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En este numero:

- Estado de sitio, plebiscito y las dictaduras por Katia Cotoras y Moisés Scherman
- El litio y el coltan. Por Alicia Gariazzo
- SIMCE, PSU. El cálculo y la organización del sistema educativo chileno desde la mirada Foucaultiana. Por Bruno Lucero Hernández.

- Sumario completo



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Ocupación y depredación irresponsable del territorio. Habitar con responsabilidad. Por Manuel Marchant

La Naturaleza ama esconderse. (El devenir es un proceso secreto).
Heráclito

La frase que encabeza este texto, formulada por Heráclito (c.540 - c.475 a de C) nos hace pensar que luego de transcurridos alrededor de 2.600 años de desarrollo de la humanidad algo fundamental ha cambiado en nuestra relación con la naturaleza. A la luz de los últimos acontecimientos sucedidos en nuestro mar y en nuestro territorio, esta misteriosa sentencia de Heráclito nos resuena hoy de otra manera, de una manera inquietante frente a la cual debemos reaccionar como ciudadanos y habitantes conscientes de este planeta. ¿Qué ha sucedido este último tiempo?

Solo considerando entre el 2014 y lo que va del 2016, han sucedido una cantidad de eventos que evidencian síntomas de un proceso de ruptura de los equilibrios, sin ser exhaustivo y solo para dar cuenta de una mínima cronología, destaco los siguientes eventos del mar y la tierra que nos han impactado entre el 2014 el 2016:

En julio del 2014, se produce una varazón de dos ballenas en playa de Ancud, en las orillas de Mar Brava, Chiloé. En febrero del 2015, gran varazón de 198 ballenas en las costas de Nueva Zelanda, organizaciones ambientales tratan con escaso éxito de devolverlas al mar. En abril del 2015, varazón de más de 20 ballenas, en la región de Aysén, para luego en junio del 2015 la gran varazón de 337 ballenas en el Golfo de Penas, una escena dantesca según lo que se pudo ver en fotografías de la zona. En mayo del 2015 al menos 30 ballenas aparecen muertas en las costas del Golfo de Alaska. En enero del 2016, masiva varazón de jibias en Isla Santa María, región del Bío Bío, luego en las regiones del sur y principalmente en Chiloé la devastadora marea roja. El 28 de abril del 2016 alrededor de 5 km de machas varadas en las costas de Cucao, Huentemó y Chanquín en el archipiélago de Chiloe, es solo el inicio de un fenómeno inédito en nuestras costas y el segundo más grande a nivel mundial, siendo el primero registrado el de la costa oeste de Estados Unidos el 2015. La extensión del fenómeno abarcó desde la región de Los Lagos a la Región de Los Ríos, 400 kilómetros al norte. Las consecuencias humanas y sociales han sido ampliamente difundidas en la prensa y han significado pérdida de miles de empleos, conflictos y más precariedad y pobreza en una región que vive del mar y sus productos.

En tierra firme

Recordemos también eventos de la tierra como las inundaciones en distintas ciudades del norte de Chile en marzo del 2015, varias ciudades del Norte Grande y del Norte Chico, se inundaron producto de aluviones y desbordes de ríos en diversas localidades de Antofagasta, Atacama y Coquimbo. La región de Atacama, fue una de las más afectadas, allí se registró la mayor parte de las víctimas fatales, heridos y damnificados. Inundaciones en recintos de salud y el desborde de aguas servidas, entre otras graves situaciones, significó que el 25 de marzo se declarara “Alerta Sanitaria” para las comunas de Alto del Carmen, Copiapó, Diego de Almagro y Tierra Amarilla. La ciudad de Copiapó fue literalmente arrasada por el temporal. En abril del 2016, luego de intensas lluvias sobre cota 3.000 metros en la cordillera sobre la ciudad de Santiago, el río se desborda en una de las áreas de mayor plusvalía e inversión inmobiliaria de la ciudad, el sector de las obras de millonarias intervenciones del cauce del río Mapocho, en las inmediaciones de la Torre Costanera y Parque Titanium, la falta de previsión y negligencia de la concesionaria genera un desborde que significará meses para que el sector vuelva a recuperar la normalidad. Por otra parte un corte de agua afecta a gran parte de la ciudad de Santiago, Aguas Andinas junto con anunciar cortes masivos de emergencia, informó el 16 de abril que no era posible determinar con exactitud cuándo sería posible restablecer el suministro.

Las explicaciones, siempre parciales de los gobiernos y la administración, las reacciones tipo “billetera fácil”, solo ponen de manifiesto la incapacidad de los gobernantes para reaccionar con grandeza y visión ante la natural angustia de la ciudadanía.

Nuestros territorios y ciudades ya no “aman el secreto” según el decir de Heráclito, el devenir ya no es un proceso secreto, la catástrofe futura está a la vista, se está haciendo cada vez más explícita. Territorios y ciudades nos están pidiendo tenerlos presentes en nuestros sueños, planes y proyectos, nos señalan que el camino que hemos tomado como sociedad no nos conduce a un futuro sustentable, a un tiempo donde las comunidades y los colectivos humanos tengan la seguridad de que lo que hoy ha sido sembrado, mañana será cosechado y multiplicado para las nuevas generaciones.

Mal uso del territorio

Los sucesos descritos nos hablan de manera evidente que estamos habitando nuestro territorio de manera irresponsable, de manera negligente y criminal, estas catástrofes son las últimas de una lista de ejemplos que muestran nuestra agresividad y ceguera frente al cuidado de la tierra, ya no hay secreto, la naturaleza reclama. Las masivas varazones de ballenas, los desbordes incontenibles de los ríos, son expresión del futuro que se acerca de manera vertiginosa.

Es el resultado a nivel global de la ocupación y depredación irresponsable del territorio, la carga de producción y extracción de energía los últimos 65 años en las ciudades ha crecido de manera logarítmica. Según señala la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrolllo (CMMAD, 1988) la población urbana de los países en desarrollo se ha decuplicado. En 1900 solo un 10% de la población vivía en ciudades y en el 2007 es el primer año que hay más personas viviendo en las áreas urbanas que en las áreas rurales, siguiendo esta tendencia, si se continua con las actuales tasas de crecimiento, el 2030 de unos 8.100 millones de habitantes unos 5.000 millones vivirán en ciudades, el 2050 un 75 % de la población mundial vivirá en ciudades, utilizando tres cuartas partes de los recursos mundiales y generando basura, deshechos y contaminantes semejantes.

Crecimiento sin sostenibilidad, ciudades sin planificación, gasto no controlado en armamentos, destrucción de las reservas naturales de agua, los resultados están a la vista. La naturaleza nos advierte. Se trata de un crecimiento urbano, descontrolado, sin proyección, sin cuidado por los recursos naturales, la sustentabilidad hoy en día surge como una necesidad y una utopía a ser estudiada y a ser puesta como objetivo para un desarrollo que apunte a un futuro posible para toda la humanidad y no solo para algunos privilegiados. El devenir ya no es un “proceso secreto”, somos arrastrados por elites corruptas y negligentes a un colapso inminente.

Reacciones y procesos ciudadanos como los ocurridos recientemente en Chiloé, la incorporación de los temas de ciudad y territorio en el debate de una nueva Constitución democrática y participativa, son tareas a desarrollar por una ciudadanía consciente que aspira a un futuro sostenible para las nuevas generaciones.

La incorporación de temas como la propiedad pública, el bien común garantizado la nacionalización y protección de los recursos básicos, el respeto a las culturas ancestrales, el control a las multinacionales son todos temas que deben ser puestos hoy sobre la mesa pública que en la forma de un proceso constituyente activo, participativo y democrático garantice lo que nuestros gobernantes y nuestra actual Constitución heredada de la Dictadura no es capaz de ver y menos de garantizar.

Manuel Marchant R. es arquitecto. Vicepresidente Comité Hábitat y Vivienda Colegio de Arquitectos de Chile

 
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