Un asombro mistraliano
Mia Dragnic García, Octubre 2026
“Al hogar de la Palabra, que llamamos Escuela o Colegio, ha llegado un competidor formidable: la Imagen (1)”, escribió Gabriela Mistral en 1956, cuando la televisión aún no se incorporaba a la vida cotidiana chilena. La televisión era “un augurio promisorio del futuro (2)” y estaba inscrita en el terreno de la experimentación universitaria, tal como había ocurrido con la radio (3).
A diferencia de una parte del magisterio, que recibió con alarma la llegada de este nuevo (…) →