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En este numero:

- La guerra de los diagnósticos. Por Ángel Saldomando
- PROGRAMA LEGISLATIVO DEL ICAL: RAZONES PARA RECHAZAR LA PARTIDA DE EDUCACIÓN EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS por Carlos Arrué
- Memorial Lonquén, más tarde que temprano. Por Higinio Espergue

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Único camino: la unidad y la solidaridad de la clase trabajadora. Por Nelson Aquiles Soto

Es de público conocimiento el impacto que está causando en la sociedad chilena el paro de los trabajadores del registro civil , para que lleva más de treinta día sin que se vea luces de una solución, más bien pareciera ser que el problema tiende agravarse especialmente con el respaldo solidario de la Asociación de Funcionarios Públicos agrupados en la Anef, con formado más de cien instituciones del estado, tales como el Servicio Impuesto Interno, Contraloría General de la República , la aduana, Fonasa, Fiscalías, Gendarmería, etc etc, por nombrar algunos...

¿Pero cuál es el fondo del conflicto?

Según mi opinión, el fondo del conflicto está en lo expresado el día de ayer por el Ministro del Interior cuando indica "Los gobiernos no están para decirles a todos que sí.. Si fuera tan fácil como decirles a todos que sí, sería bastante fácil gobernar, finalizando diciendo, no podemos poner en riesgo la economía del país"

Quizás estas palabras reflejan claramente la defensa a un modelo económico implementado durante la dictadura y administrado fielmente por los gobiernos de la concertación, y actualmente por la denominada Nueva Mayoría, sin embargo, estas mismas palabras no las escuchamos con vehemencia y fuerza, cuando el empresariado amenazan y golpea mesa anunciando una catástrofe económica, si el gobierno mantiene la idea de insistir en una reforma laboral, que en ningún caso se visualiza como una gran oportunidad de escuchar realmente las demandas más sentidas de los trabajadores, como por ejemplo: defender las negociaciones colectivas, el termino del sistema de AFP, sistema que tiene a miles y miles de trabajadores con pensiones indignas, situaciones que se le agrava más aún, cuando el sistema de salud pública, no da respuesta a una población que cada día se envejece más. No se escucha la misma respuesta a todos los hechos de corrupción que la ciudadanía se ha enterado estos últimos doce meses, donde los recursos del estado han ido a parar a un grupo de sinvergüenza donde se encuentran empresarios y políticos, que solo bastaría hacer una contabilización de los montos defraudados al fisco y quizás fácilmente podrían satisfacerse las demandas de los trabajadores en paro y otras demandas de mejoras salariales del sector público, cuyos trabajadores lamentablemente son vilipendiado e incluso maltratados por sus propios hermanos de clases, especialmente cuando se presentan situaciones como las del Registro Civil. Si a éstos montos se suman los más de US$ 4.600 millones de dólares por las pérdidas por ventas de cobre a mercado futuro, que aún la Fiscalía Nacional, todavía no investiga a pesar que está presentada la querella. hace varios meses, bien podría nuestro país y sus conciudadanos no estar pasando situaciones como la ya comentada

¿Pero qué pasa con los trabajadores?

Hay un dicho que no es culpa del chancho, si no el que le da afrecho, con esto quiero decir que los trabajadores son los principales responsables de la situación que actualmente atraviesan, debido a su falta de solidaridad con sus hermanos de clases, y poco compromiso con su país al tener una actitud de indiferencia en situaciones que aparentemente no le atañen y que finalmente le golpean en su propia cara, ya que muchos se siente de otra clase, olvidándose que vienen de una clase media baja o clase baja, y que hoy producto del sistema actual, y en algunos casos por el endeudamiento han podido tener acceso a casa, auto viajes etc llegándose a plantearse que hoy pertenecer a la clase media.

Mentira a la clase trabajadora le hace falta conversar más internamente dentro de sus núcleos familiares, para conocer sus orígenes y sus raíces, donde tengo la certeza que se encontraran con esos valores perdidos y enseñados por sus progenitores, dentro de ellos el valor de la solidaridad, compañerismo y ponerse en el lugar del otro. Pero pareciera ser que ya se están dando algunas luces al respecto, con el apoyo de la ANEF, al paro de los trabajadores del Servicio de Registro Civil, cosa que todavía no se visualiza en otros sectores de la economía nacional, como lo fue el paro de los trabajadores contratista en la minería del cobre, o la huelga de los supervisores en la minera Radomiro Tomic, y quizás en muchas otras futuras negociaciones, colectivas va a pasar lo mismo y para qué decir de las negociaciones colectivas producidas en en las pequeñas y mediana empresas, donde muchas veces los trabajadores deben aceptar las condiciones que le imponen sus empleadores, sin derecho a pataleo.

Sobre la base de lo anterior se me viene al recuerdo lo que decía el Padre Hurtado ¨ hay empleadores que ofenden al trabajador haciéndole sentir que él vive porque la sociedad bondadosamente le procura empleo. Más cierto sería decir que la sociedad vive por el trabajo de sus ciudadanos: sin trabajo no habría riqueza ni sociedad. Esta idea podría ser mejor comprendida en una asociación vocacional en la que el trabajador, dejando de ser un simple asalariado, participará de la propiedad y aún de la dirección de la obra en que trabaja para bien y servicio de la sociedad¨

En resumen, creo que los trabajadores le queda más que unirse y para ellos cumplen un rol fundamental para esta unidad cuatro cosas:

• Los dirigentes sindicales no deben abanderarse con ningún gobierno de turno, ni recibir órdenes de partido que inhabilite su actuar como dirigente sindical.

• Los dirigentes sindicales deben evitar recibir prebendas o favores personales de sus empleadores, solo basta entender lo sucedido algunos políticos con los casos Soquimich, Penta; Corpesca etc, para entender el alcance que ello conlleva

• Buscar siempre la unidad de la clase trabajadora y cuando me refiero a la clase trabajadora, me refiero a trabajadores sin apellidos, vale decir, obreros, empleados y supervisores, todos viven de un sueldo y un salario

• En aquellas empresas que existen más de un sindicato, siempre es recomendable la unidad de los trabajadores al menos en los procesos de negociación colectiva, si dicha unidad no fuera factibles, deben ser los propios trabajadores que presionen a sus dirigentes para lograr dicha unidad, solo de esta manera los trabajadores día a día irán ganando espacio en las mejora de sus condiciones laborales y sociales

Fraternalmente

Nelson Aquiles Soto Aguilera
Ex – Consejero Nacional Federación de Trabajadores del Cobre

Los Andes, 29 de octubre 2015

 
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