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En este numero:

- Conflicto mapuche y represión en Argentina. ¿Dónde está Santiago Maldonado? Por Eduardo Giordano
- La lección de Nicaragua. Por Manuel Cabieses
- Último discurso de Salvador Allende 11 de septiembre de 1973

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Los ganadores de la música chilena: Premios Pulsar 2019. Por Alex Ibarra Peña

Los Premios Pulsar tienen este año su quinta versión, antes fueron los Premios Altazor. Es el espacio en que cada año la televisión permite reconocer y valorizar el trabajo de nuestros creadores musicales reuniendo a periodistas, críticos, productores, musicólogos, manager, sonidistas, asistentes técnicos, familias, fans, etc. Sin duda, es un momento de fiesta para la comunidad musical liderada por la SCD, institución importante que agrupa a más de 12.000 asociados y que actualmente encabeza el destacado músico Horacio Salinas que indica: “Estos Premios son muy importantes y son organizados con la dedicación que los músicos se merecen, esto requiere que nos creamos el cuento de la música chilena, y eso no es fácil, ya que en nuestro país tenemos una cultura de la desafección de lo propio, hacia lo que nosotros hacemos. En Chile se hace música de alta calidad, muy variada, hay grandes exponentes y nosotros queremos que eso lo entiendan los chilenos. Liderar esta organización es un orgullo principalmente para velar por esos asuntos que el Estado descuida, para eso ahí está la SCD”. Por otra parte, el reconocido músico Joe Vasconcelos enfatiza: “Es el único evento televiso que permite hacerse una idea de lo que pasa a nivel musical y creativo en todo el país, un pequeño gran espacio de dignidad”.

Los Premios Pulsar incluyen más de 20 categorías, clasificadas por géneros musicales aquí fueron premiadas y premiados: Mon Laferte con “Norma” como mejor Album del año, Eduardo Carrasco con “Carrasco 2” como mejor Cantautor, Tilo González como mejor Instrumentista, Valentina Caiozzi con “Y de pronto el amanecer” como mejor Música para Audiovisuales, Caro López con “Una mujer como usté” como mejor artista Música de Raíz, Cami con “Rosa” como mejor Artista Pop, BBS Paranoicos con “Delusional” como mejor Artista Rock, Fernando Munizaga con “Réplicas” como mejor artista Música Clásica o de Concierto, Cease con “Utopía” como mejor Artista Música Urbana, Norma Liempi Colipi premio a la Difusión de la música de los Pueblos Originarios, Claudio Guerrero y Alekos Vuscovic con “La música del nuevo cine chileno” como mejor Publicación Literaria, La combo tortuga”, por voto popular como Artista del año, entre otros.

Teniendo en cuenta que los músicos, dada su sensibilidad y compromiso, suelen expresar los sentires del pueblo, resultan significativos los guiños que hicieron de apoyo a las movilizaciones del profesorado y a la defensa tanto de la educación pública como de la enseñanza de las artes y de la historia. Las alusiones a estas problemáticas fueron contundentes. Lo reivindicativo también surgió desde la demanda por el reconocimiento del aporte de lo femenino a la tradición musical chilena. No son menores estos gestos políticos que se apropiaron de la transmisión televisiva que habitualmente suele invisibilizar las demandas sociopolíticas. Comparando con las otras versiones de estos Premios se llenó más de contenidos que de glamour, la alfombra roja pasó casi desapercibida salvo para algunos exponentes del trap y rostros televisivos.

Fue contundente el espectáculo que comenzó con la conmemoración de los 20 años del disco Fome de Los Tres, en la cual participó Pedro Piedra como invitado. Las presentaciones de Cami y Francisca Valenzuela fueron de elogiable calidad con una puesta en escena de un amplio y sólido despliegue de performance. La participación de distintos artistas de la música urbana fue el momento de mayor satisfacción para los fans asistentes a la premiación. El cierre estuvo a cargo de “La moral distraída” que incluyó al carismático Joe Vasconcelos en escena.

Mencíón aparte merece la presentación de “Congreso” que celebran sus 50 años de existencia artística, mostrando su alta calidad musical y su fidelidad a la delicadeza poética, para lo cual invitaron a Camila Moreno. Además se dieron la licencia de colocar como protagonista un carnaval africano con participación de artistas jamaicanos en percusiones y danzas. Sobre la celebración de este 2019, Pancho Sazo nos cuenta: “Estos 50 años los estamos celebrando con 50 conciertos, no sé cuántos llevamos, pero en octubre estaremos en el Teatro Caupolicán, queremos celebrar así: con alegría”.

Sin duda los Premios Pulsar son una importante celebración de la música nacional. Es relevante este momento de fiesta y celebración para todos aquellos artistas que dedican su vida a este oficio que tiene una exigencia vocacional notable. La vida de las y los músicos chilenos no es fácil, no sólo por esa desafección por lo propio que señalaba Horacio Salinas, sino que también por la invasión del criterio empresarial que determina el consumo en una sociedad cada vez más dominada por el neoliberalismo y las visiones políticas conservadoras negadoras de la libertad de expresión. Son pocas las posibilidades de difusión a través de los medios de comunicación masiva del trabajo de nuestros creadores, al respecto Paquita Rivera integrante de la banda posfulano “Animal en extinción” expresa: “Me parece que la presencia de estos Premios dentro del medio musical nacional ha sido fundamental sobre todo para el reconocimiento de la trayectoria de muchos artistas que si no fuese por esto estarían absolutamente invisibilizados para los medios masivos, por eso es interesante y enriquecedor para nosotros los músicos nacionales. También quería acotar que me sorprendió gratamente que con mucha naturalidad se vio una presencia femenina muy potente y transversal con artistas de distintos estilos observándose un reconocimiento mutuo entre ellas”.

Las políticas culturales deben seguir aumentando sus esfuerzos en el apoyo a nuestros creadores incorporando recursos que deberían ser permanentes en el tiempo más allá de la actual lógica de los fondos concursables, y de los criterios de marketing y popularidad que impone el mercado. El arte requiere de medios materiales que aseguren la subsistencia del artista apartado de la imagen de lo exitoso, ya que lo que importa es el valor estético de la creación. Se debe agudizar la política de la ley de medios a favor de las producciones nacionales, como también se deben apoyar nuevas iniciativas como aquella de que cada concierto de artista extranjero que se presente en el país comience con una presentación de un artista nacional. Las tareas políticas están abiertas para la construcción de un país más democrático y multicultural, en el cual los músicos deben asumir un compromiso responsable con la ciudadanía que les sigue admirando con cariño.

Alex Ibarra Peña.
Colectivo de Música y Filosofía:
desde la reflexión al sonido que palpita.

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