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Punta Peuco: el nido militar que alberga sedición y odio. Por Enrique Villanueva

Un grupo de exmilitares quienes nos opusimos al golpe de Estado de 1973, que mantuvimos nuestro juramento constitucional y defendimos el gobierno de Salvador Allende, rechazamos todo intento por mantener abierta la cárcel de lujo de Punta Peuco.

Nos preocupa, como a la mayoría de los chilenos y chilenas, la actitud oportunista de Piñera, el candidato de la derecha, quien asume compromisos políticos, intentando sumar los votos ultraderechistas, alentando la reproducción de los nidos militares y políticos en los cuales se alberga la sedición y el odio.

La derecha transformo la cárcel de lujo, o la jaula de oro de los bandidos, en el símbolo político del Pinochetismo, resucitando a “la familia militar”, que es la casta militar comprometida con crímenes de lesa humanidad, con el bombardeo a la moneda y el asesinato de Salvador Allende. Son ex oficiales superiores y subalternos que, tal cual lo hicieron en 1973, intentan hoy “arrastrar” a las Fuerzas Armadas, presentándolas como instituciones “cuadradas” con su defensa corporativa.

Maniobras políticas espurias que la derecha hace, frente al papel pasivo e intrascendente que juegan los ministros de defensa, el actual y los anteriores, permitiendo que la descompuesta “familia militar”, esencialmente corrupta y que nació con Pinochet, utilice a las FFAA para esconder sus fechorías.

Los chilenos y chilenas no debemos olvidar que, los recluidos en la jaula de oro, de Punta Peuco, son los principales ejecutores de la barbarie pinochetista en Chile, personas crueles y cobardes, los cabecillas de la persecución implacable que hicieron dentro y fuera del país a todos sus opositores, enemigos sociales y políticos a los que habían etiquetado como «antisociales» y “marxistas antipatriotas”.

Criminales que en su mayoría continúan convencidos de que actuaron para “salvar a la patria del comunismo”, de haber actuado en cumplimiento de una orden superior, argumentos que no les exime de su responsabilidad, conforme al derecho internacional, porque cada uno tuvo la posibilidad moral de optar por comprometerse con la represión u oponerse a ella. Son criminales quienes todavía se sienten parte “del sueño” al que fueron transportados por 17 años con la figura de Pinochet, ideas que no son eliminables, puesto que su imaginario bebió todo el opio de las fuentes “míticas” del supuesto Chile nuevo, “limpio de comunismo y de comunistas”.

Por todo esto, el ofertón de la derecha y de Piñera, de indultar a genocidas bajo el pretexto de enfermedades terminales es indigno, es la imagen de un doble discurso que le hace daño al país, que distorsiona la realidad y la memoria histórica. Un vulgar ofertón que juega con el sentimiento de miles de chilenos y chilenas, transformando en una negociación espuria, el justo reclamo de una justicia verdadera y una reparación a la altura de los hechos, para cada una de las víctimas.

Chile camina por la senda de perfeccionar su democracia, el escenario político actual abrió las puertas a que los ciudadanas y ciudadanos, exijan sus derechos cada vez con mayor fuerza, la democracia ya no se concibe solo con representantes y elites que prometen cambios a favor del pueblo y hacen lo contrario a sus espaldas. O como lo pretende la derecha, mezcla espesa y retrograda del misticismo militarista, desenterrando la uniformización de la sociedad hoy, a través de la imposición de una racionalidad económica extrema, subordinando la política, los valores y los derechos de las personas al mercado y a los intereses económicos de una minoría privilegiada.

Estos cambios que está viviendo el país deben llegar a las FFAA, porque son necesarios, allí se requiere una reforma urgente, que inicie la “despinochetizacion” del Ejército, es decir, la conversión de éste en un organismo de profesionales integrados socialmente y con un papel a jugar en la sociedad chilena. Desde siempre, los militares que nos opusimos al golpe de estado de 1973, que nos negamos a participar en la brutal represión en contra de nuestro pueblo, hemos planteado, en distintas instancias, la necesidad de terminar con la influencia de una época dictatorial, que vincula a los militares con represión, corrupción, abuso y con aislamiento respecto de los cambios y avances de la sociedad en su conjunto.

Por todo esto Punta Peuco debe cerrar, porque es un núcleo de propaganda a través del cual, la nefasta familia militar, de torturadores, pretende seguir influenciando ideológicamente en las FFAA. Es una trinchera pinochetista que hace daño al país y a la democracia, significa alentar aquellas ideas que diseñaron el sistema de adoctrinamiento ideológico, para enfrentarlas con el pueblo.

La mezquindad de la derecha y su candidato para resaltar el papel y la historia de quienes traicionaron a la patria, nunca podrá superar el imborrable recuerdo de militares asesinados por ellos, el general René Schneider, el general Alberto Bachelet, el general Carlos Prats, entre muchos ejemplos de militares, marinos, aviadores, carabineros, detectives y gendarmes que decidieron mantenerse firmes en sus principios y valores, de manera desinteresada, patriota e incorruptible.

En honor a la memoria de todos ellos y de tantos compatriotas, la mayoría héroes y heroínas anónimos y anónimas, no tenemos el derecho de olvidar, por el contrario, condenando de manera efectiva todo lo sucedido, se podrá prevenir lo que hoy en el siglo XXI está sucediendo en otros países y de lo cual Chile no está exento. Lugares donde vuelven a cometerse genocidios y el aniquilamiento de personas a nombre de la libertad y la democracia, transformándose, las FFAA, en una tecnología de poder utilizada para disciplinar poblaciones y para transformar las relaciones sociales.

Para el actual candidato de la derecha y la ultra derecha, los militares son el instrumento útil de la elite dirigente, que cuando se asusta y ve peligrar sus intereses, los acuartelan en situación de ‘alerta’ endureciendo la histérica disciplina prusiano fascista. Sus histéricos llamados al orden, a militarizar aún más la Araucanía, multiplicando las fuerzas policiales para la protección de sus pares empresariales, viendo terrorismo donde no lo hay, así lo demuestra.

Rechazamos al candidato de la derecha, porque es el representante del pinochetismo y alienta la corrupción en las FFAA, reproduce las ideas políticas que los exmilitares fanáticos y corruptos hoy en condenados en Punta Peuco, pusieron una práctica como brazos armados del terrorismo de Estado.

Sin memoria, el ser humano entra en una soledad de silencio e indiferencia; quien no recuerda pierde su humanidad” (Elie Wiesel, Un superviviente de Auschwitz y premio Nobel de la Paz)

Cierre de Punta Peuco Ahora

Enrique Villanueva M.

 
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