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En este numero:

- Chile: 39 años de neoliberalismo salvaje. Por Ernesto Carmona
- Un nuevo modelo para la investigación, la ciencia y la tecnología. Por Felipe Villanelo
- Colegio de Periodistas de Chile emplaza al Estado a resolver a la brevedad el llamado “Caso Clarín”

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Mueren militares patriotas: sirvieron y amaron a su patria. Por Enrique Villanueva

Hace unos días dejo de existir Ramiro Peña, en el día de ayer falleció Ernesto Galaz, el primero de ellos un sub oficial y el segundo, un comandante de la Fuerza Aérea, no se si conocieron en vida, pero ambos se unieron en el mismo juramento y en su decisión de cumplirlo, respetar el mandado de la constitución, al gobierno popular y al presidente Allende democráticamente elegido por el pueblo chileno. Su partida se suma a la de otros camaradas de armas, cuyo recuerdo esta vivo en la memoria de los chilenos y chilenas, de quienes vivimos los acontecimientos de 1973. Un recuerdo que con el paso del tiempo se ha relegado al rincón del olvido, imponiendo la ignorancia intencionada sobre el pasado, para tergiversar la verdad.

Es por eso que, incapacidades políticas, ambigüedades y falta de coraje, permiten que hoy, los mandos actuales del Ejército, de la Marina, la Fuerza Aérea y Carabineros, eludan mencionar estos ejemplos, demostrativos de que hubo militares patriotas que se opusieron al golpe de estado de 1973. Lo que se enseña en cambio, es la historia falseada, contraria a todo honor militar, defendiendo conceptos arraigados en la formación militar, como la obediencia debida y el cumplimento del deber, excusas para ocultar ordenes que en y a lo largo de nuestra historia, han sido para reprimir cobardemente a un pueblo desarmado, cegando injustamente la vida de miles de compatriotas.

El fallecimiento de Ramiro Peña y de Ernesto Galaz, como estoy seguro ellos lo hubieran querido, es un nuevo motivo para insistir en que la verdad pendiente en las FFAA salga a flote, así pesen los años. Porque esta es la única forma de educar a los futuros oficiales y suboficiales, sobre su lugar y participación en una sociedad en la que primen la tolerancia, la libertad y el respeto a los derechos humanos.

Por esa razón y al despedir a nuestros camaradas de armas levantamos nuestra voz para protestar ante la pasividad, la ambigüedad y falta de coherencia, del actual y los gobiernos anteriores, frente a una realidad lacerante, que el Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y Carabineros, continúan siendo el paraguas protector de criminales juzgados y condenados por crímenes de lesa humanidad. Permitiendo que estos, ya fuera de las filas, hablen corporativamente, deslindado sus responsabilidades individuales e involucrando a las Fuerzas Armadas, en la defensa u ocultamiento de sus crímenes, intentando que sus condenas afectan a la institución militar.

Reprobamos que el actual gobierno no se atreviera a cerrar Punta Peuco, lo que se ha transformado en un símbolo, en un bastión político, para la defensa del supuesto y mentiroso “rol salvador”, que para la derecha y sus cómplices, jugo la dictadura cívico militar “al habernos liberado del mal del marxismo”. Esto es un insulto a Chile, a los miles de compatriotas, luchadores y luchadoras sociales, vilmente asesinados o torturados, por esos hoy “ancianos decrépitos” encarcelados, quienes tratan de defenderse sin el más mínimo arrepentimiento de lo que hicieron, argumentando los “excesos cometidos en una guerra inevitable”.

Nosotros, quienes nos opusimos al golpe de estado de 1973, que no aceptamos reprimir a nuestro pueblo indefenso, esperábamos mas del gobierno actual, acciones concretas, valientes, más allá de los discursos y de una retórica vacía, los que seguramente rodearán la ultima despedida frente al féretro del Comandante Galaz.

Los Generales Alberto Bachelet, Sergio Poblete Rene Schneider, Carlos Prats, Coronel Carlos Ominami, Efraín Jaña, Cabo 1º Enrique Reyes, Iván Figueroa, Mario Arenas, hoy el Comandante Ernesto Galaz, el Cabo 1º Ramiro Peña, son nombres que junto a cientos de chilenos y chilenas, la historia patria aún no ha sabido reconocer y cuya decisión les ubica en un sitial de honor.

Sus camaradas de armas les rendimos un homenaje a estos fieles soldados de la patria, resaltando su legado para las nuevas generaciones de chilenos y chilenas, ellos fueron militares que mantuvieron una postura digna y leal, en un momento y en un ambiente corporativo en el cual pensar distinto, significaba el encarcelamiento, la tortura y en casos, la muerte.

Por eso nos sentimos orgullosos de nuestro pasado y nos diferenciamos radicalmente de aquellos quienes también siendo militares han utilizado el “honor militar”, hasta el día de hoy, para ocultar y enmascarar los crímenes cometidos por cientos de oficiales y suboficiales de las FF.AA.

Chile y el mundo viven momentos complejos, en los que el egoísmo, la usura, la corrupción se apoderan de las agendas y los gobiernos, por eso es que necesitamos un poco de nuestra historia olvidada, construida con valores solidarios e inclusivos, lejos de la locura consumista y del materialismo exacerbado. Hoy necesitamos sentir esos lazos sutiles, pero fuertes, personalizados en los ejemplos de quienes nos dejan hoy, con quienes compartimos ideales y sentimientos, honrando el nexo común de fortaleza en sus ejemplos, sacrificios y heroísmos.

Es gracias a hombres y mujeres valientes, civiles y militares, que han estado presentes a lo largo toda nuestra vida como país y como república, que Chile tiene historia, la cual debemos escribirla y reescribirla a cada momento, para que sus nombres sean el norte y el faro que guíe a los futuros hombres y mujeres con sueños libertarios.

Camaradas de armas, Ernesto Galaz, Ramiro Peña, soldados patriotas, sirvieron y amaron a su patria, por ello la historia les consagra, sus camaradas les recuerdan y la gloria les viste en la eternidad.

Enrique Villanueva M.

 
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