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En este numero:

- Cuaresma 2015. Desgarren su corazón, no sus vestiduras. Por Humberto Palma
- Los dilemas del movimiento social por Angel Saldomando
- ACCIÓN EN PARIS FRENTE A EMBAJADA DE CHILE y Comunicado de familares de Presos Políticos Mapuche en huelga de hambre

- Sumario completo



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Trump: Guerras económicas e intervencionismo desatado. Por Hugo Fazio

Presentación del nuevo libro del economista Hugo Fazio

Hoy presentamos un nuevo libro, como lo hemos venido efectuando año a año desde 1996 cuando nuestro centro de estudios recién había nacido. Desde entonces es la vigésima tercera publicación. A diferencia de lo que ha sido lo más habitual en textos anteriores, habiendo existido excepciones como cuando estalló la Gran Recesión, no lo hacemos a partir de hechos o acontecimientos relevantes originados en el país, sino de un fenómeno externo: la mayor economía mundial es dirigido por un personaje como Donald Trump, que ha levantado el lema de América primero. Es decir colocó en el centro de su accionar cómo entiende los intereses de EEUU, dando lugar, como escribe el historiador británico Adam Tooze, a una “situación peligrosa creada por la declaración de independencia en un mundo interconectado y multipoder realizada por la administración Trump”.

Ello acontece algo menos de una década después de que EEUU fue el centro de la Gran Recesión, iniciada en diciembre de 2007 y finalizada en la mayor economía mundial a mediados de 2009. “La crisis financiera y las respuestas económicas, políticas y geopolíticas a la misma –citamos nuevamente al historiador británico-son esenciales para comprender la faz cambiante del mundo actual. (…) la crisis –agregó- (…) tuvo el efecto de volver a centrar la economía financiera mundial en Estados Unidos como el único Estado capaz de enfrentar el desafío que planteaba. Esa capacidad –explicó- es un efecto de su estructura: Estados Unidos es el único Estado con la capacidad de emitir dólares. Esclarecer el alcance de esta interdependencia y la dependencia última del sistema financiero mundial del dólar (…) es relevante –concluyó- porque arroja nueva línea sobre la peligrosa situación (…)” a que hacíamos mención.

En esta capacidad Trump busca apoyarse para intentar imponer sus designios a nivel global utilizándola abiertamente en su política agresiva, empleando su posición dominante hasta ahora preferentemente a través de mecanismos económicos, pero no descartando otras opciones. “A la fecha –expresó el general Joseph Dunford Jr, jefe del Comando Conjunto- la mayoría de nuestras acciones han sido diplomáticas y económicas”. Al mismo tiempo, John Bolton, el asesor de Seguridad Nacional de Trump, reiteraba: “Todas las opciones están abiertas. (…) pero no vamos a ver que Guaidó sea maltratado por este régimen” (03/05/19). Es decir, exige la impunidad para quien llamó públicamente a la insurrección.

Martin Wolf, en Financial Times, en un artículo titulado “La política de la esperanza contra la política del miedo” escribió: “Los políticos carismáticos seducen a personas desilusionadas, brindándoles apoyo. Algunos de esos políticos son potenciales déspotas. Otros son canallas. Sin embargo sus cantos de sirenas son seductores. Donald Trump –agregó- tal vez es un político inexperto. También puede ser una persona muy detestable. Pero sabe cómo mover a sus adherentes, porque sabe contar una historia” (02/05/19).

El premio Nobel Joseph Stiglitz a su turno ha escrito recientemente: “Identificar qué es lo peor del gobierno de Trump no es fácil”. Y procede a una larga enumeración: su espantosa política de inmigrantes, hace la vista gorda a supremacistas blancos, se retiró del acuerdo de París, del acuerdo nuclear con Irán, y del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, su desprecio al medio ambiente, la salud o los acuerdos internacionales. “Está surgiendo ante nuestros ojos –concluyó- una discordancia que antes solo imaginaron los escritores de ciencia ficción” (04/05/19).

La Gran Recesión no se transformó en depresión, como la vivida en la década de los treinta del siglo pasado, por las inusuales políticas anticíclicas desplegadas en EEUU y otras economías avanzadas por los bancos centrales, llevando en el caso de la Reserva Federal prácticamente a cero sus tasas de interés y creando una masa monetaria gigantesca tras una nunca explorada forma de creación de dinero, que llevó los activos financieros adquiridos en su poder a la estratosférica suma de US$4,5 billones. Y políticas igualmente anticíclicas fiscales que contribuyeron a lograr el objetivo antes señalado de evitar la depresión pero que fueron absolutamente insuficientes para alcanzar a partir de 2011 un crecimiento económico mundial satisfactorio.

Se entró a una fase del ciclo económico mundial denominado por el FMI de “nueva mediocridad” y que destacados autores llamaron de “estancamiento secular”, caracterizado por un bajo crecimiento inferior al incremento de los factores productivos, aumentando en consecuencia los recursos no utilizados tanto del factor capital como del trabajo. En este escenario surge Trump tomando hábilmente la causa de capas de la población afectadas por efectos negativos producidos a partir de formas adoptadas por el proceso de globalización. No teniendo en cuenta cambios estructurales profundos experimentados, lo cual hace que tratar de rehacer el cuadro ya modificado necesariamente conduce al fracaso.

En junio próximo se completan diez años del término de la recesión en Estados Unidos. Es un lapso entre recesiones, si tomamos como referencia el transcurrido desde la Gran Depresión, sin precedentes. La Asamblea semestral del FMI efectuada en el recién pasado mes de abril constató que globalmente se había entrado en una etapa de desaceleración sincronizada, dado que la actividad en un 70% de las economías vive este proceso. Un hecho relevante en mi opinión es que ello se produce cuando había transcurrido un periodo muy breve de que se salió de la fase de estancamiento secular ya señalado, lo cual globalmente tuvo lugar en el segundo semestre de 2017, y llevó al FMI a calificar hace un año atrás, en su asamblea de abril 2018 que se había entrado a una etapa de “crecimiento sincrónico” que en consecuencia duró un lapso extraordinariamente breve. Ello se produce paralelamente en el tiempo cuando Donald Trump inició su guerra comercial, para posteriormente intensificar su política intervencionista

Estos son dos temas centrales que aborda nuestro libro. Como hemos efectuado en nuestras presentaciones anteriores queremos ver que ha pasado en dichos procesos durante los meses transcurridos desde que cerramos a mediados de marzo su texto. Nuestro libro precisamente se titula “Trump: guerras económicas e intervencionismo desatado”. En esta presentación queremos poner el acento particularmente en la agresiva política intervencionista desplegada por Washington en la región, como detallamos ampliamente en el texto que presentamos. En la semana pasada, luego de fracasar la asonada golpista encabezada formalmente por Juan Guiadó, pero con el apoyo abierto desde un primer momento del vicepresidente de EEUU, Mike Pence, y John Bolton, quienes publicaron por Twitter su respaldo a la llamada “Operación Libertad” en un “momento potencialmente determinante” según lo definió el asesor de Seguridad Nacional, de acuerdo a la versión de The New York Times, la cual señaló que los asesores de Trump “apostaron por el llamado de Guaidó a protestas masivas y la deserción de funcionarios venezolanos como un puente de inflexión para expulsar a Maduro” (02/05/19).

En Venezuela, después del fracaso de la operación “ayuda humanitaria” del 23 de febrero, que tuvo como participante activo a Sebastián Piñera, que viajó a Cúcuta para entregarle su respaldo, Juan Guaidó manifestó: “Los acontecimientos de hoy me obligan a tomar una decisión: plantear a la comunidad internacional de manera formal que debemos tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación (…)” (24/02/19). El capítulo siguiente fue el intento de producir un levantamiento armado de tipo insurreccional, con nuevamente activo apoyo externo, en vísperas del primero de mayo, que Guaidó calificó al iniciarse como la “fase final” de la movilización contra Nicolás Maduro, la cual volvió a fracasar y que la agencia Bloomberg la caracterizó como su “mayor revés hasta ahora” (01/05/19). Y que terminó transformándose en la “operación libertad” de Leopoldo López, que finalizó refugiándose en la embajada chilena y trasladándose después a la española. Por su parte un grupo de militares que participaron en la intentona, ya que una mayoría de los movilizados declararon haber llegado engañados al sector de la base aérea La Carlota, lo hicieron en la embajada brasileña.

Fracasado el alzamiento, las autoridades estadounidenses volvieron a hablar abiertamente de intervención. “La acción militar –expresó Mike Pompeo, secretario de Estado de Trump- es posible. Si es necesario, es lo que Estados Unidos hará “. Si llega el momento, agregó, “y todos debemos decidir cuál es ese momento. (…) él (Trump) está dispuesto a hacer lo necesario” (02/05/19). Ratificando la importancia asignada en esos días a la posible intervención, el jefe interino del Pentágono, Patrick Shanahan, canceló el viaje que tenía prevista a Europa para coordinar el seguimiento de la situación con el Consejo de Seguridad Nacional. Al mismo tiempo surgían interrogantes en medios de comunicación estadounidenses sobre el conocimiento por el aparato ejecutivo de Trump de la real situación existente en Venezuela. “La decisión de los venezolanos de apoyar a Maduro –comentó The New York Times- suscitó dudas sobre si Estados Unidos tenía información errónea sobre la capacidad para separar a los miembros de su gobierno. También dudas –añadió- sobre si los asistentes de Trump habían sido víctimas de una mala interpretación de los acontecimientos en terreno” (03/06/19).

El 30 de abril medios de comunicación internacionales y nacionales dieron una visión absolutamente deformada de lo que estaba aconteciendo. Crearon la imagen falsa de que se había producido una fractura en las fuerzas armadas bolivarianas, que no tenían correspondencia con lo que efectivamente estaba sucediendo. El periodista chileno Alejandro Kirk, en un despacho desde Caracas informó detalladamente de los hechos, los cuales queremos compartir con ustedes en algunos párrafos. “La novedad principal –describe bajo el título “Venezuela el golpe que no fue- era López en la calle, porque estaba cumpliendo una condena de modalidad domiciliaria y obviamente se había escapado. (…) se dijo que Guiadó había decretado un indulto, y que la policía lo había acatado. Pero todo empezó mal, porque empezó con mentiras. Allí López anunció por twitter que se encontraba en ‘La Carlota’, para sembrar la idea –después ampliamente difundida- de que un alzamiento militar había reconocido la autoridad del diputado Guiadó, autoproclamado presidente, y se ocupaba la base área Francisco de Miranda, conocida como La Carlota”.

“Nada de esto ocurrió. Peor aún (para Guiadó y López): la mayoría de los militares participantes en la aventura se escaparon pronto de allí y se metieron a la base. Dijeron haber sido engañados por algunos de sus superiores con una supuesta operación en un establecimiento penal, en que el punto inicial seria el distribuidor Altamira”.

“Guiadó y López –relató Kirk- se retiraron a una plaza cercana, la de Altamira, un antiguo bastión de las protestas violentas y dejaron a sus seguidores en la autopista, atacando con piedras y molotovs la base aérea. Y también con balas: un coronel resultó severamente herido en el cuello. Pero este escenario, que se repitió por horas, es el mismo de 2014,2016 y 2017: había pasado el golpe de Estado a tema de orden público. A esta altura, el palacio presidencial de Miraflores estaba ya seguro, masivamente resguardado por decenas de miles de chavistas”.

“El chorro de agua fría llegó a media tarde, -citamos finalmente a Kirk- cuando se supo que Leopoldo López, en vez de participar en la vanguardia de la ‘gran Operación Libertad’, se introdujo a la misión diplomática chilena como ‘huésped’, en situación similar a la de otro integrante de la ‘patrulla juvenil’ de la derecha, Freddy Guevara, desde 2017. Se conoció también que en la embajada de Brasil se refugiaron veinte y cinco de los militares golpistas”. Hasta aquí Kirk.

López se trasladó a las pocas horas a la embajada española, la cual utilizó pasando a llevar a quienes le concedieron refugio, para anunciar a medios de comunicación que se producirían más “movimientos en el sector militar”. El canciller venezolano, Jorge Arreaza, expresó su protesta al embajador español por lo sucedido. “Le pedí –informó después de la cita- que evitara que un conspirador de marca mayor utilizara la residencia del embajador español para llamar a golpe de Estado y para promover la violencia”. Por su parte, el canciller español, Josep Borrell, reaccionó afirmando: “España no va a permitir que su embajada se convierta en un centro de activismo político” (04/05/19).

Poco antes de la asonada en Venezuela el propio Trump amenazó a Cuba que si las “tropas y milicias” no cesaban su presencia en Venezuela aplicaría al país un “embargo completo”. Desde los jardines de la Casa Blanca, John Bolton, había manifestado en relación a un supuesto papel de “servicios de inteligencia” cubano su esperanza que “les dejaran hacer lo que deben” (02//15/19), refiriéndose a un no logrado quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El argumento para el “embargo” fue rechazado enérgicamente por La Habana. “No hay –expresó Díaz-Canel, su presidente- operaciones militares, ni tropas cubanas en Venezuela. Llamamos –demandó– a la comunidad internacional a detener esta peligrosa escalada agresiva y preservar la paz. Basta ya de mentiras”.

“Bolton –expresó, por su parte el canciller cubano, Bruno Rodríguez- es un mentiroso patológico que desinforma al presidente Trump. No hay tropas de Cuba en Venezuela, ni cubanos participan en operaciones militares ni de seguridad. Solo personal médico en operaciones humanitarias”. Rodríguez junto con reiterar el absoluto respaldo a Nicolás Maduro, calificó lo acontecido con la fracasada sublevación de un intento de golpe de Estado instigado por Bolton, Pompeo y el senador de origen cubano Marco Rubio, quien señaló Granma, “no se esconde para demostrar su papel principal” (02/05/19). Bolton está entre los altos personeros del gobierno de Trump que considera vigente la Doctrina Monroe de “América para los americanos”, entendiendo como tales a los estadounidenses. Por tanto, cualquier presencia de otro país en la región, como por ejemplo Rusia solidarizando con el gobierno venezolano requiere de una respuesta. “Para sacar a los rusos –ha dicho- hay que cambiar al régimen” (04/05/19).

Trump públicamente se diferenció posteriormente de estas declaraciones. Luego de hablar telefónicamente con el presidente ruso, Vladimir Putin, la cual calificó de “una conversación muy positiva. Él –añadió- no está pensando en absoluto en implicarse en Venezuela, más allá de que quiere ver que ocurra algo positivo en Venezuela. Y yo siento lo mismo”. En la versión de Moscú de la reunión se destacó que Putin “rechazó la interferencia en asuntos internos de un cambio de gobierno en Caracas por la fuerza” (04/05/19).

En cambio, Guaidó en entrevista concedida después de la asonada a The Washington Post la mantuvo como una opción, al hacer mención a los pronunciamientos en este sentido del asesor de Seguridad Nacional de Trump. “Querido amigo, embajador John Bolton –señaló-, gracias por toda la ayuda que has prestado en esta justa causa. Gracias por la opción (de intervención militar) la evaluaremos y probablemente la Asamblea le tenga en cuenta para resolver esta crisis. Es caso de ser necesario –concluyó- tal vez la aprobemos” (06/05/19).

Paralelamente, Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, luego de una reunión con su par venezolano, Jorge Arreaza, demandó a Washington a renunciar a sus planes. “Venezuela –manifestó- es nuestro socio confiable desde hace mucho tiempo. Y hoy –insistió- cuando se lanza una campaña cínica y absolutamente irresponsable contra este Estado soberano para derrocar al gobierno legítimo hemos confirmado nuestra solidaridad con Venezuela, con su gobierno, con su presidente y con el pueblo de Venezuela”. En su declaración también constató que Trump en su entrevista telefónica con Putin, no manifestó ninguna intención de efectuar una intervención militar como si han declarado integrantes de su Administración. Agregando que EEUU pretende “reformatear políticamente América Latina” y ello constituye “una total falta de respeto hacia sus pueblos” (06/05/19). A su turno, el canciller Arreaza, luego de denunciar la liberación de López como un plan de la CIA se pronunció por establecer “rutas alternas con Rusia, China y otros amigos” para hacer frente al bloqueo anunciado por Trump (07/05/19).

Al día siguiente se produjo una reunión en Finlandia entre Lavrov y Mike Pompeo. Luego de la cita, el canciller ruso declaró: “El uso de la fuerza puede ser autorizada solo por el Consejo de Seguridad de la ONU o puede emplearse en respuesta a una agresión contra un Estado soberano. Nada similar –recalcó- se observa en Venezuela”. Añadiendo que una intervención militar de Washington en este país sería “catastrófica e injustificada” (07/05/19). Pompeo no aceptó efectuar declaraciones.

Paralelamente en Venezuela el Tribunal Supremo de Justicia acordó procesar a seis diputados de la Asamblea Nacional por los delitos de conspiración, rebelión y traición debido a su participación en el fallido levantamiento. Con anterioridad había resuelto el procesamiento por un juzgado ordinario del vicepresidente de la Asamblea Nacional, Édgar Zambrano, debido a varias acciones de rebelión en contra del Gobierno. En abril igualmente había aprobado el enjuiciamiento de Guaidó. Estas determinaciones provocaron la reacción del vicepresidente de EEUU, Mike Pence, amenazando con adoptar sanciones en contra de los integrantes del Tribunal Supremo de Justicia por convertirse, en la opinión de Washington, “en una herramienta política para un régimen que usurpa la democracia” (08/05/19).

Mientas tanto, en Estados Unidos entraba a regir el título III de la Ley Helms-Burton, presentándose las primeras demandas. El blanco de ellas fue la empresa de cruceros Carnival, con sede en Florida, que empezó a operar en la isla solo en el año 2016, aprovechando el proceso de normalización en las relaciones bilaterales durante la administración de Barack Obama. Las demandas fueron presentadas por dos ciudadanos estadounidenses de origen cubano reclamando porque utilizaron puertos expropiados en el proceso revolucionario a sus respectivas familias, en contradicción incluso con la propia Ley Helms-Buston, la cual establece una norma de excepción para empresas como Carnival que proveen servicios de comunicación y viajes legales a Cuba. La norma permaneció suspendida durante dos décadas al producirse un litigio en la Organización Mundial de Comercio (OMC) con la Unión Europea que condujo al presidente Bill Clinton, de acuerdo con disposiciones establecidas en la propia ley, a suspender su aprobación, decisión adoptada igualmente por los diferentes gobiernos que le sucedieron incluido el propio de Donald Trump, hasta que decidió atacar directamente a Cuba.

La activación de la ley generó ya confrontaciones a nivel internacional. “La decisión –declaró Federica Mogherini, alta representante para la Política Exterior de la Unión Europea –supone una violación de los compromisos asumidos en los acuerdos UE-EEUU de 1997 y 1998 que ambas partes han respetado sin interrupción desde entonces. Originará –agregó- fricciones innecesarias” 03/05/19). Agregando que podrían presentar una demanda ante la OMC y/o sancionar a entidades estadounidenses que recurran a la norma. El miembro de la UE potencialmente más comprometido es España, con más de doscientas empresas presentes en Cuba, entre las cuales figuran grandes transnacionales hoteleras como Meliá Hotels Internacional e Iberostar. Canadá igualmente hizo público que “defenderá sus intereses”. El país vecino de EEUU ya ha tenido otros conflictos con la Administración Trump contando en la isla con empresas mineras, financieras y de turismo, la más grande de las cuales es la minera Sherritt International.

La política intervencionista de Trump en América Latina ha contado con el activo apoyo del Grupo de Lima, cuyo respaldo está muy vinculado a la existencia de gobiernos de derecha en la región. Esta tendencia política ha experimentado un golpe con la crisis existente en Argentina y el debilitamiento evidente de la Administración de Mauricio Macri. En el libro que presentamos dedicamos dos apartados al vecino país: “Macri se somete al FMI” y “La profunda y prolongada recesión argentina”. Ambos fenómenos negativos siguen expresándose con fuerza hasta el día de hoy, a la cual nos referiremos más adelante.

Inmediatamente después del fracaso experimentado por la acción encabezada por Guaidó y López el 30A, el grupo de Lima reunido en la capital peruana, luego de expresar el “pleno respaldo a las acciones emprendidas durante los últimos días (…) bajo el liderazgo del presidente de la Asamblea Nacional, acordaron proponerle al Grupo de Contacto Internacional (GCI) conformado por países europeos y latinoamericanos (Bolivia, Ecuador, Uruguay y Costa Rica) una urgente reunión “para buscar la convergencia” en una salida a la situación de Venezuela, y sorpresivamente, dadas sus posiciones generales, como expresó el canciller peruano , Néstor Popolizio, “hacer las gestiones necesarias para que Cuba participe en la búsqueda de la solución a la crisis de Venezuela” (04/05/19).

Rápidamente el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se constató con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, para trasmitirle la propuesta de acuerdo al comunicado del gobierno canadiense, país integrante del Grupo de Lima, con el propósito de “trabajar juntos para encontrar una solución a la crisis”. Trudeau destacó luego de la conversación, el significado que se dio “al mantenimiento de elecciones libres y justas en Venezuela y al respeto de su Constitución” (04/05/19). Por su parte, Diaz-Canel informó de la reunión por la cuenta oficial de Twitter. “Enfaticé en la necesidad del diálogo con el Presidente Maduro –detalló-, basado en el respeto a la soberanía de Venezuela y al derecho internacional sin amenazas ni intervención extranjera” (05/05/19).

En cuanto al G.C.I, se le ha recibido, explicó al canciller Jorge Arreaza, “al menos tres veces y hemos tenido contacto al más alto nivel. Siempre les hemos dicho, crucen la calle, porque la Asamblea Nacional está al frente de la Cancillería, reúnanse con los líderes de la oposición y tráiganlos a dialogar estableceremos una negociación inmediata. Pero –concluyó- cuando intentan convencer a la oposición de negociar se encuentran con un muro (…)” (05/05/19). La reunión de Lima acordó que Canadá, Chile y Perú estarán a cargo de las conversaciones con el G.C.I. La instancia en su reunión efectuada en Costa Rica a comienzos de semana decidió enviar a Caracas una misión para “presentar y discutir opciones concretas para una solución pacífica y democrática de la crisis”. La alta representante de Política Exterior y de Seguridad de la UE, Federica Mogherini, precisó: “Esto no es un plan de paz. Es un abanico de opciones que hemos identificado que pueden ayudar a avanzar” (08/05/19).

El ministro español de Exteriores en funciones, Joseph Borrell, en entrevista televisiva explicó que el G.C.I. está porque se ponga en ejecución una negociación “pacífica y democrática” que culmine con una convocatoria electoral. Denunció que Trump y su Gabinete actúan hacia Venezuela como un “cowboy”, que va amenazando “mira como desenfundo”. “Esto solo puede tener una salida que permita ir a elecciones y rechazamos manifestaciones que bordean intervenciones militares”. Sostuvo que el reconocimiento de Guaidó luego de proclamarse presidente interino fue “de las pocas cosas que se podían hacer”. Pero transcurridos los meses, él “no ha tomado el control de la administración y el ejército” y, consecuencia, la diplomacia ibérica no puede “obviar que quien controla el territorio, la administración y el ejército es el gobierno de Nicolás Maduro” (08/05/19).

En cuanto a la guerra comercial perduró hasta ahora la tregua acordada en diciembre de 2018 por Trump y el presidente chino en la cumbre efectuada en Buenos Aires. Pero el domingo pasado después de diez ruedas de negociaciones entre ambas partes, Donald Trump una vez más recurrió a su conocida táctica de amenazar con intensificarla. Comunicó que el próximo viernes procedería a elevar los aranceles cuyo incremento se congeló a partir de marzo, elevándolo de 10% a 25% a productos chinos importados por una suma de US$200.000 millones. Agregando que está considerando imponer esta tasa a todas las importaciones procedentes del país asiático. En 2018, EEUU adquirió a la contraparte en las negociaciones importaciones por US$540.000 millones y al revés del objetivo perseguido por la Casa Blanca el déficit comercial de EEUU con China se elevó a un nivel record de US$419.200 millones, superior a los US$375.500 millones de 2017, antes del alza de los aranceles.

La décima ronda de negociaciones se efectuó en Beijing y a ella concurrieron el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y el representante de Comercio Exterior, Robert Lighthizer. Y por China su viceprimer ministro Liu He. Luego de efectuada, Mnuchin declaró que se podría alcanzar un acuerdo en dos semanas, pero ello requeriría de un impulso final de Trump y del presidente Xi Jinping. Como ha pasado a ser usual, ello fue acompañado por despliegue armado. Beijng dio a conocer simultáneamente con el anuncio de Trump la presencia de buques de guerra estadounidenses en las proximidades de las islas en disputa en el mar de China Meridional. La décima primera ronda de negociaciones se inicia en Washington mañana y dura hasta el viernes, cuando según la amenaza de Trump se deberían subir los aranceles cuya alza permaneció congelada al establecerse la tregua. Ello ha sido ratificado hasta hoy por el representante de Comercio Exterior de EEUU, lo cual causó fuertes impactos en los mercados financieros del mundo. ¿Qué sucederá? Lo único claro es que Trump lleva sus amenazas hasta el límite.

Desde que se acordó la tregua ha estado en curso una larga negociación entre ambas superpotencias pero con una temática mucho más amplia, en la cual está presente la confrontación tecnológica, en un momento que permanece con petición de extradición a EEUU la directora financiera del gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, Meng Wanzhou, retenida en Canadá. Trump en diciembre se mostró dispuesto a “interceder” ante el Departamento de Justicia para poner fin a la demanda. No lo ha hecho, en su esquema de tener siempre a disposición elementos de presión y negociación. El tema de fondo, sin duda, como lo ha señalado Financial Times, es que “Huawei se ha convertido en el monstruo de la industria de equipos, con los costos competitivos y la tecnología avanzada que se requieren para asumir una posición sólida en las comunicaciones 5G. Bloquear el acceso de Huawei a un mercado global -agregó- es una manera de contenerlo” (11/02/19).

EEUU sigue insistiendo en el esfuerzo de frenar la presencia a nivel mundial de Huawei como lo hizo el secretario de Estado, Mike Pompeo, en su visita a Chile poco antes de que Piñera iniciase su viaje a China. “Si otros países –insistió a fines de abril Robert Strager, subsecretario adjunto del Departamento de Estado para Seguridad Informática y Comunicaciones Internacionales y Política de Información-insertan y permiten que los proveedores no confiables desarrollen y se conviertan en los proveedores de sus redes 5G, tendremos que volver a evaluar la capacidad de compartir información y estar conectados con ellos de la forma en que estamos hoy” (30/04/16).

En el plano comercial, además, Estados Unidos mantiene vigente todas las medidas proteccionistas que puso en práctica desde comienzos de 2018 cuando aumentó los aranceles al acero y el aluminio, como relatamos detalladamente en el libro. Estas políticas dirigidas a reducir el déficit comercial de EEUU no le han dado resultado. “(…) porque –como señaló la directora del FMI, Christine Lagarde- las barreras a los productos de un país solo desvían los flujos hacia otros países. Nadie gana” (04/04/19).

Previo a la Asamblea de abril del Fondo Monetario un informe técnico entregado cifró los efectos globales de continuar la guerra comercial. Estableciendo que produce efectos negativos en todos los países por las condiciones financieras más restrictivas y las consecuencias adversas en el ámbito de la confianza, pero las mayores pérdidas las experimentarían los protagonistas centrales. “El efecto es mayor –consideró- para los chinos porque sus exportaciones representan una parte mayor de su economía”. En el caso de Estados Unidos, estimó, que el efecto principal sería en el largo plazo porque sufriría más por una reducción en los retornos de capital. Registrándose en general redistribución en los flujos comerciales.

En estos dos meses, de otra parte, Washington intensificó las medidas adoptadas contra Irán. A partir del 2 de mayo puso fin a las suspensiones de seis meses establecida a algunos países adquirentes de su petróleo. “El presidente Donald Trump –expresó el comunicado de la Casa Blanca- ha decidido no renovar las Excepciones de Reducción Significativa cuando expiran a principios de mayo. Esta decisión –añadió- busca llevar las exportaciones de petróleo iraní a cero negando al régimen su principal fuente de ingresos” (23/04/19). Tres de los ocho países y territorios a los cuales les concedió el plazo de 180 días para que readaptaran sus compras le pusieron punto final (Italia, Grecia y Taiwán). No lo hicieron Japón, Turquía, Corea del Sur, China e India.

La determinación Washington la acompañó como suele hacerlo con despliegues armados. John Bolton comunicó el domingo pasado el envío del portaaviones Abraham Lincoln al Golfo Pérsico. Se trata, expresó, de “un mensaje claro e inequívoco al régimen iraní de que cualquier ataque a intereses estadounidenses o de sus aliados será respondido con una fuerza implacable”. Irán calificó el anuncio efectuado por Bolton de “guerra sicológica”. El ministro de Exteriores iraní, Mohammed Yavad, desestimó la existencia de supuestas amenazas de Teherán.

Al día siguiente, The New York Times sostuvo que “altos oficiales de Estados Unidos aseguraron que el envío del portaaviones obedece a nuevas amenazas de Irán contra tropas estadounidenses en Irak. Los nuevos acontecimientos –agregó- reforzarían las sospechas de las autoridades iraníes de que Washington utiliza su presencia militar (más de cinco mil soldados) en el país para avanzar en la agenda contra Teherán, a cuya Guardia Revolucionaria el presidente declaró el mes pasado oficialmente como “organización terrorista extranjera”.

Ayer, Pompeo viajó de urgencia a Irak, cancelando un encuentro programado en Berlín con Angela Merkel, aduciendo “asuntos urgentes”. Efectuando una entrevista con el primer ministro del país, Abel Abdul Mahdi. “Hablamos –declaró luego de la reunión- de la importancia de que Irak garantice que es capaz de proteger de manera adecuada a los estadounidenses en su país” (08/05/19). El Pentágono había anunciado previo a su viaje el despliegue en el Golfo Pérsico de varios bombarderos B-52. La ofensiva contra Irán es clave en el plan para el Oriente Próximo que coordina en la sombra el yerno y consejero del presidente, Jared Kushner, en estrecha cooperación con Netanyahu” (el primer ministro conservado israelí) (07/05/19).

Hoy –un comunicado dado a conocer por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de la República Islámica de Irán informó que en respuesta por el abandono de EEUU del acuerdo nuclear suscrito el 2015 el país dejará de cumplir con parte de los compromisos a que se obligó, lo cual implica que Irán dejará de limitar sus reservas de agua pesada y uranio enriquecido. El presidente Iraní, Hasan Rohani, por televisión enfatizó que sin embargo no se abandonará el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC, nombre oficial del acuerdo nuclear). La decisión se resolvió utilizando opciones que establece el propio PIAC. Al mismo tiempo observó que “la UE no ha logrado cumplir sus promesas económicas a Irán” (08/05/19), las cuales detallamos en el texto del libro. Por ello, Irán busca apoyarse en Rusia, China y Turquía como tres canales alternativos para eludir las medidas establecidas por EEUU. Se debe además constatar que el Organismo Internacional de Energía Atómica constantemente ha comprobado que Teherán cumple con el acuerdo nuclear.

Por su parte, la trigésima cumbre de la Liga Árabe celebrada en Túnez a fines de abril, después que Trump proclamase la soberanía israelita, reiteró su “rechazo categórico de cualquier medida que mine la soberanía siria sobre Golan”. Trump mantiene, por lo tanto, conflictos abiertos en diferentes zonas del globo terráqueo.

Mientras tanto, el gobierno de Trump procede a incrementar su capacidad militar. Su política agresiva le condujo a aumentar su gasto en defensa en 2018 a US$649.000 millones, un 36% del total mundial, de acuerdo a las cifras del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI). Permanentemente Trump desde que asumió la presidencia ha recalcado su decisión de aumentar la supremacía militar de EEUU, particularmente con relación a China (US$250.000 millones) y Rusia (US$61.400 millones). Washington puso fin a un proceso de reducción del gasto precisamente en 2017 cuando Trump asumió la presidencia.

Trump utilizó en el mes de abril dos veces un veto, imponiendo sus decisiones al Congreso, donde a los demócratas se sumaron en esas resoluciones congresistas republicanos. El primero fue para insistir en declarar como una emergencia nacional la construcción del muro fronterizo con México, medida que sigue sin regir porque fue impugnada judicialmente. El segundo veto fue para dejar sin efecto la suspensión acordada por el Congreso de la ayuda militar vigente a Arabia Saudí estableciendo el retiro de los efectivos militares estadounidenses en Yemen. El país que más incrementó como porcentaje de su producto el gasto de defensa durante el año pasado fue Arabia Saudí, 6,8%. EEUU lo incremento en 3,2%. En términos generales, el gasto subió a US$1,8 billones, su máximo histórico desde que existen cifras comparativas fiables (1988). Las estadísticas no incluyen a algunos países con cifras significativas de gasto en defensa entre ellos Corea del Norte, Siria y Emiratos Árabes Unidos.

Volviendo a nuestra región, las más altas autoridades de Washington mantienen una campaña abierta en contra de la intensificación de las relaciones económicas de América Latina con China. Mike Pompeo, en Chile antes del viaje de Sebastián Piñera a la potencia asiática, sostuvo que “inyecta capital corrosivo” en las economías latinoamericanas. En octubre de 2018, el vicepresidente Mike Pence habló de la “actividad económica depredadora” de China en América Latina. Ven con preocupación que las relaciones comerciales han aumentado de escasos US$17.000 millones en el año 2002 a US$306.000 millones en 2018, así como paralelamente la inversión. Chile, y también Brasil, Perú y Uruguay tienen a Beijing como su mayor socio comercial.

El Centro de Investigaciones Pew concluyó que la imagen global de EEUU retrocedió desde que Trump llegó a la Casa Blanca. Los ataques a América Latina han sido constantes. En los primeros dos años de gobierno se centraron en contra de México, la obsesión de levantar un muro y las descalificaciones en contra de los inmigrantes centroamericanos tratados con los peores, epítetos, además de denominar a las naciones de donde provienen de “países de mierda”. Posteriormente, manteniendo la acción en contra de los inmigrantes y amenazando de militarizar la frontera con México, puso en el centro la intervención abierta en Venezuela y adoptó medidas crecientes en contra de Cuba.

Para finalizar resulta necesario detenernos en la larga y profunda recesión argentina aplicando en su expresión más pura y retrógrada los esquemas del FMI para enfrentar una crisis como la trasandina. Con motivo de la asamblea semestral del Fondo Monetario efectuada en abril, documentos del organismo internacional expresaron su irrestricto respaldo al plan en ejecución en Argentina estableciendo que “su aplicación (que denominan de estabilización) es crucial para elevar la confianza de los inversionistas y restaurar el crecimiento sostenido”. El curso de los acontecimientos en ese momento giraba en la dirección contraria, manifestado, ante todo, en la continuación de la devaluación del peso argentino, producto en no poca medida porque se considera al dólar estadounidense como un refugio ante la inestabilidad, la elevada inflación y la fuerte recesión.

El 29 de abril, ante el hecho de que el proceso devaluatorio no se detenía, el banco central trasandino procedió a vender dólares sin limitaciones al interior de la banda de flotación establecida pocos meses antes, la cual se concordase con el Fondo se regiría por las variaciones del mercado. Como siempre la nueva decisión se adoptó previa autorización del FMI, estableciendo a plenitud el mecanismo de la flotación sucia, es decir actuar directamente en el mercado que expresamente meses antes había abandonado. “El Banco Central de Argentina –expresó Gerry Rice, portavoz del Fondo –ha establecido hoy (29 de abril) importantes medidas para afrontar la reciente volatilidad de los mercados financieros y cambiarios. Apoyamos esas medidas, que están bien calibradas para los sectores que se enfrenta Argentina” (30/04/19). Quince días antes, el doce de abril, la directora gerente del fondo, Christine Lagarde, afirmaba que “están empezando a ver que el programa (impuesta por el FMI) realmente funciona” y “Argentina está en un punto en que se encuentra saliendo del fondo” (12/04/19). Afirmaciones desmentidas una vez más por los hechos.

Evidentemente, las políticas seguidas recomendadas por el Fondo profundizaron la situación. El programa impuesto es de una violencia gigantesca, imponiendo además del ajuste fiscal una desusada contracción monetaria para detener el curso devaluatorio. Quiero solo ejemplificar la gravedad de las políticas implementadas con un objetivo que el plan concordado con el Fondo ha planteado. Se comprometieron a congelar en términos nominales la masa monetaria, lo cual en un país con una inflación anual del 50% es reducirla violentamente en términos reales. El propio Banco Central le asigna a las decisiones adoptadas un carácter contractivo. Al comunicar su resolución a fines de abril definió los objetivos más generales que persiguen. “Reducir más agresivamente –expresó- la cantidad de pesos y, de esta manera, contribuir al adecuado funcionamiento de dicho mercado”. “(…) dado el aumento de la volatilidad cambiaria observada en los últimos días –añadió-, el Comité de Políticas Monetarias considera que el Banco Central de la República Argentina debe reforzar el sesgo contractivo” (30/04/19).

Las cifras oficiales confirman la profundidad de la contracción. El Estimado Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec, que equivale al Imacec chileno, fue en febrero un 4,8% inferior al mismo mes del año anterior, afectado informó por el mal desempeño de la industria y el dramático derrumbe del consumo, consecuencia esto último, ante todo, del deterioro en las condiciones de vida de la mayoría de la población. La reducción interanual de actividad para el primer bimestre fue de 5,3%. La consultora Capital Economics extrajo la conclusión de que “a primera vista, las últimas turbulencias del mercado apuntan a que el PIB continuará contrayéndose entre 6% y 7% interanual en los próximos trimestres” (08/05/19). Esto cuando se espera la próxima visita de una nueva misión del FMI para efectuar la cuarta revisión del financiamiento ascendente a US$57.100 millones, que estará condicionado al cumplimiento de la ejecución del plan. De aprobarse lo realizado se autorizará un quinto desembolso por US$5.500 millones, enterándose así una entrega de US$44.700 millones.

Como declaró el canciller cubano, Bruno Rodríguez, “el mundo no puede permanecer impasible mientras se convoca a destrozar países impunemente (…) debe actuarse antes de que sea demasiado tarde” (28/04/19). En la región, la tarea más urgente de hoy es detener la agresión yankee en América Latina y encontrar las vías para un proceso de superación de la crisis profunda que vive Venezuela, lo cual solo puede lograrse buscando la forma que sean los venezolanos quienes decidan. Las instancias externos entonces deben contribuir a este proceso. “Cualquier solución dentro de la Constitución venezolana –declaró el canciller Jorge Arreaza- es el único camino” (05/05/19). Nuestro llamado como Cenda es a detener la agresión yankee en América Latina que hoy tiene como epicentros a Venezuela y Cuba.

HUGO FAZIO, presidente del Centro de Estudios Nacionales para el Desarrollo Alternativo (cendachile.cl)

8 de mayo de 2019.

 
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