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La democracia y la demos gracias

Cuando la derecha gana las elecciones en algún país latinoamericano se trata de un limpio ejercicio de demos-gracias y, con la y las iglesias a la cabeza, se cantan loas a los banqueros o "emprendedores" salva patrias.

Pero cuando gana la izquierda, entonces se denuncian democracias viciadas, corruptas, o simplemente "no-democracias" y todo, las instituciones, las reglas del juego y hasta la vida misma es denunciado como un gigantesco fraude.

Así está pasando en Ecuador y esto no debe extrañarnos. En Europa, especialmente en España, periódicos como El País se apresuraban a vaticinar el fin de todos los gobiernos de izquierda en América Latina, y el advenimiento de la Trumpocracia. Y tras los resultados de ayer domingo, suenan las Trumpetas del fin del mundo.

¿Y qué le critican a Lenin Moreno, el claro vencedor de los comicios? En primer lugar que se llame Lenin, ¡qué horror! Con semejante nombre sólo puede conducir a su país al bolchevismo, a la inauguración de gulags en las hermosas serranías andinas, en el tórrido oriente amazónico, o en las playas del pacífico.

Otro argumento es que se movilice en una silla de ruedas y que sea un paladín mundial de la inclusión social de las personas con limitaciones.

Pero lo que más molesta y desconcierta a la derecha es que Lenin Moreno sea un hombre de buen humor, autor de algunos libros como "Teoría y práctica del humor" o " Ríase, no sea enfermo".

Y les ofusca hasta la histeria la idea de un presidente galardonado con el Premio Anual al Humor de Resistencia, otorgado por la Casa de la Risa y el Humor, en Francia, o la condecoración N.A. Ostrovkokyi, de Rusia,por su coraje y fuerza de espíritu en la defensa de los derechos de las personas con limitaciones.

Y como no hay nada más subversivo que el humor, demos gracias a los ecuatorianos por demostrar que todavía funcionan las democracias.

Gijón, 20 de febrero de 2017

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