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Ante la premiación al presidente chileno Sebastián Piñera Echenique como “Ciudadano Global”, por su “liderazgo innovador” para abordar el cambio climático.

Ante la premiación al presidente chileno Sebastián Piñera Echenique como “Ciudadano Global”, por su “liderazgo innovador” para abordar el cambio climático.

Hoy, en el marco de la Semana de Asamblea General de las Naciones Unidas, el Atlantic Council premiará al Presidente Sebastián Piñera “por su ejemplar contribución a la comunidad global y a Chile, demostrado por su liderazgo innovador en la lucha contra el cambio climático y por sus enfoques pragmáticos en la revitalización económica y política durante un período de incertidumbre regional desmesurada”.

Este premio puede parecer extraño, pero lo cierto es que, para los dueños del poder, el Presidente Piñera ha sido útil por su servicio y lealtad a corporaciones transnacionales. Por lo cual es pertinente precisar algunos puntos para comprender cómo tal servicio ha significado la profundización de un modelo económico extractivista que ha sembrado desigualdad, contaminación, enfermedad y ha empeorado la calidad de vida de la población en Chile, dañando irreparablemente ecosistemas prestadores de servicios imprescindibles para sostener la existencia de todos los seres vivos en nuestro país.

El gobierno del Presidente Piñera no ha dado las más mínimas señales de pretender cubrir las necesidades básicas de la población chilena en cuanto a derechos sociales. Los chilenos y chilenas aún no cuentan con leyes estructurales que resguarden el acceso a soluciones viables, sustentables y universales en educación, salud y transporte. Chile es el séptimo país más desigual del mundo según el Banco Mundial (2013), posee condiciones de inmigración de carácter deplorables, tiene una carga impositiva desproporcionada, un sueldo mínimo que no guarda relación con el IPC y se han presentado múltiples barreras en el actual debate para la reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas.

El gobierno del Presidente Piñera va a ser anfitrión de la COP 25, sin embargo, aún no manifiesta la más mínima intención de firmar el Acuerdo de Escazú, lo que entregaría garantías, al pueblo chileno, de seguridad en la defensa y protección del medio ambiente. Chile enfrenta una crisis hídrica sin precedentes y, a la vez, es el único país en el mundo cuyas aguas se encuentran privatizadas. Según un catastro del Ministerio de Obras Públicas, el 2014 existían 534 localidades chilenas sin agua potable[1], afectando a más de 400.000 personas que deben abastecerse a través de pozos y camiones “aljibe”. Esta situación, que significa una gran inseguridad sanitaria para la población, se ha acentuado en estos años y se seguirá agravando producto del cambio climático.

Pese a que el gobierno había anunciado la descarbonización de la matriz energética, en junio de 2019 se inauguró la Termoeléctrica a carbón de la empresa Engie en Mejillones, y se han otorgado amplios plazos para cerrar centrales a carbón altamente contaminantes. Para determinar si el Presidente Piñera es o no un “ciudadano ejemplar”, creemos que sería pertinente que el Atlantic Council se lo pregunte a los pobladores de Quintero y Puchuncaví, Huasco, Coronel, Tocopilla, Mejillones y Tiltil. Todas estas localidades chilenas se denominan “Zonas de sacrificio”, porque han estado permanentemente sujetas a daño medioambiental y sanitario, siendo hoy sinónimo de muerte y enfermedad. En el gobierno del Presidente Piñera estas localidades se han consolidado como lugares donde los ecosistemas son “sacrificados” en aras del “desarrollo del país”, pero lo cierto es que tal “desarrollo” no se ha producido, y el beneficio ha sido sólo para unos pocos, vinculados a poderes económicos nacionales y trasnacionales[2]. Todo esto constituye una clara expresión del enorme desprecio del gobierno del presidente Sebastián Piñera por la vida, no sólo de quienes viven en las denominadas “zonas de sacrificio”, sino que del pueblo chileno en su conjunto.

Por lo tanto, el Atlantic Council no está premiando al Presidente Piñera por reunir las características de un líder que haya abordado seriamente la problemática del cambio climático, ni por proteger los ecosistemas chilenos, ni por procurar una mejor calidad de vida para las comunidades, ni tampoco por proteger el patrimonio natural, social y cultural de Chile; el Atlantic Council está premiando por liderar, en el Cono Sur, la defensa de los intereses de grandes empresas nacionales y transnacionales, cuyas actividades han traído “prosperidad” al 1% más rico del país, todo esto a cambio de la pérdida tanto de nuestra soberanía como de nuestros recursos naturales, con daños -la mayoría de las veces irreversibles- a los ecosistemas y a la salud de los habitantes de Chile. El Atlantic Council representa los intereses de las grandes corporaciones, pues ha sido un gran impulsor del libre comercio internacional, involucrado -por cerca de 50 años- en la gestación de importantes acuerdos de negocios entre países árabes, extractores de petróleo, y los EEUU. Además, esta premiación está amparada por la ONU, institución cuestionada, precisamente, por su vinculación con intereses económicos del mercado internacional global.

No obstante lo anterior, paradójicamente, ayer domingo 22 de septiembre, el destacado activista chileno Rodrigo Mundaca recibió el premio Núremberg de Derechos Humanos 2019[3] por su lucha por el Derecho fundamental al agua en la localidad chilena de Petorca. Mientras Rodrigo Mundaca representa la lucha de los pueblos y las comunidades chilenas, Piñera es líder de los grandes intereses económicos del país. Celebramos la entrega del Premio Internacional de Derechos Humanos de Núremberg al destacado e incansable activista medioambiental chileno Rodrigo Mundaca y repudiamos la premiación de “Ciudadano Global” al presidente chileno Sebastián Piñera Echenique realizada por el Atlantic Council.

La disonancia que genera este premio al presidente chileno Sebastián Piñera, es prueba de la desconexión que existe entre los intereses de los poderes económicos gobernantes y las necesidades del pueblo que han jurado servir. Queremos poner de manifiesto que quienes nos gobiernan no han estado trabajando por el bien común, y el premio al Presidente Piñera es una señal clara de que no existe ninguna posibilidad de que esto pueda cambiar.

La Cumbre de los Pueblos, instancia que representa a un centenar de organizaciones sociales, ambientales, políticas y culturales y que trabaja para generar soluciones locales desde un tejido social inclusivo, hace un llamado a la población chilena a reflexionar, a ser críticos sobre el actuar del gobierno del presidente Piñera, y a repudiar dicha premiación. Convocamos a organizarse para exigir soluciones a los problemas que nos aquejan a nivel económico, social, sanitario, medioambiental, y a crear respuestas propias y autosustentables, para que juntos podamos proteger nuestros derechos a vivir en un ambiente limpio, seguro y sano. Los retos que presenta la crisis climática y ecológica nos obligan a seguir avanzando como pueblo, con o sin el apoyo de la clase política.

[1] https://www.latercera.com/noticia/vivir-sin-agua-potable-en-chile-la-realidad-de-mas-de-400-mil-personas/

[2]https://www.cnnchile.com/pais/cepal-describe-a-chile-como-un-pais-desigual-un-1-concentra-el-265-de-la-riqueza_20190116/

[3] https://www.indh.cl/defensor-de-ddhh-rodrigo-mundaca-recibe-importante-premio-en-alemania/

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