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En este numero:

- Carta respuesta a la señora Angie de Krassnoff. ME DUELE Y ME ESPANTA. Por Gloria Laso
- Recuperando los sonidos de la resistencia popular. Alex Ibarra entrevista a Daniel Buirá
- "Necesitamos una nación donde la corrupción no sea una forma consentida de gobernar "(1) El ministro Céspedes y su responsabilidad en la exportación de merluza y recursos pesqueros en condición de agotados y sobreexplotados. Por Pablo González

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Baradit y la memoria de los peces. Por Alicia Gariazzo

Me gustó mucho el libro de Jorge Baradit sobre la historia secreta de Chile. Por sus anécdotas, su enfoque, por las pruebas que nos da del uso que se hace de los medios de comunicación para mantenernos en la ignorancia. También, por las nuevas certezas que nos entrega acerca de las enormes lagunas que tenemos en el conocimiento de nuestra historia y, porque reitera mi creencia de que los chilenos tenemos la memoria de los peces, solo dura dos minutos. Me sentí muy identificada con la descripción que hace de su familia, que a mi juicio refleja fehacientemente lo que éramos los chilenos en los años 60 pese a los horrores de los que fuimos capaces en los 70. Discrepo sin embargo en algunos de sus relatos, de los cuales se desprenden tesis erróneas. En aras de que seamos capaces de recordar bien toda nuestra historia, me atrevo a discutirle.

Un relato equivocado se encuentra en “La Internet de Allende”, (desconocida por mí porque el único adelanto con el que trabajé en la época fue el telex, con el que nos comunicábamos entre las diferentes divisiones regionales y seccionales de la CORFO). Allí Baradit comenta que Moscú rechazaba la experiencia chilena, que apostaba por la vía cubana, la toma violenta del poder y que su único objetivo era la revolución armada. Agregaba que el Partido Comunista, PC, reivindicaba dichos principios. Puede haberse producido alguna confusión de textos, pero lo vivido por los que estuvimos en la situación concreta, nada tiene que ver con esto. Moscú estaba por la coexistencia pacífica, no apoyaba en ningún sentido nuevas experiencias como la cubana. La vía pacífica de Chile al socialismo era una expresión local de las nuevas formas de la coexistencia soviético-americana. Si Volodia no consiguió un compromiso oficial de la URSS con Chile, ya que el PC siempre contó con su apoyo, se debió a su propia situación política que ya apuntaba hacia el gladsnot y porque tampoco podía sostener económicamente a otro país como lo estaba haciendo con Cuba. Allende, que era un demócrata, no estaba por la dictadura del proletariado ni por la lucha armada y el PC chileno tampoco. Los que impulsaban la lucha armada eran sectores del Partido Socialista, PS, el recién formado Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR y otros grupos pequeños, que impulsaban una revolución a la cubana. Los miristas antes de las elecciones de 1970 voceaban “Lucha Armada Único Camino” para realizar la revolución socialista. Después del triunfo de Salvador Allende por la vía electoral, retrocedieron agitando la consigna de VOTO MÁS FUSIL y, sorprendentemente, dada su amistad personal con el Presidente, se dedicaron a defender su seguridad, en el Grupo de Amigos Personales, GAP.

Importantes sectores de la sociedad chilena se identificaban con estas ideas, o demandaban del Gobierno “mano dura” frente a las infinitas formas del sabotaje de la derecha que a diario sufría el país. La correlación de fuerzas existentes a nivel nacional también se expresaba en los partidos integrantes de la Unidad Popular, como el PS y el MAPU . En las elecciones gremiales, especialmente entre los jóvenes de la Universidad de Chile, desde mediados de los 60 se vivió el conflicto entre reformistas y revolucionarios como se denominaba la discusión de la época. Para ganar la dirección de las organizaciones estudiantiles era imprescindible que la izquierda postulara unida contra la DC que todavía mantenía la fuerza lograda en la campaña de 1964 que llevó a la Presidencia de la República a Eduardo Frei Montalva con su Revolución en Libertad inspirada en la Alianza para el Progreso y que inició la Reforma Agraria en Chile. El PC chileno, que era un disciplinado seguidor de las líneas de Moscú, jamás aceptó ir unido al MIR en las elecciones estudiantiles. Si el PS elegía al MIR para estos efectos, el PC prefería ir solo y salir derrotado antes que unirse a un grupo que calificaban como “enemigo de la clase obrera”, que para ellos significaba discrepar con el PC. En esta discusión, muchos militantes universitarios de la Juventud Comunista discreparon, se organizaron fraccionalmente y fueron expulsados, o marginados como era el calificativo que la Dirección Comunista daba para estos efectos. Lo mismo ocurrió con el Partido Comunista Revolucionario, PCR, escisión del PC del año 1965, a raíz del conflicto chino soviético. El PCR era pro chino, denunciaba al PC y la URSS por traidores y se definía por la lucha armada, pero discrepaba de iniciar una revolución socialista. Ambos PC se planteaban desarrollar una revolución democrática burguesa. En el caso del PC de manera pacífica y en el caso del PCR a través de la lucha armada. Sin embargo, durante la Unidad Popular, el PCR ya no tuvo fuerza, pese a haber comenzado con un líder en el Congreso, el Doctor Jaime Barros Pérez-Cotapos, quien públicamente rompió con el PC y la URSS y creó el grupo pro chino ESPARTACO del cual surgió el PCR.

De esta manera, en 1972, como correctamente comenta Baradit, cuando los gremios de derecha y los empresarios comienzan a paralizarse con la ayuda económica de la CIA, en la Unidad Popular hay cuatro partidos importantes: el Partido Comunista, el Partido Socialista, el MAPU y el Partido Radical. Los dos principales apoyos de Allende y la vía pacífica al socialismo eran el PC y el PR. En el PS y el MAPU, había fuertes corrientes internas que postulaban como estrategia la revolución socialista y anunciaban que habría que luchar con las armas para defender el poder, puesto que el golpe militar era inminente. Allende comenzó a impulsar la lucha dentro del PS con los sectores más moderados. Los sectores más de izquierda, como Carlos Altamirano y otros con expresiones en la juventud y en sectores obreros organizados, muchos de ellos en cordones industriales, comenzaban a independizarse. El MAPU vivía una profunda discusión interna que culminaría en un Congreso ideológico, que los sectores de izquierda tenían grandes posibilidades de ganar. Esto era grave para la Unidad Popular y para Allende, puesto que si las direcciones del MAPU y el PS quedaban en manos de la izquierda, el PC y el PR quedarían en minoría dentro de la UP, especialmente porque el PR era un partido pequeño que a su vez estaba viviendo un proceso similar y ya había creado la Juventud Radical Revolucionaria, JRR.

En esta situación, se produce uno de los hechos más tristes ocurridos dentro de la Unidad Popular y que, lamentablemente, protagonizó un líder tan querido y respetable como Salvador Allende. Me permito contarlo para mostrar el error de Baradit y también porque coincido con él, en que debemos empezar a recordar nuestra historia sin las distorsiones de la publicidad del sistema de turno. En efecto, la izquierda del MAPU gana las elecciones en todos los cargos de su partido en marzo de 1973, fecha en que culmina el Congreso que venía desarrollándose con una profunda discusión desde agosto de 1972, aunque con un Secretario General centrista y tecnócrata, como Oscar Guillermo Garretón, cuya candidatura fue un puente hacia los sectores moderados. La dirección elegida en dicho Congreso representaba a las bases con un planteamiento de una revolución ininterrumpida hacia el socialismo y con muchas críticas al PC no solo por su “reformismo”, sino por su dependencia de la URSS y sus formas dictatoriales de funcionamiento. Al día siguiente de que es elegida democráticamente la nueva dirección, en los diarios de izquierda y centro aparece como ganadora la lista perdedora con su Secretario General, Jaime Gazmuri, a la cabeza. Ningún reclamo de los ganadores del Congreso fue aceptado ni en diarios ni revistas. Más aún, en la madrugada de la noche en que aún nadie entendía nada, los Gazmuristas perdedores del Congreso, se tomaron los locales principales del Partido, con la ayuda del PC, a través de sus Brigadas Ramona Parra, que consistían en grupos de militantes de dicho partido que funcionaban como brigadas para pintar y hacer propaganda callejera de candidatos o consignas vinculadas a reformas o acciones del Gobierno.

Cuando los ganadores se repusieron de la sorpresa, comenzaron a cuidar los locales no tomados, a recuperar algunos y a publicar la verdad boca a boca. Finalmente el partido se dividió, se hablaba del Mapu Garretón y del Mapu Gazmuri, hasta que el conflicto terminó a la manera chilena. En el Tribunal Electoral se dirimió la propiedad del nombre y el MAPU Gazmuri pasó a llamarse MAPU OC, que significaba Mapu Obrero Campesino inspirados en las tesis del PC de que el que llamaba a una revolución socialista armada era pequeño burgués y enemigo de la clase obrera. Líderes del golpe antigarretonista, como Jaime Estevez y Enrique Correa, luego del golpe militar, serían voceros de la Radio Moscú. Pocos años después, el MAPU se iría subdividiendo hasta desaparecer.

Con estas letras, no solo quiero discrepar de Baradit, sino impedir que hechos tan vergonzosos como este sean jamás olvidados.

 
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