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- Muchos abuelos de pocos nietos. Por Alicia Gariazzo
- Del laborismo al socialismo chileno: una lectura posible. Por David Rojas
- No Justificar lo injustificable. Por Víctor Hugo de la Fuente

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Evangelio de hoy a 43 años del Golpe de Estado en Chile (Lucas 16, 19-31). Por Pbro. Eugenio Pizarro Poblete+.

"Bienaventurados los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios".
"Pobres de ustedes los ricos, porque ustedes tienen ya su consuelo".
(Lucas 6, 20-26).

La parábola del Evangelio presentado hoy por Jesús, nos catequiza acerca de las bienaventuranzas. Jesús nos reitera lo dicho sobre la relación que existe entre el uso de las riquezas y la salvación o condenación. También, nos hace desde los pobres de Chile, encarnar a Jesús y su Evangelio, en el Chile de hoy, especialmente en la economía de nuestra sociedad empecatada.

Se ha hecho un abismo grande en nuestra sociedad chilena, como un muro grande, duro y divisorio entre ricos y pobres. Esto se acrecentó con Golpe y dictadura desde 1973 hasta hoy día, habiendo transcurrido ya 27 años de otros gobiernos: desde Aylwin hasta Bachelet. Hay una ley fatal del dinero que lleva al rico a vivir aparte del pobre. El pobre es marginado ”a la vera del camino” de nuestro Chile, y el rico se separa, hace división, viviendo en grandes mansiones en un barrio llamado "alto" porque los pobres son "bajos", viviendo en una bajeza marginal, indigna de una persona humana. El rico tiene movilización propia y el pobre tiene un servicio malo de locomoción llamado el Transantiago: gente hacinada y en situación peligrosa, movilizándose en un bus y pagando su pasaje, teniendo un gasto que, a veces, excede a sus ingresos; o simplemente hace largas y gastadoras caminatas que van debilitando su calidad de vida. Conocí el caso de un obrero sin trabajo; sacaba el dinero necesario para pagar el Transantiago que lo llevaría a buscar trabajo... Al salir de su "mejora" (habitación indigna) se arrepentía y guardaba el dinero para otros gastos mínimos de su hogar... Se sacaba sus zapatos y emprendía su caminata desde el margen hacia el centro de la ciudad. ¡Había que ahorrar zapatos!... Regresaba igual a su casa, cansado y sin haber encontrado su trabajo... El dinero ahorrado lo entregaba para que los suyos fueran a comprar un poco de pan. Él se iba al patio con un cuchillo, se acercaba a un árbol y cortaba de él un poco de corteza o cáscara, para echar en un tiesto, y con agua hervida prepararse un "té" con un pedazo de pan. Mientas tanto en barrio "alto" se preparaban suculentos desayunos.

Conocí otro caso en Campamento "El Peñoncito". Un día comienza a nevar en Santiago. Organicé una "Campaña de la frazada" para que pobladores pudieran abrigarse del fuerte frío... Pero, en mi interior, había también otro objetivo: evitar el hacinamiento que se producía en una habitación paupérrima... En días de frío, al atardecer, muchos se hacinaban al centro de la habitación, amontonándose todos juntos, y echándose, sobre el grupo humano, lo poco de abrigo que tenían, y se ponían frente al televisor a ver las telenovelas, para después dormirse todos juntos y amontonados. A veces lo hacían drogados o alcoholizados... En esas circunstancias sucedía cualquier cosa. Mis amigos misioneros, un día, en el Campamento ven a una señora de edad, para ellos; ésta llevaba en sus brazos un bebé. Un misionero, con admiración, le exclama a la señora: “Así que fue abuelita”. “No”, contestó ella, “es mi nuevo hijo”. El misionero replicó: ¿y qué edad tiene la brillante mamá?... le inquietaba saber la edad porque la encontraba de mucha edad para poder ser madre. La vida dura y de pobreza la hacía verse más anciana... Ella contesta: “40 años”; representaba mucho más... El misionero preguntó: ¿y el papá? La mujer inclinó su cabeza y bajó la vista: “es mi hijo de 18 años”. La pobreza, el hacinamiento, el frío, la droga y el alcohol habían hecho un incesto.

Existe un abismo sideral en otros niveles de la vida de los chilenos, no sólo en alimentación, barrio, viviendas, sino también en vestimenta, en educación de los hijos, en gastos de atención de salud; cesantía y sueldos indignos para los obreros. Repito: existe una división grande entre chilenos. Hay chilenos de "primera" y "segunda" clase. Es un hecho innegable: existe, como dato sociológico, una lucha de clases de hecho y una sistemática y flagrante violación de los derechos humanos fundamentales, principalmente en contra de los más pobres.

En Chile existe un sistema económico impuesto a sangre y fuego, a causa del Golpe de Estado y de la dictadura militar coludida con los intereses de los ricos e idólatras del poder, y unidos a intereses foráneos imperialistas. Estos intereses se sintieron tocados y en peligro ante un Gobierno de raigambre popular. Ésta fue la razón principal del Golpe. Los políticos de oposición al Gobierno Popular, se vieron despojados del poder, y desde siempre buscaron recuperarlo, usando cualquier artimaña, creando una ambiente y propiciando un Golpe. Yo creo, que pensaron, que el "trabajo sucio", lo podían hacer los militares, con un Golpe y una dictadura pasajera por un tiempo, y que después le devolverían el gobierno a los obsesionados de poder, de riquezas y privilegios. No fue así. La dictadura duró 17 años terribles para Chile y los chilenos, especialmente para los más pobres. Chile quedó enfermo. En estos días se ha escrito con motivo de cumplirse los 43 años del Golpe cumplidos este septiembre. Todo fue una triste, dolorosa y terrible dictadura vivida en Chile.

Los políticos, mientras el pueblo protestaba, buscando la democracia y un Chile sin dictadura, negociaban prácticamente a escondidas, en Calera de Tango, con la misma dictadura. Lo que se negoció a espaldas de un pueblo, es lo que se ha practicado desde que se fue el dictador hasta hoy día. Se fue el dictador pero quedó una institucionalidad ilegítima y dictatorial: una Constitución dictatorial que no se ha cambiado. Todos los gobernantes desde Aylwin hasta Bachelet, durante 27 años hasta hoy, han jurado o prometido respetar la Constitución y las leyes impuestas a sangre y fuego por la dictadura. Sólo ha habido ciertas reformas mínimas y cosméticas. Los políticos, sus Partidos y los gobernantes, prácticamente han administrado la herencia de la dictadura. El pueblo no tiene ejercicio de soberanía: no tiene reales canales de participación, lo único que ha podido hacer, para rechazar y mostrar su descontento y desconfianza con los políticos actuales, es abstenerse de votar. Sólo casi un 30% de electores inscritos ha votado. Pero los políticos hacen oídos sordos a este clamor popular que los rechaza y pide un cambio real y una verdadera democracia. Lo que Chile tiene es una realidad emanada de la negociación con dictadura. Se gobierna en la medida de la negociación hecha, traicionando al pueblo. Eso de gobernar “en la medida de lo posible” es una gran mentira. ¡Chile no es democrático! ¡Hay una institucionalidad ilegítima, heredada de la dictadura, y en complicidad con ella! ¡No levantar falso testimonio ni mentir! ¡En Chile una minoría poderosa y política tiene secuestrada a una mayoría!

Yo creo que el pueblo votará cuando haya democracia y una Constitución Nueva hecha por una Asamblea Constituyente, representativa del pueblo soberano y elegido por éste. Lo propuesto por Sra. Bachelet no es conducente. Opinan individualmente, por grupos o cabildos. Creo que lo han hecho 10 mil personas. Todo lo propuesto por estas personas va la Presidenta y ésta ciertamente todo lo entregará a un Parlamento ilegítimo. Es más de lo mismo.

Pero a 43 años del Golpe quisiera referirme, tomando Evangelio de hoy, al sistema económico heredado de la dictadura y propiciado por los Chicago Boys. Pienso que el sistema económico neo liberal, “capitalismo salvaje” aplicado en Chile es la negación de la esencia misma de la democracia

Hoy, siguiendo el Evangelio, me circunscribo, como ya dije, más bien al aspecto económico, herencia de la dictadura, y animada por los "ricos" en contra de los "Lázaros" de Chile.

El sistema económico chileno, hoy globalizado, ha producido una pobreza de 80% de habitantes en el mundo. Desde los pobres nos duele la economía impuesta en nuestra patria.

Es un "capitalismo salvaje, duro e inhumano", que busca la concentración y la acumulación de las riquezas en pocas manos privadas chilenas: grandes empresarios, ahora en unión con clase política actual, que después de más de casi 28 años que se fue el dictador, no lo ha cambiado, muy por el contrario, dicha economía la ha afianzado y acrecentado en un tiempo largo hasta hoy. Un tiempo que mala e impropiamente llaman de "democracia" o de "transición a la democracia". No ha habido tal transición y menos democracia. De hecho, como ya también se ha dicho, Chile tiene una institucionalidad ilegítima impuesta por la dictadura, expresada en una Constitución y Estado de Derecho dictatorial. Esta institucionalidad y Constitución avala y sostiene el sistema económico perverso. La Iglesia ha condenado esta economía impuesta y la ha llamado "capitalismo salvaje". Decía que hace la concentración y la acumulación de la riqueza en pocas manos, haciendo la pobreza e indigencia en millones de manos encallecidas por un trabajo explotador, y donde el obrero u obrera pasa a convertirse en una vulgar herramienta de mercancía y con un salario indigno y violatorio de los derechos fundamentales de las personas y de los hogares chilenos.

Hace poco leí un trabajo acerca de la concentración de la riqueza en Chile. Ahí se habla de las personas más ricas de Chile. Se hacía una comparación de ingreso de dinero de estas personas y un trabajador con un sueldo mínimo. Sólo me referiré al primero y cuarto más rico en comparación con un trabajador de sueldo mínimo. El de sueldo mínimo, para equipararse con el del más rico, tendría que trabajar más de 300 mil años; en el caso del 4° más rico (Sr. S. Piñera), tendría que trabajar 29 mil años más o menos.

Este sistema económico esta sostenido por una Constitución dictatorial que, con una injusta y excluyente ley electoral binominal, ha hecho imposible un quorum parlamentario necesario para cambiarlo. Se ha gibarizado el rol del Estado. El Estado no puede tener en sus manos, para administrarlas, las riquezas básicas de Chile. Así nunca podrá repartir equitativamente entre los chilenos y pobres, según la necesidad de cada uno, los frutos de esas riquezas básicas de la nación.

El domingo pasado les decía, como en Chile, se escondía la pobreza e indigencia. Les ponía como ejemplo lo sucedido en Sector Bajos de Mena de Puente Alto. Ahí está patente el "pecado social" causado por el neo liberalismo o "capitalismo salvaje". Pero la causa de todo no es una entelequia: sistema económico. El pecado "in causa" está en personas de carne y hueso. En Chile se repite lo de la parábola del rico con respecto a Lázaro. "Lázaro" es, los millones de pobres chilenos, "que buscan una liberación que no les llega de ninguna parte". El "rico" es, los pocos privados y clase política, que son una minoría que tiene secuestrada a una mayoría. Esta sola y pecadora realidad es suficiente para afirmar que Chile no es verdaderamente democrático.

En Chile estamos en un año electoral municipal y posteriormente vendrá una elección presidencial. No entiendo cómo hablan de elecciones democráticas en un país sin democracia. Al contrario, algunos dicen “que hay que ser pragmático, y que esto es lo que tenemos, por lo tanto hay que actuar en la medida de lo posible”. No he escuchado razón más tibia y mediocre como la de los pragmáticos y "realistas"; sobre todo, ante los "Lázaros" chilenos pobres y sufridos. La realidad, es que de hecho, en la práctica política, a los pobres los ignoran, como el rico no vio a Lázaro echado al frente de su puerta, en la parábola de este domingo.

Jesús da un nombre al pobre (Lázaro), pero no al rico, volcando así el orden de la sociedad actual, que trata como persona al señor ’X’, pero no al trabajador común y corriente. También nos presenta a Lázaro, al morir, que encuentra amigos, como los ángeles y al mismo Abraham, padre de los creyentes. El rico, en cambio, ya no tiene amigos o abogados para arreglar su situación. No. El infierno del rico es la soledad misma. Sí. El pecado del rico fue no ver a Lázaro echado a su puerta. Hoy los del poder y del dinero no ven a los Lázaros chilenos. No hay amor. Por tanto, su infierno, es el no-amor: la soledad.

Las minorías privilegiadas, en Chile, se han hecho dueñas de la mesa a la que todos los chilenos tienen derecho a sentarse. El sueño y el ideal de "Chile una mesa para todos" no se está dando. Al contrario, incluso, se están negando, las migajas, para convertirse todo en un escándalo que grita al cielo.

Una minoría se ha hecho dueña del poder, las leyes y la cultura; han organizado la economía del país en forma que a ella le conviene, incluso destruyendo las industrias, energías, aguas y las fuentes de trabajo. La dependencia económica de Chile, permite a esta minoría, vivir a todo lujo, pero condenando a millones de "Lázaros" a la cesantía y, por consecuencia, a la marginación progresiva hasta pasar hambre y miseria.

"Lázaro" chileno es mantenido a distancia; no tiene reales canales de participación, para que, en comunión, pueda decidir acerca de la construcción de la patria común. Ellos, los pobres, desearían saciarse de las migas que sobran del banquete, pero son pocas las que caen en el suelo de la patria, después que todo se gastó en productos importados o se depositó en bancos extranjeros, o se alió a intereses de multinacionales y trasnacionales, o se hicieron las privatizaciones, sin dar cuenta, hasta hoy, de los dineros habidos y circulantes en ellas.

Los candidatos a elegir o que se candidatean, pareciera que no han entendido o no quieren entender los recados que la ciudadanía les está mandando de un tiempo a esta parte con la grande abstención de votos. Al igual que el rico de la parábola no ven a "Lázaro" echado frente a sus puertas o a la puerta de Chile. No lo quieren ver.

Algunos hablan de cambio de la Constitución pero le temen y no aceptan hacerlo con una Asamblea Constituyente. Dicen: “cambio de Constitución pero dentro de la institucionalidad”. Le temen a la voz de un pueblo soberano, que sin Partidos Políticos o sin políticos, a través de hombres y mujeres de sus organizaciones sociales, populares y regionales, constituidos en Asamblea Constituyente, hagan proposiciones del Chile que se quiere.

Y por último ¿dentro de qué institucionalidad quieren hacer el cambio los señores políticos si la institucionalidad es ilegítima? Y, ¿qué quiere decir un antiguo político "revolucionario", cuando dice que Asamblea Constituyente es opio para el pueblo, porque ella es inconstitucional?

El cambio de la Constitución con enjundia ciudadana y del pueblo soberano, es un camino que garantiza, al "pobre Lázaro" chileno, una economía fraterna, de justicia y solidaridad.

El pueblo empobrecido no quiere una nueva Constitución hecha por los mismos políticos de siempre, políticos que los traicionaron negociando con la dictadura, y ahora, administrando herencia de dictadura, y haciendo leyes dentro de una institucionalidad ilegítima. Los pobres no quieren seguir siendo "ninguneados" por una minoría empoderada.

Para reafirmar lo dicho frente a la realidad de los "ricos" y "Lázaros" de Chile, concentrémonos en hacer un comentario, tal vez, más profundo del Evangelio de hoy. El rico de la parábola se condena. No porque fuera en sí rico, pues según lo que aprendimos el domingo pasado, el dinero puede transformarse en un instrumento de salvación y liberación. Así le sucedió a Zaqueo. El rico de la parábola tuvo la oportunidad de poner su dinero y riqueza al servicio de la salvación y liberación del pobre, y esta oportunidad se llamaba Lázaro. Pero el rico no aprovechó la oportunidad, muy por el contrario, su egoísmo y el afán de la riqueza, lo tenía enceguecido; no vio a Lázaro y se condenó.

El rico tenía la idolatría del dinero y de las riquezas. Era un pecador. Por eso, no estaba abierto y no se hizo próximo de Lázaro y sus urgentes necesidades. El pecado y el infierno es causado por el no-amor; es causado por no querer abrirse al "otro", al pobre: no salir de sí mismo para poder entrar en el mundo de los pobres. Este pecado es lo contrario a la salvación, que es la plenitud del amor y de la apertura del corazón a los demás.

Esta apertura al "otro" se da en nuestra historia personal y social. La presencia en Chile de multitudes de "Lázaros" nos señala el camino histórico de la salvación o condenación de los chilenos. Si nos abrimos a los "Lázaros", si nos ponemos al servicio de su liberación, nos estamos encaminando a nuestra salvación y a nuestra propia liberación. Si trabajamos por la justicia en Chile, estamos haciendo Reino y nos encaminamos a su plenitud eterna.

No tomemos la parábola como algo mitológico. No. Debemos tomarla como un servicio para entender la situación de los poderosos y ricos en Chile y en nuestro continente. Nos sirve para tomar un compromiso de amor a la manera de Jesús, hoy día, en nuestra realidad; también nos hace entender que la salvación y liberación se da ahora, desde ya, haciéndose histórica; nos hace entender que la salvación liberadora se da en la historia. La parábola termina en un dramático diálogo entre el rico y Abraham, padre de los creyentes: ..."Padre Abraham, si un muerto va a verlos se arrepentirán... Si no escucharon a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto".

Para salvarse y liberarse, los ricos y poderosos no tienen otro camino que escuchar la palabra profética del Evangelio, en las Bienaventuranzas y en las enseñanzas de Jesús sobre la riqueza. No se puede despreciar la Palabra, ni creer que sólo se debe esperar un signo extraordinario del Señor para cambiar y convertirse de verdad. Eso es irreal y algo ilusorio. El único camino real de conversión es obedecer con fe a la Palabra de Jesús.

Es imperioso y la caridad de Cristo nos urge a anunciar la Palabra, como verdaderos evangelizadores, con la libertad de los hijos de Dios, sin miedo ni respeto humano; menos no liberar la Palabra por conservar prestigio y "apoyos" también conservadores, tradicionalistas y dueños del dinero, que no quieren los cambios ni quieren convertirse. La Palabra de Jesús que anuncia, denuncia y convoca a los ricos y a los poderosos, buscando su liberación de la condenación, no puede acallarse por ninguna razón. Que Jesús, el Hijo y Salvador nos de fe y confianza en el Padre; nos dé su Espíritu de fortaleza, para evangelizar proféticamente a los ricos y poderosos de Chile y de América Latina y el Caribe.

"Acercándonos al pobre para acompañarlo y servirlo, hacemos lo que Cristo nos enseñó, al hacerse hermano nuestro, pobre como nosotros. Por eso el servicio a los pobres es la medida privilegiada aunque no excluyente, de nuestro seguimiento de Cristo. El mejor servicio al hermano es la evangelización que lo dispone a realizarse como Hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente". (Puebla 1145).

"La Evangelización da a conocer a Jesús como el Señor, que nos revela al Padre y nos comunica su Espíritu. Nos llama a la conversión que es reconciliación y vida nueva, nos lleva a la comunión con el Padre que nos hace hijos y hermanos. Hace brotar, por la caridad derramada en nuestros corazones, frutos de justicia, de perdón, de respeto, de dignidad, de paz en el mundo". (Puebla 352).

"La salvación que nos ofrece Cristo da sentido a todas las aspiraciones y realizaciones humanas pero las cuestiona y las desborda infinitamente. Aunque "comienza ciertamente en esta vida, tiene su cumplimiento en la eternidad"(E. N. 27).

Se origina en Cristo en su encarnación, en toda su vida, "se logra de manera definitiva en su muerte y resurrección. Se continúa en la historia de los hombres"(E.N.9) por el misterio de la Iglesia bajo la influencia permanente del Espíritu que la precede, la acompaña, le da fecundidad apostólica". (Puebla 353).

"Virgen del Carmen, Reina de Chile,
salva a tu pueblo que clama a ti”. Amén.

Pbro. Eugenio Pizarro Poblete+.

 
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