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- España-Podemos Grecia- Syriza ¿Qué alternativas para Chile? Debate con Valentina Saavedra, Álvaro Ramis, Carla Altman, Manuel Alarcón y Víctor Hugo de la Fuente. Resumen elaborado por Nessim Achouche

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En Chile no hay crisis económica, sino político-moral. Por Mario Osses

EN CHILE NO HAY CRISIS ECONÓMICA, SINO POLÍTICO-MORAL Para que no haya equívocos y en un País crecientemente avasallado por las ambigüedades que reiteradamente se escuchan sea del Gobierno o de sus presuntos opositores. Comienzo por transcribir todas las acepciones que admite la palabra Crisis, definida por el diccionario de la Real Academia Española:

“1. f. Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados. Crisis de la estética renacentista.

2. f. Intensificación brusca de los síntomas de una enfermedad. Crisis asmática, alérgica, epiléptica, de tos.

3. f. Situación mala o difícil. Un equipo en crisis.

4. f. Situación política en que uno o más miembros del Gobierno han dimitido o hansido destituidos. Crisis ministerial.

5. f. Econ. Reducción en la tasa de crecimiento de la producción de una economía,  fase más baja de la actividad de un ciclo económico.

6. f. Med. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.

7. f. desus. Examen y juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.”

En lo medular e incuestionablemente, debe tratarse de “un cambio profundo”. Y, en la especie, si acaso referimos esta significación al plano meramente económico, parece que estaríamos radicalmente equivocados. Porque, como nadie debería ignorar, las utilidades en dinero logradas por los Bancos y otras cuantas empresas del País, éstos han logrado una vez más, enormes utilidades. Pero, estas ganancias no tan sólo no son repartidas -Justicia distributiva- sino que no raro, las envían al Exterior. Y no son pocos los casos como de ese Ministro que lloró por el accidente de 33 mineros y que por ese solo hecho y la salvación de los mismos -que no se debió esencialmente a él- fue sin embargo elevado a la categoría de Candidato Presidencial... El también prefería “guardar” sus dineros, fuera de Chile... Las cifras, que son escandalosamente altas, ni siquiera las voy a repetir, porque me da vergüenza ajena. Pero esa es la cruda realidad. Sin dejar de considerar que en general los propios “economistas”, han pasado a constituirse en los principales asesores y defensores de tan injusto sistema.

Pero esta situación va mucho más lejos, porque precisamente se facilita en nuestro País que esta anómala e injusta situación perdure, si acaso se silencia la prensa, sino lo que es peor aún, se potencian las alas de estos buitres que enturbian el cielo de Chile... Es por eso que no puedo desvincular esta grosera injusticia distributiva -ya Aristóteles hablaba de la Justicia distributiva- del hecho verdaderamente macabro de intentar el sojuzgamiento de las informaciones. Porque cuanto más se oculten estas amargas verdades, dicha situación continuará agravándose.

Pero es más, y ya refiriéndome al aspecto más estrictamente jurídico: resulta profundamente extraño y sorprendente, que la acción judicial iniciada por la ciudadana Sra. Michelle Bachelet, no se dirija en contra de quien formuló las declaraciones en cuestión, sino en contra de un medio de comunicación nacional -la revista “Qué Pasa”- desde la cual muy sugestivamente, se habría dado inicio hace pocos meses a la divulgación del “caso Caval”, en que -como todo el mundo lo sabe- está involucrado el propio hijo de la ciudadana querellante. Pero es más, y no menos sorprendente: por un lado se declara que ella actúa como una particular cualquiera, es decir, como una ciudadana chilena... Sin embargo, quienes por su parte anuncian esta querella son nada menos que sus propios Ministros de Estado. No se necesita tener más de tres gramos de sustancia gris, para comprender a cabalidad, tamañas contradicciones...

¿Pero dónde está el hecho más contundente y nefasto, que afecta a todo el País y no sólo a los medios de difusión masiva?

Está en dos circunstancias o consecuencias principales: 1° Que esta acción judicial incuestionablemente implica una feroz manera de amedrentar a la prensa no solo nacional sino también extranjera para acallarla y que no informe sobre la realidad chilena. Y,

2° Que ello ocurre precisamente en una instancia histórico-política en que se han evidenciado signos indiscutibles, a favor de la búsqueda de la verdad. De una verdad que en gran parte se le ha ocultado a la ciudadanía, desde hace muchos años... Y merced a la cual, precisamente, al no estar informada de modo veraz, la gran masa ciudadana ha votado en los últimos años por un grueso número de corruptos, incompetentes o irresponsables que, justamente, justificaría la aseveración de que Chile está bajo una Crisis generalizada...

Cumple por último hacer otro par de consideraciones no menos significativas:

1° En mi condición de abogado -más que en mi condición de político independiente y de tantos años...- me ha llamado profundamente la atención, siquiera la posibilidad de que sus asesores y particularmente su abogado -cuyo nombre no reproduzco para no perjudicarlo más- la haya podido aconsejar o respaldar en una acción de esta naturaleza. Y,

2° Me temo -y creo que ya se está produciendo- que la prensa nacional sin excepción y también, los medios de difusión masiva internacionales, no tan sólo rechacen esa conducta sino que además, convengan que en Chile hace ya muchos años que la democracia verdadera ha sido atropellada con inconcebible impunidad. Lamentablemente, reiteradas denuncias absolutamente fundadas y legítimas que yo vengo formulando desde hace más de medio siglo, en defensa del Bien Nacional, sin embargo jamás tuvieron la acogida necesaria para que el País hubiera podido despertar hace largo tiempo. Y por esta misma razón, aparte las invocadas, hoy es necesario más que nunca respetar y reconocer el legítimo derecho que tiene la prensa para dar a conocer acontecimientos o relatos de tanta significación política y moral para el País.

¿Quién habría imaginado por ejemplo que el tal Sr. Longueira o el Sr. Novoa no tan sólo tendrían vínculos con gente de muy baja calaña sino además, que ellos también se vinculan derechamente con el caso de doña Gema Bueno...? O ¿Quién habría podido calificar fundadamente las laudatorias expresiones del Sr. José Miguel Insulza, respecto del Sr. Pablo Longueira a quien calificó como un “estadista”? ¿Serían así tan corruptos los estadistas que él concibe?

Concluyo, formulando una cordial invitación para que todos se informen acerca de los estrechos vínculos que existen entre el Sr. Luksic y a lo menos dos Ministros de Estado -Minería y Energía- que han sido o empleados suyos o amigos personales y que comprobadamente han puesto en evidencia apoyando sus negocios, estas circunstancias que sería francamente incalificable... Máxime, si se proyecta la imagen de un Gobierno que sería de tendencia socialista, es decir, lo más opuesto que podría darse desde el punto de vista ideológico-político. Sin que puedan en caso ninguno desvincularse estos alcances, especialmente el caso SQM en que un empresario de derecha se habría comprado o logrado corromper a funcionario o militantes de Partidos de Gobierno, según destaca María Olivia Monckeberg, autora de un libro que ningún chileno debía dejar de leer: “El Saqueo de Chile”. Así como tampoco nadie en Chile debiera dejar de leer otro reciente libro que delata a varios ex democratacristianos -hoy en el PS- bajo el título de “Háganme callar”. Su autora, doña Mónica Echeverría, viuda de Fernando Castillo Velasco, ha tenido el coraje de contar episodios que por cierto, inocentemente, el País ignora. Pudiendo entonces afirmarse, tal vez con suficiente fundamento, que el problema de Chile se traduce esencialmente en una gran Crisis político-moral, antes que meramente económica.

 
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