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Zamorano, el niño José Manuel y yo… Por José Lizana

Hace poco me reencontré en Youtube con la hermosa historia de José Manuel Álvarez, el pequeño hincha del Real Madrid que por intermedio de la televisión española, cumplió el sueño de conocer a Iván Zamorano.

Una historia que hago propia, porque el "Bam-Bam" también fue mi ídolo de infancia. No me perdía sus goles en los noticiarios o en el Zoom Deportivo y para las pichangas del colegio, también me ponía la muñequera blanca en la mano derecha.

Un amigo con familiares en Suiza, me regaló en 1989, una postal autografiada por Zamorano con la camiseta del Saint Gallent. La coloqué en un velador, al lado de una estampita de Juan Pablo II.

Esta era una época romántica, puesto que en Chile no se veían los partidos del club suizo. Para seguir su campaña, leía los reportes desde Europa del periodista Pedro Luis Salazar en la revista “Triunfo”. En tierras helvéticas, el delantero conformaría un efectivo tridente chileno con Patricio Mardones y Hugo Eduardo Rubio.

En Suiza le fue muy bien a Zamorano, a tal punto de que el reconocido entrenador Vicente Cantatore lo llevó al Sevilla de España. Allí lo bautizaron como “El Terrible”. Me acuerdo que sus partidos por los “cremas”, los podía escuchar a través de un Walkman medio chicharriento que sintonizaba emisoras internacionales. Luego, el canal once en esa época RTU, transmitió algunos encuentros de los sevillanos y se pudo ver sus primeras perfomances en España.

Cómo olvidar el comercial de Clos de Pirque junto al entrenador -recientemente fallecido- Manuel Rodríguez Araneda y el partido frente a la Unión Española en el Estadio Nacional.

En mi improvisado pero eficiente altar futbolístico-religioso, recé fervorosamente para que me fuera bien en la prueba de matemáticas coeficiente dos y para que el poderoso Real Madrid contratara a nuestro goleador. Fue una gran alegría cuando firmó por los merengues, pero mucho más cuando me dijeron que me había sacado un doble siete.

El canal Megavisión transmitía todos los partidos y el “Bam-Bam” pasó a ser uno más de la casa a la hora de almuerzo. El Real Madrid también se convertiría en otro popular equipo chileno. Por lo mismo, me dolió tanto la sequía goleadora que lo afectó en la liga 1993-94 y el desprecio del entrenador Jorge Valdano cuando lo consideró el quinto delantero en la liga 1994-95.

El arranque de esa temporada no pudo ser mejor, porque el ariete se mandó un doblete en el primer partido del campeonato ante el Sevilla. Así fue construyendo su campaña goleadora que lo consagró como Pichichi con ese zapatazo magistral que les dio el título a los madridistas ante el Deportivo La Coruña. Asimismo, le dio el título de la Copa UEFA al Internazionale de Milán en 1998 ante la Lazio, club donde popularizó la camiseta 1+ 8.

En el lanzamiento de la Copa Chilectra 2009 en la Plaza a la Aviación en Providencia, me acerqué por primera vez al jugador tal como lo hizo el niño José Manuel en la Ciudad Deportiva del Real Madrid.

-  Hola, Iván, le dije.

-  ¡Ceacheí! ¡Hola, José Antonio! ¿Cómo estai?

-  ’Estoy bien’, ¿Podemos conversar de ahí? Le pregunté con algo de tartamudez.

-  ¡Por supuesto! Encontrémonos un ratito más en la carpa.

El delantero me conocía porque lo había cateteado harto para entrevistarlo a través de su página web. Al igual que el niño José Manuel, les pedí a los guardias que me dejaran pasar a la carpa, donde tuve el gusto de conocer a su hermana Erika y a su madre Alicia.

En breves minutos, le conté de la muñequera, de la postal suya que coloqué en un velador de la casa y del Walkman chicharriento. Gentilmente, me dio el contacto de su relacionadora pública para concretar la entrevista. Lamentablemente, la comunicación con su asesora en dos intentos y en distintas épocas no fue muy fluida. Pero no hay que acordarse de las cosas feas, sino de aquellas que nos hacen soñar y nos devuelven a la niñez como lo hace el fútbol cada fin de semana. Conocí a mi ídolo y fue feliz como el niño José Manuel.

 
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