencia que avalan nuestros sistemas políticos-democráticos a ambos lados de la cordillera que vienen actuando con acciones coordinadas en contra del pueblo mapuche.

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Hubo varios voceros en el acto de Plaza Italia antes de iniciar la marcha, entre ellos, representantes de las comunidades indígenas, líderes mapuches provenientes desde el sur, representantes de movimientos sociales, etc. Como bien indicaban los werkenes que hicieron uso de la palabra la lucha por la liberación no es exclusiva del pueblo mapuche, la oposición al capitalismo genocida es la resistencia a favor de todos los explotados que son víctimas del sistema económico que defienden los Estados. Convincente el anuncio proclamado dada la evidencia de un aumento de militarización de las Fuerzas Especiales de las policías, órganos que son un aparato de Estado que se usa para reprimir al pueblo en servicio de los capitalistas empeñados en apropiarse de los bienes que provee la “Ñuke Mapu” para sus hijos.

Hemos diciendo en otras columnas que a la sociedad chilena le ha faltado no sólo la memoria, sino lo que es peor, ha perdido la conciencia. No sólo se invisibiliza el pensamiento indigenista que hoy viene a ser una de las principales alternativas frente al problema del neoliberalismo, sino que también se invisibilizan los crímenes que sufren, tales como la usurpación de la tierra, el constante hostigamiento, la persecución política, los arrestos indebidos, la injuria, tortura y muerte. Todas estas son cuestiones graves al interior de una democracia, no hay una dura crítica que salga en defensa de todas estas violaciones a los derechos de las personas. Es un problema de conciencia, más bien de mala conciencia para nuestra sociedad, deberíamos sentir ese invento cristiano de la culpa. Algunos argumentan que esta mala conciencia del chileno tiene que ver con el daño que le ha hecho la clase política a la democracia y con el bloqueo informacional de los medios de comunicación. Sin duda, hay responsabilidades de estos “cuervos” (pido disculpa al ave de rapiña por este uso al que aplico su nombre). Pero, hay otro problema que es más directo a la conciencia del ciudadano y tiene que ver con los procesos de educación que recibe, aquí las universidades se hacen cómplices en sus lógicas que replican la difusión del colonialismo. Las ciencias sociales y las humanidades no han sido capaces de liberarse de este dogmatismo dañino para nuestros pueblos. Sin duda, la sociedad chilena enmarca el llamado “conflicto” mapuche al interior de su visión racista. Los werkenes, conocedores de este problema, hacen un llamado a coordinar las acciones con organizaciones y ciudadanos que se oponen al régimen de injusticia del capitalismo salvaje.

La marcha se dasarrollaba con una impecable organización por parte de las comunidades mapuches, una lamngen explicaba que la prensa podría entrevistar a los werkenes que venían del sur, ellos son figuras importantes de la resistencia que lo único que no han padecido –del listado de violaciones a los derechos de las personas que señalábamos- es la muerte o desaparición. Me decidí a pedir turno para hablar con ellos en el transcurso de la marcha, hasta ahí no había comenzado la represión que claramente estaba planificada, ya que considerando otras marchas el asedio policial fue de inmediato bestial y excesivo. Transcribiré como testimonio lo que alcancé a dialogar con estos líderes mapuche.

El diálogo comienza así:

¿Me gustaría que me dijeras tu nombre y que nos cuentes un poco la experiencia carcelaria en el sur?

“Mi nombre es José Huenchunao, he sido preso político más de una vez. La situación carcelaria es algo nos toca asumir, o sea tampoco uno puede lamentarse por eso sino que más bien entender por qué se produce esa situación. Principalmente eso tiene que ver con los intereses que tiene el sistema capitalista en el territorio mapuche, tiene que ver con los proyectos de inversión que hay. Bueno, eso ha sido histórico desde que llegaron los primeros españoles a nuestro territorio, siempre ha sido ese el interés, ya que llegaron buscando el oro y otras riquezas. Tenemos que entender los intereses del capital para entender el por qué hoy día se tiene tanto interés en seguir invadiendo a nuestra comunidad, a nuestra gente”

¿Hace cuánto tiempo que te sientes parte desde el despertar de conciencia en esta lucha por tu pueblo?

“En lo personal de joven empecé a entender que la lucha de nuestro pueblo era justa, que los contenidos que tiene nuestro pueblo sirven para hacer un aporte a la humanidad. Con toda las contradicciones que hoy tiene el mundo, con todo lo que le afecta, por ejemplo el problema medio ambiental, las crisis y los muchos maltratos. Frente a esto, sin duda nuestro pueblo puede ser un aporte, es necesario luchar por eso, esos son los contenidos de nuestra lucha. Todo lo que surge producto de eso es parte del enfrentamiento contra el capital.

¿Me gustaría que me dijeras tu nombre y relataras parte de la persecución que has sufrido?

“Mi nombre es Rodrigo Curipán. Al igual como tantos mapuches, que están tratando de levantar la voz por el pueblo mapuche, he sido también víctima de la persecución al igual que mi familia. La causa nuestra va más allá de lo personal y lo familiar. El proceso de resistencia es político y a esto a lo que el Estado quiere reprimir. La situación que hoy estamos viviendo no es casualidad, ya que la lucha nuestra se encuentra en un rumbo lejos al de la institucionalidad del Estado. Nuestro camino molesta al Estado, sin embargo siempre hay voluntad y trabajo que a veces da frutos. Hoy estamos acá porque queremos aumentar el apoyo a la autonomía que no la estamos inventando, lo que estamos haciendo es recuperarla”.

Hoy hablaste sobre el tema de que la lucha del pueblo mapuche es la lucha contra el capital y que esta no es exclusiva de tu pueblo sino que de todos los oprimidos, ¿nos puedes contar un poco cómo se conciben ustedes en cuanto a movimiento de liberación nacional?

“Yo creo que esta lucha por la liberación de un territorio debe ser capaz de salvar a todos los sufrientes, en este caso la sociedad chilena hoy día se encuentra dividida. La sociedad chilena debe ser capaz de dejar de lado sus diferencias, así como nosotros los mapuches nos hemos puesto de acuerdo en el último tiempo, de esa forma el Estado debe ceder frente a nuestras posiciones. No le estamos pidiendo al Estado que nos regale, nosotros estamos construyendo un proceso, no estamos pidiendo autonomía la estamos construyendo. Es importante estratégicamente que toda la sociedad mapuche y no mapuche sea capaz de ver el nivel de conciencia que alcanza este proceso de liberación”.

Para terminar comento que durante la marcha, y en el comunicado público que se repartió, no se dejó de mencionar las muertes y desapariciones, entre estos se escuchaban los nombres de: Luis Marileo (2017), Patricio González (2017), Alex Lemún (2002), Matías Catrileo (2008), Jaime Mendoza Collio (2009); y de otras víctimas como Macarena Valdés (2016) y Santiago Maldonado (2017) desaparecido en el Puelmapu argentino.

Agradezco a José Huenchunao y a Rodrigo Curipán por responder a las preguntas, antes de que comenzará la violenta represión planificada para alterar el desarrollo de la protesta. La valentía de este pueblo y de las organizaciones sociales que a pesar de los tormentos represivos se volvía a unificar para seguir reclamando a favor de la cultura mapuche, que más allá de su ejemplo de resistencia nos entregan una hermosa lección de sabiduría propia de los pueblos originarios de nuestro territorio asediado por más de 500 años por el capitalismo genocida. Con respeto me apropio de ese grito que afirma que “resistencia es vida”: ¡Yafungekelu weichan mew newentukelu!

Alex Ibarra Peña
Colectivo de Pensamiento Crítico “palabra encapuchada”.

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