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El “emprendimiento” como discurso para la impunidad del mercado: Nicolás Shea y la tesis de la inocencia ideológica del mercado. Por Alex Ibarra Peña.

(JPEG) Un neoliberal es alguien que le conviene tanto el usufructo que hace del mercado que está dispuesto a defenderlo con su mejor sonrisa tratando de convencernos de que su felicidad es algo que debemos aceptar. De ahí que el neoliberal esté condenado a ser un cínico. En columnas anteriores hemos visto este tipo de discursos en publicitas como Axel Kaiser, pero también es necesario verlo en estrategas más ingeniosas, cuando algunos ideólogos -dada la autocomplacencia de su exitismo- se atreven a exponerse a la opinión pública.

Es una tentación para el común de los negociantes ideologizados por el neoliberalismo estar vinculados a la política, aclaro que no todo negociante, ya que algunos se toman su trabajo como un modo de ganarse la vida y prestando un servicio a la comunidad, pienso en quien me vende la marraqueta por ejemplo. Algunos de estos negociantes optan por hacer este vínculo en las sombras, pero otros sucumben ante las posibilidades que les ofrece un modelo “democrático” abierto a la corrupción amparado por las leyes y defendido por nuestros políticos, que justamente esta semana están muy ocupados en aprobar un ya bastante ablandado proyecto de ley que en un inicio contemplaba regulaciones más serias al operar de los políticos y de los partidos políticos. Estas cuestiones son además posibles dado el hecho que somos un país que sigue manteniendo una Constitución que custodia la impunidad de quienes generan la desigualdad social al favorecer el neoliberalismo confesional del “martír” Jaime Guzmán.

Esta vinculación entre los negocios y la política la pudimos ver claramente en el gobierno de derecha liderado por Sebastián Piñera. Ahora, también durante todo este año venimos acudiendo a un movimiento inverso, pero que testimonia lo ventajoso de la tentación de la vinculación entre política y negocio, la cual sólo resulta poco honrada, pero “conveniente”, ya que enriquecerse no es malo, no tiene sanción ética. Los políticos supuestamente opositores a la derecha, ya no los distinguimos como opositores a la ideología neoliberal y no son menos traidores al pueblo que los de otro bando. El “sistema político” está desvinculado de aquello que le da sentido a la política, de ahí la gravedad de nuestra crisis actual. En todo caso un análisis de la corrupción de la política lo podemos reducir a las licencias entregadas al mercado, el cual tiene la extraña particularidad de estar más allá de la valoración de lo que es bueno o malo.

El triunfo de la ideología de Hayek parece total, pero confiemos en que los triunfos totales son sólo ilusiones y no historia acabada. De ahí la necesidad de afrontar ciertos discursos que hacen apología del mercado, como es el caso, del economista formado en la Pontificia Universidad Católica de Chile lugar identificado como el principal laboratorio del neoliberalismo en el cono sur. Este economista que es Nicolás Shea tiene algunos antecedentes interesantes para el análisis ideológico que aquí vienen al caso.

Lo primero es su trayectoria siempre vinculada a organizaciones propagadoras del discurso neoliberal. Además de la universidad ya mencionada fue parte del gobierno de Sebastián Piñera trabajando como asesor del ex ministro Fontaine. Dice en una entrevista publicada en “El Mostrador” haberle aconsejado a este ex ministro hacer lo mismo que Vicente Pérez Rosales con la campaña de “pacificación” de la Araucanía. ¡Que bien le vendría una mínima clase de historia a Shea!, suponiendo que es bien intencionado y que no nos quiere causar terror. Dicho consejo confiesa haberlo hecho para fomentar el “emprendimiento”, parece que entendiera que es lícito cualquier proyecto que genera riqueza, ya que así se favorece el mercado. La pregunta desde una ideología opuesta a la de Shea es inmediata ¿Es lícito cualquier proyecto político a pesar del costo humano? ¿El “emprendimiento” como generador de riqueza es lícito a pesar de cualquier costo humano?

Otra clave para entender la ideología de Shea es la declaración de la ausencia de ideología, dicho tópico o es una estupidez o es un recurso propio de la ideología. Una de las mitologizaciones más ideológicas del mercado es aquella que lo predica como un entidad casi metafísica que estaría más allá de las intencionalidades personales o de grupo, extraemos de este mismo ideólogo una muestra de cómo opera esta estrategia discursiva: “Creo que es muy bueno y es una señal en el fondo de cómo debería ser, o sea, la ideología y esa cuestión de izquierda y derecha no corre. Acá queremos generar el valor, queremos generar empleo, queremos generar innovación”.

Sólo para que quede algo más clara la supuesta bondad del “emprendimiento”, podemos recurrir al prontuario que se viene haciendo el ideólogo del que venimos hablando. Suele relacionarse a esta imagen de “emprendedor” exitoso que posee Shea dos negocios uno es “Cumplo” y el otro es “Start-Up”. Entiendo que “Cumplo” es un negocio del cual ya se desprendió, pero es interesante el historial de este “emprendimiento”. “Cumplo” es un negocio, más o menos ciego, en donde se juntan por vía on line gente que tiene una necesidad económica y que requiere de un préstamo con gente que puede facilitar ese préstamo. Dicho préstamo se tranza y se procede al convenio mediante la firma de pagarés de endeudamiento con intereses más bajos que los que ofrecen los Bancos. La regulación de esta transacción queda a la “libertad individual” (tópico neoliberal) entre quienes generan el acuerdo. Pongo un ejemplo extremo, un profesor cualquiera quiere realizar su “emprendimiento” para esto busca un prestamista, ambos se encuentran en el sitio virtual y se realiza el negocio. Mis preguntas son: ¿puede ser esto un sitio que favorece el lavado de dinero?, ¿el prestamista podría ser un narcotraficante chileno o de cualquier lugar del mundo?, o más grave aún ¿el prestamista podría ser un político que tiene la facilidad para pedir préstamos y que además le corresponde votar sobre algún proyecto que implique el no lucro en la educación? ¿El que lucra con este negocio paga algún impuesto? Creo que este tipo de preguntas u otras, claramente tal vez otras, llevaron a la Superintendecia de Bancos a cuestionar el “emprendimiento” de Shea en cuanto a la legalidad del negocio ideado por “Cumplo”. Frente a esta problemática respondió: “no se puede fomentar el emprendimiento y por otro lado perseguirlo”.

Para Shea el asunto es claro, al mercado no se le debe regular, ya que se auto regula. Este es otro de los tópicos clásicos de la ideología neoliberal impuesto y defendido por la derecha chilena desde la dictadura. La fe ciega en el mercado es un problema político de complejidad mayor, sobre todo cuando consideramos que es una de las principales causas de nuestro mal: un sistema político corrupto que no da señales de mejoramiento. La opción política que defiende al mercado por sobre el Estado, o más bien por sobre el ciudadano, es inaceptable, quien objete esto es alguien que se hace cómplice de la injusticia. De ahí el enojo de Gabriel Boric cuando dice que no hay que defender el sistema político sino que más bien hay que “sacarle la cresta”. Shea en cuanto ideólogo puede ser clasificado como uno de los delfines de los Chicago boys y de todo un movimiento internacionalista que quieren “renovar” la política liberal, de ahí que uno de sus nuevos “emprendimientos” sea la formación de un nuevo partido político.

Alex Ibarra Peña.
Colectivo de Pensamiento Crítico palabra encapuchada.

 
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