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SENAME: el silencio cómplice de la institucionalidad garante de derecho a la infancia frente a la militarización del Wallmapu. Por Marco Silva Cornejo

A los niños, niñas y adolescentes del territorio de Arauco y la Araucanía, esperando que sus vidas tengan el respeto y el buen trato que merecen del Estado Chileno

Durante las últimas semanas la Araucanía nuevamente fue remecida por la criminal acción policial contra un adolescente en el Wallmapu. Un joven mapuche que paseaba en bicicleta es tirado contra el piso, recibiendo por la espalda a quemarropa la descarga de más de cien perdigones por parte de fuerzas especiales de carabineros, que lo mantienen en estado crítico en el hospital regional.

No es primera vez que la Araucanía y Bio Bio son testigos de la fuerza militarizada del estado contra su población infanto juvenil, es común que los niños y niñas de la VIII y IX regiones sean testigos de allanamientos, sobrevuelos de helicópteros artillados, infiltraciones de agentes encubiertos. Esta dinámica de militarización y amenaza constante de una comunidad por parte de las fuerzas policiales del estado, contribuye a la instalación de una cultura de la amenaza y el miedo. Procesos que sin duda afectan y vulneran la subjetividad y el bienestar de los más susceptibles de nuestra población; los niños y niñas del territorio, aquellos a quienes el estado de Chile desde el año 1990 se comprometió internacionalmente a proteger.

Es paradojico y contradictorio que toda la política pública del estado de Chile este teñida intersectorialmente del discurso de garancia de derecho, pero que esta misma institucionalidad y oferta publica, haga un silencio cómplice cuando los vulnerados son niños, niñas y adolescentes de pertenencia Mapuche.

El SENAME como institucionalidad del estado en materia infanto-adolescente vulnera los derechos de quienes está llamado a proteger al no condenar este tipo de trato por parte de Fuerzas Especiales de Carabineros. Ningún niño de nuestro territorio independiente de su condición étnica, sexual o cultural merece que su juego sea interrumpido por personal de carabineros con armas de grueso calibre para luego ser sometido a prácticas de prisionero de guerra y finalmente ultimado en el suelo de un escopetazo en la espalda. La imagen descrita es consistente con una postal de guerra de medio Oriente o de la Yugoslavia en los noventa. La señal política del silencio cómplice del SENAME en esta materia va constituyendo una trayectoria preocupante que sitúan a los niños, niñas y adolescentes Mapuche como si fueran una condición de infancia más allá de la Convención de Derecho y esto requiere con urgencia un cambio de sentido y reacción por parte de quienes dirigen el SENAME.

Se suma a la trayectoria descrita la reconversión de un liceo técnico como comando central de las fuerzas especiales desde donde salió el Sargento Segundo Cristian Cabrera. Suboficial que merece un análisis independiente y un sumario por la hipotética negligencia de ser un mando medio que ni siquiera tiene un control eficiente del armamento de guerra que el estado le autoriza portar para proteger a esa misma población a la que acribilla en condición infantil y boca abajo. Entretanto y a más de dos semanas de ocurrido el “incidente” aun esperamos una respuesta política del estado y de las instituciones llamadas a garantizar los derechos Infanto juveniles de toda nuestra población. El silencio del SENAME solo da continuidad a una práctica histórica de exterminio que con matices ha consagrado el estado de Chile desde hace más de 200 años en el territorio del Wallmapu.

Marco Silva Cornejo
Mg. Ciencias Sociales Aplicadas.

 
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